Qué madre.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 66

Últimamente he estado pensando en mi mamá. Es curioso porque generalmente la recuerdo únicamente en los cumpleaños familiares y en las navidades, y más que por nostalgia es porque son las únicas ocasiones en las que invariablemente la veo. Tiendo a pensar más en mis hermanos y en cómo nuestra relación sería algo más que "Sandra, quémame un CD", "Sand, bájame ésto" si viviéramos juntos. Pero en éste mes he pensado más en ella y en cómo sería mi vida si en lugar de madrastra de fin de semana tuviera mamá.

Está bien, en realidad sí la tengo. Pero ya van cerca de 7 años de verla sólo en las fiestas o cuando algo anda mal y nos reunimos amenamente entre psicólogos o abogados. A veces realmente me hace falta. Hay muchas cosas que no puedo hablar con mi papá. Él no me va a decir "esa blusa te hace lucir gorda" ni me va a escuchar emocionado cuando le cuente que ya tengo un novio que no parece ser un imbécil, él no me va a poner una toallita caliente en el vientre y me va a acariciar el cabello cuando me esté matando el Síndrome Premenstrual, cosas que nunca serán tan efectivas como esas potentes inyecciones de Dolac que me aplica mi pap, pero que de vez en cuando caerían bien. Y, de hecho, mi mamá tampoco lo haría, pero de vez en cuando es agradable fantasear con ello.

Ella es una mujer muy inteligente, muy guapa (muy delgada la desgraciada), con muchísimo porte. Y también es muy manipuladora, muy dominante, muy agresiva y, aún así, tan agradable a ratos. Es decir, mi mam es una perfecta hija de la chingada imposible de tratar sin que eso signifique un golpe bajo en un futuro cercano. Qué bueno que yo sólo saqué la parte bonita de ella y estoy libre de malicia.

Me hace falta todo lo que mi mam no va a ser jamás. En ese aspecto creo que mi madrastra me agrada más, pero aún así me da tantísima rabia quererla aunque sea un poquito. La última vez que tuve un problema grave con mi papá ella se ofreció a ayudarme... poniéndome un departamento. Desde hace unos cuatro años me ha dejado bastante claro que ella no me quiere con mi papá por todo el daño que él podría hacerle a mi crecimiento y porque es muy liberal y porque ésto y porque lo otro. Pero también me ha dejado muy claro que con ella no me quiere. Ni con ella ni con mis hermanos, porque es ahí cuando yo me convierto en la mala influencia. Y es que a mis hermanos los ha hecho muy manipulables y sólo dicen algo más que "sí, mamá" cuando ven que sí es posible no estar de acuerdo con ella y exteriorizarlo. Digamos que estando yo se le rebelan, y eso no le agrada.

Pfff... en todo éste tiempo he tejido tantas fantasías alrededor de su fotografía que, a pesar de saberlas imposibles, no me dejan de hacer falta. Siento que en lugar de la Yoko Ono bondadosa y rubia que tengo como madrastra me hace falta la Audrey Hepburn maligna que es mi madre. Y que en lugar de salir a los bares con mis gemelastras ¿? gordas diciéndome si mi novio "está pasable" debería estar en el malecón tomando una nieve con mis hermanos mientras Dany dice cómo parecía estar a punto de ser engullida por mi novio cuando me despedía en la puerta de la casa.

Veo muchas películas, creo. O tal vez demasiadas fotografías.

Dejando a un lado las quejas y lamentos, sé que algún día seré feliz al ver una estatua en mi honor por haber vivido todos éstos años lidiando sola con mi género sin haber perdido la femineidad y el glamour en el camino. Y todo lo difícil que resulta ser niña -y ser yo- habrá valido la pena.
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