Omaigod.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 85

Hoy salí de compras, pero antes de cruzar la puerta de mi casa me dije "No, Sandra, hoy te llevas sólo la cuarta parte del dinero porque eres muy impulsiva, pero hay que llevar algo por si se ofrece...". Y lo hice. Recorrí tiendas durante 5 horas eligiendo qué comprar. Varias veces cuando estaba a punto de pagar devolví todo a su sitio porque me pude dar cuenta a tiempo de que estaba llevando cosas que no necesito/no tenía planeado adquirir (noté que es un problema cuando llegué al mostrador con los brazos llenos de ropa interior que definitivamente no necesito y que no era de mi talla, lo cual es muy, muy extraño). Finalmente sólo compré un sombrero (de gángster, ñaca ñaca).

Por cierto, qué curiosa es la moda. Mi sombrero está muy bonito, pero tenía rebaja sobre rebaja sobre rebaja porque ahora está in disfrazarte de personaje de Las Mil y Una Noches, no de El Padrino. Y había unos zapatos tan horrendos, tan horribles, tan vulgares, tan corrientes, llenos de encajes, puntas volteadas, rizos, lentejuelas y plataformas que cada vez suben más de precio porque se agotan en una semana. Qué feo. Lo peor es que las niñas piensan que se ven bien.

Llegué a mi casita a guardar el sombrero en el sitio de los sombreros -y me topé con una boina que lleva ahí 2 años y no he estrenado- y a anotar en una libretita el dinero que tenía y el dinero que gasté con el ticket de compra adjunto.

Y es que no es nada impresionante para ustedes que saben administrar su dinero, pero cuando yo tengo me bloqueo y regreso a la realidad cuando ya estoy en mi cuarto preguntándome qué me obligó a comprar vestido, bolsa, lentes y zapatos rosas cuando yo detesto el rosa.

Qué bien me siento.

Por cierto... Voz sepsi del otro lado de la línea: gracias. En serio que fue un muy lindo detalle, aunque no niego que me encontraba un poco nerviosa. Pero gracias, fue muy lindo de tu parte.
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