1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
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  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
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  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
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  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
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Long-fic Memorias de una Groupie

Tema en 'Escritos originales' iniciado por Zyan Rose, 7 Julio 2016.

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  1.  
    Zyan Rose

    Zyan Rose Creador del tema Equipo administrativo Critico Colaborador de Concursos

    Virgo
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    La verdad no sé si aquí publicar mi novela, generalmente la tengo en Wattpad y bueno allá ha recibido buenas críticas y aceptación, pero sinceramente no tengo idea sí lo hagan igual aquí. Pero bueno.... quiero compartir mi trabajo con ustedes. Ya qué cuando esté terminada quiero hacerla en un libro, sin afán de ofender a nadie.

    Prefacio.

    Bien antes que nada, quiero dejar bien en claro que yo no pretendo dañar las reputaciones de mis estrellas de Rock y Thrash Metal favoritas, ésta historia es totalmente hecha para fans y por una fan. Y por el gran gusto hacía éstas dos maravillosas personas, que han influido muchísimo en mi vida. Como dije antes con ésta historia producto de mi mente no es mi intención causar futuros problemas, con ello me deslindo y qué se dé rienda suelta a la imaginación.

    También quiero aclarar que es totalmente de mi autoría y no doy autorización a terceras personas de publicar en su nombre ésta historia que con mucho cariño he escrito.

    Agradeciendo a mi querida, casi hermana, Sarai Castillo por sus alientos a que yo haya creado ésta historia. A mi familia también porque siempre me han apoyado en mis otras historias de diferente temática con el mismo propósito, divertir a mis lectores. Y sobre todo a mis amigos quiénes me han prestado sus nombres para ésta obra.

    Y a ti lector, por leerme, y saber que mi imaginación vuela a rincones muy lejanos.

    Sobre todo quiero agradecer a mis dos estrellas de rock favoritas. Al magnifico canta autor Axl Rose de la banda Guns N' Roses y al guitarrista fundador de la poderosa banda Megadeth, Dave Mustaine, porque ellos me inspiraron a escribir "Memorias de una Groupie" cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

    De antemano, gracias a todos aquellos que leen ésta creación mía.

    Zimba Mustaine.
     
  2.  
    Zyan Rose

    Zyan Rose Creador del tema Equipo administrativo Critico Colaborador de Concursos

    Virgo
    Prólogo.

    ¿Quién se imaginaría que yo, una insignificante estudiante de Universidad llegaría a convertirse en una Groupie de una de las bandas de rock n' roll más salvajes de la década de los 80's? ¡Absolutamente nadie! Pues todos pensaban que yo sería el gran ejemplo a seguir en mi familia. Nadie se imaginaba en qué me convertiría; dejé atrás los libros, mis sueños de ser alguien en la vida, y todo... por un hombre, la razón por la cual hoy escribo éstas memorias. ¿Hoy en día alguien se imaginaría que una joven cómo yo estaría en medio de una pelea entre dos famosas estrellas de rock, llenas de narcóticos y alcohol? Creo que nadie... Y todo por querer jugar a ser la mujer más deseada de toda América, que tonta fui, que error tan más grande, pero no me arrepiento de nada, pues a todo esto, la pasé muy bien con aquel impertinente sujeto y sobre todo con las fantásticas personas que conocí en el camino y llamé amigos, aquellos que fueron mi familia en éste problemático camino. Quizás a nadie le importe, pero para mí sí lo es, es el motivo por el cual hoy expreso las siguientes líneas. Tú no me conoces, por supuesto que no, pero espero que algún día alguien encuentre éstas hojas, polvorientas por el paso de los años. Posiblemente sean mis nietos quiénes encuentren éste escrito, a lo mejor tu eres mi nieto o nieta, no lo sé, sólo sé que estás leyendo esto y quiero que sepas que fue algo muy importante en mi vida... no te la hago más larga y aburrida, puedo comenzar a contarte mi historia.
     
  3.  
    Zyan Rose

    Zyan Rose Creador del tema Equipo administrativo Critico Colaborador de Concursos

    Virgo
    Capítulo I. Oportunidades

    Febrero de 1985. Ciudad de México.


    Las cosas no iban nada bien, había fracaso en mi intento de ingresar a la máxima casa de estudios de todo México, la Universidad Nacional Autónoma de México, había fracasado. Las presiones de mi madre y de mi padre me estresaban casi ocho horas al día, no podía escuchar en mi cabeza más que reclamos, todo el día eran reclamos tras reclamos. Al menos mi hermana estaba más tranquila; aún le faltaba un año para saber lo tormentoso que era estudiar para éste dichoso examen, quizás mis sueños de ser comunicóloga iba a verse un poco truncado. El trabajo de mi padre no era tan bueno como para que él pudiera pagarme una universidad privada, las colegiaturas eran demasiado altas para nuestros pocos recursos.

    No me quejo, somos personas de clase media alta, pero sé que a mis padres les gustaría tener un poco más de ingresos para darnos una mejor vida a mí y mi hermana Sara.

    — ¡En vez de estar pensando en la inmortalidad del cangrejo, Zyan, deberías tener las narices metidas en los libros!—exclamó mi madre, sí, ese era mi nombre; un nombre bastante extraño pero mis padres eran diferentes al resto de los padres. El nombre provenía de no sé qué azteca, nunca me ha interesado mucho preguntarle a mi padre, exactamente el origen de mi nombre. Además... ¿era mucho pedir un nombre normal? Mi hermana menor tenía un nombre común y corriente... Sara, había muchas Saras en el mundo. Y precisamente a mí, tenían que haberme puesto un nombre tan fuera de lo común.

    —Pero madre... es sábado.

    —Pero nada jovencita... debiste haber aprobado ese examen. ¿De nada sirvió que tú padre pagará todos esos cursos intensivos? ¡Si tan solo dejarás de estar soñando siempre!

    — ¡Ya basta!—exclamé muy molesta, siempre era lo mismo—No tengo porque seguir aguantando tus reproches, soy humana, no soy perfecta, todos fallamos e incluso yo madre.

    —No sé por qué discuto contigo, si nunca llegaremos a nada—mi madre finalizó su corta discusión y se alejó de mí, estaba en mi habitación pensando en todo antes de que ella interrumpiera.

    Bien... sábado por la tarde, ¿qué hacía una adolescente por la tarde del sábado? Comúnmente muchos chicos y chicas suelen irse a bailar a las discotecas toda la noche, a alcoholizarse y tener sexo desenfrenado pero ese no era mi caso; solía esperar a mi hermana a qué llegara de sus clases de natación para después encerrarnos en su habitación a escuchar a escondidas unos LP's de Motörhead. Era nuestro momento de sentirnos las chicas más rudas de toda la casa.

    Para nuestros padres, Melissa Castro y Alfonso Sánchez, nuestra música era ruidosa y satánica. No era normal que unas chicas de sociedad escucharan semejante basura, según ellos, deberíamos estar escuchando los éxitos de Donna Summer o Michael Jackson, no dudo que ellos fueran excelentes músicos, pero nuestras orientaciones rítmicas y musicales eran distintas. En ningún sitio para pasar el fin de semana podíamos escuchar Overkill y a los seguidores cantarla al ritmo de la guitarra.

    Finalmente se escuchó el portazo de la entrada principal, anunciando que Sara había llegado, sonreí de orea a oreja pues podría pasar toda la tarde con mi hermana disfrutando del pesado sonido de Motörhead, nuestros padres conociéndolos se irían con nuestros abuelos. Quizás no... todo podía pasar en ésta tarde de sábado.

    —He llegado—sonrió Sara, soltó la maleta dónde guardaba su equipo de natación y me abrazó.

    —Te esperaba, hermanita—sonreí y de entre la almohada de mi cama, saqué nuestro LP.

    —Algún día me encantaría ir a un concierto de ellos—suspiró poniendo una cara triste pero al momento se recuperó y su sonrisa de siempre regresó a su rostro.

    —Bien, entonces escuchemos algo de buena música—le contesté, ignorando sus deseos, pues era algo complicado ver a una banda británica en tierras aztecas.

    Sin más, nos echamos en mi cama, quitándonos los zapatos y disfrutando de las guitarras y la rasposa voz que nos ofrecía Lemmy Kilmister.

    Aquella tarde de Febrero, mientras disfrutábamos de nuestra música una llamada hizo que todo cambiara. Sara y yo paramos la música al escuchar el timbre del teléfono, suponíamos que se trataba de alguno de nuestros padres para avisar que llegarían tarde y la cena estaba en el horno. Era lo más probable, sin embargo; aquella llamada fue el punto exacto para cambiar mi vida.

    — ¿Melissa?—a través del teléfono escuché la voz de una mujer.

    —Mi madre no se encuentra... ¿quién la busca?—pregunté, pues no reconocía a aquella mujer llamando.

    ¿Zyan, Sara? ¿Cuál de las dos princesas eres?

    —No me considero una princesa, pero soy Zyan, ¿Quién eres? ¿Por qué sabes mi nombre?—pregunté bastante extrañada por la confianza y familiaridad con la que hablaba aquella desconocida.

    — ¡Oh querida! Es normal que no me recuerdes, eras muy pequeña cuando nos conocimos, sólo una vez cambié tu pañal y ¡Oh Dios Mío! ¡Vaya que apestabas! En fin ese no es el tema de conversación... quería hablar con Melissa, mi hermana para proponerle algo. Me contó sobre tu intento fallido por entrar a la UNAM, y quisiera hablar con ella.

    ¿Y si tú, eres mi tía... cuál es tu nombre?

    —Vaya... sí que vas directo al grano, bien muchachita, mi nombre es Crystal. Y vivo en los Estados Unidos, para ser exactas en California.

    —Bueno gracias por toda la explicación, tía, pero mi madre no se encuentra, seguramente se fue con los abuelos a pasar el sábado.

    —Bueno Zyan, entonces en cuanto ella vuelva, dile que me llame.

    Tras aquella despedida, colgué el teléfono, le conté a Sara sobre nuestra supuesta tía. A veces sí que era despistada, porque mi hermana sabía quién era la tía Crystal y yo no. Suspiré pesadamente y decidí subirle a la música, me dejé caer sobre la cama y cerré mis ojos, imaginando estar en uno de esos maravillosos conciertos.

    • • •

    El domingo había llegado, como bien confirme, mis padres no habían regresado, la habían pasado con los abuelos. La mañana llegaba y estaba todo tan tranquilo que bostecé con ganas y me estiré como si no hubiera otra cosa más sabrosa que eso. Me rasqué la cabeza y en la cama de lado vi dormir todavía a Sara, sonreí y fui directamente al baño. Tras hacer lo necesario en el sanitario, mojé mi rostro y sabiendo qué podría poner el televisor y a En Familia con Chabelo durante la mañana, a lo mejor desayunar cereal, o lo que encontrará más rápido de hacer y tirarme en el sofá hasta pasadas las diez de la mañana.

    Mi plan era perfecto, salí directo a la cocina y encontré el cereal, la leche y tras preparar mi elaborado desayuno me fui directo a la televisión, la encendí y decidí ver a aquel hombre que se encargaba de divertir a las familias dentro del estudio de Televisa y fuera de ella tras la señal televisiva.

    Estaba segura que yo había ido y regresado de la cocina con varios tazones de cereal, tostadas con mermelada e incluso café negro mientras miraba a Chabelo, hasta que con un bocado en la boca la puerta principal se abrió y por ahí divisé a mis padres. Se veían contentos de haber regresado a su casa, me vieron y no dijeron absolutamente nada, agradecí internamente que ésta mañana de domingo no me reprocharán por estar mirando la televisión. A mi madre la miraba especialmente feliz y a mi padre tan tranquilo como si el zapato no le lastimara el juanete del pie derecho.

    —Zyan, querida, tengo que hablar contigo—mi mañana perfecta parecía que no quería ser perfecta.

    Con una enorme flojera me levanté del sofá y caminé arrastrando mis descalzos pies hasta la cocina dónde ella se encontraba levantando la caja de cereal y el embace de leche.

    — ¿Qué pasa ahora, mamá?

    —Tú tía Crystal, ha llamado ayer a casa de tus abuelos y me ha hecho una maravillosa oferta—fingí no saber exactamente qué era lo que mi tía quería—Crystal es tu tía, Zyan, ella vive en Estados Unidos querida, me dijo que podría apoyarme con tu educación universitaria, así que me dijo que a finales de éste mes podrías irte a estudiar al Colegio de los Ángeles—la miré sin expresión alguna... ¿Los Ángeles? Por dentro la emoción incontrolable creció en un pequeño rincón de mi estómago, podría irme a estudiar la universidad que era una de mis mayores prioridades... mi sueño de ser comunicóloga era lo más importante para mí.

    — ¿Es enserio?

    — ¡Así es hija mía!—mi madre sí que se veía contenta, parecía que brincaba de felicidad porque se desharía de mí y no porque me fuera a estudiar. Yo también estaba contenta pero no sabía cómo expresarlo.

    —Gracias—le abracé y el abrazo fue emotivo.

    Mi padre también se nos unió a esa conversación y hablamos sobre todas las oportunidades que estudiar en el extranjero me podrían dar, muchas puertas abiertas según ellos, también estaban bastante satisfechos con qué mi inglés fuera bastante fluido y estaban ellos más que seguros que yo podría comunicarme con los gringos como si yo fuera una de nacimiento. La noticia fue comunicada a Sara, a ella no le agradó mucho el hecho de separarse de su hermana, pero a regañadientes aceptó que me fuera.

    No diferenciábamos mucho en edad, a lo mucho ambas nos llevábamos un año con meses, yo era del mes de septiembre y ella de mayo. Yo tenía 20 años y ella 19, pero éramos uña y mugre, inseparables de alguna manera; aunque a veces tuviéramos algunos enfrentamientos como cualquier par de hermanas...

    Después de ello, no sabía que mi vida cambiaría drásticamente.

    No sabía que el irme a estudiar a California me metería en una cueva de lobos y de los más salvajes.

    No lo sabía... pero no me arrepiento de aquello.
     

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