Las Maldiciones de las Tumbas.

Publicado por Rwida Raud en el blog Intradiégesis. Vistas: 46

Pero también los muertos se cuidaban contra los vivos. Para ello también
utilizaban la magia Los egipcios creían que si no se protegían sus tumbas,
éstas serían violadas, sus cuerpos destruidos y su memoria aniquilada. Se
ha hablado mucho acerca de la maldición de las tumbas y es un hecho que
estos textos execratorios existieron en el Antiguo Egipto. Se trata de auténticas
maldiciones contra los violadores y los visitantes impuros.

Los textos, muy numerosos desde el Imperio Antiguo, advertían a los
perturbadores de la paz del difunto, amenazándoles con graves daños,
y les emplazaban ante el juicio de dios para responder de sus execrables
conductas.
Veamos unos ejemplos:

«En cuanto a todos los hombres que entrarán en mi tumba en estado de
impureza, después de haber comido cosas impuras, que disgustan a cual-
quier espíritu de los que han pasado a residir en la necrópolis, sin haberse
purificado, tal como se hace para entrar en el templo de un dios, habrá
juicio entre ellos y yo al respecto de esto, pues yo soy un espíritu eficiente
y se me hacen todos los ritos propicios que han de hacerse para un espíritu
luminoso en el servicio cotidiano que hace el sacerdote lector. Yo soy un
iniciado en toda cosa luminosa y superior, conozco aquello en cuya virtud se
llega hasta el dios Grande, conozco todas las ceremonias y ritos en virtud de
las cuales uno es apreciado cerca del dios Grande».

«El Mayor del Dominio Meni dice: "¡Que el cocodrilo se vuelva contra él en
el agua, que la serpiente sea contra él sobre la tierra, respecto de aquel
que, sin que yo haya hecho nada en contra suya, haga cualquier cosa
contra esta tumba! Dios es quien lo juzgará"».

Por el contrario, para las personas que fuesen piadosas y respetuosas
con la morada de eternidad del difunto, los mismos textos concluían
otorgándoles bendiciones y alabanzas:

«...Pero en cuanto a cualquier otro que entre en mi tumba en estado
de pureza ritual, de modo que yo me sienta satisfecho de él, yo seré
su apoyo y ayuda en la necrópolis y en el tribunal del dios Grande».
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  • Rwida Raud
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