Loreto 2006.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 67

Desde hace un mes veníamos en mi salón planeando un viaje de investigación a Loreto, BCS (ciudad unas 6 horas al norte de mi estado) con un profesor que cada año intenta hacerlo sin demasiado éxito. Honestamente yo nunca le tuve mucha fé al viaje; luego de que habíamos decidido entre todos que sí iríamos, alguien en mi grupo de amigos se echó para atrás, y como carambola fueron cayendo hasta que de 37 personas, quedamos sólo 16 en la lista. Yo misma hubiera cancelado de no ser porque era una suerte de tesorera y no podía hacerlo, pero viajar con 14 personas con las que jamás había intercambiado más que un hola y adiós no me llamaba demasiado la atención.

El Viernes era el día en el que saldríamos, con el camión escolar. Al llegar a la escuela me topo con que otras 5 personas cancelaron a último momento. Sinceramente no creí que siempre sí se fuera a hacer el viaje hasta que ya estábamos en la salida al norte de la ciudad. La primera hora de viaje fue un poco tensa, porque estábamos muy divididos en parejitas o tríos aislados en un camión donde caben 50 personas. Poco a poco se fueron juntando los grupitos y acabamos todos echando desmadre al fondo del camión, a todísima madre porque como íbamos muy pocos y el profesor fue demasiado condecendiente, estábamos fumando y tomando agualocas mientras el Cuate practicaba paracaidismo subido en los respaldos de los sillones con la corriente de aire que entraba por las ventanas.

Pusimos unos discos en el estéreo del Twinky (así se llama el camión, porque es todo amarillo y parece Twinky Wonder); reggae, punk, rap. Fue dindo porque todo el mundo tenía sus propios gustos raros y nadie replicó porque escucháramos música que no fuera de su completo agrado. Al llegar a la primera parada en Ciudad Constitución ya se sentía una vibra muy bonita y todos andábamos bastante unidos. Comimos, compramos chucherías por el camino y seguimos la marcha. Llegamos a Loreto como a las 6 de la tarde, directamente a conseguir hotel y tomar fotos al minúsculo centro histórico. Diana y yo nos perdimos tomando fotos y videos mientras los otros 9 se iban a buscar un hotel barato donde pudiéramos caber los 11 más el profesor. Al final no sé cómo consiguieron una suite en un hotel baratísimo y feísimo pero que nos quedó como anillo al dedo porque las 3 mujeres que íbamos nos quedamos en un cuartito con cama matrimonial y los hombres en una sala que tenía por alguna extraña razón, dos camas enormes. Teníamos también cocina, un patiecito diminuto y un baño que terminamos inundando.

Llegamos directamente a hacer fila para bañarnos y salir a explorar la excitantísima vida nocturna de un pueblito bohemio. Se organizó la primera colecta de dinero para comprar cerveza y comenzamos a tomar en el patio mientras esperábamos a que todos estuvieran bañados y cambiados. Nos acabamos la primera ronda de cerveza y salieron a comprar las reservas para cuando regresáramos de visitar antros y bares. Sobra decir que salimos ya algo entonados, caminando con bote en mano enmedio de las calles, porque en la ciudad había una sola patrulla que nada más daba vueltas por el malecón y que no nos dijo nada porque éramos "turistas de Guadalajara explorando la Baja" xD. Álex iba fumando marihuana por el malecón hasta que un vigilante lo vió y acabó tomándose fotos con nosotros mientras nos recomendaba un lugar más discreto para irnos xD.

Entramos en cada local que tuviera alguna lucecita de neón; nos metimos en dos tables, en un bar plagado de gringos y, preguntando, llegamos a lo que se supone que era el antro más animado de la ciudad: el Coco Loco (jaujajua), un bar con 10 mesas -vacías- y una pista de baile de 3 por 4 metros con unas luces nacas que se movían demasiado. Cuando llegamos habían sólo canciones de Timbiriche y de Paulina Rubio y no sé qué madres más. Entre Diana y Jaha fueron a meterse a la cabina a cambiar discos y acabaron poniendo reggaeton. Circuló la cerveza, traíamos una bailadera, el Cuate pateó una pared bailando breicdans (¡¿?!) y casi se queda sin una pierna, nos tomamos un montón de fotos horribles y como a la una de la mañana regresamos al hotel, increíblemente habiéndola pasado poco más que genial. Nos sentamos a un lado de la alberca a acabarnos las reservas. Diana y yo acabamos en el agua -helada-, el Semilla rompió una hielera, casi morimos de neumonía y poco a poco fuimos cayendo en las camas. Nos levantamos como a las 9 de la mañana, nos bañamos todos, y como a las 12 salimos rumbo a San Javier (con otra hielera llena y una almohada del hotel que de alguna forma se coló entre nuestras cosas), un pueblito horriblemente ubicado con un camino que me tuvo todo el trayecto aferrada a los sillones. Todo terracería, montañas, barrancos, curvas tan cerradas que el chofer tenía que meterle reversa al Twinky para poder pasarlas. Y luego como está de moda que los camiones se caigan de la carretera...

Llegamos, tomamos fotos, exploramos la huerta y la misión, comimos y decidimos que no queríamos acampar ahí, así que regresamos a Loreto a buscar una playa donde poder montar nuestras casitas de campaña. Yo me dormí con el Semilla y el Cuate en el último asiento del Twinky la mayor parte del trayecto. Llegamos a una playita muy cerca del malecón, no sin antes haber hecho parada en un supermercado para comprar comida y -entre el Semilla y yo- una botella de vodka y jugos. Montamos nuestras casitas, pusimos a todo volúmen música en el Twinky, prendimos la fogata y pasamos una noche bastante agradable; asando bombones y salchichas, Alain y Rigo escapándose al Coco Loco porque era el aniversario y se supone que ahora sí debería haber más de 10 personas dentro, el Semilla, Cuate y yo tomándonos el vodka dentro del Twinky según para que nos rindiera más, Álex -todavía- fumando marihuana, Bob discutiendo por qué el Oi era lo mejor del mundo, el profe riéndose de nuestras discusiones, el vodka circulando entre todos nada más porque somos buenas personas, Jaha yendo por tequila junto con José y no sé quién más, el Semilla y yo discutiendo quién se dormiría en el último asiento del Twinky (es que está demasiado cómodo, lo juro) mientras el Cuate ya estaba roncando en él xD.

Nos dormimos temprano, hasta eso. Rigo y Alain regresaron como a las 6:30 del Coco Loco despertando a medio mundo sólo para que 15 minutos después el profesor decidiera que ya nos regresáramos a La Paz. En el camión todos veníamos durmiéndonos hasta que alguien sacó los plumones para rayar a los que fueran cayendo. Cuando se acabaron las caras para rayar, sacamos la almohada del hotel para firmarla como recuerdo. Desayunamos en Ciudad Constitución y cuando íbamos entrando a La Paz todos nos pusimos un tanto tristes porque sinceramente nos la habíamos pasado bastante bien todos juntos y queríamos regresar hasta hoy o mañana.

Anoche salimos al Banana's los que no habían llegado a sus casas a dormirse. Es curioso, porque lo que hemos convivido en la escuela ha sido poco menos que nada, pero al encontrarnos sólo nosotros aislados la vibra fue tan buena y acabamos llevándonos tan bien que nos terminamos quitando los prejuicios que teníamos unos con los otros y salió del viaje un grupo bastante unido.

El mensaje del profesor en la almohada: "Gracias por cumplir un viejo, viejo sueño". ;_;.
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