Memorias de una madre destrozada

Publicado por Likhuh en el blog La forja de historias. Vistas: 74

¡Espero que os guste! Una historia triste, en la que quiero invocar el dolor de una madre al perder a su hijo, no es una historia bonita, pero es una historia que en algún lugar del mundo, puede ser real, el cáncer se lleva a niños y mayores, miles de personas mueren cada año por esta enfermedad, por eso, cuándo podáis, ayudad a la Asociación Española Contra el Cáncer

Memorias de una madre destrozada
Es doloroso este recuerdo, mi cuerpo deja de responderme cuando intento evocarlo, el solo evocarle a él me produce un dolor demasiado intenso, un mal que ningunas pastillas pueden curar. Mi hijo sólo tenía 9 años.
Recuerdo ese día, la entristecida faz de la enfermera prevenía de los resultados, no debía ser nada agradable decirme algo así, y no lo fue, pues ella lloró tanto o más que yo ¡Solo tenía 9 años!
- Siento decírselo así - Me dijo quebrada su voz a causa del dolor - Su hijo padece cáncer, es demasiado tarde para hacer nada.
Sentí caer cada una de las palabras sobre mi cabeza como si de ladrillos pesados se tratasen:
- ¡Mi hijo! sólo tiene 9 años ¡no puedes dejarlo morir! ¡ayúdale! - Grité más que contesté
- ¡Señora! El tumor de su hijo se ha reproducido demasiado, ya no podemos operarle, o lo mataríamos.
- Pero... ¡Si está bien!
- Señora, su hijo no les reconoce desde hace semanas, no recuerda nada, a veces, no puede hablar, no puede andar ni comer
- ¡Mientes, mientes!
Dichas estas palabras salí a correr, no sabía a donde ir, no sabía que hacer, mi hijo era muy jóven, sólo tenía 9 años, no podía dejarle morir, me engañé a mi misma pensando que mi hijo estaba bien, que era solo una broma de la doctora, no podía ser verdad. Pero no, los médicos no bromean con eso, mi hijo estaba muriéndose, puede que ya estubiese muerto. Este pensamiento atenazó mi mente incapacitándome para andar, mi visión se tornó blanca y caí al suelo.
Cuando me desperté estaba en una de las camas del hospital en la misma sala que debía estar mi hijo, desvié la vista a su cama y la esperanza me iluminó, la cama estba vacía ¡Se había recuperado! me levaté corrí por el pasillo en busca de la doctora y cuando la ví:
- Mi hijo ¡Se ha recuperado! no está en la habitación ¿Dónde está? ¡Quiero verle!
- Señora, su hijo falleció anoche - dijo la enfermera muy seria.
- No, no, no no no no ¡NO! ¡NO ES VERDAD! ¡MIENTES!
El ansia me atacó irrefrenablemente, mi mente se llenó de recuerdos de él sonriendo, <<Lo críe sola, es lo único que tengo, mi razón para vivir, no, no puede estar muerto, no me puede estar pasando esto a mí>> pensé <<Voy a misa los Domingos, creo en Dios y rezo, esto no es verdad, es solo un sueño>> me decía una y otra vez hasta que me tranquilicé y cuando creí haber recuperado la calma, sonó en mis oídos:
- ¿Quieres verlo?
- ¡Si! claro, claro que quiero ver a mi hijo, él... él está vivo
La enfermerá hizo un ademan negativo, me agarró por el brazo y me llevó hasta una habitación.
Efectivamente, estaba alli, inmóvil, con los ojos cerrados, parecía que dormía, pero no, no era un sueño, el cáncer se llevó a mi hijo. Las lágrimas invadieron mis ojos y me abandoné al llanto, lloré durante horas, he perdido a mi hijo. Sólo tenía 9 años.
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