1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
    Descartar aviso
  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
    Descartar aviso
  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
    Descartar aviso
  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
    Descartar aviso

Drabble Lazo rosa [Hey Arnold]

Tema en 'Más Fanfics' iniciado por Cindy Pooh, 24 Junio 2016.

Cargando...
  1.  
    Cindy Pooh

    Cindy Pooh Creador del tema CemZoonita Mercenarios de CZ

    Escorpión
    Dejo desde un ciber mi drabble participante en el concurso "Drabbleando" con la palabra lluvia. Espero les guste. Es un Arnold x Helga porque son bien cute, según yo sí son 500, espero que lo sean. Igual ningún personaje me pertenece todo por amor al fanfiction <3

    Lazo rosa

    Colgó el teléfono. Phoebe cuidaría a los niños. Confiaba en ella y sabía no los dejaría salir hasta culminada descomunal tormenta. Suspiró. Estaba sola en aquella gran casa de huéspedes donde tenía varias décadas viviendo, desde los dieciséis cuando huyó de Bob para ser exactos. Miró las maderas viejas, el retrato favorito de Gertie adornando la sala. El fulgor del estruendo iluminó la estancia. Cómo la extrañaba, tan disparatada y divertida, la primera en comprenderla. Negó alejando tan nostálgicos recuerdos. Debía ocupar la mente para desterrar grisáceos pensamientos.

    Con fastidio recordó haber enviado el manuscrito a su editora esa mañana vía e-mail. No contó con la fiera tempestad azotando la ciudad, un hogar vacío y ella sin trabajo pendiente. Dispuesta a disfrutar su tarde optó por la lectura, quizá un clásico épico o una tragedia predestinada. Subió al viejo estudio; plagado de pinceles, barro, lienzos, arcilla y un inestable librero atiborrado de textos. Aspiró el aroma a inspiración y se dejó guiar.

    Sus dedos no tomaron a Edipo o a Homero sino a sus diarios, aquellos donde un centenar de poemas jamás publicados yacían. Tomó uno, el primero, aceptando su deseo melancólico. Dejó sus recuerdos embriagarla, sentada en el alfeizar con el cristal perlado de diamantes acuosos como fondo, en la bruma de palabras lilas en cuaderno rosa.




    La odiosea cruzada fue tan peligrosa, su arribo tuvo matiz de conquista atravesando aguas bravas y carreteras resbalosas, todo por llegar a su destino con el menor retraso posible. Una hora más tarde de lo acostumbrado estaba en el pórtico hurgando en su bolsillo, sacando la llave y abriendo la puerta; entrando a su silencioso hogar. No hubo animales corriendo a la calle, ni traviesos chiquillos peleado por ser el primero en saludarlo, mucho menos una mujer viéndole desde la cocina enfurruñada reclamando su retraso antes de ir a donde él para asegurarse estuviese bien y plantearle un suave beso. Nada. Silencio fue su recibimiento.

    Extrañado buscó a su rubia perdición en la cocina, en su habitación. No estaba ella ni los niños. Comenzaba a preocuparse examinando cuarto por cuarto sin encontrar ruido o presencia de sus más amados seres. Subió hasta el estudio. Abrió con suavidad y la encontró. Etérea, leyendo, con su larga cabellera recogida en una alta coleta adornada con ese rosado listón que no había podido sacarse de la mente ese día de lluvia.

    —Sigues usando ese moño. Y sigue gustándome cómo combina contigo. —La sorprendió.

    Sobresaltada le miró, con suave rosa en las mejillas, antes de fulminarle con sus penetrantes ojos. Dejó el libro en el alfeizar y se puso de pie.

    —No lo usó por ti, Cabeza de balón. Y llegas tarde.

    Fueron sus palabras antes de salir de la habitación para bajar su bochorno.

    —Lo que digas, Helga. —Respondió a la nada sonriente antes de seguirla.

    Su abuela hablaba de un hilo rojo atado a los meñiques, pero Arnold sabía lo suyo era un lazo rosa amarrado al rubio cabello de ella, su alma gemela.
     
    Última edición: 24 Junio 2016
    • Fangirl Fangirl x 1
  2.  
    Zyan Rose

    Zyan Rose Equipo administrativo Critico Colaborador de Concursos

    Virgo
    Owww que lindo, me gustó mucho.

    Helga siempre tan ruda por tener que esconder sus sentimientos, siempre me ha gustado ésta pareja desde que vi el capítulo del origami.
     

Comparte esta página