1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
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  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
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  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
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  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
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One-Shot La Chica de la Rosa Azul.

Tema en 'Escritos originales' iniciado por Samantha, 10 Septiembre 2016.

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    Samantha

    Samantha Creador del tema Cemzoonita Seishun Gakuen

    Tauro
    Hola, esta historia, está publicada en también en Wattpad, Fanfics.es y FFL.
    Le modifiqué algunos detalles, pero sólo de la parte técnica.

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    La Chica de la Rosa azul.

    En una noche oscura sin luna. Una chica corría atemorizada por las calles de Londres, sus ojos eran tan azules como el mismo cielo, su pelo era de un color marrón café que resaltaba el color pálido de su piel. Su rostro reflejaba miedo y terror, porque un hombre de traje negro elegante la perseguía acosadoramente, ella nunca lo había visto.

    Este hombre era alto de tez pálida, pelo negro con reflejos grisáceos y sus ojos también eran azules como el mismo océano. De un momento a otro se tornaron de color rojo escarlata, este individuo era una criatura de la noche o como bien los llamábamos los seres humanos; un vampiro.

    La chica corrió y corrió, y sin darse cuenta llegó a un callejón sin salida. Estaba atrapada, el hombre se acercó a ella y con una mirada lasciva la tomó por la cintura y fue acercándose hacia su objetivo; el cuello de la chica que tanto ansiaba, antes de morderla besó sus labios en un beso apasionado; ante esto, la chica derramó gruesas lágrimas, pues sabía que era su fin.

    —Suéltame… déjame ir —rogaba la chica entre sollozos.


    —Desde hace mucho tiempo he estado esperando esto —terminó de decir el hombre, se acercó a su cuello y lo mordió para luego beber su sangre.

    —¡Ahhhhh! —gritó la chica al sentir los afilados colmillos, luego sintió que todo a su alrededor era oscuro sus ojos se estaban cerrando poco a poco, ya no sentía su cuerpo y de un momento a otro se hundió en un profundo sueño del cual jamás despertaría, o eso pensó ella.

    El vampiro se acercó al cuerpo de la chica que se encontraba sin vida, sacó una rosa azul de su capa y se la colocó a la chica en su pecho para luego desaparece en la oscuridad de la noche.

    Doscientos años habían pasado desde ese entonces. Londres ahora era una gran ciudad en la cual había grandes edificios, autos de último modelo y una variedad de centros comerciales. Las personas ahora vestían diferente a como se vestían en la época de los años 1800.

    Un chico rubio de ojos verdes piel blanca, con una sonrisa dulce en su rostro el cual reflejaba paz y ternura a la vez, aparentaba unos veinte años, iba de camino a la universidad y a pesar de que iba retrasado sus pasos eran calmados. Una chica de pelo castaño y ojos cafés su nombre era Clarete, se le acercó para saludarlo y el cordialmente le contestó.

    —¡Otra vez llegando tarde Erik! —le dijo la chica mientras esbozaba una sonrisa.

    —No pude dormir bien, últimamente casi no me da sueño —contestó para luego seguir caminando.

    —Quizás estés sufriendo de desvelo —dijo la chica mientras ponía su dedo índice en la boca, como si estuviera pensando.

    —Si, quizás tengas razón —después de decir eso, se masajeó las sienes a modo de cansancio.

    El camino hacia la universidad fue un poco silencioso. Al llegar al lugar de enseñanza, Erik se dispuso a ir para la clase que le tocaba. Dos Horas después el chico salió un rato a los jardines de la universidad, al de los ojos verdes le encantaba pintar, y decidió ir a uno de los lugares más solitarios de ahí.

    Cuando llegó al sitio se dio cuenta que no estaba solo. Una chica de tez blanca, ojos tan azules como el mismo cielo, su cabellera era larga y de un color marrón café, vestía de una manera extraña y en sus manos tenía una rosa azul la cual estaba acariciando.

    —¡Hola! ¿Cómo te llamas? —preguntó Erik con una dulce sonrisa, la chica lo miró y también le sonrió, pero, la sonrisa de la chica reflejaba tristeza.

    —Eso no tiene importancia —contestó la joven mientras su mirada se perdía en el en el paisaje que había en ese lugar, pues desde ahí se podía ver la gran ciudad, ya que estaban en lo alto de una colina, pues ahí quedaba la universidad de Erik.

    —Yo me llamo Erik, gusto en conocerte —Erik notó que la muchacha tenía una mirada de apagada, él quería preguntarle el por qué de su tristeza pero no se atrevía ya que apenas la iba conociendo — ¿te ocurre algo?

    —Toma te la regalo —la chica le extendió la rosa que ella tenía en sus manos y el chico la recibió y luego le sonrió de manera cálida.

    —Gracias, pero, ¿por qué me la regalas? —preguntó a la chica, ella iba a contestar a su pregunta cuando en ese momento escuchó la voz de su amiga y volteó.

    — ¿Erik que haces en este lugar tan solitario? —le preguntó su Clarete mientras se soplaba con un abanico, al calor que estaba haciendo.

    —Es que tengo dos horas libres y quise venir a pintar un rato, y mira me encontré con esta chica —dijo Erik.

    —Erik... yo no veo a nadie —la chica miró extrañada el lugar que él le había señalado.

    —Pero si ahí estaba, ¡mira hasta me regalo esta rosa azul! —exclamó.

    —Bueno sea como sea vamos, acompáñame a almorzar —Clarete prácticamente arrastró a Erik ya que tenía mucha hambre y no podía esperar.

    Meses después Erik y su familia se mudaron a una vieja mansión que estaba un poco más cerca de su universidad. La mansión tenía demasiado polvo y su decoración era antigua, el hombre que les vendió la casa dijo que tenía 150 años deshabitada.

    Aun quedaban descendientes de la familia que años atrás vivieron en ella por eso la casa estaba en buen estado, a pesar de lo empolvada que se veía.

    —¿Hijo te gusta? —decía la madre un poco emocionada.

    —Me parece interesante, es más me gusta su diseño —contestó el muchacho mientras miraba los alrededores —iré a inspeccionar y buscar una habitación para mí —dijo mientras se dirigía hacia las escaleras.

    El chico subió las escaleras y luego se encontró con un gran pasillo donde había muchas habitaciones, diez en total. Siguió caminando por el enorme pasillo, dobló a la derecha y al final se encontró con una escalera de caracol, las subió y luego se topó con otro pasillo en el cual sólo había tres habitaciones; una de cada lado y la otra al final del pasillo como si este terminara en ella.


    A Erik le causó mucha curiosidad esa habitación, así que entró en ella para ver que había ahí dentro. Abrió la puerta y entró, las ventanas estaban tupidas de polvo y el sol no entraba bien a ella; había una cama y varios baúles.

    el joven abrió el baúl más grande y ahí empezó a buscar cosas, encontró un pequeño cuadro donde había varias personas; no se distinguía bien ya que estaba cubierto de polvo. Quitó el polvo del cuadro y se sorprendió ya que en él estaba retratada la chica que le había regalado la rosa azul, una señora y un señor a su lado y delante de ella un pequeño niño que aparentaba unos ocho años. Erik guió su vista hasta donde había algo escrito "familia Smith 1815",a Erik se le heló la sangre y cuando giró para salir de allí se encontró frente a frente con la chica del retrato.

    — ¿Q...quien eres tú? ¿Eres un fantasma verdad? —interrogaba el chico, la cara de Erik ahora reflejaba miedo y temor.

    —No estoy muerta, pero, tampoco estoy viva —contestó mientras mostraba unos afilados colmillos.


    Fin
     

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