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Ganimedes Rising capitulo uno: Dos niños llamados Marcos

Tema en 'Escritos originales' iniciado por The Void, 21 Junio 2017.

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    The Void

    The Void Creador del tema Cemzoonita Critico

    Leo
    Antes de empezar, este es un proyecto que nació en twitter, durante algún tiempo he posteado comentarios sueltos y sentimentales con el hashtag #GanimedesRising y pensé que sería bonito juntarlos todos en un escrito original, los twitts vienen con un código numérico de seis cifras el cual no tiene relación pero va incluido en el borrador para ayudarme a recordar donde usé los twitts, esto es un primer borrador que quiero compartir con ustedes y espero me den sus críticas y apreciaciones para mejorar ya que no soy de escribir seguido pero es algo que me gustaría.

    Saludos

    Dos niños llamados Marcos

    04: 04 :04

    Caballos golpeando en botes de vela. La imagen ridícula de unos unicornios sobre el arcoíris se lleva más de la mitad de la pared central de la habitación del niño, su madre se siente orgullosa por haberlos pintado ella misma, su padre tiene miedo que con tanto arcoíris el niño salga maricón pero no discutirá con su mujer, quedan cinco meses para que el pequeño nazca y la familia está llena de júbilo. Marcos era el nombre de él, el pequeño, aún no nace y ya se le ha nombrado, se ha decidido una religión para él, una ideología política para él, una vida entera para él. Es esperado con ansias, su hermano, Tadeo, le lleva cinco años y ya quiere enseñarle a jugar fútbol, otros niños estarían celosos pero Tadeo es diferente, tiene unos dientes enormes como de conejo y el cabello rojo al igual que su madre, crecerá para navegar un gran barco cuando le salgan los dientes de adulto que no serán tan grandes como los que tiene ahora.

    Marcos no ha nacido, vivirá solo cinco días y quedará como un recuerdo en la memoria de su hermano, la débil sonrisa de un infante indefenso será lo que marcará de por vida a Tadeo, buscará esa sonrisa a través de los mares pues, aunque lo negara, siempre quiso ser un héroe, por eso esperó a su hermano, por eso nunca perdonó al médico que dio la mala noticia, Tadeo quería ser idolatrado por su hermano menor y siempre se preguntó qué pensaría Marcos de él, en cambio se quedó con Lucia, una hermana que no quiso, que nunca lo vio como él quería y que él nunca amó. Para Tadeo su único hermano había muerto y nadie lo reemplazaría.

    Marcos, otro Marcos, nacería a la misma fecha y hora que el primero que he mencionado pero en otra ciudad, a diferencia de su homónimo no era esperado ni deseado, era el recuerdo de un ebrio que había tomado a una muchacha de dieciséis y la había quebrado para siempre, este Marcos no tenía una gran habitación en una mansión pintada de unicornios, pasaría su infancia siendo rechazado por su madre y golpeado por su padrastro, huirá de casa algún día esperando no morir en las calles, huirá en el tren a la gran ciudad, no lo sabe, pero va directo al desastre de la Ganimedes… Que Dios se apiade de su alma.

    En la ciudad, Lucia se lleva toda la atención de la familia, ha pasado un año desde que el primer Marcos murió, para Tadeo el que hayan tenido otro bebé tan pronto es una traición al recuerdo de su hermano. La pequeña ocupa el cuarto que era para otro, los juguetes que no le pertenecen, hasta el mural que su padre ahora encuentra más adecuado para una niña. Sus padres han encontrado alivio pero para Tadeo solo hay odio, su desprecio a su padre solo se compara con el de Lucifer a Dios, ha dejado de jugar al fútbol con el hombre que paga su comida y sus vestidos pero el capricho es solamente infantil, luego encontraría respeto para su viejo, a su madre la amaría toda la vida pero Lucia era otra historia, para Tadeo, Lucia era una impostora y nunca sería su familia, ni siquiera cuando ella sacrificó su futuro por él.

    01: 37 :50
    Escribiendo en las paredes versos tristes de un corazón que se siente ajeno, Marcos no sabe cómo decirle a su madre que está descubriendo el amor, a ella tampoco le importa, pero para Marcos lograr una sonrisa de su madre era lo único. Tiene dieciséis años, los mismos que tenía su madre cuando la tragedia le dio el regalo de la vida, quizá esto hacía para ella más doloroso ver la cara del ebrio que la arruinó en los rasgos del joven, un joven que era un constante recordatorio que su vida nunca sería igual. Martina nunca amó a Marcos pero su madre, la abuela de éste, lo quería como una bendición, El conoció el amor de una madre en los brazos de su abuela mientras su verdadera mamá pasaba horas con la boca en la botella. Eugenio se casó con Martina cuando el niño tenía siete y desde entonces encontró en el chiquitín a un saco de box con patas, llorar en las piernas de su abuela fue su único consuelo mientras la anciana le recordaba que Dios tiene un plan para todas sus criaturas, incluso, para las no deseadas.

    Claudia fue el primer amor de Marcos, era una muchacha de buena familia que iba al colegio con él, lo conoció porque no era buena en matemáticas y pidió ayuda del mejor de la clase, un chico tímido y de cabello revuelto que tenía los pantalones remendados, a ella siempre le hacía gracia tomarlo de la mano y comparar sus tonos de piel, decía que parecía uno de esos dulces mitad chocolate oscuro y mitad chocolate blanco, ella era toda una dama pero jugaba con sus sentimiento, él la amaba en secreto y le enseñaba matemáticas mientras su corazón iba al bum bum bum de una locomotora. Para ella era un juego, para él era la vida, un simple si hubiese significado el cielo pero era muy cobarde para preguntarle. Claudia le coqueteaba y jugaba con sus blancos dedos en el cabello castaño y alborotado del joven, luego se burlaba de él contándole de su interés por ese atleta de la otra clase, el chico soñado, todas lo deseaban, sus padres eran políticos influyentes y su porte era de un semidiós de bachillerato, Marcos no tenía oportunidad, llegaba a su casa y escribía poemas en las paredes por los cuales Eugenio siempre lo cogía a golpes.

    Tadeo ha cumplido veintiún años, se ha graduado de la academia militar con un alto rango pero solo por la influencia de su padre, todos sabían que había pasado los cinco años empinando el codo y burlándose de sus compañeros de cuna más humilde. Es un engreído y ha tirado la casa por la ventana en su fiesta, le espera un periodo de prueba en el velero espacial Venona, con suerte, y si se aplica, podrá convertirse en capitán de su propio barco en otros tres años, dos si el dinero le sigue comprando influencias.

    Lucia es toda una dama, tiene quince, está planeando irse a el sector 19 para ayudar a los pobres en esos programas de gobierno que les lleva educación sexual, comida y preservativos a los más necesitados. Ella quiere pensar que no es como su hermano pero aun así tiene un dejo de pretensión, hace el bien solo para que la feliciten, está acostumbrada a ser una niña buena y cree que sus acciones algún día comprarán el amor de su hermano, no lo sabe, pero esta actitud solo hace que Tadeo la odie más

    El nombre del padre de Tadeo era Norris, como el apellido, el hombre era un comerciante conocido e influyente, un empresario que había heredado su fortuna y esperaba heredarla a su hijo mayor.

    -El solo busca una aventura, es el ímpetu de la juventud. Pronto volverá a hacerse cargo de los negocios familiares. Cuando vea que la galaxia es cruel recordará lo cómodo que se está aquí.

    Le decía Norris al almirante Eizner mientras sorbía una copa de vino. El almirante es un hombre que ha visto y entrenado a grandes capitanes pero al ver a Tadeo solo ve a un joven caprichoso con asías de aventura, está seguro que no durará mucho en el Venona, no cuenta con la obstinación que tiene el joven para obtener lo que quiere.

    -Seguro que su lugar está entre su familia – Responde el almirante Eizner – Jóvenes con tanto espíritu son buenos marineros pero dudo de sus capacidades para hacerse capitán. ¡Oh! ¡Ahí viene!

    Tadeo se acerca a los dos hombres con orgullo, está seguro de poder hablarle al almirante como su igual gracias a que ha sido asignado primer oficial de el Venona durante el viaje de ocho meses, pretende escalar lo más pronto posible y para ello debe forjar relaciones fuertes.

    -Almirante Eizner, espero esté disfrutando la velada.
    Dice Tadeo hinchando el pecho haciendo gala del despliegue de extravagancias para su fiesta.
    -Oh, sin duda es algo, señor Sprigan. Pero debo recordarle que a pesar de su posición en nuestro barco, estos lujos son demasiados para un marino.
    -No puede culparme por querer hacer a todos sentirse a gusto, tal vez en el velero podamos tener la oportunidad de sentirnos así si la situación y el puerto nos lo permiten.
    -Señor Sprigan, mi barco no es una fiesta y espero que no lo tome como una piñata, usted trabajará arduamente durante su servicio y ya veremos si después de tanta labor le queda algún ánimo para festejar.
    -De seguro que es usted un hueso duro de roer, almirante Eizner, le aseguro que estará más que a gusto con mi servicio en el Venona. Ahora si me pueden excusar, saludaré a los demás invitados, almirante, padre…

    Tadeo se aleja con el ceño fruncido, al parecer le costará ganarse al viejo pero ocho meses son más que suficientes para ello.


    A cuatro mil quinientos doce kilómetros, en el sector 20, Marcos se está graduando como el mejor de su clase en el bachillerato, su madre no ha ido a su graduación, solo su abuela está allí, se ha esforzado mucho en saca un buen puntaje en las pruebas estatales para aspirar a una beca pero solo ha llegado al puesto veinte, aunque excepcional, no le es suficiente para ser becado en una universidad, su sueño de ser un médico se ve frustrado, tendrá que trabajar en lo primero que resulte. Esa noche llega con su diploma a casa.

    -¿Pero vean quien está aquí? El gran estudiante, ¿no te alcanzó para llegar a una gran escuela verdad inútil? ¿Ahora qué? ¿Tendré que pagarte la universidad? ¡Ni lo sueñes pedazo de basura!

    Eugenio está borracho otra vez, Marcos se siente impotente ante él, es el hombre de la vida de su madre, Martina había muerto hacia dos meses y Eugenio se había ensañado con el chico desde entonces, no sentía ningún apego por él y quería deshacerse de esa carga que le había dejado su esposa, levantó su puño y lo estalló contra la cabeza de Marcos mientras le gritaba la gran decepción que era, repitió con cada vez más violencia los puñetazos, como una lluvia de estrellas que enceguecen al cerebro y aturden los sentidos. Eugenio no se detiene ni al escuchar las suplicas de su suegra, solo cuando la cara de Marcos es irreconocible decide parar y salir al bar de nuevo, la anciana cuida de Marcos hasta que recobra el conocimiento.

    -… Abuela…
    -Mijito… No soporto lo que te hace ese animal…
    -No puedo más abuela, tenemos que irnos, Eugenio me va a matar uno de estos días.
    -No puedo irme… estoy muy vieja y solo te estorbaría… mi niño si te vas, te vas tu solo.
    -No abuela, ven conmigo, empezaremos de nuevo, trabajaré duro y te pagaré una casita con vista al mar.
    -No mi vida, a mí ya no me queda mucho, más bien vete y llena esa casita con una esposa y muchos niños.

    De los ojos hinchados de marcos brotan lágrimas, su cara desfigurada ve en su abuela lo que buscó toda su vida en su madre. Seguro de sí mismo toma un riesgo y decide huir con lo poco que tiene: Un antiguo computador móvil de telecomunicaciones, unas prendas viejas y los ahorros de Eugenio.

    -Adiós abuela, eres lo mejor que me ha dado la vida, te juro que volveré por ti.
    -Adiós mi niño, a donde quiera que vayas recuerda que me llenas de orgullo.

    Los dos se abrazan, solo la anciana sabe que esta es la última vez que se verán. Marcos toma la motocicleta de Eugenio y sale a despedirse de Claudia, su gran amor, espera llegar y robarle un beso pero cuando está frente a la casa de la chica nota el automóvil del chico soñado, por la ventana puede ver a Claudia con su gran amor, al menos a uno de los dos le salieron bien las cosas, luego de lanzar la motocicleta al río, Marcos se sube a un tren para no regresar jamás al sector veinte.
     

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