1. Invitado La navidad llego a Cz, ¿Por que no vas a visitar la choza de Santa Cooz?
  2. Invitado ¿Puedes jugar sin repetir palabra?
    Descartar aviso
  3. Invitado ¿Por que no derribas a un que otro adversario con una bola de nieve?
    Descartar aviso
  4. Invitado Faltando tan solo unas pocas horas para navidad, alguien a quien no le gusta esta festividad, decidió sorprender a santa, raptarlo, atarlo y robar los regalos que llevaba consigo.
    Descartar aviso
  5. Invitado Esta vez el grinch esta en CemZoo y quiere tener su propio arbol para ponerlo en su casa pero no quiere cualquiera, tiene que ser creativo y unico el cual escogerá.
    Descartar aviso

One-Shot Embarazo [Magi: labyrinth of magic]

Tema en 'Más Fanfics' iniciado por Mikasa Ackerman, 9 Febrero 2015.

Cargando...
  1.  
    Mikasa Ackerman

    Mikasa Ackerman Creador del tema Cemzoonita

    Libra
    Perdonen la demora, me perdía un poco con los nombres. Y con que había iniciado como un drabble xD

    Título: Embarazo
    Fandom: Magi: labyrinth of magic
    Pareja: Salomón y Sheba
    Palabras: 1,328
    Clan: Aces & Eights

    Enfurruñada, siguió dando vueltas frente a la puerta que la separaba de su amado esposo, quien se encontraba en ese momento en una de sus tantas reuniones con su gran amigo, Ugo. Quizá debería pensar en una mejor forma para decírselo, o quizá debía organizar una fiesta sorpresa e invitar a todos los demás… ¡pero no! Él tenía que ser el primero en enterarse.


    Ya después se encargarían de comunicárselo a los demás magos y especies, estaba segura de que aceptarían emocionados las buenas nuevas… ¡Esperen!, que estaba divagando otra vez. Aún más frustrada, se revolvió el cabello, ¿cómo reaccionaría Salomón? ¿No querría al bebé tanto como ella? ¿La sobreprotegería a tal grado de que no la dejaría participar en la guerra contra David? ¿A quién se parecería más el pequeño mago?


    —Sheba, ¿estás bien? –Escuchó detrás de ella, cosa que la sorprendió de tal manera que terminó brincando y poniendo su bastón justo frente a ella, como protección.

    —¿U-ugo…? ¡Casi me matas! —exclamó, sintiendo como su corazón latía apresurado, incluso tanto como lo hacía al inicio de su relación con el hijo de David.

    —Lo siento…. Estabas tan distraída y caminando de un lado para otro con tal desesperación que creí que cavarías una zanja en cualquier momento —respondió el joven de cabellos azules, riendo al notar como aquella chica se sonrojaba avergonzada —. ¿Buscabas a Salomón? —La joven asintió enérgicamente, quien azorada aún no podía emitir palabra —. Se quedó dormido hace poco, tengo que ir a ver a Ithnan, estaba teniendo algunos problemas con su bastón, por lo visto aún no se ha recuperado por completo de la última disputa entre las especies… Incluso Setta le ha pedido que descanse, pero se ha negado a hacerlo… —expresó, de esa manera en que sólo lo hacía con la gente cercana a él —… en fin, te dejo con él, volveré en un rato —finalizó.



    La joven de hebras rosadas le agradeció antes de verlo perderse en el pasillo, y con cuidado ingresó a la habitación. Intentando no desordenar más de lo que ya estaba, dejó su bastón en un rincón y se acercó al sofá favorito de su amigo genio, encontrándose al único hombre del que estaba enamorada. Se sentó junto a él, lo más suave que pudo para que no se percatara de su presencia.


    Hizo lo que siempre hacía cada mañana si despertaba antes que él: se dedicó a contemplarlo. Sus largos cabellos de una tonalidad azul oscuro. Sus rasgos masculinos, que a pesar de que era tan parecido a su padre, a la vez era muy diferente… principalmente por sus ideologías y la forma de alcanzar sus metas. Las espesas pestañas que enmarcaban sus ojos, aquellos que adoraba mirar, más cuando brillaban al emocionarse por algo. Sutilmente, posó su mano sobre la mejilla del joven, ocasionando que éste despertara.


    —¿Sheba…? —preguntó él, aún un poco adormilado.

    —Oh… lo siento, Salomón, no quise despertarte —se disculpó, mientras él se incorporaba para sentarse a su lado.

    —No te preocupes, no estaba dormido realmente —le sonrió, para tranquilizarla —. ¿Qué pasa? ¿Está todo bien con los demás?

    —Si… bueno… en realidad quería decirte algo —empezó ella, poniéndose más nerviosa de lo planeado.


    Con el nudo que sentía en su garganta, tomó las manos de él entre las suyas y miró a Salomón, quien le miraba con una ceja arqueada por la curiosidad, pero esperaba pacientemente a que ella hablara.


    —Bueno… esto no será nada fácil, probablemente te cueste bastante aceptarlo… —dijo, pensando específicamente en la poco sana relación que había entre él y David, lo que hacía que temiese más que su esposo no aceptara de buena forma lo que iba a decirle —. Las cosas pasan por algo, ¿cierto? —preguntó, aún sin animarse.

    —Sí, Sheba, pero no entiendo a qué quieres dirigirte con todo esto… —expresó el mago, acercándose más a ella —. Sabes que puedes contar en todo conmigo. Así como tú has estado a mi lado todo este tiempo, lo estaré yo para ti —dijo, soltando una de sus manos para posarla en la nuca de la joven y acercarla de esa forma a él, y poder darle un beso en la frente.

    —¡S-salomón! —exclamó, sonrojada al extremo, incluso sintió que sus piernas se hacían gelatina con ese simple gesto. Agradeció enormemente el hallarse sentada en aquel sillón, sino probablemente hubiese terminado tirada en el suelo —. ¡No sé cómo empezar! Quiero decirte tantas cosas, que se atoran en mi garganta… —respirando hondo, lo miró directo a los ojos —. Y-yo… ¡Estoy embarazada! —gritó, con todo el rostro rojo, probablemente si fuese posible humo hubiese empezado a salir de su cabeza por ello.


    Cerró sus ojos con fuerza y esperó, impaciente. Habían pasado ya unos segundos y no escuchaba algo por parte de su acompañante. Apesumbrada, retornó su mirada sobre él, quien aún la miraba, pero ahora sorprendido.


    —¿Salomón…? —preguntó, mientras unas pocas lágrimas asomaban por sus ojos —. No te alegra, ¿verdad?

    —¿Eh…? —reaccionó apenas, escuchando atentamente lo último expresado por la chica —. ¿Cómo puedes pensar eso, Sheba? —cuestionó, mirándola con el ceño levemente fruncido.


    Los labios de la joven se separaron, como si intentara decir algo, pero antes de que eso sucediera, él la abrazo. Recargando su cabeza en su hombro, Salomón la apretó contra él, sin demasiada fuerza para no hacerle daño.


    —¿Cómo no podría alegrarme? —susurró, con una gran sonrisa en su rostro —. Todos estos días han sido caóticos y estresantes, y tú te has mantenido como la luz que ilumina mis pasos y me impide convertirme en aquel ser arrogante que tanto temo ser. Y ahora me darás un hijo, alguien quien es sólo tuyo y mío, ¿cómo no podría hacerme eso feliz? —dijo, mientras las lágrimas fluían sin cesar de los ojos de la futura madre, quien sin demora correspondió el abrazo de su amante.

    Sin alejarse demasiado, él la soltó para mirarla directo a sus rosados ojos, que se veían un poco hinchados por el llanto derramado —. Sé que no tengo un buen ejemplo, pero me esforzaré por ser un buen padre para él, de eso puedes estar segura —habló, con los ojos brillantes.

    —Nos esforzaremos juntos, Salomón —respondió su esposa, sonriendo y con la voz algo ronca —. ¿Pero cómo es que sabes que será niño? —preguntó curiosa, mientras su marido limpiaba tranquilamente las lágrimas de su rostro.

    —Magia —respondió simplemente, ambos se miraron y sin poder evitarlo, comenzaron a reír.


    No se escuchaba más que ese alegre sonido en un largo tramo, y al parar, Sheba se recostó contra Salomón, acariciando su nada abultado vientre.


    —¿Cómo quieres llamarlo..? —preguntó él, mirando su semblante ilusionado.

    —Aladdin, definitivamente —respondió sin rodeos.

    —Es un buen nombre —contestó, suspirando y acompañando a su mujer en las caricias.


    Más tarde, ese mismo día, los futuros padres informaron de esto a sus amigos más allegados. Arba, Falan, Ugo, Ithnan, Wahid, Setta, Tess… cada uno de ellos los felicitó, incluso el pequeño mago, Tess, insinuó el casarse con el bebé en un futuro, sin saber que sería niño, pero optó por seguir con su decisión de casarse con su madre, lo que desencadenó una de esas típicas peleas con su padre e hizo reír a todos. En ese mismo momento fue que la joven maga notificó su decisión de aplazar su embarazo, para poder ayudarles sin problemas en la pelea que se suscitaría pronto y para que su bebé naciera en un mundo pacífico. No tardaron en organizar una enorme fiesta en cada una de las barreras que contenía a todas las especies.

    En medio del festejo, Sheba se separó un poco del resto y fue a sentarse en una silla apartada.

    —Estoy segura que serás la mayor esperanza de este mundo… —susurró mientras acariciaba su vientre, que aunque físicamente no sintiese nada, en su corazón podía sentir aquella pequeña presencia dentro de ella —…estoy muy segura de eso, y sé que darás lo mejor de ti, Aladdin.
     
    Última edición: 9 Febrero 2015
  2.  
    Hitomi-chan

    Hitomi-chan Equipo administrativo Critico Maestro de edicion Paper Bag Brigade Duende de Santa cooz Colaborador de Concursos

    Géminis
    Comentario de jueces:


    • No encontré errores ortográficos, en cambio si algunos en la redacción; carencia del uso de punto y coma, y abuso de los puntos suspensivos (normalmente en textos esos pequeños silencios se explican en la narración). Pero mi único problema es que la historia es lo que es en el manga, por ello afecta en la originalidad del escrito.

    • La limpieza en la escritura de tu fic es genial, no pude notar nada “raro” para comentarte respecto eso. Sin embargo al momento de estar leyendo algunas veces la narración no era del todo correcta [nada grave], tal vez si mencionas las pausas/silencios entre el dialogo de los personajes e ves de agregar los puntos suspensivos pueda entenderse mejor.


    • --------------- Pendiente ---------------------------------
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Comparte esta página