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One-Shot Una historia de AMOR…

Tema en 'Escritos originales' iniciado por Germaster Sexy, 17 Mayo 2017.

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  1.  
    Germaster Sexy

    Germaster Sexy Creador del tema Cemzoonita

    Acuario
    Buenas noches con todos:

    Mi nick ya es conocido por otros rincones del foro, soy Germán Alberto, conocido en el foro como @Germaster Sexy , y aunque hace mucho tiempo quería escribir en este foro, no encontraba ni la oportunidad ni las reglas y normativas del mismo.

    Con motivos del 18° aniversario de , pues@Hitomi-chan aperturó un concurso literario, y decidí aprovechar el momento para hacer mi debut literario en el foro. Luego de que @Hitomi-chan me diera acceso al reglamento y un pequeño FAQ del foro, decidí participar. Asi que sin mas rodeo, les presento este pequeño One-Shot (ni tan pequeño, el requisito era mas de 1000 palabras y según "Mocosoft Word" tiene 2817) con el cual debuto en el foro (aunque no en el ámbito literario, ya he producido algunos escritos para otros concursos, y otras circunstancias fuera de la inFernet) sin embargo, es mi primera producción oficial en

    Asi que sin mas por decir, simplemente espero que sea de su agrado. Saludos, y HAVE A NICE DAY.

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    Una historia de AMOR…
    (…basada en hechos no tan reales…)


    EL AMOR, eres una palabra de 4 letras, sin embargo nosotros los mortales a lo largo de nuestra existencia, te hemos dedicado hojas y litros de tinta en tu nombre. Hemos hecho proezas en tu nombre, construido monumentos, adorado dioses, y dado la vida gota a gota de sangre por llegar a ti. Hemos construido escaleras al cielo, bajado la luna, peleado con dioses, librado guerras, atravesado desiertos y buceado en mares infestados en tiburones por buscar una perla que es tan escasa con tu mismo nombre. Y a pesar de todas esas dificultades, muchos hombres (y mujeres) afirman haberte encontrado y vivir felices en ti. Incluso declaran orgullosos que volverían a hacer todo sin pensarlo en tu nombre. Sin embargo, a mí siempre me has sido esquivo.

    Recuerdo esta relación de amor/odio que toda la vida hemos tenido. Casi nunca nos hemos puesto de acuerdo. Incluso llegó un momento que renuncié a buscarte. Sin embargo, regresé a ti cual sediento buscando una gota de agua en el desierto de la vida. Y tu mezquindad fue tal, que hasta eso me condicionaste.

    Todo empezó un día como ayer, hace más de 20 años. Yo era más un niño que otra cosa. Me contentaba con cosas sencillas, como jugar SNES, montar bicicleta o destrozar problemas de matemáticas. Pero un día de abril, del cual aun tengo recuerdo, apareciste tú, en forma de mujer. Una chica de pelo largo, unos lentes que te hacían ver inteligente. Y vaya que resultaste inteligente. Pronto y sin mucho esfuerzo te volviste la chica con mejores notas del salón. Y vi en ti muchas cosas, en especial las virtudes de las cuales yo carecía (y aun carezco). Una dedicación al estudio, ganas de hacer tus tareas, tus trabajos de investigación, tus asignaciones, etc. Y orden, mucho orden, dedicación y limpieza. Sé que vi en ti todo lo que yo no tenía. Y fue por eso que me enamoré locamente de ti. Sin embargo, tú nunca me diste ni una chance. Mi inmadurez, mi ego y sobretodo mi soberbia restaron más que sumar. Y allí terminaron las cosas contigo. Promoción, un adiós y como dice la canción: “lo que un día fue, no será”.

    Luego en la PRE, se me volvió a aparecer la virgen. Una chica linda, agraciada, inteligente, carismática y muy alegre. Curiosamente te conocí cuando llorabas. Te dediqué un pequeño acróstico con tu nombre, un acróstico que empezaba con “sonríe, siempre sonríe…”. Curiosamente me devolviste una linda sonrisa. Una cosa llevo a la otra, y terminando la PRE, yo ingrese a la Universidad, más tu no. Y cosas del destino, luego me dijiste para estar. Y yo acepte.
    No sé si eso fue un error, no quiero creer lo que hoy en día pienso de eso, pero hoy en día todo como que encaja. Me tenías embobado con tu belleza, carisma y candor. Recuerdo que esos días dobleteaba en mis obligaciones. En las mañanas y parte de las tardes, estudiando en la universidad. Saliendo de allí, rumbo a tu casa, a enseñarte matemáticas y otros tips para que ingreses a la U. Católica, al examen de medio año. Y era todo concentración. Me recibías con un beso, y me despedías con otro. Para mí con eso me daba por feliz. Pero como todo cuento de hadas, la historia tiene un triste final. Y tú el amor; el sentimiento mas irónico del mundo, me preparaste un frío final, digno de epitafio. Ella logró ingresar, y yo muy feliz por ello. Días después, la clásica conversación, casi una “crónica de una muerte anunciada”. Mirándome a los ojos me dijiste que tenías que tomarte la universidad en serio, y que yo debía hacer lo mismo. Que no iba a haber tiempo para lo nuestro. Que no me querías mentir, que pensara en mi futuro profesional. Mil razones para un adiós. Y allí recién tome conciencia de mi situación, notas paupérrimas en mi primer ciclo, a punto de jalar casi todos los cursos, y sin nada en mi ser más que un vacío enorme en mí ser, un dolor en mi corazón y la sensación de haber sido usado. Al final pase casi todos mis cursos del ciclo, con notas poco menos de que deshonrosas, y me jalé el curso con mayor creditaje. Aprendí la lección, eso tenlo por seguro. Años después, me volviste a invocar con tu dulzura y tus lindas palabras como miel a la abeja, dis que para que te "enseñara estadística" . Pero esta vez no caí. Fui, me tire toda la tarde conversando de cualquier idiotez, del clima de la filosofía del mosquito y de la reencarnación del mal. Y allí te deje, y nunca más te volví a buscar.

    Tiempo después te volviste a presentar en mi vida. En una forma y en una encarnación que nunca esperé. Tú, mi amiga fiel, de años atrás, mi amiga y confidente, mi mejor amiga, me dijiste de pronto que estabas enamorada de mí. Me dijiste que ME AMABAS. Me dejaste frío, helado, sin reacción. No supe que decirte al momento. Ese fue el mayor problema, nunca supe que decir. Simplemente actué instintivamente: Te lleve a pasear saliendo de clases, te lleve junto al mar, y junto al faro, viendo al atardecer, te bese como nunca había besado a nadie en mi vida. Sé que sentía algo por ti. Sé que tú también lo sentías. Fue un momento mágico que de solo recordarlo tiemblan mis labios y se me acelera el pulso. Pero lamentablemente, cometí un error, un enorme y craso error. Nunca te dije para estar, nunca formalicé. Y si no lo hice fue simplemente por miedo. Por ese miedo mío al dolor, a tener que afrontar algo tan duro como la ruptura. Porque ya había probado el sabor muy amargo de crear algo, y luego destruirlo. De que te caiga la casa encima. Fue por eso que no lo hice. Y tú (con mucha razón) te molestaste conmigo. Y fue muy tarde para cualquier reacción mía, te alejaste de mi buen tiempo e incluso estuvimos a punto de terminar nuestra amistad. Gracias a DIOS que no pasó eso y que aun seguimos siendo amigos, aunque hoy en día, eso no me baste.

    Luego de mi enfermedad (mi problema BIP) pues me fuiste esquivo un buen tiempo. Lo más probable que fuera porque tanto mi apariencia (engorde mucho) y mi actuar (andaba drogy todo el rato) no ayudaran mucho. Sin embargo a pesar de todo, el poder del DIOS en el que yo creo siempre me daba lucidez en la iglesia. Una lucidez envidiable en cosas que a tu nombre competen. Y allí te conocí de nuevo, y allí por fin en tu nombre fui feliz contigo. Eras la “hermana menor” de uno de mis amigos de comunidad. Y poco a poco me fui fijando en ti. Te preparabas para la universidad, y yo no te llevaba muchos años, y correspondías a mi amistad. Eras una chica linda y amigable, y andabas bien en los pasos de DIOS. Poco a poco, nos fuimos acercando más, y fuimos conversando más. Te preste mis libros y te di algunos tips. No te ayudé más por miedo a que me pasará lo mismo otra vez. No sé cuál hubiera sido la diferencia, pero gracias a DIOS simplemente no hubo mucha. Y me acuerdo que contigo tuve que romper una regla tabú mía: “meterme con la hermana de mi amigo”. Al final le “pedí permiso” al amigo (ojo, el permiso se fue de viaje, ya no pienso igual que en esa época) y me acerque más. Y con mucho esfuerzo del dinero que tenia ahorrado de mis “cachuelos” para navidad te compré una cadenita y un dije de plata que me costó bastante caro. Y te lo entregué un sábado antes de navidad, saliendo de misa. Y me acuerdo que con lágrimas en los ojos me dijiste que ni tu familia ni nadie te habían regalado nada, dado que gastaban en tu academia y estaban juntando plata para tu examen de admisión. Y te puse la cadena en tu cuello, y simplemente nos besamos. La navidad más hermosa de mi vida.
    Y por fin te encontré, y por fin pude ser feliz. Fueron más de 8 meses de feliz relación. Nos veíamos en la iglesia, en los retiros, te buscaba, salíamos y éramos muy felices. Pero el destino fue cruel. Tu familia te mandó a provincia para que postules a la Universidad del Mantaro (en Huancayo) de donde eras oriunda y donde tenías familia. Y fácilmente ingresaste y empezaste tu carrera. Y cada uno empezó a hacer su vida por su lado. Y no reniego para nada de lo que siguió. Empezaste a salir con otro chico, del cual te embarazaste. Y te tuviste que venir a Lima a seguir tu embarazo porque el pirañon ese incluso te pidió que abortes. Te alojaste donde tu tía. Y me acuerdo que con panza y todo te fui a buscar. Y no sé si hice lo correcto, o pequé de imbécil, pero en nombre del amor se hacen muchas idioteces, y te propuse que formalizáramos, que yo le dé el apellido a tu hijo y los tres formar una familia. Pero tú no quisiste. Maduramente me dijiste que yo no estaba preparado (cosa que es cierto) y que no tenia porqué asumir tus “errores”. Que tú sacarías adelante a tu niño, que me agradecías el gesto y que me amabas, pero justamente por amor no permitirías que yo me jodiera la vida. Al final, el chico te encontró, se disculpó, asumió su paternidad y formó una familia contigo. Y ahora eres feliz con él y con tu hija en Moquegua, y aun hablamos por FB, y aun mantenemos la amistad. Y allí cerro un capitulo mas de mi historia con el amor.

    Y aquí viene la parte más dolorosa de mi historia contigo, la parte que mas huella dejo en mí. Te conocí en la forma de una catequista, cuando empecé a prepárame para ser uno. Eras de mi edad, estudiabas, cuidabas a tus hermanos y te dabas tiempo para la iglesia. Y eras súper pilas y buena gente. Esta vez decidí actuar rápido, y me declaré contigo pasados dos meses de escuela de catequesis. Lamentablemente me dijiste que otro chico (que también se preparaba para ser catequista) se te había declarado una semana antes, y ya le habías aceptado. Bueno, pensé que allí terminaba la historia, pero el amor es paciente, no se desespera y se dice que todo lo soporta (al menos eso dice la biblia), y el amor me jugó una mala pasada años después.
    Tu, tu enamorado y yo terminamos siendo catequista en el mismo grupo, de catequesis de adultos, y éramos muy amigos, íbamos para todos lados juntos. Hasta que te enteraste que “supuestamente” (pongo entre comillas, nunca me constó) que él te había sacado la vuelta con una compañera de su trabajo. Y empezaste a discutir con él, y empezaste a pegarte más a mí, como chicle. Y eso como que hizo aflorar sentimientos, y sobre todo me abrió una brecha por donde yo podría entrar. Sin embargo, tu novio un día se apareció en mi casa, y me pidió, y casi me suplicó que intercediera por él. Me juro que no te había sacado la vuelta, que te amaba y que jamás te haría daño. Al momento le dije que no podía intervenir, pero verdaderamente me sentí en una encrucijada: O ayudarlo a que vuelvan, y renunciar a mi felicidad, o entrar a la mala, romper y mandar al cacho a todos, sin importar el escándalo que se armaría en la parroquia, y que yo quedaría como un vil y sucio serrucho. Luego de pensar y consultar, decidí hablar con ella y exponerle todo, decirle toda la verdad, todo lo que había pasado y que ella en base a todo, tomase la decisión. Ella me agradeció mucho el gesto, y al final volvió con el chico. Pero allí no terminó la cosa. Como toda relación marcada por la duda y los celos, ellos continuaron peleando a cada rato. El mismo dejo de asistir al grupo, y solo pasaba a recogerla a la salida de las reuniones de coordinación. Y peleaban más seguido. Y ella cada día se me pegaba más y más. Y ese acercamiento conmigo empezaba a ser notorio (nos empezaban a vacilar) y en general, eso me incomodaba. Al final, hable con un amigo catequista de otra parroquia para asimilarme allá, y empecé a asistir como invitado, y solo iba a la mía para las misas dominicales. Y cuando ya estaba listo para hablar con los sacerdotes de ambas parroquias y formalizar mi cambio, un día a la salida de la misa, me entero de la noticia que me jodió todo. Ella, estaba embarazada… de un tercero desconocido. No era de mi amigo, no era de mí. No se evitó el escándalo, se hizo más grande. Mi sacrificio fue inútil, y perdí todo. Y ese día, empecé a renegar de ti, y decidí dejar de creer en ti y en quien creí fuente de amor. Decidí alejarme de DIOS, porque si DIOS era amor, DIOS era también sufrimiento. Y juré con lágrimas en los ojos, que no volvería a amar. Pase lo que pase. Mas dolor NO.

    Y pasaron más de 6 años, y me concentre esos tres años en mi trabajo, en mejorar mi salud, en mis estudios, en pocas palabras en mí y solo en mi. Yo, yo y si sobraba tiempo yo. Y el destino quizo, que hace exactamente un año me volviera a enamorar. Y si me enamoré es porque luego de regresar al camino de la fe, aprendí a darme segundas oportunidades. Pero nuevamente el amor fue esquivo, aunque esta vez fue justo lo que tenía que pasar. En palabras de una amiga mía, me salvé de una buena. Una chica alta de mi curso de panadería del CETPRO, blancona, con aires de pituca, dueña de unos lindos ojos y de carácter juguetón. Y al final nos hicimos amigos y le propuse (maduramente ya) para intentar algo. Pero ella me mintió, y fue la primera de muchas mentiras, tantas que no viene al caso ni nombrar. Me dijo que no podía, porque estaba enamorada de un chico de su trabajo el cual no se fijaba en ella y que ella hacia lo posible para llamar su atención y bla bla bla…. Un floro mas sonso no podía soltarme. Y yo, se lo creí. Hubiera preferido la verdad, o alguna razón más contundente. Sea por feo, cargoso, por atorrante, por lo que sea. Aunque sea un simple no y no jodas. Pero me mintió. Hace poco me enteré del verdadero motivo. Estaba casada (aunque en el salón juraba que era soltera, y mis amigas del CETPRO lo saben) y aun sigue estándolo. Por eso nunca me dio su FB (me dijo que no tenia) y me mintió en muchas más cosas que no vienen al caso. Simplemente es una mentirosa y viéndole el lado bueno, en palabras de mí amiga: Me salvé. Toco madera.

    Y cierro esta historia de mi relación con el amor, sea en versión heros, ágape o amical con mi situación actual: nuevamente enamorado. Y el destino nuevamente es irónico. Esta vez estoy enamorado de la que fue y es aun mi mejor amiga (si, de la que hable antes, de la que se me declaró). Pero esta vez, yo fue el que me declaré, y ella la que no me correspondió. En fin, sus buenas razones tiene (las desconozco pero confió en su criterio). Además como me dijeron mis amigos(as) ambos estamos alejados, ambos ya estamos en notas diferentes (con trabajos y deberes que nos absorben el tiempo) y para colmo, nos movemos en círculos sociales muy diferentes. Así que ahora no queda más que asumir, replantear y reconstruir. Y pese a todo lo que he escrito y todo lo planteado en estas líneas, solo diré que nunca debo decir nunca, que se haga la voluntad de DIOS y que si algo obtuve es harta experiencia, inmunidad al dolor y sobretodo capacidad de amar. Porque como dice un vals: “Aquel que no ha amado no es humano, aquel que no ha querido no ha vivido”.

    Y termino estas líneas dirigidas al amor, a ese a quien al comienzo no supe cómo afrontar, al cual luego quise renunciar, y ahora lo vuelvo a experimentar. Tus historias las seguiré escribiendo, en tu nombre poemas y versos seguiré componiendo, y cuando piense en ti, “canción de amor” de Gianmarco al DJ seguiré pidiendo. Tu relación conmigo me tiene sin cuidado, sea lo que tú y el destino me tengan preparado. Simplemente diré: Just bring it!!

    Y allí la corto. Es hora de joder, postear, y trolear como ninguno. Apago la PC.
     
  2.  
    Hitomi-chan
    • Posteador intelectual

    Hitomi-chan Equipo administrativo Critico Maestro de edicion Colaborador de Concursos

    Géminis
    Por un segundo sentí estar leyendo el guión de una telenovela...

    Tienes falta de algunos acentos en algunas palabras, aunque no son muchas y nada grave como para no entender el escrito. Para mi gusto usar abreviaciones como "PRE" hace lucir mal el escrito, como que pierde estética y ya no se toma "tan seriamente" el estar leyendo.

    Otra cosa que note, es que si bien el escrito es algo personal y autobiográfico la narración me queda un poco a deber. Al principio era como si estuvieras "hablando" con el amor, pero luego se volvió como una platica para ti mismo, y de nuevo una charla entre tu y el amor.

    El escrito en si me gusto, por que en parte deja conocerte un poco más como Germán Alberto y no tanto como @Germaster Sexy :ok:.

    Ahora veamos que opina @Acero
     
  3.  
    Germaster Sexy

    Germaster Sexy Creador del tema Cemzoonita

    Acuario
    1. Bueno, sobre la ortografía no apelo, la mía es tan mala que en mis "épocas de cole" una profesora se tomo la molestia de revisarla en mi cuaderno de Literatura, encontrando la pequeña cifra de 67 faltas en una sola pagina... ni Word puede con eso... :perverso:
    2. Lo de PRE, asi le decimos al Centro Pre-Universitario, es la Jerga peruana... en realidad debería ser CEPREUNMSM (Centro Pre de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos) pero la veo algo larga....
    3. Lo tercero, lo tendré muy en cuenta para próximas publicaciones.
    4. Y como dije, no es tan auto-biografico, si leiste las letras "pequeñas" abajo del titulo, alteré un poco las cosas, algunas cosas las obvie, otras las alteré (como para darles mas dramatismo) y otras las resumí...

    En fin, para ser mi primer One-Shot y dadas las circunstancias, me doy por satisfecho.....
     

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