Lemo del fanfinc "Marioneta"...

Publicado por inariamy en el blog **vamper**. Vistas: 468

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Tal vez era el destino era el que los había ayudado, ya que encontraron rápido el choche del demonio, no había mucho trafico y justo a unos cuantos kilómetros encontraron un bello hotel, ahora el botones los estaba llevando a su habitación.
Sesshomaru no apartaba la vista de Kagome, mientras que ella le sonreía, cuando llegaron al cuarto, Sesshomaru le dio propina al botones y cerró la habitación tras ellos.
Kagome estaba admirando la habitación cuando Sesshomaru la abrazo por detrás, la apretó tanto que pudo sentir como su miembro rozaba su trasero, si que estaba muy desesperado.

—Te quitare la ropa—Dijo Sesshomaru pasando sus manos por el ombligo de la chica.
—No hay prisa—Dijo ella zafándose de los brazos de él.

Ella se giro y comenzó a besarlo siendo correspondida por el demonio, el abandono su cintura y bajo las manos hasta llegar a sus glúteos, los apretó ligeramente y luego sujeto una de las piernas de la chica, ella se impulso y se monto sobre el demonio, la intimidad de ella rozaba de una forma cruel el miembro del demonio, el cual aun estaba protegido por la ropa.

— ¿Trajiste algún preservativo?—Dijo Kagome mientras rompía el beso.
—Al diablo con los preservativos.

La llevo hacia la cama, donde la tumbo suavemente.

—No hay tiempo para preocuparse por eso, te necesito.

Sesshomaru se quito el saco y la camisa, Kagome lo admiraba desde la cama, ella aprovecho para quitarse los zapatos y dejarlos por ahí.

—No esperes que sea amable.
—No te preocupes, no espero amabilidad por tu parte.

Sesshomaru se deshizo de sus pantalones quedándose solo con su bóxer, en cuanto a Kagome ella aun llevaba su vestido, Sesshomaru se inclino sobre ella y beso su cuello, luego bajo hasta el primer botón del vestido, lo desabrocho uno a uno, hasta llegar al ultimo, Kagome se quito el vestido y lo tiro a un lado de sus zapatos.

—Así que aun llevas el conjunto de encaje.
—Me gusta el encaje.
—hubiera preferido que no tuvieras nada debajo del vestido.
—Eres un pervertido.
—Solo contigo.

Kagome se sentó en la cama, y estaba por quitarse el sostén, cuando las manos de Sesshomaru se le adelantaron, quitándoselo, su cabello cubría sus senos ya desnudos.

—Ahora estamos iguales—Dijo Sesshomaru refiriéndose a que tanto ella como él solo llevaban puestos una pieza de ropa interior.
—Dejemos de hablar.

Sesshomaru beso a la chica apasionadamente mientras la sujetaba por la cintura, ambos sentados en la cama, el demonio la acerco más hasta el punto en que ella estaba sentada sobre el regazo de él, se daban un beso tas otro, primero con ternura y luego con desesperación.

—Entiendes que después de esto, no habrá vuelta atrás—Dijo Sesshomaru.
—Lo se muy bien.
—Serás mía y yo tuyo.

Kagome gimió ya que sintió como el miembro de Sesshomaru estaba topado con su centro.

—Tranquila aun no estoy dentro de ti y ya estas gimiendo.
—No es mi culpa que tu cosa esta tan necesitada.
—Si es tu culpa, tú lo provocas.
—Así que yo lo provoco, bien.

Kagome abrazo a Sesshomaru, y este se estremeció al sentir los suaves senos de la chica sobe su piel, pero aun más cuando sintió como ella movía sus caderas y se frotaba contra su miembro, primero era despacio y luego fue subiendo el ritmo.
Sesshomaru estrujaba el pequeño cuerpo de la chica, mientras que disfrutaba la pequeña estimulación que ella le estaba dando.

—Mis bragas están mojadas—Dijo Kagome deteniéndose.
—También mi bóxer.

Kagome se quito sus bragas y las tiro, Sesshomaru la miro, ella estaba completamente desnuda ante él, era lo más bello que había visto, era absolutamente hermosa.

—Eres muy bella.

Una lagrima rodo por su mejilla derecha, Sesshomaru se acerco a ella.

— ¿Por qué estas llorando?
—Por favor, sólo por esta vez finjamos que nos queremos, que somos una pareja de novios que quiere saber que es tener sexo con la persona que le gusta, por favor.
—No solo quiero tener sexo Kagome, quiero todo de ti, de nada me sirve poseer tu cuerpo, si no tengo tu corazón.

Kagome coloco su cabello hacia atrás, dejando a la vista sus hermosos pechos, Sesshomaru no dudo en tocarlos, su piel era suave y tersa.

—Tu piel es tan blanca y tan suave.
—No dejaras de avergonzarme.
—Eres solo mía, Kagome Lambert.

Kagome sintió como el lamia uno a unos sus pechos, jugaba con ellos, los mordisqueaba, los chupaba, ella solo mantenía los ojos cerrados, no es que no lo disfrutara, pero tenia demasiada vergüenza como para mimarlo a la cara.
Sesshomaru dejo sus pechos y siguió por su cintura, beso su abdomen, y se abrió paso entre sus piernas, llegado a su objetivo, Kagome gimió al sentir como sus dedos penetraban su centro, por que negar que le gustaba, le encantaba y aun más por ser él quien la este tocando, por un momento pensó en como seria mañana, pero no le importo, solo sabia que ahora estaba envuelta en tanto placer que no tenia tiempo de pensar en otra cosa que no sea Sesshomaru Taisho.

— ¿Lista?

Kagome miro al demonio, estaba ya sin el bóxer.

—Estoy lista.

Kagome se recostó en la cama y Sesshomaru se puso sobre ella, le abrió las piernas y se puso en medio de ellas, roso su miembro en su entrada, en ese momento ambos experimentaban oleadas de pasión, el momento de pertenecerse el uno al otro por fin había llegado y sin más él introdujo su miembro en ella, penetrándola.
Kagome grito, hacia ya bastante tiempo que no había tenido relaciones así que le dolía un poco, él se quedo dentro de ella por unos minutos luego fue saliendo y entrando en ella, Kagome clavaba sus uñas en la espalda del demonio.

— ¡Deprisa! ¡No te detengas! —Gritaba Kagome dejándose llevar por el placer que sentía en esos momentos.

Sesshomaru aumento más las envestidas de su penetración, no sabia que hacia más ruido, si los gemidos elocuentes de Kagome o la maldita cama que rechinaba con cada envestida, Kagome lo miro, el estaba viendo hacia sus pechos, así que se alzo un poco, lo suficiente para que sus pechos estén al alcance de él.

—Deja de mirarme los pechos.
—No puedo evitarlo, son muy grandes.
—No que conocías más grandes.
—Mentí, los tuyos son grandes.

Kagome gimió cuando Sesshomaru se hundió más en ella, de una forma tan salvaje que incluso le pareció muy graciosa, él la penetraba mientras mordía uno de sus rozados pezones.

— ¡Más Sesshomaru!

El aumento más el ritmo, haciendo que la mendiga cama sonara más y más, el clímax llego, pero eso no hizo que se detuvieran.

— ¡Sesshomaru! —Gritaba Kagome aferrándose a el.
— ¡Kagome! —Grito el demonio mientras sujetaba a la chica.

Sesshomaru la sentó sobre él para ser más profunda la penetración, de nuevo beso sus pechos y los mordisqueaba, con forme las horas pasaban él ya había perdido la cuenta de cuantas veces se había derramado en ella, eso no le importaba, era tan satisfactorio estar adentró de ella, sus gemidos hacían que se volviera loco, amaba cada parte de su cuerpo, cada rincón beso y mordió.

—Kagome.
— ¿Qué pasa?
—Cambiemos de posición.

Sesshomaru iba a sacar su miembro de ella, pero ella lo detuvo y rápidamente lo coloco sobre la cama y ella siguió con el trabajo, levantando su trasero una y otra vez, ahora Sesshomaru era él que observaba desde abajo, como el majestoso cuerpo de la chica era iluminado ahora por los primeros rayos de la luna.

—Ya es de noche—Dice el demonio al oído de la chica.
—Si—Dice Kagome algo cansada.

Sesshomaru entrelazo sus dedos con ella, ayudándola a impulsarse para que la penetración sea mejor, una y otra vez lo hicieron, hasta que ella callo rendida.

— ¿Cuántas veces me derrame dentro de ti? —Pregunta Sesshomaru.
—No lo se, si te preocupa eso mañana voy con la doctora para que me de algo.
—No es eso.
— ¿Entonces que es?
—No quiero que te embaraces.
—No lo hare, no te preocupes.

Sesshomaru busco el rostro de Kagome y la beso, una u ora vez.

—No es que no quiera un hijo, pero aun no es tiempo—Dice Sesshomaru.
—Yo no quiero darte problemas.
— ¿Le llamas problema a un hijo?
—No es eso.

Ella se sentó en la cama, no quería volver a sufrir lo mismo, ya había perdido a uno, no quería volver a pasar por otro aborto.

— ¿Qué te ocurre? —Dice Sesshomaru sentándose a lado de ella.
—Tu dijiste que lo sabias todo.
—Así es—Dice el demonio abrazándola por la cintura—Se que es lo que te orillo a ser la esclava de un demonio.
— ¿Cómo es que lo sabes? —Pregunta la chica mirándolo.
—Por que yo te conozco desde que tenías 10 años.

Continuara…
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