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Diario de un tenista (Cuéntame más)

Tema en 'Escritos originales' iniciado por Acero, 10 Febrero 2015.

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  1.  
    Acero

    Acero Creador del tema Equipo administrativo Tribu Cooz Creador de Contenido Seishun Gakuen

    Escorpión
    Debo decir algo a mi equipo antes de publicar el relato: perdón xD. No es que siempre hagan todo mal y realmente sean unas bestias salvajes (bueno, un poquito sí, a veces...).


    Título: Diario de un Tenista, día de entrenamiento
    Categoría: Cuéntame más
    Autor: Acero
    Clan: Seishun Gakuen


    DIARIO DE UN TENISTA
    DÍA DE ENTRENAMIENTO


    Día martes, 10 de febrero.

    Hoy fue un mal día, sin lugar a dudas. Si se hubiese abierto la tierra y hubiese salido el demonio a decirme que ya era hora de ir al infierno, pues le habría rogado de rodillas que no esperara un segundo más para llevarme. Y es que lo mejor que podía esperar hoy, es que la tierra me tragase, sin más.

    No tenía muchas ganas de asistir al entrenamiento de esta mañana, la verdad. Para variar, anoche me quedé hasta tarde en internet jugando un tonto pero entretenido juego de cocina, y no preparé nada útil para el día de hoy. ¿Qué podíamos hacer?, ¿practicar, de nuevo, tiros directos a la lata, a ver quién volteaba más? O quizá nuestro famoso juego de Conos de Colores, donde si no aciertas pelota y cono del mismo color, debes tomar un vaso rebosante del asqueroso jugo de Sadaharu… Pero no tenemos más jugo, ya agoté la última reserva la semana pasada, y la verdad prefiero guardar ese juego para una ocasión más especial. Me trae muy bonitos recuerdos, quién sabe por qué…

    Aún con mi pereza encima y poca disposición, salí de casa a la hora de siempre y fui hacia la parada (¡debí quedarme en casa!). El autobús se estacionó y yo me subí, con el dinero para el pasaje en una mano y mi cuaderno de tapas verdes en la otra. Llevaba puesto un conjunto deportivo y mi bolso con raquetas y materiales en el hombro izquierdo. El autobús volvió a arrancar, y yo me dirigí a los asientos del fondo luego de pagar. Me empezaba a sentir desesperada, ¡no me venía ni una idea a la mente! Y a pesar de tener mi cuaderno de entrenamientos en la mano, no me apetecía para nada el abrirlo… Tal vez el hacerlos correr dos horas completas sería suficiente entrenamiento.

    Al final mi mente empezó a divagar con ganas y de algún modo volví al juego de anoche: tomar la orden, hervir el tipo de pasta pedido, colocarle la salsa especificada, los complementos necesarios, y calentar el pan. Si conseguía servir bien la orden, el juego me daba más puntos, lo que implicaba más dinero ganado y mejoras en los “utensilios de cocina”, que a su vez me ayudaban a servir mejor las órdenes. Era un juego entretenido (al menos, tuvo la culpa de que no hiciera mis tareas anoche) y por un momento me imaginé a mi equipo tomando las órdenes de pasta y cocinando… cosa que terminó por darme una idea.

    Tomé el teléfono y llamé a toda prisa al sushi-bar de Kawamura, y pedí hablar con él. Seguro el buen Taka-san iba a echarme la mano.

    ***​

    Cuando llegué a las canchas le pedí a Sam que reuniera a todo el equipo en la cancha uno, y yo me fui al sector de duchas a sentarme a escribir. No quise que nadie me molestara, así que ordenaba a los gritos que se largaran de ahí cada vez que escuchaba a alguien rondando cerca. Y como los chicos están acostumbrados a mis gritos de loca, ni siquiera me respondían. Hasta que la última en rondar fue Sam y, a pesar de mis gritos, igual vino y me dijo que todos habían llegado. Así que cerré mi cuaderno y fuimos a toda prisa hasta las canchas (debo confesar que estaba maliciosamente feliz). Sin saludar siquiera solté un “¡tomo lista!” y empecé a enumerar al equipo. Recuerdo que mis fieles y antiguos miembros del club estaban ahí: la sentimental Ladykagura (bueno, ni tan sentimental), la tranquila pero constante Ilkane, mi “Caballero de la Mano Izquierda” Karu, y mi querida compañera de dobles, Samantha. Luego de tanto tiempo, ninguna de estas sabandijas me ha abandonado, y eso me hace secretamente feliz. Por supuesto no pienso decírselos, pero sospecho que ya lo saben.

    Además de los “antiguos”, estaban los intermedios: la responsable Hilda, quien siempre se preocupa por que los entrenamientos sean de calidad y no puro “descansemos otro rato”, y la pequeña Echizen Tezuka, la compañera inseparable de Ilkane (estoy pensando en hacer un equipo estable de dobles con estas dos). Luego estaban los novatos Slam y OneeMoree, mi dúo de chicos favorito, después de Karu, que habían llegado al equipo luego de una invitación de mi parte.

    Faltaron tres personas al entrenamiento de hoy: Miyu Takada, que no se reportó, Natsuki-chan, que aún continuaba enferma, y Poseidon Ar, que avisó que llegaría más tarde, por lo que pedí a Sam que le dijera dónde debía encontrarnos.

    Y una vez que terminé de pasar revista a “mis tropas”, les revelé el entrenamiento del día: una ardua sesión de trabajo en equipo, velocidad y resistencia. Y luego de algunas expresiones de sorpresa y una que otra queja, partimos rumbo a nuestra aventura del día: una sesión de cocina en el Sushi-bar de Kawamura.

    ***​

    Debo decir que esperaba algo mejor que lo que sucedió en el día de hoy. Mis chicos podrán ser buenos en el tenis, o no, pero son un verdadero desastre en la cocina. Y tuvimos suerte de que el padre de Kawamura no nos echara a patadas de ahí: éramos muchos, quemamos platillos, arruinamos ingredientes y hasta rompimos vajilla. Aún no me han enviado la cuenta del día, pero estoy segura de que no quiero ver los números…

    Creo que los chicos esperaban que yo los organizara. Pero, desde luego, me desentendí por completo. Empecé a bostezar y argumenté que tenía mucho sueño, y que mejor me iba a sentar a descansar un rato. Mientras tanto, ellos debían organizarse y comenzar a cocinar. Parte del trato con el Sushi-bar, para que nos dejaran estar ahí, fue que los chicos debían cocinar para los clientes habituales. Me pregunto si mañana habrá menos clientes que de costumbre, por culpa nuestra.

    Cuando me retiré de la cocina y me senté a la barra del bar, lo primero que escuché fue murmullos, y me reí para mis adentros. ¡Por fin obtendría mi venganza!: ahora debían trabajar solos y organizarse por su cuenta, mientras yo sólo me sentaba a observar y disfrutar como una dama de la alta sociedad. Los chicos harían la parte sucia del trabajo, y yo disfrutaría de las recompensas, ¿qué podía salir mal?

    Luego empecé a escuchar ruidos de platos, cuchillos, cosas al fuego y algunos gritos. Pensé “tal vez deba ir a echar un vistazo”, pero me contuve cuando escuché que la puerta corrediza de la entrada se abrió: Poseidon ya había llegado. Le hice señas para que se acercara y se sentara al lado mío, y le expliqué el “entrenamiento”. Por alguna razón pensé que lo mejor sería que él se quedara a probar los platillos conmigo (porque, vamos, no iba a poder con ocho platos seguidos, a menos que fueran todos postres), así que le pedí que lo hiciera. Y de repente empecé a sentir olor a quemado…

    Por un momento me alarmé, y al siguiente pensé que, si iba a la cocina, no iba a poder contener la desesperación si es que habían hecho algún desastre. Y no quería gritarles “¡bestias salvajes!” habiendo tal cantidad de clientes en el bar. Traté de contenerme, puesto que Kawamura también estaba en la cocina y quizá, les estaba ayudando un poco.

    Al poco rato llegó OneeMoree con el primer platillo, algo que se llamaba “escalopín de cerdo”. Feliz, acerqué el plato hacia donde estaba Poseidon y lo invité a probar. Pero cuando tomé un pedazo de carne, de repente lo vi muy negro por debajo… Traté de ignorarlo y lo comí de todos modos, y no puedo ni describir lo que sentí: ¡quemado, y sin sal! ¡Y yo que soy exigente con la sal! Procuré contener mis muecas, y me tragué mis comentarios y el bocado. Como no tenía agua, tomé un poco de la salsa del plato con una cucharita y me la llevé ávidamente a la boca, pero tampoco me gustó: no me gusta el sabor del vino, y esa salsa tenía demasiado. Definitivamente, se me había caído un ídolo al piso y se había hecho añicos…

    Al poco rato llegó Echizen, con un platillo compuesto por albóndigas de tofu y arroz al saque. Rápidamente lo tomé, haciéndome la que quería probar el nuevo plato, y empecé por el arroz. ¡Estaba delicioso! Creo que mi cara de felicidad duró al menos tres cucharadas. A la cuarta, quise probar las albóndigas, y me supieron un poco raras… un poco… tal vez demasiado.

    — ¿De dónde sacaste el tofu? —preguntó Kawamura acercándosenos.

    — Estaba arriba de la mesa —respondió la pequeña Echizen.

    — ¡No! Ese tofu estaba en mal estado…

    Creo que se me revolvió el estómago. Normalmente no me asqueo tan fácilmente, pero el sabor de esas albóndigas dejaba mucho que desear. Y aún no tenía agua a la mano, así que me limité a taparme la cara con ambas manos y, de nuevo, a no decir una sola palabra. Supuse que Poseidon sufría lo mismo que yo, porque tampoco pronunciaba sonido.

    De pronto todos nos dimos vuelta cuando escuchamos que algo se estrellaba en la cocina y se hacía mil pedazos: alguna pila de platos, seguramente. Decidí que era hora de ir a la cocina (a buscar agua, obviamente, el ruido de cosas rotas me había dado la excusa perfecta). Y me levanté y fui rápidamente.

    Cuando entré a la cocina me quedé pasmada, petrificada en el suelo. Yo recordaba la cocina de Taka-san como un lugar lleno de paz, pulcro y con aroma a comidas deliciosas. Pero una bofetada con olor a quemado me devolvió a la realidad: miles de fragmentos de platos rotos estaban esparcidos por el suelo, de una sartén al fuego manaba humo negro, había una pila importante de cosas para lavar, verduras cortadas por todos lados, y había mucha gente yendo y viniendo, empujándose, tirando cosas… El paraíso que era antes ese lugar se había transformado en el infierno. Y yo sólo pude agarrarme la cabeza de la desesperación: ¡el padre de Taka-san me iba a matar!

    — ¡¡¡Qué diablos hacen, bestias salvajes!!! —grité sin poder contenerme más.

    Hilda se me acercó rápidamente, pero ignoró olímpicamente mi “pregunta”.

    — Toma, lleva esto a la mesa cinco —y se marchó rápido luego de dejarme el plato en las manos.

    Observé el arroz, y me pareció que estaba medio crudo. Así que tomé algunos granos con la mano y lo probé: no me había equivocado. Dejé el plato sobre una mesita cercana y me dispuse a gritar otra vez, cuando Slam me interceptó con un plato especial para la mesa dos: bolitas de arroz y brochetas de carne de buey. Mi presión estaba por las nubes, así que lo primero que hice fue revisar el plato: las bolitas se estaban desarmando frente a mis ojos, y la carne de buey estaba cortada muy grande, y no se veía nada estético ni apetecible. Por un segundo pensé que estaba siendo demasiado exigente, pero al segundo siguiente se me pasó y no pude más que decir, frustrada:

    — ¿Y tú crees que el cliente va a querer comerse esto?

    Slam sólo se rió y se dio la vuelta, y yo casi me lanzo a llorar: ¿quién diablos me había mandado a llevarlos ahí? ¡Debí haberlos puesto a correr durante dos horas completas!

    Frustrada y avergonzada, me fui de nuevo a la barra del bar a tratar de pensar con claridad. Mi mente daba miles de vueltas, y me pareció escuchar que los clientes comenzaban a quejarse. Sentí que me hacía pequeñita en mi banco, y mi único deseo era correr y largarme de ahí lo más lejos posible…

    ***​

    En algún momento llegó Karu a zarandearme, luego de que supuestamente me había llamado varias veces. Me dijo que me necesitaban urgentemente en la cocina, pero yo parecía una autómata y me negaba a moverme por mis propios medios. A mi lado aún estaba Poseidon, que le explicaba a Samantha cómo hacer bolitas de arroz firmes, pues las que tenía enfrente estaban apelmazadas y con demasiada sal, según él.

    Al parecer, el padre de Kawamura notó mi vergüenza y mi falta de capacidad para resolver el problema, así que me dijo que él se haría cargo de la situación en la cocina, y Karu se fue tras él. Por un lado sentí alivio, pues un profesional resolvería el desastre que estaba haciendo el equipo, y por otro lado sentí más vergüenza, culpa y desesperación, porque estaba segura de que el buen hombre no me dejaría pasar este cataclismo así, como si nada. Al fin y al cabo, yo era la única responsable de todo lo que estaba sucediendo, por algo era la nueva capitana.

    Por fortuna, el tiempo pasó y llegó la hora de terminar el “entrenamiento” (gracias al cielo sólo nos quedaríamos dos horas en el bar). Los chicos ya habían limpiado, y pidieron permiso para quedarse a almorzar allí. Yo estaba en el fondo de un abismo tan profundo que al final nunca supe si lograron sacar los pedidos de forma satisfactoria, o Taka-san y su padre se hicieron cargo de preparar todos los platillos. Así que, cuando se sentaron todos juntos y me llamaron para que fuera con ellos, les dije que me dolía mucho la cabeza (sentía como si me hubiese caído un yunque) y que mejor me iba a casa. Que disfrutaran la comida y que Sam quedaría a cargo. Y simplemente me marché.

    Aún me duele la cabeza, no puedo dejar de pensar en todo lo que pasó, y me pregunto por qué diablos tuve que llevarlos allí. No volveré a jugar un maldito juego de cocina, y jamás volveré a pedirle al equipo que cocine algo, de hecho no los quiero cerca de ollas ni platos otra vez. Cuando los vuelva a ver les daré una buena reprimenda, y los mandaré a todos a limpiar el piso de los vestuarios con cepillos de dientes, sin excepción.

    Y para la próxima vez, me pensaré dos veces qué clase de entrenamiento les doy. No sea cosa que hagan explotar algo, los muy salvajes…
     
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  2.  
    Luna Inverse

    Luna Inverse Cemzoonita

    Escorpión
    Los chicos en la cocina son.... muy buenos jugadores, que se dediquen al tenis, como cocineros mueren de hambre. XD
    Su fic estuvo entretenido, me gustó mucho.
    mucha suerte!
     
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  3.  
    Acero

    Acero Creador del tema Equipo administrativo Tribu Cooz Creador de Contenido Seishun Gakuen

    Escorpión
    ¡Muchas gracias Law!
     
  4.  
    Carlua

    Carlua Cemzoonita

    Cáncer
    Oye, oye... Pues me ha gustado mucho. Ha sido un fic muy fluido y divertido. Tengo que reconocer que me he reído bastante. ¿A quién se le ocurre poner a cocinar como entrenamiento a un grupo de tenistas? xD
    Pero la idea me pareció muy original.
    Quizá lo único que eché en falta fue que los miembros del clan aparecieran un poco más...pero claro...si estás escribiendo en un diario lo lógico es que la historia se narre desde tu punto de vista.
    Buen trabajo, Acero. Creo que serás una digna rival en este concurso....muy a mi pesar...
     
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  5.  
    Acero

    Acero Creador del tema Equipo administrativo Tribu Cooz Creador de Contenido Seishun Gakuen

    Escorpión
    Creo que solamente a mí xD
    Aunque a decir verdad, este "entrenamiento" lo hemos echo dos veces ya, como un simple juego. Se llama "Cocinando con Taka-san" y está en el Clan. Me pareció buena idea tomar esa idea porque es uno de los juegos más recientes que hemos hecho.

    Pues tienes razón, he nombrado muy poco a los integrantes del Clan (de hecho, después noté que no relaté las dotes culinarias de Ladykagura xD).

    Gracias Carlua xD
    Pues hablando de dignos rivales... me voy a ver a qué me enfrento xD (particularmente el fic del Clan One Piece es uno de los que esperaba leer, puesto que tienen una temática muy buena y que me gusta mucho: piratas).
     
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  6.  
    Hitomi-chan

    Hitomi-chan Equipo administrativo Critico Maestro de edicion Paper Bag Brigade Duende de Santa cooz Colaborador de Concursos

    Géminis
    Comentarios de los jueces:


    • Me gustó mucho como involucraste a cada usuario en este universo; se notan un poco tus traumas con dicho juego de cocina y eso hace la lectura aún mas cómica. El único error que encontré fue con la palabra "juego y jugo"; de ahí sólo pediría que usaras mas el punto y coma.


    • Me divertí mucho al leer este fic, es divertido y dinámico además de que integraste tan bien al clan que para alguien que no conozca el anime puede creer que son parte de la serie. Note un error de dedo que no es la gran cosa, y que se soluciona si lees tu escrito antes de publicar, pero en general es un muy buen y divertido escrito.


    • --------------- Pendiente ---------------------------------
     
  7.  
    Karu

    Karu Cemzoonita Seishun Gakuen

    Tauro
    Yo sinceramente lo he disfrutado, ya sabes, esa sonrisa cuando algo te hace gracia. Acero, aunque no seamos los mejores tenistas, créeme que no somos mejores cocineros, así que será mejor que prestes atención a la hora de viciarte con un juego xD Y pues bue~ Me gustó, creo que narra tal cual el desastre que somos. xD
     
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  8.  
    Samantha

    Samantha Cemzoonita Seishun Gakuen

    Tauro
    A mi me gustó mucho... me hace recordar los días en la academia, cuando POT aún existía, recuerdo que me gustaban tus entrenamientos, sólo hasta que te daba por sacar esos infernales jugos. xD

    Muy buen relato, hace mucho mucho tiempo... o mejor dicho años, que no leía un escrito tuyo.

    PD: El arroz me queda sueltecito. >_>
     

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