Más Allá De Los Sueños

Publicado por Lyra Frost en el blog Leo, Vivo & Siento. Vistas: 118

Para una mejor lectura:



Escuché una frase, de la cual todavía estoy tratando de asimilar su significado: "A veces, cuando ganas, pierdes".

¿Por qué, entonces, se gana? ¿Qué se gana? ¿Y qué se pierde? ¿Es posible ganar y perder al mismo tiempo? ¿Cómo?

Son demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. ¿Cómo responder a todas? ¿Buscando, esperando a que se respondan por sí solas, esperando a que alguien te dé las respuestas? ¿Qué crees tú? ¿Qué puedes hacer tú?

La persona que musitó esta frase se dio por vencida, echó todo por la borda y dejó que su felicidad se destruyera, creando así su propio infierno al borde de la locura y la desesperación, olvidándose de lo que tanto amaba y dejando que el dolor y las lágrimas la separaran de aquello por lo que años luchó y construyó a base de amor y felicidad. Dejó que el dolor la consumiera por completo.

Sus ojos se secaron de tanto llorar, su garganta se cerró de tanto gritar, sus hombros cedieron después de tanto peso soportar, sus piernas se doblegaron de tanto mantenerla en pie tratar, y su corazón se marchitó después de tanto dolor aguantar.

Las personas que ella tanto amaba tuvieron que marcharse, haciéndola pensar que estaba sola. Nada más alejado de la realidad.

Una de ellas, la que tanto amaba, atravesó el mismo infierno por el que ella estaba pasando con el objetivo de rescatarla de su propia locura. Renunció al mismísimo paraíso, internándose en la locura en la que ella estaba perdida, sólo para estar a su lado, aunque ambos sufrieran en la desesperación, ésa persona se quedaría con ella.

Después de ver cómo la persona que más amaba había hecho todo eso por ella, despertó de ésa pesadilla en la que pensaba que estaría atrapada por siempre, y pudo observar el cielo azul y brillante después de tanto haber estado cautiva por la oscuridad.

Pero la persona que la salvó ahora estaba sumida en la locura en la que ella había estado sumergida por mucho tiempo, necesitaba ser salvada, a pesar de haber sido ella la salvadora.

No supo qué hacer, y estuvo a punto de volver a caer en su infierno anteriormente superado, estaba tentada de volver a sumergirse en ésa pesadilla de nuevo. De volver a darse por vencida y volver a caer en la demencia sin importarle la persona que estuvo dispuesta a dar su vida por salvarla a ella de su dolor.

¿Qué pasó, entonces? ¿Ambos sufrieron el mismo infierno por el resto de sus vidas? ¿O lograron superarlo? ¿Qué hubieras elegido tú? ¿Darte por vencido y así crear tu propio infierno en el que tu misma mente cree ilusiones que logren marchitar tu corazón? ¿O luchar por volver a ver ése cielo azul y brillante con el que todos soñamos con alcanzar?

Luchar no es nada fácil y lo sabes, pero aún así debes intentarlo, ¿quién lo hará por ti si no?

Recuerda que el dolor es inevitable, pero sufrir es opcional. Puedes vivir en tu propia carne lo que es el verdadero dolor, lo que es el sufrimiento, pero sólo tú decidirás si quieres vivirlo toda tu vida, haciéndote y haciendo sufrir a las personas a tu alrededor, logrando lo mismo que la persona de la frase.

Llorar ayuda a sanar el alma, a cicatrizar las heridas, y a darle un respiro a tu corazón. Permítete unos minutos a ti mismo, olvida por un momento todo lo que te estresa o te causa dolor, y piensa en ti mismo. En lo que te duele, en lo que te hace feliz, en lo que te hace enojar. Incluso, permítete llorar por unos momentos, no hay mejor cura para el dolor que las lágrimas.

Aunque tampoco te sumerjas en una pesadilla creada por el dolor, donde usas las lágrimas para tratar de dominar ése dolor y sufrimiento. Tú puedes hacerlo sin la necesidad de sufrir, recuérdalo muy bien.

Puede que no lo sepas o no lo creas, pero a tu alrededor hay una persona capaz de cruzar el mismo infierno con tal de que disfrutes el paraíso, con tal de que tu sufrimiento se esfume y seas capaz de ver con claridad lo que es la felicidad. Y si no puede hacer eso, será capaz de renunciar a su propio paraíso, a su felicidad, para quedarse contigo y sufrir a tu lado, porque no quiere que lo hagas solo.

Un abrazo sincero, un beso cariñoso, o incluso una simple palabra de aliento son capaces de salvar a una persona de ésa locura creada por ella misma y permitirle ver con otros ojos todo a su alrededor.

Salvar a una persona puede incluso salvarte a ti mismo. Con sólo ver su sonrisa, con sólo escuchar su melodiosa risa después de tanto haberla escuchado llorar, puede ser como el mismísimo paraíso en la Tierra.

Nunca te des por vencido. NUNCA. Porque no sabes cuándo será tu turno de salvar a alguien que se haya dado por vencido.

Después de haber sido salvada de la locura, ésa persona se dio cuenta de que lo único que importaba, lo que realmente valía en el mundo, eran la persona que la salvó y las personas de las que ella nunca pudo despedirse, puesto que se las arrebataron en un abrir y cerrar de ojos.

Entonces, esas personas la recibieron con una sonrisa y ahí ella pudo darse cuenta de que su felicidad siempre había estado ahí, pero el sufrimiento le había cegado y ella no fue capaz de percatarse de lo valiosas que fueron esas personas para ella. Ahora ella es feliz en su paraíso.

A veces, cuando pierdes, ganas.
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario