1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
    Descartar aviso
  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
    Descartar aviso
  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
    Descartar aviso
  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
    Descartar aviso

One-Shot Una Noche interesante

Tema en 'FanFics Naruto' iniciado por Samantha, 9 Septiembre 2016.

Cargando...
Tags:
  1.  
    Samantha

    Samantha Creador del tema Cemzoonita Seishun Gakuen

    Tauro
    Este one-shot lo escribí para un concurso en FFL que se llamaba "Un empleo al estilo Naruto" (A Gaara le tocó ser bar tender x.D) y como a mi me encantan las parejas extrañas, decidí unir a Gaara y Karin.

    Es una lectura acta para todo público

    Autor: Samantha.
    Titulo: Una noche Interesante.
    Oficio: Bartender.
    Personaje: Gaara/Akatsuki/Naruto, Sasuke y Karin.
    Tipo de relato: One-shot.

    Advertencia: Gaara presenta un pequeño Ooc.


    [​IMG]

    Una noche interesante.


    ¿Bartender? ¿Ese era el único trabajo que había en esos anuncios?, necesitaba el dinero, tenía que pagar la universidad, así que no podía ponerse a pensar si era bueno o no. Se suponía que para trabajar en ese oficio debía ser carismático, sociable… y yo soy todo lo contrario, pero qué más da, tendría que aprender a fingir una sonrisa aunque en realidad no lo quisiera.


    Salí de la residencia para ir al sitio donde estaban solicitando ese trabajo, caminé por las calles del centro y luego me adentré a la zona más pudiente de Tokio, donde cada noche se reunían los hijitos de papi y mami para divertirse, llegué al lugar que indicaba el anuncio. Era un antro muy lujoso, a simple vista se veía que no cualquiera venía a tomarse un cóctel acá. Entré al lugar, una mujer muy linda me atendió y me dijo que esperara un minuto, se fue por un pasillo muy largo para después volver a los diez minutos. Desde el pasillo me indicó que la siguiera y así lo hice.


    Después de caminar por ese largo pasillo, llegamos a una puerta de color rojo fuego, que decía administrador, ella tocó y desde adentro le dijeron que pasara. La seguí un poco nervioso, ¿yo? ¿Sabaku no Gaara, nervioso?, sí es raro en mí, siendo una persona seria y fría la cual no se inmuta con nada, pero sigo siendo humano, además… es mi primer trabajo. El hombre que se encontraba sentado en la silla detrás del escritorio me indicó que me sentara, y así lo hice, mientras veía a la chica que se retiraba. Luego comenzó la entrevista asiéndome preguntas como: ¿qué hacía ahí?, ¿qué edad tenía?, ¿si tenía experiencia?, y otro sin fin de cosas, pero la que más me sorprendió fue si tenía antecedentes penales; a la final, me dieron el trabajo y comenzaré hoy a las ocho de la noche. El hombre quien tenía por nombre Nagato tenía una apariencia no muy común, su cabello era de un color rojo más intenso que el mío, sus ojos eran de un extraño color, ¿lila?… probablemente sean de contacto, era bien parecido, aunque mostraba una sonrisa algo pervertida. Salí de la oficina acompañado de la misma chica quien se presentó mientras caminábamos por el pasillo; su nombre era Konan Yutaka, su cabello era de un color azul casi morado, sus ojos eran cafés, su piel pálida y una figura escultura… bastante linda.


    Me despedí de la joven para luego mirar el letrero que decía en grande Akatsuki, oh, si ni siquiera me había fijado en el nombre del local, simplemente en su dirección. Caminé hasta la residencia, pero antes pasé por el súper para hacer el mercado, dos horas después llegué a lo que desde hacía una semana llamaba hogar, abrí la puerta para luego entrar, me fijé que uno de mis compañeros de habitación había llegado. Era un chico de cabello azabache, piel muy claro, ojos oscuros y mirada penetrante, con una estatura alta; su nombre era Sasuke Uchiha, también noté que mi otro compañero estaba ahí, era rubio de ojos azules, piel un poco morena de estatura media y con una personalidad opuesta a la de mi otro compañero y mía… era muy carismático; su nombre era Uzumaki Naruto.


    Entré a la habitación y tomé asiento frente al sillón donde estaban los otros dos, recosté mi cabeza hacia atrás para descansar un poco, me sentía un tanto tenso, pensar que faltaban cinco horas para comenzar a trabajar, suspiré de cansancio, más mental que físico.


    — ¿Qué tienes? —preguntó mi amigo rubio mientras tomaba un poco de su soda.


    —Ya tengo trabajo, comienzo hoy en la noche —contesté en tono seco.


    — ¿Acaso, eres camillero de un hospital, policía o bombero?, ah no, ¿trabajarás en las esquinas? —comentó el azabache con una sonrisa de esas que sólo él sabe dar para hacerme molestar.


    —Ninguna de esas opciones, Uchiha —dije un tanto molesto.


    — ¿Entonces? —Volvió a preguntar Naruto.


    —Bartender… —dije en un susurro.


    — ¿Qué?, ¿será que escuché mal?, ¿dijiste bartender? —preguntó Sasuke quien tenía un oído muy agudo.


    — ¡Bartender, jajajajaja! —exclamó Naruto para después soltar la carcajada y ponerse la mano en el estómago. Al parecer no me imaginaba en ese trabajo; de hecho… ni yo me imaginaba ahí.


    — ¿Qué te causa tanta gracia?, es un trabajo como todos —expliqué muy molesto, me levanté y me fui hacia mi cama.


    —Oye, no te enojes, lo que pasa es que, tú no eres una persona sociable que digamos, pero igual te deseo suerte, ¿cierto Sasuke-teme? —comentó el Uzumaki para luego mirar a Sasuke quien asintió a la pregunta.


    Las horas iban pasando bastante rápido, según yo. Alisté la ropa que usaría hoy, de seguro los demás empleados tendrían su uniforme, pero como era nuevo aun no me darían la ropa de trabajo. El atuendo que escogí, fue una camisa color vino, manga larga, un pantalón negro de vestir, una corbata negra con rayas vino tinto y unos zapatos negros. Eran las siete de la noche así que comencé a arreglarme para ir a mi primera noche de trabajo, me vestí con lo que había escogido, peiné un poco mi cabello, me apliqué mi loción favorita y salí rumbo a Akatsuki, el lugar donde trabajaría de ahora en adelante.


    Llegué al antro, todavía era muy temprano, según me dijo el administrador, esto abre a las nueve y treinta de la noche. Entré al lugar, había unas diez personas, los cuales eran empleados. Al parecer se percataron de mi presencia, dejaron su labor para fijar la mirada en mí… “maldición, odio que la gente me vea como si fuera el último limón del limonero”, pasé de largo y me dirigí hacia donde estaba Konan, la chica que me atendió en la tarde. La saludé y ella me indicó cual sería mi lugar de trabajo. Miré hacia la barra y vi que en ella había una chica de cabello rubio, con una alta coleta y con un mechón que le caía en cascada, aunque bastante plana, a mi parecer.


    —Ese chico que está allí en la barra, es tu compañero, él te explicará lo que tienes que hacer, su nombre es Deidara. Por cierto, no lo atosigues mucho, tiende a perder la paciencia, y sobre todo no le insinúes que parece chica, sino sería capaz de explotar este lugar —me explicó Konan, cosa que me sorprendió, pensé que era una chica.


    —Lo tomaré en cuenta —contesté.


    El chico llamado Deidara me explicó varias cosas, entre esas: los nombres de las bebidas, cuáles son las más comunes, cómo se hacían las mezclas y sobre todo cómo debía tratar a los clientes, a parte me explicó sobre los clientes exclusivos, quienes tienen un trato diferente, por invertir mucho en el lugar. Al parecer ese rubio era una persona agradable, por mi parte no hablaba mucho, sólo asentía, noté que estaba un poco molesto, pero no presté atención a eso.


    —Oye, Gaara del desierto, deberías ser más sociable, me irrita un poco tu manera de ser, lo único que hago es hablar como loro viejo y tú sólo me contestas en monosílabas —me dijo en tono irritado.


    —Lamento si no te agrada mi forma de ser, pero así soy, y descuida delante de los clientes fingiré ser agradable —le dije con sarcasmo, lo cual noté que le hizo gracia.


    —No hace falta fingir, nada más habla un poco y saluda —dijo con una sonrisa divertida mientras me daba un trapo húmedo. Me sorprende la capacidad que tiene para cambiar de humor.


    Noté, que los demás empleados se acercaron a mí para saludar, sus nombres eran, Hidan, Kakuzu, Yahiko, un tal Tobi, que parece bastante infantil, un pelirrojo llamado Akasuna no Sasori y una chica casi de mi edad llamada Tenten, otra chica rubia llamada Ino y… ¿Uchiha Itachi?, ese ser que es incluso más serio y frío que Sasuke y yo en una fusión, ¿qué hacía ahí?, al parecer no se llevaba bien con mi compañero de trabajo, el chico le peleaba mientras él lo ignoraba. Dejé de pensar en eso y me dispuse a recordar lo que Deidara me decía mientras observaba las botellas y las copas que estaban bien ordenadas.


    Tragué grueso cuando vi que el tal Kisame, Hidan y Kakuzu, abrieron las puertas y salieron, al parecer eran los vigilantes de la entrada. Escuché que alguien encendió la música y me sorprendió ver a Itachi como Dj, ¿Sasuke lo sabrá?, sería un buen motivo para burlarme de ese Uchiha. Vi a Sasori y Tobi, en la barra de la sección vip, en el segundo piso. Y el resto se encargaban de las mesas. Las personas fueron entrando una a una, al parecer era muy concurrido, se veía el gentilicio afuera, luego escuché a Deidara que me decía algo.


    —Chico, amárrate los pantalones, porque te tocó la noche más agitada de todas, los viernes y sábados llega mucha gente, así que debes moverte con velocidad —explicó el rubio.


    Los clientes comenzaron a acercarse a la barra, hacían todo tipo de pedido, desde bebidas alcohólicas hasta proposiciones indecorosas, por parte de las mujeres, en ocasiones me sonrojaba porque nunca se me había insinuado una mujer de más de cuarenta años, Deidara se reía cada vez que me ponía nervioso, además de que me ayudaba a preparar las bebidas para los clientes. Habían pasado dos horas y ya estaba más que agotado, en ocasiones se me caían las copas, cosa que me daba un poco de vergüenza, yo no era así, era muy cuidadoso, pero los nervios traicionan.


    Mientras servía los tragos, vi que las luces se apagaron para luego encenderse en el escenario que estaba al frente, era una chica pelirroja con un antifaz de ¿Gatubela?, además de que vestía como gatubela. No sabía que tenían strippers en Akatsuki y a ella no la había visto.


    —Ella es Karin, es la sensación del lugar —me dijo Deidara, por lo cual asentí.


    La chica hacía su baile, pero aun no se quitaba las prendas, sus caderas iban al compás de la música, hacía movimientos artísticos, estilo danza contemporánea, de repente noté que bajó del escenario y se abrió paso entre la multitud. Se paró en frente de mí y me hizo señas para que me acercara, para luego susurrarme al oído:


    —Observame —me dijo con una sonrisa de lado.


    Subió a la barra y comenzó a hacer de nuevo su baile, la gente gritaba emocionada al ver como la chica se movía de un lado a otro, esta vez los movimientos eran sensuales y algo eróticos, cosa que me estaba dando un poco de calor y causando un problema personal. Miré a mi compañero quien sonreía gustoso al ver a la chica haciendo su trabajo, pude leer las palabras que salían de sus labios, cuando mencionó “a eso le llamo arte”, y sin duda tenía razón, la chica era toda una artista, mira que hacer ese tipo de espectáculos.


    Hubo un pequeño silencio en el lugar, las luces se apagaron para luego encenderse justo donde estaba Karin, casualmente en frente de mí, por un momento sentí que mi sangre se había congelado al ver esos oscuros ojos en frente de los míos, me tomó la mano incitándome a que subiera a la barra con ella.


    —Lo siento, no bailo —le dije en tono seco y seguí con mi labor, pero ella no se movía y la multitud gritaba eufórica que fuera con ella.


    —No importa, no bailarás —contestó en mi oído para luego jalarme con ella.


    La gente gritaba con más emoción, me sostuve del tuvo que estaba arriba, mientras ella comenzaba a moverse de nuevo, tenía que hacer algo, no podía quedarme allí como estatua, probablemente dirán que no soy de este mundo. La tomé por la cintura y comencé a bailar con ella de manera suave, tenía vergüenza, podía sentir lo sonrojada que estaban mis mejillas ¿Raro, no?


    El baile terminó, nos miramos por unos segundos, mientras ella sonreía complacida, yo simplemente le pasé por un lado y bajé de la barra para seguir con mi trabajo, estaba seguro que después de esto iban a echarme del lugar... a buena metida de pata. Ella simplemente dijo:


    —Eres bueno en esto, quizás seas parte del espectáculo —dicho esto me guiñó un ojo y se fue. A la final no era ninguna stripper, sólo parte de un show.


    —Lo dudo… —contesté.


    —Con que muy serio tú, ¿no? —molestó el rubio, por lo que obtuvo una mala de mi parte, así que decidió dejarlo hasta ahí por la paz.


    La noche pasó normal, aunque para ser mi primer día no estuvo nada mal, terminé de ordenar un poco la barra, tomé mis cosas para despedirme y salí en busca de un taxi, me sorprendí al ver allí a la chica que antes me había incitado a hacer cosas que jamás pensé que haría, me paré a su lado sin mencionar palabra alguna, noté que ella me miró, pero no presté atención.


    —Eres un chico interesante… Gaara. —Me dijo. La miré sorprendido, sin embargo, no dije nada— mañana tengo preparado un espectáculo sensacional, se lo dedicaré al bartender más ardiente de este lugar —dijo con una sonrisa de picardía.


    —De seguro Deidara se emocionará por tal gesto de tu parte —contesté.


    —No me refería a Deidara, él es explosivo. Tu eres el ardiente —abrí mis ojos a más no poder y voltee mi rostro para que no me viera, esta noche ha sido de lo más rara— debo irme, nos vemos… Chukaku —dijo para luego montarse en el taxi e irse.


    — ¿Me llamó mapache? —susurré.


    Llegué a mi habitación, vi que los idiotas estaban durmiendo, entré al baño a ducharme, me coloqué el pijama y me acosté, cada vez que cerraba mis ojos veía a la chica bailando, la noche fue larga y rara.


    —Este trabajo no es tan malo después de todo, eh… Karin —dije para sonreír de medio lado.


    FIN.

    Bueno, espero les haya gustado. Se acepta todo tipo de crítica constructiva.
     

Comparte esta página