1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
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  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
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  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
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  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
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Genei Ryodan Hangout

Tema en 'Grupos generales' iniciado por Uriel, 4 Enero 2011.

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  1.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    La que se te pinte, realmente. Esto es por si andás indeciso. :P
    Okita, casi te diría que como es destino no hagas nada fuera de Manipulación y Emisión. xD Ojo que Manipulación no siempre significa controlador, muchas veces es analítico. Y tenés a Moreau con técnicass Manipulación+Emisión con Deep Purple que es bastante copado. <3
     
  2.  
    Soiden

    Soiden Cemzoonita

    Virgo
    Publico el comienzo del Fic aquí xD

    Episodio 1: Búsqueda X Reunión X Venganza

    Capítulo 1: Lluvia X Naturaleza X Contenedor


    Es una noche de lluvia. De lluvia poderosa, ruidosa. Un hombre está en medio de un bosque, bajo un impermeable, observando lo que pareció ser un campo de batalla. Árboles destrozados, tierra levantada e incluso rastros de sangre. Pero no era eso lo que miraba con tremenda atención. Su mirada estaba fija, un poco sorprendida. Pasaron largos minutos hasta que fue interrumpido por su compañero de viaje, un sujeto que se hacía nombrar Ascott.
    -¿Ya has encontrado lo que buscas?- Preguntó el joven.
    -Así parece- Respondió dudoso.
    -¿De verdad sólo buscabas unos arbolitos?
    -No - Se giró hacia Ascott- Es una lástima que no puedas ver este espectáculo.
    Ascott solo parece suspirar. El misterioso hombre en realidad estaba observando rastros de aura, dejados allí por quienes se enfrentaron en ese mismo lugar.
    -Fue una batalla enorme, hace unos 5 años… Y aún quedan restos. Sin duda se trató de miembros de la Araña- Aseguró convencido.
    -Pero aquí hay restos de 3 auras diferentes- Ascott sorprendió a su compañero con este comentario, quién lo miró un rato largo, casi midiéndolo con una sonrisa pícara.
    -¿Así que puedes sentirlos, después de todo? No eres tan limitado como decías.
    -Es parte de mi trabajo. Debo mantener el bajo perfil.

    El misterioso hombre miró con sospecha al joven, pero le quitó importancia. Tras unos minutos de silencio, vuelve a hablar.
    -Ya veo. Aquí lucharon dos, pero hay una energía externa, algo no humano, que participó en la pelea-
    Estaba algo confundido y sorprendido.
    -Uno de los dos usó esa energía, lo que significa que ese hombre fue el que ganó la pelea- Replica Ascott.
    -¿Por qué estás tan seguro?- La pregunta no fue sorpresa.
    -Usar este tipo de energía te vuelve prácticamente una deidad. Es imposible perder si la usas.
    El hombre en impermeable no entendió por completo la explicación de su compañero.
    -¿Un Dios? Debe ser una energía muy poderosa… ¿Sabes quién de los dos la usó?
    -Por supuesto, esa energía externa está mezclada con la del usuario, mientras la otra está marginada. No será difícil encontrarlo, ya que es mucha energía la que hay aquí- Mientras dijo esto, Ascott se arrodilló y formó una figura circular en el suelo con sus dedos. Comenzó a brillar, mientras su misterioso compañero lo observaba muy concentrado. Pronto del suelo aparece un contenedor enorme, con la apariencia de un típico frasco de cocina. La tapa del mismo se abrió y cerró tan rápido que podría ser imperceptible.
    -Está listo. Ahora podrás encontrarlo- El joven se levantó y le entregó el contenedor a su compañero.
    -¿No tenías un frasco más pequeño?- Comentó con tono sarcástico.
    -Lo siento. Mi técnica no fue desarrollada para contener aura, solo criaturas de tamaño medio.
    -Tu técnica es muy interesante, nunca había visto algo así. Da igual, ya no importa. Tengo lo que necesitaba, así que aquí tienes el resto del dinero.
    Le entregó unos billetes a Ascott quien agradeció con una reverencia, dio una media vuelta y se retiró.
    -Espero que no tropieces en tu camino- Dijo el hombre.
    -El no tener ojos no significa que no veas- Respondió mientras se alejaba cada vez más.
    El del impermeable solo sonríe. La lluvia comienza a calmar.
    -Muy bien, es hora de encontrar… al Genei Ryodan.
     
  3.  
    Soiden

    Soiden Cemzoonita

    Virgo
    Capítulo 2: Hessel X Soiden X Poder Invisible


    Dos semanas después, ahora vestido como un turista, el misterioso buscador del Genei Ryôdan aterriza en la ciudad de Hessel. Sin perder tiempo, comenzó a recorrer la enorme ciudad de estilo europeo. Era un día soleado, y mucha gente recorría las calles de la ciudad, dificultando el tráfico y la movilización. Aún así, sabía lo que buscaba, y tras un rato, llegó a un barrio residencial, aparentemente de clase alta. Caminó hasta detenerse frente a una de las casas, en la cual tocó la puerta.


    -Sí, es aquí- se susurró a sí mismo. La puerta fue abierta por un hombre de vestidura oscura, cabello negro y mirada relajada, casi sutil, pero que causaba una sensación incómoda.
    -¿El señor… Soiden?- preguntó el turista.
    -¿Quién lo busca?- respondió con una respuesta, casi de inmediato, desconfiado.
    -No nos conocemos, pero encontré algo suyo. Mi nombre es Uriel-


    Luego de unos segundos, le permitió entrar. Uriel, el turista, caminó sigilosamente por la casa, atento a cualquier detalle. Notó un gran número de plantas por todo el edificio.


    -Sí, yo soy el señor Soiden, toma asiento y dime qué es lo que encontraste- dijo de pronto el dueño de casa, mostrándole a Uriel un sillón de cuero. Se sentó en él, desconfiando un poco.
    -¿Algún problema?-
    -¿Eh? No, solo… soy precavido- las palabras de Uriel extrañaron a Soiden.
    -Bueno, tú dirás-


    Uriel metió su mano en el bolsillo y sacó un pequeño frasco aparentemente vacío. Se lo entregó a Soiden sin decir nada, simplemente porque no era necesario. El rostro de Soiden se volvió más serio.


    -¿De dónde… sacaste esto? ¿Quién eres?- el frasco contiene parte del aura que Ascott le entregó a Uriel.
    -Iré directo al grano. Estoy buscando al Genei Ryôdan- Acto seguido, Uriel siente que no puede moverse. -¿Eh?-
    -No digas ese nombre aquí. La Araña ya no existe- las palabras de Soiden parecieran perforar la cabeza de Uriel.
    -¡Hey, tranquilo! ¡He venido a hablar!-
    -¿Cómo sé que no eres uno de los idiotas que ha tratado de matarme en estos años? ¡Responde!-
    -¿Matarte? No, necesito al Genei—a la Araña- Uriel trata de levantarse pero no puedo mover un músculo.
    -¿Para qué necesitaría alguien a la Araña? Además, ya te lo dije, ya no existe ese grupo-
    -Pero… tú perteneciste a él. Con tu ayuda, podríamos reunirlos, otra vez- Uriel habla convencido, aunque aún se siente preocupado por no poder moverse.
    -Será mejor que no insistas, o tendré que…- La puerta se abre. Entra una mujer con unas bolsas y una niña. Soiden cambia su mirada al instante, y Uriel se da cuenta que ahora puede moverse.
    -Hola, amor. Oh, ¿tenemos una visita?- preguntó la mujer, algo sorprendida.
    -Buenas tardes, señora- Uriel se levanta inmediatamente, saluda, y se voltea hacia Soiden, entregándole una tarjeta –Bueno, Soiden, este es mi número de teléfono. Piensa en mi proposición-


    Con una cara un poco disgustada, Soiden recibe la tarjeta. Uriel se despide cortésmente, y se va.


    -¿Quién era?- preguntó la mujer, mientras dejaba las bolsas en la cocina.
    -…solo alguien proponiéndome un trabajo-


    Aunque le quiso quitar importancia, Soiden estuvo toda la tarde pensando en la conversación que tuvo con Uriel. De pronto, comenzó a recordar a sus viejos compañeros, de los cuales no ha sabido absolutamente nada en años. También comenzó a renacer la pasión que lo impulsaba a seguir a la Araña, a formar parte de ella, a sentirse poderoso, temido por todo el mundo, y la posibilidad de enfrentarse a sujetos fuertes.


    -¿Adónde vas?- preguntó la pareja de Soiden, mientras este se colocaba su chaqueta.
    -Vuelvo enseguida- respondió Soiden, inseguro de estar diciendo la verdad.
     
  4.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
  5.  
    Soiden

    Soiden Cemzoonita

    Virgo
    Capítulo 3: Propuesta X Senkoku X Decisión


    Centro de la ciudad. Mucha gente recorre la gran plaza de Hessel, lugar donde Soiden encontró un hogar. Un hogar que ha mantenido perfectamente por 4 años, pero la visita de un desconocido que le hizo recordar su pasado, ha destruido toda la tranquilidad mental que había cosechado. Sentado en una pileta, no dejaba de contemplar el papel que Uriel le entregó. Simplemente decía “Uriel” junto al número de teléfono. Tras varios minutos pensando, Soiden tomó su teléfono y marcó el número.


    -¿Sí?-
    -¿Dónde nos reunimos?-
    Se escuchó un suspiro –Aquí mismo- y corta.


    Uriel aparece del otro lado de la pileta. Soiden voltea, un poco sorprendido. Se levanta y camina hacia él.


    -Veo que mi propuesta te interesó. ¿Me ayudarás a reunir al Genei Ryodan?- dijo Uriel con una sonrisa levemente macabra.
    -Primero tendrás que explicarme y convencerme de que hay una razón muy poderosa para que el Genei Ryodan renazca. En 5 años han pasado muchas cosas pero nada ha ocasionado que nos reunamos otra vez- respondió Soiden, con voz segura, y con mucha seriedad.
    Tras unos segundos, la sonrisa de Uriel fue más notoria –Hay un tipo, un miembro de una poderosa y peligrosa asociación de mercenarios, que quiero ver muerto- La sonrisa desapareció poco a poco.
    -Nikkou Senkoku, o simplemente Senkoku, Los Condenados, es un grupo de mercenarios que trabaja de noche. Nadie sabe cuántos miembros son, ni por cuánto tiempo han estado funcionando. Ellos me ocasionaron un daño muy grande hace un tiempo, y ahora solo la venganza es lo que quiero-
    -¿Y por qué razón quieres encontrar a uno solo de sus miembros?- preguntó Soiden, con aparente atención.
    -Es el único que conozco de todos ellos. Es quien me permitirá llegar a los demás. Mi objetivo es matarlos a todos, acabar con esa organización. Pero sé muy poco sobre ellos… Solo sé que son… fuertes- dijo Uriel, con los ojos brillosos.
    -¿Tanto como para invocar a la Araña?-
    -Sí, o quizás más- dijo Uriel, casi murmurando, mientras se sentó en la pileta, mirando el suelo –No tienes idea de lo que ví-


    Minutos de silencio que parecieron una eternidad para Soiden, solo sirvieron para que la idea de revivir tiempos pasados se hiciera más fuerte en su alma.


    -Si aceptara, ¿qué tendría que hacer?- preguntó de pronto.
    -Por ahora, ayudarme a encontrar a la mayor cantidad posible de tus viejos compañeros. Fue muy difícil encontrar solo a uno, y no quiero estar varios años más buscando a los demás- Uriel aún no levantaba la mirada.
    -No he sabido de ellos en años- replicó Soiden, un tanto frustrado.
    -Tengo métodos para encontrarlos, pero necesito tu ayuda para que sea más rápido- Uriel se levantó tras decir eso, pero mantuvo una mirada melancólica. Por su parte, Soiden no cambiaba su mirada seria y dura, aunque no sabía qué decisión tomar.
    -No existe grupo en el mundo que pueda acabar con ellos. Desde hace años han sido la uña encarnada de la Organización de Cazadores, y después que el Genei Ryodan desapareció fue peor. Se convirtieron en la única prioridad, y aún así fueron inubicables-


    Tras unos segundos de silencio, Soiden estiró su brazo, con su mano abierta.


    -No te prometo nada, pero te ayudaré a buscar a mis compañeros. Es probable que no todos quieran reunirse al grupo, todos hemos tomado caminos diferentes- con una mirada seria, Soiden dio a entender que su postura no significaba que los demás lo seguirían. Uriel entendió eso de inmediato, como si se lo hubiera dicho directamente a su mente. Estiró su brazo y estrechó la mano del antiguo miembro de la Araña.
    -Gracias. Te aseguro que la recompensa será grande- dijo Uriel, casi como si lo hubiera olvidado.
    -A algunos les va a importar más eso que tu historia, así que tenlo presente- replicó Soiden, apartando su interés del dinero -¿Qué tengo que hacer?-
    -Mañana en la mañana me iré de aquí; los Senkoku me buscan y no puedo permanecer mucho tiempo en un solo lugar. Espero que en la mañana tengas alguna información, así sabremos hacia donde ir- Uriel no pudo evitar mostrar una sonrisa –Nos encontramos mañana en el aeropuerto, a primera hora-


    Uriel comenzó a alejarse. Soiden no pudo evitar sentir que abandonaba a su familia pero sabe que un trabajo así le puede dar un beneficio económico enorme. No, más que eso, no pudo evitar sentir que la sangre de sus venas comenzó a calentarse al pensar en estar nuevamente en la Araña, una emoción que no sentía desde hace mucho tiempo. Volver a pelear, era un deseo oculto y casi culpable, que para él era como un niño en una juguetería.
    A la mañana siguiente, Soiden y Uriel se encuentran en el aeropuerto.


    -Tengo algo. Es probable que sea unos de mis viejos compañeros- dijo, sonriendo.
     
  6.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    Capítulo 4: Recuerdos x Distancia x Los anillos del encuentro.
    Por Walito.


    Soiden y Uriel habían abordado el avión rumbo hacia otro continente. El destino final era una isla tropical, donde Uriel tenía una oficina para almacenar la información de sus investigaciones.
    –Uriel, debo preguntar algo…–Dijo Soiden con voz de preocupación.
    –¿Qué quieres saber? – Dijo Uriel mientras sacaba una computadora de su maletín.
    –¿Qué te hizo hicieron Los condenados?
    Uriel guardó un poco de silencio, dudando de su respuesta.
    –No te puedo decir, por lo menos no ahora.
    –Esta bien, debes tener tus razones…pero me sigue intrigando el hecho que me hayas encontrado a mi primero.
    –La razón es fácil. Tu eres un cazador, la asociación de cazadores guarda registros de todos sus postulantes. La obtención de esos datos es algo altamente restringido, pero como te dije antes, tengo métodos y pude conseguir tus datos. Fue solo una intuición el pensar que podría encontrarte en tu ciudad de origen. Además tu aura dejó rastros en aquella batalla y mientras más me acercaba a ti, el aura contenida en el frasco comenzaba a reaccionar inquietamente.
    –Ya veo…aquella vez – Soiden comenzó a delirar palabras. – ¿Por qué lo ataqué? ¿Por qué lo maté?
    –¿No lo recuerdas? – Uriel preguntó extrañado.
    –¿Por qué? ¿Por qué?

    Uriel comprendió que Soiden no estaba bien sicológicamente por aquel suceso. Hizo sonar sus palmas y Soiden volvió a prestar la atención en el.
    –Perdón, a veces me pongo así... es que realmente no me acuerdo de todo lo que sucedió ese día.
    –¿Por eso se desintegró el Genei, porque mataste al lider?
    –No, bajo las normas en las cuales se creó el Genei, cualquier miembro puede desafiar al líder. pero, como la constante amenaza de los cazadores nos llevó a perder algunos miembros, algunos decidieron irse y otros murieron, tal escenario llevó a Deiblor a tomar acciones erróneas y a imponer mucho su autoridad frente a los que quedábamos y yo no podía dejar de defender a mi raza.
    –¿Cómo tu raza? – Preguntó Uriel, Soiden lo miró.
    –Mi madre era una Kuruta que huyó junto con varios de la tribu, pero se casó con mi padre y nací yo. No heredé la característica de poner los ojos rojos por lo que nunca tuve problemas. – Soiden sonrió mientras recordaba a su madre. – Siempre que ella se enfadaba mucho se le ponían los ojos rojos pero nunca era agresiva ni adquiría algún poder especial. Yo siempre me preguntaba la razón de sus ojos hasta que un día me dijo que cuando era niña su gente fue masacrada y sus ojos puestos en vitrina y que ella y otros miembros fueron ayudados a huir y vivir separados. Cuando crecí me uní al Ryodan y trabajé muy bien junto a ellos hasta que Deiblor se enteró que coleccionistas de partes humanas pagaban amplias sumas de dinero por un par de ojos rojos, se dedicó a buscar Kurutas y yo por honrar la memoria de mi madre le pedí que desistiera de la idea a lo que no accedió y comenzamos a discutir hasta que surgieron todos los problemas que venía arrastrando el Ryodan y me dijo que si no me gustaba el actuar del grupo era mejor no formar parte de él y que, por conceptos de información debía matarme. – Soiden respiró un poco para continuar – Creo que es la única vez que he deseado pelear con alguien en toda mi vida y sinceramente no tenía por donde salir victorioso, pero el deseo de proteger a mi gente era fuerte y de ahí solo recuerdo que chocamos directamente y una gran luz cegadora se apoderó del lugar. que cuando dejó de brillar, Deiblor ya no estaba y sentía que mi aura no era la misma.
    –Entiendo – Dijo Uriel. – ¿Y que pasó después?
    –Recuerdo a las niñas tratando de despertarme. Los demás miembros que aún quedaban habían llegado al lugar. Y comenzaron a discutir entre ellos y casi quisieron matarme algunos pero desistieron y prefirieron abandonar el grupo en ese instante, los demás me pidieron detalles de lo que había sucedido para saber que decidirían hacer conmigo. Me sinceré con ellos y entendieron las razones, y a pesar de la pérdida del Deiblor, ante ellos yo era el nuevo líder.
    –¿Eres el líder del Ryodan? – Dijo Uriel asombrado.
    –No, no quise asumir el puesto ya que aún habían quienes no confiaban en mí y sinceramente yo no quería recibir tal cargo. Entonces optaron por alguien de los que habían fundado el grupo así que Waleska debió tomar la tarea de liderarnos.
    –Bueno, al menos lograron continuar.
    –No mucho, Waleska era demasiado joven e inexperta. No era lo suficientemente poderosa como para mantener y limitar las acciones de los pocos miembros que quedábamos. Aún no desarrollaba todas sus habilidades aunque ya eran lo bastante útiles, pero no representaba un ente fuerte de autoridad si no contaba con mi apoyo. Por lo que nuevamente perdimos miembros que decidieron abandonarnos. Solo quedábamos Shargazz, Kibou, Hikari, Waleska y yo. Wale decidió que lo mejor era reclutar a nuevos miembros antes de retornar a nuestras actividades, por lo que se nos unieron Cote, Cracken y Nuhur. Ya estábamos más sólidos y comenzamos a trabajar nuevamente hasta que en uno de los trabajos que realizamos Waleska escuchó una conversación telefónica de Kibou con otro sujeto y comenzó a sospechar de él. Ella nos comentó a mi y a Hikari el asunto y decidimos aguardar a tener mas pruebas, pero cuando Kibou se dio cuenta que Wale no le dejaba de poner atención decidió que era hora de entregar las cabezas del Ryodan, y una noche, decenas de profesionales invadieron nuestro refugio. Todos tratamos de defendernos hasta que me percaté que ni Wale, ni Kibou estaban cerca y temimos lo peor. Les pedí a los demás que huyeran si no podían continuar luchando y junto a Hikari fuimos a buscar a Waleska, pero solo encontramos a Kibou mal herido frente a un acantilado y varias manchas de sangre en el piso. Le preguntamos por Wale y dijo que la había matado y arrojado al las rocas. Yo no le quise creer hasta que nos arrojó la flauta que ella usaba. Ahí comprendí que era cierto ya que Wale no habría podido nunca vencer a Kibou sin aquél instrumento y una vez que Kibou se lo quitó ella estaba completamente indefensa. Quise matarlo pero él emprendió vuelo y nunca más lo volvimos a ver. Hikari estaba en shock ya que al tomar la flauta no podía sentir en ella el aura de Wale, solo era un pedazo de metal vació.

    Soiden miró a Uriel nuevamente mientras le mostraba un extraño anillo.
    –Es un corte de la flauta de Waleska al cual Hikari le impregnó su aura. Hiki cuando volvió en sí sorprendentemente tomo el asunto de una menera distinta a la tradicional y se autoproclamó líder temporal.
    Soiden recordó como si hubiese estado en el lugar donde Hikari les habló a todos los miembros sobrevivientes.
    “En memoria de nuestros caídos les voy a entregar a cada uno un anillo al cual le he añadido una parte especial de mi aura. Como su nueva líder les ordeno abandonar al Ryodan hasta que encuentre una cabeza para esta araña. Cuando haya completado esta misión usaré esos anillos para indicarles el momento de retornar a este lugar. Si han pasado años entenderé si no regresan. Si siento que se acercan a mí antes de ese tiempo lo sabré y si quiero me alejaré. Si llega alguien distinto a los que aquí estamos con un anillo, la orden es matarlo. Si percibo traición ese día me veré en la necesidad de matarlos. Si muero antes, lo sabrán. Confío en cada uno de ustedes y espero verlos pronto. Vivan tranquilamente y disfruten su libertad”

    –Han pasado 6 años – Dijo Soiden pensativamente. – A veces mis recuerdos son tan claros como si fuese sido ayer, y otras veces, todo me resulta tan confuso. Hace pocos días este solo era un anillo guardado en una caja y pocas veces me acordaba bien para que era. Ahora que me encontraste es todo claro…– Soiden guardó el anillo en su bolsillo. – Si quieres encontrar al Ryodan, debes encontrar a Hikari.
     
  7.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    Capítulo 5: Vagabundo X El Archipiélago de Lanford X Saberes

    Bajaron rápido del avión y caminaron por la luminosa ciudad de Lanford. El aeropuerto estaba lleno de personas. Lleno de miradas atentas también, pensó Soiden mientras caminaba poco acostumbrado a las ciudades de tal tamaño.
    Giraron por varias calles. Ambos se dieron cuenta que algunos usuarios de Nen los seguían, probablemente cazadores que los reconocieron por diferentes razones. Los perdieron fácilmente, no eran muy hábiles aún. Soiden se estuvo a punto de asesinar a uno al paso, pero Uriel le detuvo a tiempo quitándole importancia.

    Continuaron un trecho largo, siempre caminando, hasta llegar al puerto. La ciudad de Lanford era el último puerto en tierra que conectaba un archipiélago con el continente. Poseía un solo puerto, el mayor, que daba al océano hacia el norte y hacia el sur al terreno piélago. Para ir a cada una de las islas era necesario tomar un tren que los isleños lo habían llamado por cariño el vagabundo por su característica única de estar siempre en funcionamiento. Tomaron ese tren.

    - ¿Tu oficina está en una de estas islas verdad? Preguntó Soiden mirando por la ventana, que ofrecía una bella vista.
    - En realidad, dijo Uriel mientras caminaban por los pasillos del tren, la oficina no está en la isla. Está en este tren. Y no es exactamente una oficina. Verás, recaudar información es más fácil cuando le preguntas a la persona correcta.
    - ¿Quieres decir que aquí hay alguien que sabe del paradero de Hikari? Soiden estaba perplejo, nunca imagino que alguien siguiera a nadie del Ryodan después de la separación. Se detuvo sosteniendo la mirada.
    - No exactamente. –Uriel seguía caminado unos pasos más hasta darse vuelta. Lo hizo con una sonrisa pícara mientras en bajo dijo: Hay alguien aquí que sabe.

    Continuaron un poco más hasta llegar al último vagón. Era bastante diferente al resto, poseía una entrada decorada con múltiples detalles y acabados finos. En la puerta se encontraban dos sujetos de estatura media. Usaban anteojos de esos que hacían pensar que trabajaban como guardaespaldas. Efectivamente, lo eran.
    El de la izquierda tenía un traje negro azabache y era pelirrojo de pelo corto. Estaba sentado en una silla sobre el hall de la entrada frente a una mesa que ostentaba un juego de Té antiguo. Fumaba mientras los observaba firmemente. El de la derecha estaba parado sorbiendo su taza de Té cuando cruzaron el puente, solo para dejarla rápidamente en la mesa y ponerse frente a Soiden y Uriel.

    Era un poco más alto y tenía un traje de frac, con un chaleco gris y una capa corta que cubría sus manos. Cualquiera hubiera pensado que provenía del siglo pasado solo por el cuidado de su bigote que solo era superado por lo correcto de su cabello negro.

    -¿De vuelta aquí Uriel? El Jefe nos avisó, sin embargo. Hoy está algo alterado, así que te pediré que seas cuidadoso esta vez con tus preguntas. No queremos otro episodio como el de York.
    Uriel asintió e hizo una pequeño reverencia, miró de reojo al sujeto pelirrojo mientras lo aludo e indicó a Soiden que lo siguiera.
    -¿Ese es Soiden, verdad? –Preguntó el pelirrojo, impasible- Así que es el sujeto que enfrentó esa endemoniada fuerza. Ten cuidado –advirtió mientras Soiden avanzaba hacia la puerta, mirándolo- ni siquiera la muerte termina con todo.

    La habitación era antigua, de luz tenue. Poseía una cantidad ridícula de esculturas hacia los costados. Soiden notó que la mayoría de los motivos eran hombres y mujeres alternados en alguna posición de dolor. Era desalentador para cualquiera. Hacia el fondo del vagón, sin embargo, había una luz diferente. Tenía muchos colores. Y había muchos almohadones gigantes y mullidos. Una biblioteca enorme descansaba en el fondo, mientras muchos de los libros se encontraban desparramados por todo el suelo. Uriel alzó la vista, hasta que posé sus ojos sobre una zona iluminada en violetas. Bajo la luz, un niño de no más de 13 años leía un libro en una posición francamente incomoda. El chico dejó en ese momento el libro y miró fijo a Uriel y luego posó sus ojos en Soiden. Tragó saliva y se acomodó mientras se dirigía a una silla que se encontraba al lado de un escritorio cerca de donde ellos estaban. Cuando se acercó Soiden pudo notar que el niño tenía cabellos blancos. Bueno, no exactamente blancos. Cada vez que pasaba por una luz de color se teñían del mismo, dándole un aspecto risueño. Tenía una pequeña capa alrededor del cuello que llegaba hasta sus abdominales. Un pantalón corto kaki hacía juego con unos zapatos de charol y medias largas.

    Uriel se volteó y miró a Soiden: Te presento a Gabriel, el niño que lo sabe todo.
     
  8.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    Capítulo 5: Madame Legnoi X Guardaespaldas X El Sueldo en el Bolsillo

    Era un hermoso día en un pequeño poblado a orillas del mar donde una joven decoraba con flores la mesa de su casa mientras miraba los barcos que llegaban al puerto cercano.
    Estaba muy tranquila arreglando el florero cuando miró un calendario que estaba en la pared y se percató de la fecha que era.

    ‒ Ya ha pasado un mes, pero…siento que hoy regresará ‒ Dijo mientras seguía adornando la mesa. ‒ Creo que haré algo especial para cenar hoy.

    Terminó de arreglar el florero y tomó su bolsa para ir de compras al pueblo. Ella tenía un extraño don para obtener los productos a precios rebajados con solo conversar con los vendedores quienes después no entendían el por qué de su debilidad ante los regateos de la joven. Nadie conocía bien su nombre ya que no trataba mucho con la gente del pueblo, los pocos interesados en conocerla a lo más averiguaban que se hacía llamar, pero no se podía estar seguro si aquél era un nombre real o solo un apodo. Cote había llegado a ese pueblo hace ya unos años junto con otro hombre que parecía ser su novio, pero casi nunca se le veían juntos ya que él al parecer siempre estaba de viaje y ella el resto del tiempo estaba sola sin nadie que la visite.
    Cote llegó a su casa con sus compras cuando algo extraño pasaba, aquel lugar era distinto a como ella lo había dejado y una energía inundaba todo el lugar.

    ‒ Pensé que ya debía irte a rescatar. Dijo ella mientras dejaba la bolsa en la mesa.
    ‒ Volví en un mes, tal como lo prometí.
    Dijo un hombre saliendo del baño. Su aspecto era imponente y ante la vista de cualquiera era un hombre fornido que provocaba miedo. ‒ Fue bastante difícil el último trabajo para Madame Legnoi.
    ‒ ¿Si? ‒ Dijo Cote preparando las cosas para empezar a cocinar ‒ ¿de qué se trató esta vez?
    ‒ No tengo muchos detalles, mi equipo solo busca los materiales que Madame Legnoi y sus ayudantes utilizan en el laboratorio, pero debe ser algo grande porque tuvimos que profanar varias tumbas y encontrar los restos de varios antiguos y hábiles usuarios de nen de varias décadas atrás. Puedo apostar si que no debe ser algo bueno si, porque varios de los huesos que sostuve entre mis manos parecían tener vida propia y no eran las mejores sensaciones. Eso es lo que estuve haciendo todo este mes además de obtener cierto tipo de información que podría interesarte.
    - ¿Interesarme a mí? ‒ Preguntó Cote con mucho asombro.
    - Sí…hace dos semanas me encontré con alguien.
    - ¿Con quién?
    - Nuhur…estaba de guardaespaldas de la Familia Nonmchere, pero tuvimos que allanar su casona para llegar a su cementerio privado y ahí fue cuando se armó una lucha.
    - ¿Te enfrentaste a él?
    - No, al ver que sus fuerzas eras inferiores a las nuestras dijo algo que ese día ya le habían depositado el sueldo y nos dejó el camino libre.
    Cote soltó una risa imaginándose la situación y mientras contemplaba un extraño anillo en su mano.
    - No he visto a Nuhur ni a ninguno de los demás desde aquel día ‒ Dijo Cote mientras miraba el anillo. ‒ Pero tengo el presentimiento que Hikari estará a punto de necesitarnos.
    La comida estaba lista y ambos se sentaron a comer mientras él hablaba de todo lo que tuvo que hacer durante el mes que estuvo fuera de casa.
    - Antes de venir Madame Legnoi dijo que iba a necesitar una guardaespaldas para su sobrina y le hablé de ti.
    - ¿Yo de guardaespaldas? ‒ Dijo ella mientras terminaba de tomar su vino. ‒ No creo que sea para mí, preferiría ir de cazadora como lo que haces tú. Además, ¿deberíamos dejar este lugar no?
    - Si pero, podríamos vernos más seguido si tu estuvieras en la Casa Legnoi. Vamos Cote, este pueblo ya no tiene nada que ofrecerte. Ya viviste años de demasiada tranquilidad y sé que en el fondo lo que deseas es volver a la acción. Cuidar niños no es lo más indicado, pero es un paso. Además la influencia de las investigaciones de la Casa Legnoi y la posición que Madame Legnoi ocupa entre las cabezas de la mafia expone a los demás miembros de la familia a ser blanco de múltiples atentados, no es un trabajo fácil.

    Cote quedó reflexionando bastante acerca de la idea y aceptó la propuesta con la idea en su mente que sólo sería algo temporal, pero que sería de utilidad para volver a ocupar la destreza que muy poco había utilizado.
    A los pocos días dejaron en orden aquella casa que los había acogido y se dirigieron al puerto para tomar el barco que los llevaría hacia la ciudad y posteriormente abordad un avión que se dirigiría hacia el país donde Madame Lenoi tenía su mansión.

    Madame Legnoi era una importante científica a nivel mundial que en los últimos años había trabajado con experimentos a base de nen en animales para así crear nuevas armas de destrucción masiva. Sus investigaciones tenían alto impacto en la población y en general eso provocaba que cazadores quisieran enfrentarla para cobrar la gran suma de dinero por su cabeza que muchas Familias poderosas habían ofrecido, pero la ventaja de Madame Legnoi era ser una experimentada usuaria de Nen que a pesar de tener múltiples guardaespaldas a su alrededor podía defenderse por sí misma con sus extrañas habilidades, muchas de esas obtenidas mediante ensayos realizados en ella misma ya que la mayoría de sus investigaciones eran enfocadas al mejoramiento de la habilidad del Nen mediante estímulos a células específicas que según ella eran la base de toda la energía. En sí la mujer estaba desquiciada por su afán de conocer los secretos del Nen y aplicarlos de forma científica por lo que por la mayoría era considerada una loca digna de temer.
     
  9.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    Capítulo 6: Deseo X Verdad X Misión

    -¿Y esta vez con cuanto me pagarás? No aceptaré nuevamente dinero contigo, no eres confiable.
    Gabriel parecía enojado y resoluto, un gesto muy infantil y a la vez extrañamente adulto. Soiden estaba cada vez más incómodo con su presencia.
    -No lo sé, quizás un trabajo grande, como aquella vez en Shin. Aunque esta vez preferiría que no me mandes a rescatar a nadie, por poco el prisionero muere en manos de esa quimera. Demasiado riesgoso, demasiado stress y por sobre todo demasiado agotador el estar pendiente de la vida de un bueno para nada.
    Gabriel sonreía a la vez que materializó un libro sobre la mesa. Era grande, de aspecto antiguo, azabache como la noche misma y que rezaba una sola palabra en letras doradas y con exceso de detalle en ellas. Uriel se sentó en uno de los cojines cercanos, pero Soiden se quedó parado observando el libro atentamente.
    - ¿Deseo? –Preguntó Soiden, luego de mirar la misteriosa palabra ostentosa en la cubierta.
    - El deseo es la guía hacia la verdad. O más bien, el deseo ES verdad –dijo Gabriel con una sonriente mirada a Soiden mientras continuaba- Todo aquello que deseas intensamente se vuelve una realidad. Este libro simplemente expresa esos deseos lo que me revela la verdad, los hechos, lo que ES. Yo lo sé todo, porque puedo desearlo saber todo. Yo deseo la verdad… ¿Tú deseas saber tu verdad?
    La pregunta incomodó en sobremanera a Soiden. Realmente no lo sabía. No sabía si quería saber exactamente qué había pasado con él, como había sucedido todo. No sabía si quería descubrir el paradero de sus antiguos compañeros. No sabía si quería a su esposa, no sabía siquiera si se quería a sí mismo. Esa pregunta bajo la mirada soslaya de Gabriel le dejó en claro de forma muy pragmática que no todos estaban preparados para la verdad. Mucho menos él.

    -Perfecto entonces, Uriel. Ya sabía que me dirías eso, por supuesto, así que he dejado el encargo hace 20 minutos en el pueblo de Josemite. Encontrarás una casa en ruinas en la esquina en donde intentarán matarte. Dentro encontrarás lo usual. Y te recuerdo que en este momento cuando formules la pregunta Miro allí afuera termina el contrato Nen. Si no aceptas las condiciones, dilo ahora antes que cierre contrato.

    -¡Siempre haces lo mismo! Termino aceptando trabajos de los que no conozco siquiera sus objetivos. Bleh, da igual. Esto es importante.
    Soiden se apresuró y preguntó directamente, con algo acelerado por la emoción de ver su antigua compañera y otro tanto de salir de ese lugar. La mirada del niño era demasiada inquisidora.
    -¿¡Donde está la líder de mi grupo!?
    -¿Solo eso? Dijo Gabriel, extrañado. Perfecto, aunque pensé que harías otra pregunta. Supongo que no lo sé todo finalmente. Seguía sonriendo, con un gesto entre pícaro y diabólico en su rostro.
    Escribió un par de cosas en el libro, que rápidamente comenzó a brillar y avanzar como si un tornado estuviera hojeándolo. Cuando finalmente se detuvo, Soiden solo vio una luz. Y luego ya no estaba más en el tren, no tenía siquiera la sensación de tener cuerpo. Era solo una mirada. Y miraba a Hikari, caminando en un desierto. Y luego un bar, y luego un palacio. Luego vio a Hikari en el medio del mar y entre profundas selvas. La vio en ciudades, en templos, en lugares abandonados. La vio sola y rodeada de gente, la vio preocupada y la vio reírse. Y finalmente, pudo ver a Hikari en una ciudad ruidosa, llena de antenas y callejones. Una ciudad negra.
    Una ciudad que él no conocía. La visión cesó entonces, y Soiden se encontró cerca de la puerta, desplomado en el piso. Alzó la vista y vio que Uriel estaba en el sillón, alzando la vista también y aparentemente recién recobrado de consciencia. Gabriel se hizo atrás con un gesto de agotamiento. Soiden podría jurar que se veía más joven y se preguntó si quizás ese sea el precio de su habilidad.
    -¿Eso es todo? ¡Esperaba que simplemente nos dieras el nombre de la ciudad!
    Soiden estaba enojado, y dijo esto mientras se levantaba.
    -Te he dado mucho más que solo un nombre, te he dado conocimiento. Hikari jamás abandonó su búsqueda e incluso hoy mientras todos continúan con sus vidas, sigue en ello. Necesitabas verlo.
    El niño tenía razón. Estaba más tranquilo ahora sabiendo que fue de ella, de verla aún viva.
    -De cualquier manera esta visión no me sirve, no sé cuál ciudad es esa.
    -Eso lo sé yo, no te preocupes Soiden. Uriel se levantó, satisfecho. Bueno, significa que ahora es mi turno de hacer una pregunta. Espero no cuentes la anterior pregunta como parte de MI contrato, ¿o Sí?
    Uriel sonrió, con la misma mirada que Soiden vio en el niño momentos antes. Gabriel refunfuñó y empezó a patalear. Sin embargo luego de unas horas de discusión, acordó que ciertamente tenía razón.
    -Haz tu pregunta, rufián. Pero no esperes que te muestre demasiado. Y por cierto, recordaré a Edward su pequeña disputa contigo. Desde ahora en adelante, estará autorizado a matarte si así lo desea.
    Uriel rió. Edward (el guardaespaldas) había tenido varios enfrentamientos con él anteriormente y solo había salido de vida del último solo por la intervención del niño. Su habilidad era bastante difícil de manejar en plena batalla y exigía demasiada atención en los detalles.
    -Quiero saber quién es el próximo líder del Genei Ryodan.
    Gabriel sonrió. El libro frente a él comenzó a brillar. Nuevamente, esa sensación de tornado sobre las hojas del libro. Soiden estaba ansioso, no esperaba esa pregunta y sin embargo le exaltaba el hecho de saber la respuesta. Su corazón empezó a latir cada vez más rápido. El libro empezó a brillar más. Su latido casi iba al ritmo de las hojas, acelerado e irregular. Estaba cerca, muy cerca. Brilla, brilla un poco más. Y una luz lo ilumina todo de repente.
    …Pero no fue del libro. En el instante en que el libro se detuvo, explotó el techo. No quiero decir con esto que el techo haya sido bombardeado, o que alguien haya entrado en el techo. Sino que el mismo explotó como si fuera una bomba.
    Soiden estaba aturdido, completamente confuso. Trató de ver adelante a Uriel y Gabriel, pero ambos estaban aún tumbados en el suelo. No fue una explosión normal, Soiden pensaba. Estaba protegido con Ten desde que pisó el Tren, cosa usual en cualquier miembro de la araña.
    Antes que pudiera confirmar sus sospechas, entraron los guardaespaldas rápidamente. Estaban peleando con unos sujetos encapuchados, en una pelea que aparentemente les era difícil. Soiden no tuvo tiempo de asistirlos cuando sintió la presencia de otros cinco sujetos bajando por lo que antes fuera el techo. Miró hacia arriba y antes que el hombre que se dirigía a él lo interceptó con Gyo en su puño, lo que evitó que lo golpeara.
    Pensó rápido antes que el enemigo se levante. No tenía ningún material biológico cerca para utilizar y lamentablemente no le serviría materializar nada de lo que tenía actualmente en su camisa. Miró alrededor. Uriel estaba peleando con dos de ellos, mientras otro sujeto se acercaba a Gabriel a paso veloz. El restante se había sumado a la batalla con los guardaespaldas, que viendo al otro sujeto habían retomado fuerzas y derribado a uno.
    Su enemigo se levantó y avanzó hacia él extendiendo las manos. De ellas surgió una telaraña de Nen, que Soiden esquivó rápidamente mientras saltaba por encima del vagón. Lamentablemente, Soiden se percató muy tarde que el Tren aún estaba en movimiento y observaba como pasaban los vagones mientras el caía encima de uno de ellos. Corrió hacia el vagón, saltando sobre los otros a gran velocidad, pero antes pude ver como se iban los extraños asaltantes. Tras ellos, una explosión.
     
  10.  
    Okita

    Okita Estudiante escuela de edición

    Piscis
    No esta loco~~ i swear.

    :3 Espero que se vengan más capítulos carajo!
     
  11.  
    Uriel

    Uriel Creador del tema Cemzoonita

    Escorpión
    Jajaja, gracias. :NU:
    Sino esto de postear sin que nadie comentase estaba un poco raro.
     

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