Lemon S&S terminado.

Publicado por Mia en el blog Moonlight~. Vistas: 264

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Para toda tu vida, niña de ojos verdes.

Más de 20 copas consumimos cada uno, hasta que el fuego se había hecho presenciar y decidimos ir a un hotel.

Recuerdo que esa noche antes de que el me pasara a buscar, por celular me dijo…
‘me vas a recordar toda la vida’, y colgó. Yo me había quedado con una gran intriga al no entender que significaban esas palabras, pero ahora puedo saber y entender que era lo que me quería decir.

Cuando por fin habíamos logrado salir de aquel boliche, Syaoran y yo tomamos rumbo a un hotel que quedaba como a 20 cuadras de donde partíamos. Fuimos al estacionamiento a dejar su auto, subimos por el ascensor y pedimos una suite. Eran alrededor la de la una y media de la madrugada, ya que el boliche cerraba a la una.

Cuando habíamos terminado aquellos asuntos en la recepción, subimos hasta la habitación, arrojamos nuestras cosas por algún lugar y pedimos servicio al cuarto…

- Servicio al cuarto, ¿que se le ofrece?
- Si, queríamos pedir si es posible una botella de champagne, la más cara que tengas y dos copas.
- Por supuesto, dígame su número de suite.
- El 98.
- Ya mismo se lo llevamos.
- Esta bien, gracias.

Perfecto, hermoso y un gran hombre, así lo describía tan solo con una mirada de arriba a abajo.
- Listo Sakura, ya viene en camino nuestra compañía.
- ¿Ah si?, mira que si tomo solo media copa mas te vomito encima.
- Jajajaja, no importa, quiero que esta noche sea inolvidable. Ya que me vas a recordar toda la vida.

Ahí esta de nuevo, esa frase que no había logrado entender y que me volvió a repetir. ¿Qué querrá decirme con esas palabras?

¡Toc toc! –Sonaba la puerta-
- ¡Servicio al cuarto!
- ¡Ya salgo!... Muy bien, todo esto me lo recargan y cuando nos retiramos me lo cobran, ¿Verdad?
- Así es, cuando usted deja el cuarto, pasa por recepción y le dicen cuanto debe.
- Esta bien, muchísimas gracias, hasta luego… -cierra la puerta-
- Bueno… acá esta, ahora a disfrutar lo mas que podamos.
- Si, solo espérame un segundo que voy al baño.
- Está bien, te espero.

Cuando había entrado al baño, supuse que algo estaría por pasar, no solo por la cantidad de alcohol que teníamos encima, sino porque se sentía en el aire, ese fuego abrupto. Cuando salí lo vi a el, recostado en la cama tratando de manejar el control remoto para prender la televisión. En una posición que me daba lugar a pensar muchas cosas.

- Que pasa… ¿Te supera la tecnología?
- Que graciosa. Solo quiero saber que temperatura está haciendo.
- Hace 12 grados, lo vi cuando fuiste a atender la puerta.
- Mira vos… Bueno, me ahorraste dos pasos, el prender la televisión y volverla a apagar.
- Jajajaja, viste, soy muy buena, ¡sirvo para muchas cosas! -dijo la pequeña con inocencia-
- ¿Si? A ver… nómbrame algunas otras cosas que sepas hacer…
- Como por ejemplo, hmm…
- ¿Te gustaría hacerme feliz?
- Obvio que me gustaría, somos muy amigos, ¿O no?
- ¿Amigos? Yo creo que esta noche hubo algo más que solo “amigos”. –Comentando con ironía y haciendo gestos-
- ¿Tú crees?
- Si, yo creo. ¿Te gustaría comprobarlo, querida “amiga”?
- Hm… Déjame pensar.
- Mejor decido por ti…
- ¿Qu…

Fue ahí cuando todo había comenzado, donde juntó sus labios con los míos, haciendo que sintiera una extraña razón del porqué y que mis ojos quedaran abiertos al extremo al ver aquella acción que el joven había impuesto ante mi. Hasta diría que me había dejado sin aire, ya que fue instantánea su reacción.

Comenzamos a tocarnos, a rosarnos los labios y a provocarnos con las miradas, cada vez se sentía mas el calor que había entre nuestros cuerpos que casi se pegaban el uno con el otro.

Podía observar que su cuerpo temblaba, y era raro sentir esa sensación, ya que al principio lo notaba muy decidido, y seguro de lo que iba a hacer, pero estaba equivocada.

Cuando me quise dar cuenta, el me había dejado en una posición en la que estaba inmóvil, como si el quisiera tomar el control de la situación por completo. Yo debajo de el, y Syaoran arrodillado al lado de mi cadera y tocando con su mano derecha mi seno, dándole vueltas y formas, mientras que su otra mano tocaba mi rostro, lo acariciaba una y otra vez sin detenerse.

Tenía muchas ganas de situarme frente a el y sacarle la camisa, pero decidí hacerlo de la manera más divertida. Cuidadosamente levante mi pie izquierdo y comencé a rozarle su abdomen con la punta de mis dedos, haciendo que la remera se levante solo un poco, provocándole cosquilleo. En ese instante el muchacho se desprendió bruscamente de mi cuerpo para poder quitarse la remera y tirarla mas o menos por donde se encontraba la alfombra de bienvenida.

Me levante, y abrí mis piernas para sentarme arriba de el y así poder tomar el control de la situación.

Comencé por acariciarle el pecho, subiendo y bajando hasta llegar de nuevo al punto de partida, y empujarlo para recostarlo de una forma grosera y bruta. Las manos de el estaban posadas en mi cadera, y mis manos las tenia ocupadas al tratar de quitarme esas dos camisas que llevaba puestas. Cuando logré quitármelas las utilicé para jugar con el, para rosarlo y hacerlo desear más a cada momento las ganas de hacerme suya. Yo sabía lo que el quería, y también sabía que se lo podía brindar, ya que todo estaba a mi alcance de la situación. Era todo perfecto, la noche, las cuatro paredes, el champagne y por supuesto nosotros dos, nada mas ni nada menos que eso.

Ambos sabíamos que aquello que estábamos haciendo, era por calentura y porque el alcohol que llevábamos en las venas era mas del que tomábamos constantemente, pero aún así cuando fuimos progresando, sentimos que aquel ya dejaba de ser un juego y cada vez mas se transformaba en algo serio y totalmente atractivo.

Luego de dejar de jugar con esas dos camisas, opté por agacharme y besarlo, besarlo para poder distraerlo y al mismo tiempo bajar mis manos y desabrocharle el jean algo gastado que llevaba puesto, en cambio el mantenía sus manos en mis nalgas, las manoseaba y las apretaba como si fuese un almohadón de plumas. Su cuerpo parecía tallado a mano, era como si lo hubiese trabajado perfecta y lentamente con el paso del tiempo, en fin, era perfecto para mi. Lo deseaba a toda costa, sentía la necesidad de hacerlo mío y satisfacer las ansías que tenía mi cuerpo al verlo semi-desnudo en aquel cuarto de hotel.

Eres hermosa, lo pienso a cada instante que tus suaves labios recorren mi piel. Te observo y no veo solamente una mujer, sino a la mujer que siempre quise poseer. Esta noche serás mía, lo juro Sakura.

Ya con el pantalón en los pies y yo con mi pollera por arriba de la cintura, habíamos comenzado a tomar mas temperatura corporal, a sentir como un calor que hiciera que nuestros cuerpos sudaran y se sintieran acompañados, hasta que el levanto su mirada y al oído me dijo…

- Me vas a recordar toda la vida.

En ese instante me quedé un segundo sin reaccionar, porque al fin había entendido lo que me quería decir desde hace más de 15 horas, así que decidí continuar y dejarme llevar, ya que sabia que al hombre que tenia a mi lado me iba a cuidar hasta el final. Luego de sacar todo lo que estorbaba nuestra vista, rápidamente nos miramos y cada uno se saco su ropa interior, para ya poder quedarnos completamente desnudos, pero al querer desabrocharme el corpiño, me lanzo ferozmente hacia el centro de la cama y así sentarse arriba mío, el con las piernas abiertas y yo acostada como si fuese a dormir. Comenzó a besarme apasionada y delicadamente, pero de un momento a otro el beso dejo de ser romántico y pasó a ser algo con más calentura, ya había pasado a ser un mordisco de labios y lenguas que iban y venían.

El en su boca tenia sabor a menta fuerte, sus dientes eran suaves como los de un bebe y sus movimientos de lengua eran tan sensuales que cada uno de ellos, hacia que me excitara cada vez mas. Syaoran había parado de besarme, y decidió comenzar con la parte más difícil. Con sus dos dedos me tocó el rostro y a manipularlo a su modo, a dar vueltas por mis pechos, y así continuo bajando y bajando cada vez mas, hasta tocar mi sexo y jugar con el, dándole palmaditas y rosándolo deliciosamente, provocando que de mi boca salgan pequeños gemidos de placer. Tardó el juego previo, pero fue muy placentero, hasta que por fin los introdujo, fue como una espina que me lastimaba de placer.

Y así continuo el, entrando y saliendo cada vez mas rápido hasta ya no aguantar mas. El me observa con una satisfacción infinita, y disfrutando de lo que sus ojos le mostraban.

Saco sus dos dedos dentro de mi y de un cambio al otro el ya estaba dentro mío, entrando y saliendo lentamente para sentir cuidadosamente cada movimiento que se hacia. Mi cuerpo se erizaba y se sentía como un shock eléctrico que comenzaba en la punta de mis pies y terminaba en el último pelo de todo mi cabello.

- Por fin, te deseé tanto tiempo y ahora que te tengo aquí no voy a parar hasta hacerte sentir todo lo que tengo planeado hace ya varios meses. Siempre fuiste mi fantasía, Sakura. –me dijo con vos agitada y entrecortada-
Para lo cual no tuve respuesta, ya que sus acciones no me permitían tomar aire para responderle.

Los movimientos habían dejado de ser cuidadosos y lentos, para pasar a ser rápidos e incontrolables, provocando en ambos dos una excitación que no era normal. No nos podíamos calmar, no podíamos frenar. Sentíamos que nos necesitábamos, el uno al otro, así, cerca y sintiendo el calor que se provocaba en ambos cuerpos. Yo sabía perfectamente que esto no iba a acabar ahí, que después de esa noche algo mas sucedería, pero… ¿Qué pasaría?... Nosé y tampoco quería saberlo, solo deseaba aprovechar el momento sin pensar que sucedería posteriormente; derrepente un movimiento bruzco y un gesto que salió de mi persona interrumpieron mis pensamientos. Un liquido calido estaba recorriendo mi vientre, y no podía controlarme al ver sus gestos, esa expresión de máximo placer al haber acabado dentro mío.

Se apoyo suavemente arriba mío , y comenzó a hacerme mimos en mi rostro y diciéndome al mismo tiempo que me amaba y que era la mujer de su vida. En cambio, yo, solamente lo observaba de arriba abajo, fijándome en cada detalle de su cuerpo transpirado, ya que era muy agradable verlo así.

-Jajaja, ¿Por qué me miras?
- Porque me gustas Syaoran, me gustas en todos los sentidos y es indescriptible todo lo que siento por vos. Al verte, mi corazón late de una manera incontrolable y se que sos para mí, que naciste para estar conmigo y que yo nací para ti.

Syaoran mostró una pequeña sonrisa y bajo su mirada…

- ¿Qué pasa Syaoran?
- Me pasa que… pienso y SIENTO lo mismo que vos. Que te amo y que no puedo parar de pensar en el primer día que te conocí. Allí sentada en tu pupitre, mientras que yo solo pensaba en recolectar las cartas. Jaja, lo que son las vueltas de la vida, mi querida Sakura.
- Si, es muy extraño y no logro entender como fue que pasó, pero yo solo se una cosa…
- ¿Qué es lo que sábes?
- Que te quiero, y que sos lo mejor en mi vida…

En ese instante, el fijo su mirada en la mia y al instante me besó tiernamente, haciendo que en mi panza sienta muchas cosas. No sabía que era, no entendía que es lo que sentía; ¿Porqué? Si éramos amigos, ¿Por qué estoy sintiendo esta sensación en este preciso momento? Me pregunto como fue que llegamos tan lejos, como fue que en un instante todo comenzó a tornarse en la pasión, y en los deseos sexuales, si hacía menos de cuatro horas, estábamos bailando como buenos amigos.

Y sí, había sido en ese momento que la pequeña muchacha de ojos verde esmeralda, se había dado cuenta que estaba enamorada, y no solo de el, sino de su piel, de su alma y de su forma de ser. Era extraña la sensación que yacía en ella, pero en fin logró comprenderla y aceptarla, ya que Syaoran… Era el hombre de su vida.
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