Un Sábado de Película

Publicado por _-Astaroth-_ en el blog El País de la Sonrisa. Vistas: 54

Por costumbre, el celular queda programado para sonar a las 8:20 AM, para ver un poco de animé, aunque mis intenciones de mi tempana levantada un sábado son otras, pues tenía pensado ir a un Cybercafe lo más temprano posible, para poder contactar a mis amigos. Al entrar al foro me encontré con 2 mensajes privados, los cuales me notificaban que oficialmente estaba en la segunda batalla de las Sailors Batallas y en donde me explicaban las reglas, más sin embargo estaba confundido, pues nunca había participado en un evento así, pero gracias a Dios Athanatos estaba en línea para guiarme y al final la cosa salió bien, aunque estemos en bandos opuestos, me ayudo sin objeción alguna. Compadre te debo una más!!!!.

Después de dos horas en el Cyber, en el camino de regreso a casa me encontré a dos vagos, pidiéndome dinero, pero como soy benefactor de ningún parásito de la sociedad, no les di nada, já!!! ni que les tuviera miedo.

En la tarde meditaba aún si salir o no. Si mal no recuerdan en una de las hojas anteriores del blog comenté que saldría con una tía y unos primos, pero a la final decidí no salir a bailar y opté por algo un poco menos excitante; ir al cine a ver cualquier cosa que me pareciera buena en la cartelera.

Para salir de la rutina me quería vestir un poco diferente, desde la mañana ya andaba algo un poco punkete, con mi camisa de Jack, Jeans negro, una cadena enganchada e uno de los cargadores del pantalón, zapatos negros con blanco y una faja (pulsera de mano) de cuero liso de esas que usan los roqueros que compré ayer en la entrada del trabajo. Me veía súper!!! bueno eso pienso al menos yo.

A eso de las 4:30 PM después de haberme dado una dosis de música de Mago de Oz, me dispuse a ir a Metrocentro.

¡Visitando a mí prima en el trabajo!

Al llegar al centro comercial, la gente me miraba un poco extraño, igual me pasó en los dos autobuses que tuve que tomar para llegar a mi destino, lo sé, lo sé soy un limpio (pobre), jejeje. La gente me miraba raro, pues en mi país es raro ver vestido a alguien así, pero eso me gusta, no hay competencia. Yo me sentía tuanis (Cool). Al llegar a la taquilla entre en la dimensión desconocida, pues sentí como si estaba en Multiplaza del Este (Costa Rica), que es donde trabaja mi primita adorada. Y aunque ambos cines son de la misma línea son totalmente diferente en su infraestructura, pero eso era lo de menos.

Durante mis vacaciones en Costa Rica fui un par de veces al cine con mi prima y hoy no fue la excepción, pues sentí que estaba con ella ahí, desde el momento en que vi que los uniformes de los trabajadores era el mismo y en un corto momento recordé las caras de algunos de los compañeros de trabajo de ella. Decidí por comprar un combo de palomitas y gaseosa (no quiero hacer propaganda gratis) y recordé los M & M’s (ya hice propaganda, jejeje) que compró en una ocasión mi prima antes de ir al cine, con la diferencia de que no había una farmacia cerca para poder comprarlos más baratos, así que me dejé dar con el bate de aluminio (timar), pero las ganas de chocolates no hay quien me las quite, sino pregúntenle a ella. Al entrar a la sala número 2, busqué el lugar más adecuado, en la fila del centro, y me dije por dentro, “aquí me libraré de las molestas parejas que se la pasan besando durante todo el film”, pero no había ni terminado de acomodarme cuando justo a la par se sienta una pareja. Pero no hay mal que por bien no venga; imagínense que sin querer había votado el celular al suelo y ni cuenta me había dado, ufff que susto.

Después de 10,000 minutos de anuncios comenzó la película “Munich”, no tenía referencias de ella, pero era la única que calzaba con mi apretada agenda, jejeje. Después de esconder la bolsa vacía de palomitas debajo de mi asiento y haber lamido mis pobres y torturados labios de tanta sal, saqué mi bolsita de M & M’s y recordé los 11 que me regaló mi prima cuando fuimos al cine y hasta recordé que uno le salió sin M y le dije que debíamos demandar a la empresa por falta de calidad en el producto.

No sabía que me había embarcado cuando veía que la película, nunca terminaba, al comienzo estuvo muy aburrida, pero durante ella los de la par (la parejita), me tenían al borde del suicidio, sonó el celular de la novia como tres veces con el tono de Nokia que odio tanto (que chicha) y yo todo puteado comencé a callarle y al fin entendió el mensaje de mis Shhhhs!!! Y apagó aquel aparato del demonio. Por si no fuera poco se ponían a comentar entre ellos la película, pero esto no es lo que más me molestaba sino que lo hacían en inglés como si fueran gringos, pobres, eran unos simples pedazos de nica… (Já!!! se me olvidaba que soy uno), mejor digamos farsantes jugando a ser de gringolandia.

Al final descubrí que la mendiga película duraba 3 horas, esto me pasa por escoger algo a última hora, pero no importa, porque mi prima estaba ahí conmigo y aunque esta vez no comió M & M’s, ni tampoco fue al baños 2 veces, ella estaba ahí, pues mientras reviva mis recuerdos con ella, aunque esté lejos, ella estará muy cerca de mi. Lástima que no pueda decir lo mismo de otros amigos a los cuales no he tenido el placer de conocer en persona, pero tal vez algún día, mi deseo se cumpla y pueda darles aunque sea un abrazo.

Luego una vez de regreso en casa, y con el volumen de mi equipo de sonido casi a todo dar estoy terminando de escribir una página más de mi vida, pero una llamada inoportuna me interrumpe en tono molesto reclamándome: porque la pizza que había ordenado era la equivocada (se me ocurrió hacer una broma)y yo cagado de la risa le dije: “disculpe señorita con gusto se la cambiaríamos, disculpe el error que cometimos, para repáralo deje que el postre sea de cortesía” , jajajaja, unos 20 minutos después vuelve a sonar el teléfono (al parecer la muy babosa, marcó Redial desde su teléfono) y la basilada tenia que terminar, jajajaja, me reclamó que aún no le llegaba la orden y que ya ni que le enviaran todo el menú pagaría la maldita pizza y yo aún cagado de la risa le contesté: “entones para la próxima, fíjese bien el número que marca para que no le tomen el pelo, ¡Babosa!”, jajajajajajajaja. ¿A poco no estuvo buena la broma? Es que por casualidades de la vida el número de la pizzería es muy parecido al de mi casa, tanto que la diferencia es un solo digito, pero eso le pasa a esa sonsa por interrumpir mi inspiración.


Nota: Como yo se que tú, Kenyta estás leyendo este blog. Me tomé la tarea de guardar la envoltura de los M & M’s que compré y los escaneé para inmortalizar el momento y para que cada vez que comas unos, te acuerdes tu primo, que aunque loco te quiere mucho.
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