1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
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  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
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  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
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  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
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Creepy Pasta Escribiendo con sangre: Cindy Pooh

Tema en 'Paranormal' iniciado por Lyra Frost, 13 Noviembre 2014.

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  1.  
    Lyra Frost

    Lyra Frost Creador del tema Cemzoonita Aces & Eights

    Cáncer
    La mano
    Por: Cindy Pooh​

    Fue cuando había cumplido quince años, unos meses después del fallecimiento de mi abuela.

    Era una noche calurosa, pero con viento, las típicas que se llevan a cabo en el lugar donde vivo. Siempre he tenido el hábito de dormir con la ventana abierta y la cama situada frente al espejo, cosas que, no sé si sepas, jamás deben de hacerse, pues atraen a los espíritus. No obstante, amo tanto mi reflejo de recién levantada y los sonidos que se filtran por la ventana a lo largo de la noche, que no puedo evitar cometer ese error.

    En esa ocasión, mi cama se situaba frente a mi peinador, de tal manera que ni la pared en la cual estaba mi cama, ni en la que estaba el peinador, eran las que portaban la única ventana de mi habitación.

    Llevaba mi cabello atado en una coleta y estaba acostada de espaldas, casi pegada a la pared. Lo único que me separaba de la ventana era una distancia de no más de diez o quince centímetros.

    Estaba a punto de conciliar el sueño... cuando lo sentí.

    Una mano se deslizó entre las hebras de mi cabello, de una manera tan rápida, pero tan firme, que me sobresalté en el acto. Abrí los ojos de golpe y mi respiración se agitó. No hubo un cambio de temperatura, o yo no lo sentí por el miedo que corría por mis venas. Tragué duro, con dificultad.

    "Tranquila, debes pensar con la mente fría". Me decía a mí misma, sin ver a un punto fijo en especial, aferrándome a mis mantas. ¿Alguna película de terror que hayas visto? Negué con la cabeza al pensar esta última pregunta. Ése día no había tocado ni un libro, ni un programa, nada que pudiese traerme malos sueños.

    Pasaron los minutos y mi cuerpo se fue matizando con el silencio que se escuchaba desde fuera; mi ritmo cardíaco volvió a la normalidad, mis ojos pesaron de nuevo y la somnolencia acudió a tiempo.

    Nuevamente estaba a punto de dormir cuando la mano, no sé si la misma, tocó mi coleta de igual manera que la vez anterior.

    El sobresalto fue mayor.
    Casi salté sin llegarme a levantar en realidad. Adopté el mismo modus operandi que la vez anterior y me cuestioné un motivo que pudiese racionalizar el acontecimiento anterior. Negué de nuevo. No había nada, lo mejor era descantar.

    "Duerme y piensa en hadas... no, en hadas no: algunas son bromistas. Piensa en unicornios, a ellos les gusta la pureza". Me repetía como cuando era niña y me invadía el miedo.

    Eventualmente el cansancio fue haciendo merma en mi cuerpo y mente, y con suavidad, por tercera vez, estuve a punto de dormir.
    Por fin veía la bruma del sueño cercana a mí... cuando lo sentí.

    "La mano", como la llamé tiempo después, se había instalado en mi cabellera, haciendo un bucle con el moño de mi cabeza. Mi respiración se detuvo. La sentía con total claridad; sentía mis cabellos ser jalados de manera circular, con la intención de formar un tirabuzón.

    Y ocurrió lo que creo que Einstein nombró como relatividad: lo que ocurrió en una millonésima de segundo, a lo mucho uno, me pareció el tiempo suficiente para levantarme y pensar.

    "No mires al señor del espejo, no lo hagas". Ni siquiera yo pude explicarme el origen de ese espontáneo pensamiento en mi mente. Aún lo desconozco, pero lo que vieron mis ojos fue exactamente eso: atrás de mí, se encontraba la silueta como de un hombre, de anchas espaldas y gabardina negra, quien portaba un sombrero que pretendía cubrir sus facciones... y un brillo rojizo que manaba de sus ojos me sostenía la mirada.

    Mi cuerpo actuó por reacción. Me levanté y corrí escaleras abajo, casi cayendo en el descanso de éstas. Corrí, como si mi vida dependiese de ello, pues así lo sentí yo.

    Me adentré en el cuarto de mis padres, para después despertarlos con bruscos tirones. Éstos, al estar ya acostumbrados a que cuando tengo pesadillas o me siento mal y me abstenga a musitar entre llantos a la entrada de su habitación, tan quieta como un fantasma o alma en pena, se sobresaltaron al verme bañada en lágrimas y verdaderamente alterada.

    Tras contarles lo acontecido, culparon a las inexistentes películas de terror que vi esa tarde, y me dijeron que, si no quería dormir en mi habitación, fuese a dormir con mi hermano pequeño, el cual dormía en la habitación usada por mi abuela en el último año de su vida, cuando acostumbraba a quedarse varias temporadas en casa de cada hijo.

    Me acosté y busqué la manera de abrazarlo, pero aún le sentía: la mano seguía ahí. Ésta se encontraba cerca, intentando tocarme. No pude estar ni cinco minutos cuando me levanté, presa del miedo, y les exigí a mis padres un lugar entre ellos.

    A la mañana siguiente mi miedo seguía latente. Ésa misma tarde escondí mi espejo de cuerpo completo entre mi ropa, y con una sábana cubrí mi peinador, castigo suficiente para una vanidosa como yo.

    Y como si no fuese suficiente con hacer sufrir a mi vanidad, también mi orgullo se llevó un golpe, pues desde los nueve años que no había vuelto a dormir con mis padres a causa de mis pesadillas, como ahora. Y a mis quince años volví a hacerlo, y estaba segura que lo seguiría haciendo por varios días.

    Por casi dos años no volví a dormir con el cabello recogido. Y no, no volví a ver a ése señor, y si lo hice me convencí de que era totalmente humano.

    Pero lo que sí he vuelto a sentir, es como alguien juega con mis cabellos antes de dormir.

    Derechos reservados a @Cindy Pooh
     
    Última edición: 13 Noviembre 2014
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