oscuros completos

Publicado por Ewilan en el blog gaby. Vistas: 127

Capítulo 5​

Despertó poco a poco de un profundo y reparador sueño, conectó con su hermano, necesitaba saber que estaba bien, notó que estaba dormido y se retiró de su mente, al menos él estaba a salvo.

Se levantó de la cama, Dan no estaba, así es que decidió inspeccionar la casa; en realidad era un apartamento pequeño y luminoso, con una gran terraza con vistas al mar, lleno de libros y plantas; era un lugar realmente acogedor, jamás se habría imaginado la casa de Dan así, más bien habría pensado en una cueva fría y oscura.

-¿Así es que una cueva?, dijo Dan cortando sus pensamientos

Cassandra se sonrojó intensamente, siempre había podido bloquear sus pensamientos con los demás miembros de su raza pero con Dan no podía conseguirlo.

-Espero entonces que este lugar te guste más, dijo Dan acercándose a ella.

-La casa es muy bonita, dijo Cassandra pero no estoy aquí para admirar el paisaje.

-Lo sé Cassandra, no hay un solo segundo en que no piense para que estás aquí, dijo Dan desnudándola con la mirada.

-Pienso que deberíamos….

-No, no pienses Cassandra, la interrumpió Dan, acercándola a su cuerpo. No hables, solo siente, ábrete a mí Cassandra

-Contigo no tengo voluntad, dijo Cassandra dándose la vuelta para no mirar sus fascinantes ojos.

-No necesitas voluntad para estar conmigo, dijo Dan hundiendo la mano en su pelo para acercarla a él.

Le puso una mano en la cabeza y la otra en la espalda, para que no pudiera escapar, y posó sus labios sobre ella. Sus besos eran abrasadores; no eran tiernos sino salvajes, mientras la exploraba con la fuerza de su boca, se sentía libre y desinhibida.

Lentamente Dan fue deslizando las manos por su cuerpo, quitándole la ropa despacio, saboreando el momento, hasta que la última prenda cayó al suelo y quedó totalmente desnuda ante su mirada devoradora.

Comenzó a darle suaves besos en los labios, bajando luego hacia el cuello hasta llegar a sus pezones trazando un círculo de fuego con su lengua, asiéndola fuertemente de las caderas, fue bajando por sus muslos hasta elevar la pelvis hacia su boca. La saboreó profundamente sin detenerse, mientras ella gemía en voz baja.

Él siguió atormentándola con su lengua, mientras abría su mente, para no perderse ninguna de las emociones que manaban de ella.

Cassandra sintió que su miembro se erguía entre ellos y se moldeaba entre sus muslos, entonces ella bajó su cuerpo por el de Dan, deseaba darle el mismo placer que ella había obtenido, quería sentirlo dentro de su boca, fue bajando hasta llegar a su meta, recorriendo con su lengua todo el grosor, saboreándolo y succionándolo hasta que Dan lanzó un rugido, la levantó y la llevó hasta la cama.

-No puedo esperar más, dijo Dan mientras la penetraba profundamente.

Los movimientos eran fuertes y rápidos y ella se aferró a sus caderas, mientras él silenciaba sus gemidos con su boca.

El ritmo siguió subiendo hasta que ella gritó y él con un gruñido de puro placer se derramó en su interior aferrándola fuertemente entre sus brazos, sintiendo los espasmos que recorrían el cuerpo de Cassandra.

-Lo quiero todo, dijo Dan aún profundamente dentro de ella.

-Te lo he dado todo, dijo Cassandra, enfebrecida por el placer que habían compartido

-No, aún no pero lo harás antes de que acabe la noche- dijo mientras salía de su interior.

-Date la vuelta Cassandra

-¿Qué……..?

Dan la cogió por la barbilla, mientras la miraba fieramente a los ojos.

-No tengas miedo, no voy a hacerte daño

Cassandra dejó que él la empujara poniéndola boca abajo, él entró de una firme estocada, aferrándola con fuerza a medida que se deslizaba cada vez más dentro.

Ella sintió su aliento cálido en lanuca

-Ahora dímelo Cassandra, quiero oírtelo decir

Cassandra había perdido la cordura, sólo sabía que lo necesitaba, pero no sólo su pasión, deseaba algo más, quería su amor tan fiero y tan salvaje como todo lo que venía de él.

-Dime que eres mía, ¡ahora Cassandra!- Dijo Dan con un bramido

-No te detengas ahora, dijo Cassandra intentando darse la vuelta

Sus manos no la dejaron, la anclaban a la cama y a su cuerpo, mientras su lengua descendía por su espalda y sus manos moldeaban sus pechos, dejándolos hinchados y tensos por la excitación.

Él seguía conquistándola, embistiéndola salvajemente mientras ella se rendía a sus exigencias sin poderse controlar.

-Dilo Cassandra

- Soy tuya,- dijo Cassandra, incapaz de soportar el tormento por más tiempo y más despacio casi en un susurro -Te amo-

Él la aferró entonces con más fuerza en una pasión absorbente, uniéndola a él con el cuerpo y la mente, fundidos como si fueran uno, hasta que llegaron juntos al clímax.

La puso entonces de lado, tendiéndose junto a ella, aunque siguió acariciándola como si nunca estuviera saciado de ella, besándola tiernamente en los labios.

-Ahora sí,- dijo Dan uniendo sus manos a las suyas.

Cassandra sintió como una luz la absorbía, un profundo poder se transmitía por los dos cuerpos como si fueran dos piezas de un mismo mecanismo, el tiempo pareció detenerse mientras una tormenta salvaje los envolvía, hasta que todo se detuvo dejándoles una sensación de dominio absoluto, de poder supremo.

Cassandra parecía flotar en una nube, hasta que oyó su voz ronca.

-Tengo que irme cariño, volveré pronto espérame aquí, mi gente te estará vigilando para que no te pase nada.

-¿Qué tu gente estará vigilándome?, dijo Cassandra saliendo del trance. Yo se cuidarme sola Dan, pero además no pienses que vas a dejarme al margen de todo esto, tú me necesitas tanto como yo a ti.

-Sí que te necesito, dijo Dan sonriendo, pero no para buscar al asesino, esto se ha vuelto cada vez más peligroso y no quiero que te pase nada, ahora las cosas están muy tensas, también con los humanos, estamos investigándolo como si de un asesino en serie se tratara, aunque claro aún no han encontrado el patrón que asocie a las victimas.

-Pero tú si sabes cuál es, afirmó Cassandra

-Sí pero no puedo ir por ahí diciendo que aunque las víctimas no se asemejan en nada, ni son del mismo lugar, ni del mismo sexo, sí tienen un denominador común, que todos son “no humanos”. Creo que me sacarían del departamento directo al manicomio. Pero ser investigador de policía me permite investigar también una posible implicación de humanos, aunque yo realmente creo que se trata de un solo asesino, aunque con una fuerza y un poder que lo convierten en un ser muy peligroso, por lo que he podido ver es implacable, no tiene compasión y además disfruta con el dolor de sus víctimas.

Cassandra notó un escalofrío por todo su cuerpo, recordaba nítidamente el sufrimiento padecido por sus hombres y no quería poner en peligro la vida de su hijo, pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados mientras su gente era asesinada y tampoco podía dejar a Dan llevar toda la responsabilidad, cuando ella sabía perfectamente lo despiadado que era el asesino.

-No te preocupes pequeña, no me pasará nada, dijo Dan besándola en la frente.
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