1. Invitado Las familias regresan a Cz, y con ella también los FanClub, así que no dejes y únete a ellos
    Descartar aviso
  2. Invitado ¿Quieres tener tu propio pokemon? Únete al fanclub pokemon
    Descartar aviso
  3. Invitado ¿Quieres ser líder de foro en Cz?
    Descartar aviso

Long-fic IMPREVISIBLE

Tema en 'FanFics Naruto' iniciado por Eimi Mangetsu, 1 Enero 2017.

Cargando...
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    Eimi Mangetsu

    Eimi Mangetsu Creador del tema Cemzoonita

    Cáncer
    [​IMG]

    La vida es una historia que merece ser contada.”
    La mayoría de los escritores suelen centrarse en relatar sus historias desde un punto de inflexión en la vida de sus personajes principales, porque esos son los momentos que formaran su personalidad y motivaciones. Y yo, como escritora, utilizare este mismo recurso.

    Por lo que deja en pausa por un momento tu ajetreada rutina y adéntrate conmigo en la vida de una sencilla chica de secundaria. Puede que no sea una aventura con viajes a tierras lejanas o con poderes fantásticos, pero te mostrara que no es necesaria la fantasía o la ciencia ficción para crear una buena historia.

    LOS PERSONAJES DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO.
    Esta historia fue conocida como Amor Inesperado en Fanfic.es. Me gustaría agradecer a las personas que leyeron la antigua versión, la cual se encontraba llena de errores garrafales, y espero que disfruten de la nueva.

    CAPITULO 1

    Toda historia tiene un comienzo, aunque no siempre es el comienzo más esperado y como saben, esta historia no es la excepción. El nombre de nuestra protagonista es Ruri y ella normalmente presta atención en clase, pero su mente hoy no podía concentrarse correctamente. Sentía como si las paredes del aula se fueran a caer sobre ella, aunque era completamente ilógico, pues se encontraba sentada en uno de los extremos del salón.

    — Recuden estudiar el tema 4 — les recordó el profesor, antes de escucharse el sonido característico de la campana anunciando el final de clases.

    Todos comenzaron a recoger sus pertenencias y levantarse de sus asientos, dirigiéndose ruidosa y desordenadamente hasta la puerta del aula. Ruri fue una de las primeras en salir, necesitando el aire del exterior después de sufrir una experiencia tan cercana a la claustrofobia. Su única amiga en el centro, una chica llamada Ino, rápidamente se puso al día con ella y comenzó a quejarse sobre un examen de matemáticas que tenían la próxima semana, pero Ruri no estaba prestándole atención hasta que, como si una bombilla se hubiera encendido encima de su cabeza, recordó haber olvidado uno de sus cuadernos en el salón.

    — ¡Se me olvido el cuaderno! — exclamó, informando a su amiga, aunque se sentía extrañamente innecesario.

    — Siempre puedes buscarlo el lunes — Ino le respondió. Tuvo que levantar un poco su tono de voz al final de la frase, pues Ruri había comenzado a caminar entre la maraña de estudiantes en dirección al aula, como si ese cuaderno fuera más importante que su siguiente clase.

    El pasillo parecía hacerse interminable, pero Ruri finalmente llego hasta la puerta. Se detuvo un momento para tomar aire, pues su respiración se encontraba agitada, y noto que no había nadie alrededor. Todo se encontraba extrañamente silencioso, poniéndola nerviosa. A medida que levantaba su mano hasta el picaporte, se hizo consiente de como los latidos de su corazón se aceleraban y los sudorosas que comenzaban a ponerse sus manos.

    Con un suave empujón la puerta se abrió lentamente. El aula era rectangular, llena de pupitres individuales de color verde pistacho. Ruri arrastro su mirada por la primera fila de pupitres, buscando el que había utilizado. Sus ojos finalmente alcanzaron el último de la fila, que se encontraba al lado de una de las pocas ventanas que tenía el salón. Allí sentado, con una expresión despreocupada, se encontraba un niño y en sus manos, se hallaba un cuaderno de tapa robusta que Ruri rápidamente identifico como el suyo.

    El pequeño puso sus ojos en ella, un silencio pesado cubrió por unos segundos la estancia y entonces, el golpe del cuaderno contra el suelo detuvo el incómodo momento.

    — ¡Ru-chan! ¡Has venido! ¡Te extrañe!

    — ¿Sa-chan? – cuestiono Ruri, como si no pudiera creer lo que estaba viendo. El niño asintió, ocasionando que los ojos de nuestra protagonista se llenaran de lágrimas y una pequeña sonrisa comenzara a florecer en sus labios — ¡Me recuerdas!

    — Por supuesto, yo nunca podría olvidarte Ru-chan.

    El mundo de Ruri de pronto comenzó a sacudirse, al comienzo fue algo suave y fácil de ignorar, pero pronto se hizo más insistente e incómodo. El niño miro a su alrededor, sin inmutarse ante el persistente terremoto y luego, entrego una expresión de tristeza a Ruri.

    — Tenemos que despedirnos otra vez, Ru-chan.

    — ¿Qué? ¡No! ¡No quiero! — Ruri dio unos pasos hacia adelante, agitada ante la idea de perderlo de nuevo.

    —Todo estará bien Ru-chan. Lo prometí, yo siempre te recordare…

    — ¡Ruri! ¡Ruri! ¡Ruri, despierta! — se escuchó una voz femenina, que tenía una extraña similitud con la voz de Ino. Nuestra protagonista se dio cuenta que tenía los ojos cerrados, por lo que comenzó a abrirlos lentamente.

    Se sentía desorientada y por un momento, fue encandilada por la luz que entraba desde la ventana contra la que su cabeza se apoyaba. Notó que la mano que sobre su hombro derecho le entregaba un apretón firme, después de haber dejado de sacudirla cuando un lastimero gemido escapo de sus labios.

    — ¿Estas bien? — cuestiono la voz con un tono de preocupación.

    Ruri parpadeo, centrando su vista en la joven a su lado. Ella tenía un largo cabello rubio platino, con un travieso mecho tapando uno de sus ojos azules. Ustedes la conocen como Ino, la única amiga en el instituto de nuestra protagonista.

    — ¿Ruri? — insistió la rubia nuevamente.

    — Sí… Bien… — Ruri respondió con una expresión algo desorientada.

    — No lo parecía.

    — ¿Eh?

    —Estabas murmurando cosas en sueños — Aclaro la rubia.

    — ¿De verdad? ¿Qué dije?

    — No mucho, la verdad. Tartamudeabas cosas sin sentido — Ino se cruzó de brazos y puso su espalda recta contra el respaldo de su asiento — ¿Se puede saber que estabas soñando?

    — ¡Nada importante! — Ruri exclamo, quizás un poco demasiado rápido para ser creíble. Todavía recordaba el sueño con bastante claridad, aunque empezaba a desdibujarse — De todas formas, no puedo recordarlo bien.

    — Sí, claro… — Ino se burló.

    Ruri soltó un pequeño resoplido, sacando infantilmente su lengua y echando una rápida mirada a su alrededor. Se encontraba en un autobús tapizado en diferentes tonos de color gris, cuyos asientos acolchados eran sorprendentemente cómodos. Adolescentes poblaban el vehículo y los únicos adultos en el autobús, con excepción del conductor, tenían puestos ojos de halcón sobre ellos en constante vigilancia. ¡Completamente entendible, en mi opinión!

    — ¡Atención todos, estamos acercándonos al ryokan! Cuando el autobús estacione, quiero que bajen ordenadamente y manteniéndose en grupo ¿me escucharon? – la voz amplificada, seguramente por el sistema de comunicación de autobús, llego a todos los rincones del automóvil.

    — ¡Sí, sensei! — exclamaron todos en un desordenado coro.

    El nivel de volumen dentro del autobús subió como la espuma. Todos deseaban hablar con sus amigos, importando poco el lugar donde se encontraban sentados, especulando sobre las actividades que realizarían durante toda su estancia.

    Este viaje había sido organizado para los estudiantes de segundo de bachillerato, pero como la mayoría de ellos se encontraban estudiando como locos para acceder a buenas universidades, los profesores habían permitido que estudiantes de primero de bachiller asistieran. ¡Al final asistió más de la mitad de dicho alumnado!

    — ¡Esto es emocionante! –exclamó Ino.

    — ¿Por el ryokan? — cuestiono Ruri. Ella no comprendía porque estaba tan emocionada. ¿Qué tenía de emocionante observar durante un mes como un grupo de adolescentes se comportaban como niños de prescolar sin observación?

    — ¡No tonta! — Ino soltó una risotada. Seguramente, si esto hubiera sido un anime, su cabeza hubiera crecido para enfatizar su superioridad —. Estamos lejos de casa, nuestros padres no podrán regañarnos. ¡Nos divertiremos mucho!

    — Oh, sí. Súper emocionante… — Ruri estaba siendo sarcástica, incluso rodo los ojos, a pesar de que Ino no pareció darse por aludida. La rubia comenzó un largo monologo sobre todos sus fantásticos planes donde, por supuesto, estaba incluida.

    Escuchar como Ino estaba dando credibilidad a sus temores internos era un tanto espeluznante, pero como siempre ella parecía olvidar que su hermano mellizo se encontraba allí también y seguramente, si participaba en alguno de sus planes locos, acabaría chivándoselo todo a su padre.

    Una hora más tarde el autobús estaciono, estallando una estampida en su interior. Todos estaban desesperados por escapar del automóvil que se había convertido en su confinamiento durante horas, estirar las piernas y respirar el aire fresco.

    — ¿Esto es todo? — cuestiono Ino, señalando con desanimo el lugar desgastado.

    — Eso parece – respondió Ruri, sin comprender su reacción.

    Todos los estudiantes que habían venido al viaje se encontraban allí, observando el edificio grande y rustico con caras largas por su apariencia exterior deteriorada, pero Ruri estaba segura que por dentro debía ser un lugar cálido y acogedor.

    — ¡Prestadme atención, por favor! — exclamo la misma voz que había hablado en el autobús. Pertenecía a una mujer de largos y rizados cabellos azabaches con el nombre de Yuuhi Kurenai — Gai-sensei se quedara con ustedes un momento, en lo que resolvemos un problema que ha surgido con los dormitorios.

    -¡HE AQUÍ EL PODER DE LA JUVENTUD! — se escuchó el grito extravagante de un hombre alto y musculoso. Si me preguntaran cuales eran sus características más definitorias, diría que sus gruesas cejas y pelo negro en forma de tazón.

    — ¡GAI-SENSEI! — se escuchó otro grito. Provenía de un estudiante de segundo de bachillerato llamado Rock Lee o como era más comúnmente conocido, la copia de Gai-sensei.

    Ruri se desconectó de lo que estaba sucediendo, dejando su vista desviarse hasta la vegetación que rodeaba el ryokan. Se escucharon muchas exclamaciones de shock y molestia pues, como era costumbre, después de repetir el nombre del otro unas cinco veces, el profesor y el alumno se habían abrazado muy “varonilmente”.

    — Gai, traumatizas a los niños – dijo una voz masculina con tono cansado. Era otro de los profesores, su nombre era Hatake Kasashi y se caracterizaba por ocultar gran parte de su rostro con una bufanda o una mascarilla.

    Algunos alumnos protestaron simbólicamente al ser llamados “niños”, aunque todos estaban agradecidos de ser salvados por Kakashi. Los profesores se pusieron todos en frente de los estudiantes y comenzaron a hablar.

    — Hemos decidido cómo organizar las habitaciones, la lista la tiene Asuma-sensei – hablo Kurenai, señalando hacia el ultimo profesor. Un hombre desaliñado, con barba y un cigarrillo en la boca — Koizumi Ruri y Uchiha Sasuke, acérquense un momento.

    — ¿Qué necesitas de Sasuke-kun, Kurenai-sensei? – se escuchó la voz de la alumna más popular de primero de bachiller, Haruno Sakura. Podrás reconocerla fácilmente, solo busca una cabeza de largo cabello color rosa chicle — Porque si es algo importante, estoy segura que yo puedo…

    — Eso es algo que hablaremos con Uchiha-san y Koizumi-san – corto Kurenai.

    Ruri estaba sintiéndose cada vez más incómoda, todo el mundo estaba mirándola, por lo que intento hacerse lo más pequeña e invisible posible contra el costado de Ino. No resulto tan bien, porque Ino la agarro de los hombros y la hizo ir hacia adelante, entregándole un gesto de ánimo rápido.

    —Está bien, Kurenai-sensei — dijo Sakura, entregando una sonrisa incomoda a la profesora y haciendo su camino hasta la fila que comenzaba a formarse en frente de Asuma.

    Al pasar por el lado de Ruri, la empujo ligeramente con su hombro y le entrego una mirada asesina. No era de extraña y Ruri se lo esperaba, pues Haruno Sakura era conocida por ser la novia de Uchiha Sasuke, el chico más popular de la clase, y profesarle un odio irracional.

    Sintiéndose fuera de lugar, Ruri se terminó de acercar a Kurenai. Noto que Kakashi se giró para participar en la conversación y que alguien, seguramente Uchiha Sasuke, se paraba a pocos centímetros de ella.

    — Adelante Kurenai, creo que los hemos torturado lo suficiente — dijo Kakashi, después de que hubiera un momento de silencio. Kurenai le entrego una mirada molesta al hombre, antes de comenzar a hablar:

    — Como ustedes saben, ha habido problemas con los dormitorios y la organización — Kurenai les entrego una mirada a ambos con sus profundos ojos rojos, al menos eso supuso Ruri — Por esta razón hemos tenido que hacer cambios en los grupos, esto ha llevado a darnos cuenta de que ciertos alumnos problemáticos se encuentran en los mismos dormitorios.

    — ¿Acaso quiere que hagamos de niñera? — preguntó el chico al lado de Ruri, la cual lo miro de reojo notando que era más alto que ella y por su postura no estaba muy contento con la idea.

    — No, no exactamente — respondió Kurenai, lanzando una mirada de reojo hacia Kakashi. Hubo un pequeño momento incómodo y Ruri acabo sitiándose presionada a hablar.

    — Entonces… ¿Por qué nos han llamado aparte? No entiendo…

    — Les queremos pedir que compartan una habitación – dejo caer la bomba Kakashi, con sus ojos cerrados, parecía estar sonriendo con alegría detrás de su mascarilla.

    — ¿QUÉ? — Ruri no podía creer lo que estaba oyendo. ¿Acaso los profesores habían enloquecido por completo? En ese momento ella cometió el error de conectar sus ojos con los de Sasuke… Unos profundos y fríos ojos negros le devolvieron la mirada. ¡Definitivamente, no era el mejor día para ser Koizumi Ruri!
     
    Última edición: 1 Enero 2017
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página