Tiempo ha, ¿eh?

Publicado por CENTSOARER en el blog Un blog que se actualiza con cierta regularidad. Vistas: 93

Pase a la sección de interés, hay un sentido excluyente estricto, sólo puede leer lo que le interesa en el momento que entre, si quiere leer otra sección se requiere que abra otro navegador, de no ser así estará rompiendo las reglas y no solo eso, olvidé que si usted, amable lector, no sigue las indicaciones dadas, no leerá lo que quería que leyera. Gracias por la atención.


SECCIÓN DE AVISOS URGENTES:
Como hace tiempo que no escribo debo darles algunos avisos:

- Felicidades a Ipsum por sus pequeña colección de onomásticos.
- El Seco ya acabó su huelga... cosa mala, las manifestaciones pacíficas (que son pasivas dentro de los activistas) son ignoradas, las manifestaciones escandalosas son reprimidas. Tal vez quieran que traigamos el olivo en una mano y el fusil en el otro brazo, recordando al tocallo recièn muerto.
- Sufrí de una infección estomacal al mismo tiempo que los parásitos aprovecharon para procrear como conejos, aunque la orina me huele a antibióticos estoy a punto de acabar con el tratamiento, y la verdad, mucho mejor no me siento.
-Mi hermana más pequeña sale hoy de la secundaria y no estoy con ella, pero sabe que es porque no puedo... es decir, que tengo otras cosas que hacer y que es martes, si tan sólo hubiera sido el fin de semana. La quiero, urge decirlo.
-La actividad univeritaria adquiere nuevos bríos... -_-... no me siento bien como para soportarlos.

SECCIÓN DE COSAS QUE PASARON
Pasé varios días en cama cobijado con frío, fiebre, diarrea y dolor de estómago. Tomé medicinas, hasta vi un partido de la selección de fútbol mexicana... de hecho incluso un día vi Plaza Sésamo, oh Dios, si supieran de sus dobles personalidades, pero eso no pasó pero pasó. Fui con mi vecina y me hizo un té y me dio lomotyl, eso ayudó con la diarrea y el estómago por un tiempo. Soy un malk alumno y un buen estudiante, lo volví a demostrar.

SECCIÓN DE COSAS QUE PASARON PERO NO PASARON
Pasé varios días en los Chimalapas, entre Chiapas y Oaxaca, en una casa de campaña retorciéndome del dolor de estómago. Nunca dejaba de llover y yo sólo me tranquilizaba saliendo a la lluvia a admirar el paisaje, pero pasados 5 minutos ya estaba resfriado muerto de frío y tenía que volver a la casa de campaña a cobijarme. Bah, luego llegué a un hotel en el cual me la pasé en el baño, entre idas a satisfacer mis necesidades intestinales vi la TV, la buena TV abierta... Dios, la TV abierta es un espejo con ganas de pensar; no, esperen, es un espejo, sí, pero con ganas de manipular, pero sin pensar. Ésto está muy ligado a la vida social del país, en fin, yo no creo en el vulgo. Como sea, quiero contarles de dos cosas que sucedieron ayer.

1.- Iba caminando sobre una calle de la delegación Benito Juarez, Cumbres de Maltrata, cuando en mi perdediza atención vi un folleto tirado en el piso y lo leí así: "CÓMO LLEGAR A DIOS", la atención se encontró con esa frasesita y la maldad, el trabajo del diablo, me hace pasar de largo mientras pienso "DE COMO LLEGAR A (SER) DIOS", luego "DE COMO LLEGAR A SER DIOS"; unos diez pasos adelante, lo que duró la epifanía del ego, paré mi rítmico andar y regresé lo mismo que avancé desde el folleto, para recogerlo. Mi soberbia es grande, les confieso, y cómo llegar a ser un Dios es algo que le interesa a uno de éstos que escriben aquí. Comencé a leer y me decepcioné, porque lo que querían decir es que debes pasar una vida de miedo para ganarte una vida eterna de miedo pero ya disfrutándolo, o algo así... la propaganda religiosa tiene más artefactos que los comerciales de alimentos (?) "lights" y sanos. He concluido que no importa el panfleto, no se puede uno convertir en Dios vía "5 sencillos pasos para llegar a Dios" (sobre todo en los folletos que uno malinterpreta intencionadamente/subconscientemente).

2.- Cuando iba de regreso en la estación del STC Metro de la línea 2, Chabacano, me encontré con un corazón autoadherible que decía "pienso en tí", al momento se me vinieron a la cabeza imágenes muy gratas de personas que fueron o siguen siendo muy gratas. El corazón estaba adherido a la banda de apoyo de las escaleras mecano-eléctricas, muy bien adherido, así que en el transcurso entre pisos, no pude despegarlo. Cuando llegué arriba bajé de nuevo y subí otra vez por la escalera del corazón para poder tomarlo, ya con decisión. Lo despegué apenas a tiempo y comencé a pensar en varias personas gratas (nuevamente) pero ahora desconocidas --me pregunto si las conoceré en un futuro--; llevé el corazón con la leyenda "Pienso en ti" en la punta de mi dedo índice de la mano derecha durante el resto del viaje hasta mi casa, donde lo puse con las demás cosas curiosas que me he encontrado en el mundo que conozco, todas están a la espera de un buen collage, lo haré en cuanto tenga más elementos divinos de la humanidad, claro que eso es subjetivo y es una interpretación mía de la realidad... no obstante, sólo me importa a mí.

(Tal vez mi infección se deba a que recojo muchas cosas de la calle y tiradas)

SECCIÓN DE COSAS QUE NO SUCEDIERON PERO ME MATAN DE LA RISA
[No crean tampoco que soy pepenador, ellos lo hacen por trabajo, yo por placer]

Onuca V se apea cerca de su destino y camina lento, con una clara preocupación exhibida en su rostro y una incertidumbre realmente notoria en sus miembros. Una señorita lava la fachada del lugar en el que Onuca V se detiene repentinamente, va acompañado de un roble negro repleto de hongos benéficos. El roble lo encontró --a Onuca-- durante la caminata, y lo vio tan desorientado que decidió seguirlo para protegerlo... o al menos eso creo. La señorita sigue limpiando las paredes del lugar, el roble va tras Onuca, éste se detiene indeciso. Después de unos instantes:

SEÑORITA DE LIMPIEZA.- ¿Van a entrar con el médico?
ONUCA.- ¿El nigromante?
ROBLE NEGRO HONGOSO.- [...]
SEÑORITA DE LIMPIEZA.- ¿Perdón?
ONUCA.- ¿Sí?
SEÑORITA DE LIMPIEZA.- Siéntese. Enseguida lo atiende.
ONUCA.- ¿Qué? ¿Quién? No, mire, yo sé lo que tengo, vengo por fármacos, por medicamentos.
SEÑORITA DE LIMPIEZA.- ¿Tiene receta?
ONUCA.- No, pero me siento mal.
SEÑORITA DE LIMPIEZA (deja de limpiar para poner más atención en Onuca, luego ve el roble con vehemencia y no se inmuta mientras dice).- Necesitará entrar con el médico si quiere llevar medicinas.
ONUCA.- Pero no necesito entrar porque ya sé lo que tengo.
RECEPCIONISTA (aparece desde la puerta del consultorio).- ¿Quiere una cita?
ONUCA.- Usted acaba de tener una ¿eh? (y se ríe con sarcasmo)
RECEPCIONISTA (se sienta en su escritorio ignorando el comentario).- El doctor está ocupado, pero no hay nadie esperando más que usted, así que lo atenderá enseguida.
ONUCA.- Me imagino cómo está ocupado (piensa y se ríe, mientras, por fin, se sienta a esperar)

Después de un rato el Doctor asoma la cabeza desde la puerta del consultorio

EL DOCTOR.- ¿Señor Onuca V. Doefil Ramírez?
ONUCA.- Soy yo.
EL DOCTOR.- Pase por favor.

Onuca entra y observa el pequeño consultorio, bastante típico con un doctor muy como los demás.

EL DOCTOR.- ¿En qué le puedo servir?
ONUCA.- Bueno, tengo un problema de salud.
El DOCTOR.- Sí, bien, aunque no es lo correcto, generalmente la gente va al médico sólo por eso.
ONUCA (en voz baja).- Eso no le gusta ¿eh, doctor?
EL DOCTOR.- ¿Mande?
ONUCA.- Mmmmmhhh, decía que el malestar me disgusta.
EL DOCTOR.- ¿Y qué siente que anda mal? ¿Cómo se siente usted? Permítame revisarlo, señor. Acuéstese aquí por favor.

Onuca accede y permite la revisión médica, mientras el doctor toca aquí y allá, analiza la presión arterial de Onuca, eventualmente, con su estetoscopio, realiza la auscultación mediata de los órganos del cuerpo, analiza mientras intenta sacar conclusiones. El doctor sume sus manos en el estómago de Onuca.

EL DOCTOR.- ¿Le duele ésto? ¿Y cuando hago ésto? ¿Y ésto? ¿Le duele cuando ¡saco las manos!? ¿No? ¿Y Así? ¿No? ¿Seguro?

A Onuca no le duele nada de eso y se lo hace saber al doctor cada vez que, insanamente, le pregunta. Tal parece que al doctor le urgiese sacar una apéndice del cuerpo de Onuca... gana su sentido moral.

EL DOCTOR.- Pues usted tiene parásitos.
ONUCA.- Yo sé qué tengo... además, todo el mundo tiene parásitos.
EL DOCTOR (lo mira con desoncierto y con evidente sorna).- Pero usted tiene muchos.
ONUCA.- No tantos como el que más, no es eso a lo que vine. Vine por medicamentos, no a consulta. Sólo me metieron aquí porque no traigo receta.
EL DOCTOR.- ¿Y usted qué tiene, según sus conclusiones?
ONUCA (sonrojado).- Me da un poco de pena decirlo...
EL DOCTOR.- Vamos, soy un profesional, estamos para ayudarle y, ciertamente, he visto de todo.
ONUCA.- Bueno... eh... tengo los GENITALES EQUINADOS.
EL DOCTOR (sorprendido y poco meditativo).- ¿¡Cómo!? ¿¡Qué es eso!? Perdone usted... ¿me permite hacer un chequeo para corroborarlo? (se para y se le acerca a Onuca, asumiendo su respuesta)
ONUCA.- Por supuesto que no. No vine aquí a una consulta, vine por medicamentos.
EL DOCTOR.- Pero los genitales equinados son un problema grave, debería tomarlo más en serio.

El Doctor llama a su recepcionista para que ésta le comunique con el Doctor Fernández.

RECEPCIONISTA.- ¿Doctor?... El doctor Fernández en la línea.

EL DOCTOR.- Oye Fabricio... tengo aquí un problema de genitales equinados y el paciente se niega a...
DR. FERNÁNDEZ (interrumpiendo hasta el trago a punto de beberse).- Voy para allá.

Mientras Onuca y el Doctor discuten acerca de la privacidad del primero, el doctro Fernandez llega finalmente al consultorio y les encuentra en este punto.

DR. FERNÁNDEZ.- Buenas tardes, señores.
El DOCTOR.- Mire Señor Onuca, el Dr. Fernandez es especialista en su caso y ha esperado mucho tiempo para poner en práctica sus conocimientos, usted estará en buenas manos con él, no se preocupe que le atenderá con un trato excelente y no tendrá que preocuparse por su tratamiento...

ONUCA (interrumpiéndole severamente).- ¡Al demonio con ésto!¡ Iré a otra farmacia o droguería! ¡No tengo que estar soportándolos! ¿¡Qué se han creído ahora!? ¿¡Creen que mis genitales son una especie en peligro!?

Onuca se larga estruendosamente entre perdones e imploraciones para que se quede por el bien de sí mismo. Pasando por la sala de espera sólo dice "Vámonos roble, aquí no ayudan" y el roble le sigue apresurado. Onuca parece haberse recuperado, se le ve sano, entero y convencido, no se le ven los genitales equinados.


SECCIÓN DE COSAS QUE NO SUCEDERÁN
Pues un agradecimiento a Karen, una amiga de Chile que me muestra sus trabajos. Quiero agradecerle que, como le había informado a tiempo, iba a utilizar su árbol como avatar, sólo que lo modifiqué un poco para una presentación más consistente con lo que quería expresar. Estoy totalmente seguro que no le molestará, pero si se da el caso me acomodaré a lo que me diga y le pediré las disculpas y perdones que desee. Ella es la ama, y yo soy el esclavo, en el sentido estricto.
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