1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
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  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
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  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
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  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
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Horda Ficha Fakir

Tema en 'World of CemZoo' iniciado por Degote, 10 Enero 2013.

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  1.  
    Degote

    Degote Creador del tema Cemzoonita

    Leo
    Ficha de personaje: Korth Toro de Piedra
    Nombre del jugador:Fakir
    Raza del jugador: Tauren
    Clase del jugador: Chaman
    Dados de defensa: 1 dado de 5
    Nivel: 2
    Experiencia: 470
    Puntos de vida del personaje: 7
    Armas: Por ahora ninguna
    Armadura: tela
    Bolsa:
    -
    -
    - Poción Sanación simple (5hp) x2
    - Flor de Paz x4
    - Hoja Plata x1
    - Croats x327
    Especificaciones: Colgante del tótem de fuego tallado en madera


    Elementos:
    Afín: Fuego
    Neutros: Aire y Tierra
    Incompatible: Agua

    Magia elemental:
    Descontrol(este ataque lo puedes hacer dos veces al día): tiras un dado de 20:
    0/5 - 3 puntos de daño al objetivo
    6/11 - 5 puntos de daño al objetivo
    12/16 - 7 puntos de dalo al objetivo
    17/20 - 10 puntos de daño al objetivo (puedes dividirlo entre dos objetivos).
    Polvos de Azeroth: Curas un dado de 3 al objetivo o haces un dado de 5 de daño al objetivo.

    Historia:

    Bien, amigo, así que quieres saber mi historia, eh? - dijo Korth, pensativo. La verdad es que mi vida no es demasiado interesante, pero supongo que no me costaría nada contártelo, amigo.
    Como ves, soy un Tauren que proviene del poblado Toro de Piedra, a los pies de la majestuosa Cima del Trueno, una ciudad que deberías observar.
    Mi vida, al igual que la de todo Tauren, se basa según la familia donde nazcas: Si tu familia es cazadora, te dedicas a cazar las criaturas que la Madre Tierra nos proporciona, para alimentarnos. Los tauren no vemos bien la caza por placer, todo ser que esté bajo la protección de Madre tiene derecho a vivir.
    También tenemos familias que proporcionan guerreros para las defensas de los caminos y las ciudades, siempre suele haber algún bandido. Y, por último, encontramos las familias más vinculadas a la Madre, que canalizan el poder de dos maneras: mediante los elementos (tierra, fuego, aire y agua) y también los druidas.
    Como ves, todos tenemos nuestra función, y la de mi familia era la de recolección de hierbas. Desde tiempos inmemoriales, los Toro de Piedra (fundadores del poblado de donde provengo) hemos recolectado frutos y hierbas que nos proporcionan las fértiles tierras de Mulgore. Y te preguntarás... ¿Que hace un recolector tan lejos de las praderas, en esta sucia taberna? Bien, ahí es donde comienza mi historia - Korth respiró, y dio un trago a su néctar de bayas lunares.
    Todo empezó un día, en el que me alejé demasiado del poblado, y entré a las áridas estepas de los Baldíos. La inmensidad de dichas tierras es enorme, al igual que los peligros. Suelo ser muy prudente, pero algo me llamó la atención: Comencé a ver Brezospinas, unas hierbas que no son comunes en Mulgore, y sin quererlo evitar me encontraba recogiendo Brezospinas, sin darme cuenta que me encontraba en territorio de los fieros centauros... Tauren y centauros, desde tiempos inmemoriales, no hemos congeniado bien, y no tardé en ser apresado tras recibir una dura paliza-decía, con el semblante serio. Me metieron en unas jaulas, y me di cuenta que no estaba solo: a mi izquierda, una Elfa de la Noche demasiado alejada de Darnasus-dijo, parando en seco. A mi derecha, un tauren que no reconocí, se le veía anciano y parecía que tenía marcas de haber sido torturado.
    Cayó la noche, y el líder centauro nos liberó de nuestras jaulas, pero no así de nuestros grilletes en nuestras pezuñas (piernas, en el caso de la elfa). Estábamos asustados, pero el anciano tauren, ciego, iba con una sonrisa. Sin decir nada, me puse delante y le fui guiando hasta una hoguera, donde nos rodearon los centauros. Parecía una extraña ceremonia. La elfa de la noche, asustada, intentó huir, pero se encontró con el extremo de la lanza del líder de los centauros, arrebatándole su vida. Un enfado y odio invadió todo mi cuerpo, y estando al lado de la hoguera, algo increíble sucedió: Las llamas parecían imitar mi odio, crepitando con mayor fuerza e lo que hacían, y en un momento varios de los centauros que habían estaban gritando de dolor por las llamas. Sin darme cuenta, el centauro líder se abalanzó, y me atacó con su lanza. Fue lo último que hizo, después de emitir un grito de dolor aterrador: las llamas lo estaban consumiendo, y, sin saber que hacer, propagó el fuego a sus compañeros. Aproveché la situación, y recogí las llaves de nuestros grilletes, liberé al anciano y cogí en brazos el cuerpo de la elfa: no merecía que sus restos quedasen entre sus captores, ahora ardiendo bajo las estrellas, al igual que su campamento.
    El anciano, una vez nos alejamos, me dijo:
    -Joven Tauren, presiento en ti la fuerza de los espiritus. Lo que ocurrió allí fue la manifestación de tu poder, y tienes potencial. Mi nombre es Zair Viento Furioso, y te enseñaré a manipular los elementos a tu voluntad. Parece que tienes cierta afinidad por el fuego, pero se que tu nobleza de corazón, y tu paciencia, tu elemento predilecto sería el aire. Yo te enseñaré todo lo básico, pero solo el tiempo y la experiencia logrará hacer de ti un chamán.
    -Chamán...chamán...chamán... murmuraba Korth, pensativo. Supongo que Madre querrá que domine sus elementos. Debo ir al poblado a informar a mi familia. Así lo hice, y con el visto bueno de mi familia, y las bendiciones de los ancianos del poblado, partí junto a Zair, vagando por las espesuras, entrenando. Ahora, domino los elementos del viento y el fuego, por los que mayor afinidad tengo.
    -En fin, amigo, esa supongo que es mi historia. Y ahora -dijo, mientras daba un último sorbo a su néctar-¿Cuál decías que era tu nombre?
     
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