Necesitan contarles qué pasó en 3 capítulos (yo sólo pongo el título)

Publicado por CENTSOARER en el blog Un blog que se actualiza con cierta regularidad. Vistas: 84

I

Es que se me perdió Onuca V, la semana antepasada, el fin de semana. Estábamos atascados frente al PC y sencillamente se largó quién sabe a qué, como si la misma casa le hubiera corrido y le hubiese dicho que no soporta su hedor por un minuto más, entonces se largó y me dejó con una terrible preocupación, ahí, ante M.BISON en ZSNES (cosa que hacemos las personas que no sabemos qué hacer, HIPÓTESIS I: hacemos pendejadas en momentos en los que no encontramos la manera de hacer algo útil; o, cuando no se tiene nada bueno que hacer, se tiende a hacer pendejadas).

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ZINCO

Me encontré, repentinamente, con la vista un poco opaca en una calle peatonal del centro de la ciudad, cerca de la medianoche. Caminando iba, me seguían −cosa que me pareció muy extraña− una pareja de extraños de noche, como si yo supiera hacia dónde iba. Pregunto a un trío de tipos que se veían bastante serviciales: "¿Este es el 5?", pero dudan a propósito en responderme que no y que estaba un poco más adelante. Sigo caminando, encuentro a un par de tipos y les pregunto "¿Este es el 5?", "¿El zinco? −responden−, "Sí, busco el 5", "Este es el zinco, pase por aquí". Abren la puerta negra.

Con la vista un poco desenfocada entro a un pasillo rojo por todos lados, rojo por alfombra, tapiz y cortinas, rojo por la luz que lo iluminaba intermitentemente, a cada paso. Continuo por el pasillo rojo y doy vuelta a la izquiera, encuentro una cortina diferente al anterior entramado. Entro, veo la escena. (HIPÓTESIS II: Dejarse acompañar por seres de noche desconocidos y de día familiares puede resultar peligroso, es algo que se debe estudiar más a fondo, el planteamiento actual es específico: resulta SIEMPRE peligroso cuando vas con esas compañías a un lugar que no conoces, con una vista fatigada en un callejón en el que 2 hombres nocturnos y serviciales te invitan cordialmente a entrar a un pasillo calientísimo de color.)

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2
Se trataba de un pequeño teatro, si se le pudiese llamar así, por su pequeñez (llamémosle teatrillo). El teatrillo, entonces, era pequeño y oscuro y estaba iluminado sólo por una luz amarilla en el escenario. Una de las lunetas estaba ocupada por un hombre que sonaba elocuente en sus gritos, parecía el director de la obra, muy crítico y notablemente fatigado desde donde lo veía. En el escenario, estaban apostados un actor, una actriz y un banco alto con un objeto sobre de él, dispuestos así:

El actor está en la parte derecha del escenario, recitando algunas líneas, con los brazos extendidos al frente pero no totalmente rectos, como si implorase, con un gesto evidente de, tal vez, esperanza.
La actriz está del lado izquierdo del escenario, con la mirada dispersa perdiéndose por arriba y enfrente de su cabeza; la separa del actor el banco con el objeto. Ella está con las piernas separadas, apoyándose más en una que en otra, un brazo apoyado en el otro recto a lo largo de su cintura, con su respectiva mano sirviendo de apoyo a su barbilla. Parece expresar indiferencia.

En ese preciso momento el supuesto director estalla en furia por la desesperación, los regaña a ambos frenéticamente y se marcha, seguido por el actor, que se queja antes de la actriz al aire, pero prácticamente en sus narices.

Me acerqué un poco al escenario sin hacer ruido perceptible. Ella siguió ahí, con la misma pose, la iluminación comenzó a disminuir muy lentamente, sobre el objeto en el banco. Este era de color dorado, brillaba bastante, como si fuera el componente principal del escenario. Parecía una fruta dorada de la cuál no tenía idea de su existencia, aunque por otro lado --pensé-- podía ser la representación concreta de una idea de cualquier dramaturgo. Seguía desvaneciéndose todo el escenario, las facciones y el cuerpo de la actriz, excepto la fruta dorada, que aumentaba en brillo en un juego diferencial de luces con el foco, la actriz no perdía su pose, pero la luz la hacía cambiar, se veía diferente.

Cuando el foco dejó de iluminar desde arriba, totalmente, el escenario estaba siendo iluminado en todas direcciones (excepto, evidentemente, hacia abajo, donde estaba el banco) y, por fin, la actriz se dio cuenta de que había estado estática durante un pequeño rato. Yo estaba atónito, no tenía palabras y si las hubiera tenido, no las habría pronunciado, pues eso habría evidenciado mi presencia, pensé que podría tratarse de un artefacto un poco más complejo de lo que antes había pensado.

Ella se acercó un poco, muy lento, al banco, a la fruta dorada. Su rostro reflejaba incredulidad, yo sólo lo creía porque lo tenía enfrente, porque brillaba hasta mis ojos, ella estaba anonadada; no obstante, acercándose:

− ¡><vw!− movía la cabeza lentamente, en varias direcciones, tratando de encontrar una perspectiva adecuada para comprender algo que no entendía.
− ... − objeto inmutado, brillante, antojable.
− ¿? − curiosidad en la actriz, en la actriz no actuando.
− ... − objeto brillante, no más ni menos que antes, curioso.
− Oh... − la actriz parece pensar que la fruta dorada le pertenece.
− ... − objeto deseado, tan brillante como antes, no menos.
− >>>>>>>O<<<<<<<<− la mujer toma la fruta dorada en sus manos y comienza a pelarla para descubrir, abajo, un color plomo oscuro.
− !!! − la fruta se excita, logra una especie de chillido agudo muy concupiscente que despierta líbido. "Otro objeto degenerado" (Ay, Buñuel).
− ¡Ah! − ella lo siente, su impulso primario es rascar, pellizcar, morder... saborear.












(un brillo rojo)















Amanezco en el suelo, sobre una cobija, voy con CENTSOARER y le explico. Él toma el teléfono, llama y se da cuenta de lo que le cuento es verdad. Pide disculpas inmediatamente, lo que abajo está escrito pasó después.

Necesitan dejar de sentirse mal por lo acntecido y hoy ya no lo hacen porque entienden. Los tipos estos que escriben aquí. ¡Qué lata!

HIPÓTESIS III: (−Ya no. −¿Ya no qué? −Ya no quiero estar aquí, así... "Por ahora podemos dejarlo", sólo pienso; entonces) HIPÓTESIS NULA: No me importa.
  • Distroyer
  • Plangman
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