STFU n00b.

Publicado por Ingrid en el blog It's my life. Vistas: 65

Saludos.

Quería comentarles una bonita pelea que tuve hace ni tanto (Maia, es la misma que te conté xD). Se van a entretener, lo prometo.

Ok :eek:... resulta que yo tenía una amiga (Bárbara) que tenía continuos ataques de bisexualidad. Una chica que va a la misma escuela que yo (solo que un año más abajo) y (desgraciadamente) a las mismas clases de taekwon-do que yo (unas cuantas categorías más abajo) y encima junto con su madre (de nombre Silvia, recuérdenlo).
Bueno, resulta que a Silvia le desagradó en gran medida que su hija tuviera esas tendencias sexuales, y le prohibió todo contacto fuera del ámbito escolar con la chica de la que se había enamorado (de nombre Sheila, una buena amiga mía) y con Antonela, una chica que siempre sale con Sheila. Eso me pareció tan estúpido que le escribí una carta defendiendo tanto a unas como a la otra. Resultado: se enojó. Pero no bajé los brazos, le discutí hasta que decidió ignorarme.

Pasa el tiempo, de a poco nos vamos acercando nuevamente hasta que todo "vuelve a la normalidad" (o al menos eso creí).

Este miércoles ocurrió así: salgo de mi clase de Sociología y busco a Bárbara para pasar con ella el recreo, como solíamos hacer. Me la encuentro y la saludo amistosamente (estaba acompañada por una escoria de nombre Virginia, a la que odio por atacar a mi hermana en cierta ocasión sin que ella tuviera culpa de nada; ok, pero esa es otra historia). Le pregunto entonces dónde estaban Antonela y Sheila. Me contesta distraídamente que no sabía y se aleja rápidamente. Me quedé ahí parada, como una gelatina, sin saber qué hacer. En el momento no comprendí qué demonios quiso decir con eso.
En fin. Me voy a la biblioteca (no tenía otra cosa que hacer). Me encuentro a Karen, mi adorada hermana. Me quedo al lado de ella unos momentos cuando entran Antonela y Sheila, y con una cara seria que me preocupó un poco, me pidieron que saliera con ellas.
Me dieron una carta, y dijeron que era para las tres y que había una parte dirigida para cada una de nosotras: era de Bárbara, predecible. Decía que la madre directamente le prohibía juntarse con las tres por este motivo y por el otro, siempre diciendo que "le dolía confesarnos esas cosas". A mí me puso lo siguiente; porque "soy": "inmadura", "imito personajes de animè" y "porque no tengo amigos". Esto último fue determinante.
Toca el timbre. Me despido y voy directo al aula. Durante los primeros minutos de la clase de Historia escribí mi respuesta, en la que decía algo así como esto:

<< Procuraré ser breve en la inevitable respuesta [...] me importa un comino que me quieras, no me quieras, que sea voluntad de tu madre o la tuya. Una mierda me importa [...] lo que me molesta es el prejuicio [...] ustedes dos, más allá de la escuela y taekwon-do NO me conocen. Lástima. Esa es mi verdadera vida. Y agradezco que esté llena de tan buenos amigos (los cuales no son ni mínimamente parecidos a ustedes, desde luego) [...] Respecto a esas opiniones que señalan que "soy inmadura" y que "imito personajes del Animè", no me importan. Son libres de creer cierta cualquier idiotez que se les ocurra [...] y Bárbara, qué lástima que te duela decirnos tantas ridículas nimiedades juntas. Porque ninguna de nosotras tres te considera tan importante como para sentir algo así. >>

Le di la carta con una expresión facial tal que noté el temor en sus ojos. Y lo digo seriamente. Esa chica para mí está más muerta que el Santo Padre Juan Pablo II (que en paz descanse).

En fin. No pienso siquiera darle el gusto de dirigirle la mirada. No le daré más importancia de la que merece.
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario