Momentos de Ocio v3.0

Publicado por MaxPower en el blog Frikad@s. Vistas: 86

Tras mucho caminar, por fín pude salir de aquel inmundo bosque con el que tantos peligros habiamos pasado.
Llevaba toda la noche lloviendo y el aire frio de la noche comenzaba a helar nuestros huesos. Mi compañero permanecia impasible al frio, tenia todo el pelo achaparrado y caido hacia los lados, y lo que antes parecia una espesa barba, ahora no era mas que una mata de pelo caida que dejaba ver algo mas su rostro. Bajo él se escondía una persona mas joven de lo que siempre pensé, pero a Burâg no le gusta hablar demasiado sobre sus cosas, por lo que jamás he insistido.

Con un gruñido, el enano me marcó que debiamos proseguir la marcha hacia el pequeño pueblo que teníamos delante, sus ojos brillaban de manera casi espectral a la luz de la luna, que peleaba por abrirse camino entre las nubes de tormenta.
Quizás intimidado por él, me puse en marcha. El camino era menos duro que el bosque, pero la lluvia no hacia muy cómodo el viaje. El desolado paisaje apenas se discernía ya y cada vez estábamos mas cerca de poder pasar la noche bajo techo, ya podía saborear la buena comida en mi paladar mientras me calentaba en un buen fuego.
Mientras pensaba en todo lo que podría hacer, llegamos a la entrada del pueblo. No era demasiado grande, quizás 4 casas mal colocadas, un pequeño puesto del mercado, ahora vacio y una posada donde salvaguardar a los viajeros como yo.
Debido a la lluvia, muchas almenaras que iluminaban las calles estaban apagadas, por lo que se hacía difícil discernir una vivienda de la otra, pero por fín logramos dar con la posada grácias a un cartel y las luces provinientes en su interior.
Me tomé un respiro antes de abrir la puerta, pero el enano no era tan pacienté como yó y abrió la puerta de un golpe seco. Me volví a quedar inmovil, viendo tal panorama hasta que una voz me sacó de mis pensamientos:
- Entra de una vez, o acaso quieres quedarte ahí toda la noche; me dijo Burâg.

Como habia pensado, había un gran fuego, la fuente principal de luz de la sala aparte de unas cuantas linternas de aceite, y mi primera idea fue ir a sentarme cerca de él, pero todas las mesas estaban ocupadas en esa parte, por lo que nos arrinconamos donde pudimos.
La mayoría eran viajeros como nosotros, escepto algun que otro borracho, que por sus ropas y aspecto no deberían ser mas que pueblerinos disfrutando de una noche mas.
El ambiente estaba muy poco cargado, los habitantes de aquella pequeña residencia estaban por sus cosas y no tenían tiempo ni ganas de fijarse en quien entra o sale, pero no habia indicios de maldad en todos ellos.
Una vez dejé la pesada maleta bajo una mesa, me dirigí a la persona al frente de la posada para pedirle algo de comer y alojamiento.
De lo que parecía ser una cocina, surgió un hombre, bastante gordo con el pelo negro y engrasado. Sus pacciones eran algo bastas y aunque ahora tenga ese aspecto, por sus brazos pude ver que habia sido un guerrero capaz de manejar una espada sin el mas mínimo esfuerzo.
Limpiando un baso con el delantal se acercó y me dijo con una voz seca:
- Que puedo ofrecerle a un viajero como usted?; - Cobijo, y comida tal vez si no es mucha molestia, le dije en un tono algo intimidado.
El precio de la noche y la comida son 4 piezas de oro, y se paga por adelantado, me dijo con el mismo tono de voz mientras seguía limpiando el baso con el manchado delantal.
Le pagué 8 piezas, correspondientes a mi parte y las de mi compañero y me dió unas llaves de bajo el mostrador con el número de habitación.
Despues de intercambiar unas miradas, dejo escapar una vaga sonrisa y se marchó de nuevo a la cocina a un ritmo algo acelerado, como si tubiera prisa.

Volví con mi compañero, que se habia acomodado en una silla. Tenía el enorme hacha apoyada en una silla, y se estaba secando con una capa que había encontrado por ahí tirada... no quería ni pensar en lo que pasaría cuando su dueño la viera, pero estaba tan cansado que no quería ni saberlo.
Me quité los mojados ropajes y me quedé solo con los pantalones, la camisa y las botas, y me acomodé en la incómoda silla que resbalé un poco y quedé mirando el techo de madera, mirando las betas de la madera como si mi mente todavía estubiera perdida en aquel oscuro bosque.
De pronto, una dama me tapó mi perdida visión y me trajo de vuelta a la realidad. Era muy joven, y vestía de manera sencilla, con un vestido azul descolorido que le llegaba hasta casi los tobillos, y un delantal blanco. Su pelo estaba recogido de manera que no le cayera sobre la cara y su rostro era terso y algo pálido, pero sus ojos, de un tono verde puro denotaban inocencia por todos lados.
Me reincorporé firmente sobre la mesa, algo nervioso por aquel estúpido encuentro y nos sirvió los platos. El enano parecía absorto, sin que me diera cuenta se había puesto a fumar de una pipa y habia caido redondo en la mesa, y allí yacía durmiendo plácidamente, como si no recordara todo lo que hemos pasado hasta llegar aquí.
Cogí mi plato y me marché a otra mesa, era mejor no despertar a un enano, todo el mundo sabe eso y aunque fuera mi compañero, no quería estar cerca de su filo.

Al parecer, mientras vagueaba algunos se habían marchado, así que ocupé una de las mesas cerca del fuego y aproveché ese momento para traer también las ropas mojadas y ponerlas a secar un poco.
Después de tan ajetreada tarea, me dispuse por fín a provar bocado. No era mas que un plato lleno de algo que parecía caldo con tropezones de carne, y quizás una subtancia que no conocía, pero era lo mas bueno que había provado en días, y mi estómago lo aceptó de muy buen grado.
Saboreé hasta la última gota y volví a relajarme en la incómoda silla de madera, que profirío un leve chirrido. Poco a poco, el sueño y el calorcito me invadían el cuerpo, y los ojos comenzaban a cerrarse, aún cuando intentaba evitarlo. Giré vagamente la cabeza y allí seguía él, durmiendo en la misma posición sobre la mesa, con unos hilillos de baba colgandole de los gruesos labios, visto de aquel modo no era la bestia de combate que conocía, creo que todos tienen una segunda cara en la intimidad.
Peleando de nuevo por no dormir y cerrar los ojos, vi una joven dama cerca del fuego. Era imposible que alguien de tal belleza haya pasado desapercibido tanto rato a mis ojos.
Era muy alta para ser mujer, y vestía con una prendas bastante ligeras a pesar del frio que hacía fuera. Su esbélta figura mostraban unos brazos algo musculosos a pesar de ser delgados y unas magulladuras, por lo que rápidamente me vino la idea de que debía ser una viajera. Tenía una larga y lisa cabellera negra azabache. Su rostro, bien definido era iluminado por el fulgor del fuego y su juego de sombras. Compartimos unas miradas incesantes durante un buen rato, hasta que con un seductor caminar se marchó hacia el piso de arriba.

Tras eso me desvanecí en mis pensamientos cada vez mas, hasta que me volví a relajar en la silla de tal manera que caí al suelo estrépitosamente, pero gracias a dios, nadie se habia percatado de ello, estaban demasiado ocupados en su asunto.
Las linternas de aceite hacía rato que se habían consumido, pero al estar cerca de la luz principal, no me di cuenta y decidí coger las ropas, que estaban secas y marcharme a las habitaciones a dormir.
Me pasó por la cabeza cometer la inprudencia de despertar al enano, pues debía avisarle, pero cuando miré hacia la mesa, este ya no estaba.

Muy nervioso, recorrí con la vista toda la sala en busca de mi desaparecido compañero, hasta que avisté algo.
Era una mesa llena de hombres en la cual se encontraba Burâg, bebiendo con todos ellos como si no pasara nada, y fumando de nuevo esa asquerosa hierba con su pipa maltrecha.
Me acerqué un poco y de un gesto le indiqué mis intenciones de irme a descansar, me miró con sus brillantes ojos pero no me dijo nada, por lo que subí a las habitaciones, la cual me había dicho el posadero.
A cada paso que daba por las escaleras se escuchaba un graznido de madera, intentaba pisar lo menos fuerte posible para evitar el ruido, pero era imposible. Un oscuro pasillo, iluminado solamente por 2 candíles con velas conducía a las habitaciones.
Busqué casi a ciegas mi habitación al final del pasillo la encontré.
Tenía una cama y un armario, era bastante pequeña pero lo suficiente acogedora para pasar una buena noche. No me molesté en encender ninguna vela, aún a oscuras la poca luz de la calle y los rayos iluminaban la estáncia.
Tenía una ventana que daba a la calle, y la curiosidad me invadió. Seguía lloviendo, pero con menos intensidad y entre tanta oscuridad y tormenta solo pude ver lo que parecía ser la parte trasera de la posada, por lo que no le tomé importáncia.
Eché una especie de cortina echa con una tela oscura y lo primero que hice fue sacarme las tullidas botas de cuero para dejar libres mis doloridos pies. Dejé la mochila al pie de la cama junto a mi fiel espada y me senté un momento.
Me quité la camisa y los pantalones hasta quedarme en paños menores y me embutí entre las sábanas de esa cómoda cama.
Todavía no había cerrado los ojos cuando se abrió la puerta, y me maldije por no cerrarla con llave. Una figura se acercó sigilosamente mientras buscaba a palmadas mi espada, pero una suave voz me dijo:
- Tranquílo héroe, sigue tumbado y disfruta del momento.

Se me subió sinuosamente en la cama y se colocó encima mio, y comenzó a besarme apasionadamente. En ese momentó un rayo iluminó la estáncia y vi que era la misma mujer que estaba al lado del fuego y se marchó, pero no tenía la cabeza como para pensar.
Cuando me di cuenta, se había desecho de la mayoría de prendas de ropa y se retorcía conmigo por toda la cama. No era la primera vez que tenía una experiencia así, pero la vida del viajero es muy aparatosa, y aproveché la oportunidad, hasta que agotado por le cansancio me quedé dormido.

Una mancha blanca se cernía sobre mis ojos aún cerrados, y cuando los abrí, pude darme cuenta de que había amanecido. Me giré rápidamemte para buscar a la chica, pero allí no había nadie, estaba tan solo como siempre y al final pensé que se habría enfadado conmigo por dormirme en plena faena.
Salté de la cama y abrí las cortinas. El sol, a plena mañana irradiaba con fuerza y podía distinguir con claridad todo el paisaje.
Claramente, era la parte posterior de la posada. un gran árbol se erguía poderoso en medio de una terreno lleno de cuadras, y el dueño estaba muy atareado dándoles de comer, con la chica que me sirvió la comida la pasada noche, tube el presentimiento que era su hija, se veian muy unidos.
Me vestí como pude y cogí mi mochila y espada y bajé rápidamente en busca de Burâg, a saber lo que habría echo en toda la noche, pero tanta preocupación se desvaneció al momento cuando allí lo vi, bebiendo y fumando de nuevo en una mesa.
Llegas tarde; me gruñó con la pipa todavía en la boca.
Me disculpé y rápidamente me recordó el motivo de nuestro viaje, encontrar la mina Enana en la cordillera de Ocho-Picos, por lo que abrí la mochila y busqué el pequeño mapa que conseguimos.
Encontré en el fondo el arrugado trozo de papel, pero cuando lo abrí un shock me recorrió todo el cuerpo. Aquello no era un mapa, sinó una nota que decía:
- Lo siento "Héroe", pero no me gustó nada lo que me hiciste anoche, por lo que me llevo esto de recompensa; bajo este mensaje, había el dibujo de un corazón y un nombre, "Nilse"

El Enano se sacó la pipa de la boca y me agarró el papel, lo examinó con detenido cuidado y volvío a hablar:
- Estúpido humano, ahora tendremos que encontrar las minas por nuestra cuenta, coje tus cosas y pongamonos en marcha ahora.
Obedecí sin rechistar, y me coloqué la espada de nuevo en el cinturón y la maleta a la espalda.
Parece que tendremos otra de nuestras aventuras, no se lo que nos deparará el destino, pero este Enano no caerá tan fácilmente, y espero que yo tampoco.
Tras observar por última vez el pueblo, nos pusimos en camino hacia la cordillera de Karak Ocho-Picos.

- Fin -

Bueno, hoy me levanté muy ocioso, hacía tiempo que quería hacer un pequeño relato, pero no sobre grandes batallas o hazañas, sinó sobre lo cotidiano, lo que siempre se pasa por alto en los roles y es la interpretación de escenas caseras. Me he basado en el mundo de Warhammer, y las novelas de Gotrek y Felix, pero el relato es 100% mio, espero que les haya gustado leerlo, tanto como a mi escribirlo :)
  • Faroth
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