Vicente Lopez

Publicado por Dave Strider en el blog Stupid title is stupid. Vistas: 39

Ay, mi computadora está por morir, el calor es insoportable, necesito un vaso de pepsi, DEBO terminar de una vez el capítulo de Rebelion...
Pero, ¿qué hago?... posteo en mi blog, con un solo lector xD
Debo reorganizar mis propiedades, urgente

Vicente Lopez

Al escuchar un sutil ruido detrás suyo, un escalofrió recorrió a la muchacha. En sí, era más que extraño no encontrarse en pleno silencio a la madrugada en Vicente López, en especial un lunes. Además, ¿Qué hora era? Se fijó en el reloj, que resplandecía ante la pobre iluminación de la calle: Tres menos cinco... mejor sería que se apresurara, no quería perder tiempo con algún inconveniente, más que nada, por estar muriéndose de hambre...

Aceleró el paso, y agudizo sus oídos tratando de encontrar algo. Mientras tanto, la luna resplandecía plena en el cielo, con un extraño tinte rojizo, dando a todo un brillo extraño, como si augurase algo malo.

Entonces, un rugido sigiloso, un cantar de pasos apurados, susurros arrogantes. Una amenaza, un grito ahogado. El ruido sordo de un cuerpo al caer al piso, y un frío insoportable, como si la muerte se hubiese posado en esa misma calle, en ese preciso instante. En el reloj de muñeca se podían leer las 3 y un minuto, entre un par de pequeñas gotas de sangre.


La vieja del quinto B, como le decían en el barrio, salió en bata y ruleros al medio de la calle, preocupada por su gato, que minutos antes había salido chillando de su casa. Su esposo, mientras tanto, murmuraba cuan loca estaba al salir a las 3 y pico de la mañana, calentito en la cama.

De pronto, un grito de terror se escucho por todo Vicente López, mientras los ojos de la vieja se abrían inmensurablemente. Pero en sí era razonable, en especial al encontrar semejante espectáculo.

La piel del cuerpo estaba blanca como el mármol, y probablemente igual de fría. Sus ojos en blanco, su boca entreabierta por un grito que nunca salio. Y había un par de pequeños agujeros en el fibroso cuello del cuerpo inerte, de los cuales surgía un pequeño hilo de sangre. A la vieja le daba la impresión de que en vida, el chico había sido buen mozo, pero la expresión de terror que deformaba su cara probablemente le causaría pesadillas por varios meses.

Lejos, una chica pálida de cabello negro sonreía, con sus labios pintados de carmesí por pequeños rastros de sangre. Al menos, ya no tenía hambre.
  • SagaX_x
  • Blaaah
  • Dave Strider
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario