Reflexión

Publicado por Rwida Raud en el blog Intradiégesis. Vistas: 33

En verdad uno piensa que "las cosas no tan buenas" no le van a suceder. Hasta que llega el destino y ¡chas! Te tumba una buena y se te cae el mundo.

Al principio te quedas petrificado, y mudo. Piensas que es una pesadilla, tu imaginación o incluso que tienes problemas visuales.

Niegas la situación y aguantas la respiración lo más que puedes. Sólo quieres cerrar los ojos y salir corriendo.

A tu pasar, caes a la realidad para enfrentarla, después de todo, ¿quién dijo que la verdad tiene una sóla cara?

Muchas veces, aunque no nos guste, la verdad duele y nos deja una marca. Puede que nos preguntemos: ¿Porqué no aproveché la oportunidad para hacer esto o aquello?, ¿Porqué diablos no le dije a esa persona que la amaba y era muy especial para mi?, ¿Qué me hizo callar?, ¿Porqué no hice algo para cambiar las cosas?

Es humano cometer errores. La prueba consiste en saberlos remediar. El camino es largo y lleno de altas y bajas. Si te caes, levántate, y si vuelves a caer mil veces, salta dos mil. El cobarde muere mil veces, y el valiente sólo una.

Muchas veces el Mal se disfraza de Bien, y el Bien, de Mal. Reflexiona sobre las consecuencias de lo que hagas, simplemente por estar a la "altura" de los otros.
Aunque creas que es una bobería, no lo es.

Nunca devuelvas mal por mal. Aunque te haigan humillado, traicionado, roto el corazón y hecho cuanta maña hay, no lo devuelvas.Quejarse no sirve de nada, sólo empeora las cosas. Cierra la boca y sigue tu camino, que a los demás le llegarán su castigo por sus actos.

Las caídas duelen, ¡claro que si! Pero deja que te sirvan como experiencia para el resto de tu camino. Cada una de ellas de harán madurar, y al final recibirás tu recompensa.

Dios aprieta, pero no ahoga.
  • Nohemi Vouwell
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