Just remember you're the one thing I can't get enough of

Publicado por veta en el blog // vetaventuras. Vistas: 90

Hoy es el peor día en mucho tiempo. La gente se aprovecha de mí por ser demasiado manejable.

Primero con el trabajo, media hora para tratar de explicarle a alguien que no tiene ni idea de informática cómo funciona una web que he hecho. Por más veces al día que le explique parece que no entiende nada. Lo peor es que cuando ya ha entendido, me llama otra para decirme que le ha dicho no se qué, y que por eso ha deducido que yo estoy haciendo mal las cosas. ¡Se notaba claramente que la otra persona dijo lo que ella creía! Si no entiende lo que le explico, ¿cómo se va a quedar con algo técnico? Es absurdo. Le demuestro que sí lo hacía bien y por fin un poco de tranquilidad... o no.

Llega el momento de decidir qué portátil comprarme. Pido consejo a un amigo que sabía que iba a lanzar toda su artillería propagandística para que comprara un MAC, pero sabía que iba a tener buenas razones para hacerlo, así que decidí escucharle. Todos sus motivos eran maravillosos, así que me convenció. Llamo a mi novio para decirle y me tacha de loca porque son una mierda. También es cierto que entre ellos tienen una necesidad de estar en desacuerdo, así que era normal su reacción en cuanto le dije el nombre de mi amigo. Le cuelgo alterada y me pongo a escuchar opiniones del mismo amigo y de otra, usuaria de MAC también. Me dan miles de razones, pero decido hablar con Patricio y KiBou. El último no me hizo decidirme en nada, porque a diferencia de los otros no trató de venderme ninguno de los dos, pero me ayudó mucho a volver a mi posición neutral. Patricio me iluminó el camino en el momento correcto al mostrarme un vaio. Después de muchas horas comparando precios y modelos entre los dos, encontré el ideal en el VGNFZ2IM.ES2, ¿no les parece un nombre precioso? Se lo mostré a mi novio, cruzando los dedos, y después de refunfuñar un poco aceptó que él se lo compraría y no le dolería nada pagar un poquito más por él. Al resto también les parece bien. Qué bonito es cuando todos se ponen de acuerdo.

Y lo último, que acaba de suceder y por eso he gritado un ¡YA BASTA! interior y me he venido a refugiar aquí, es una discusión sobre los precios que he de cobrar para las webs. Mi socia se queja de que los precios que cobramos son de risa, pero mi novio considera que es abusivo pagar más. Yo por mi parte no sé, siempre he pensado que la gente infravalora muchísimo el hacer webs y me he quejado siempre. Lo último que me obligaron a cobrar en mi ex-empresa me pareció horrible, pero lo acepté, me callé, y espero pacientemente a que me propongan un nuevo proyecto para decirles que se vayan a la mierda. Siempre que mi novio me infravalora el trabajo me deprime, pero luego me convence de que tiene motivos... y lo mismo todos.

En momentos así me siento como una muñeca de trapo del que todos estiran, y yo tengo que mediar entre ellos para que lleguen a un acuerdo, porque les encuentro parte de razón a todos. Odio esos momentos. Era eso mismo lo que hice durante muchos años entre mis padres. Mi madre decía algo y yo se lo decía muerta de miedo a mi padre, pero suavizando la historia. Mi padre contestaba enfadado, y yo le decía a mi madre, también suavizando la cosa. Al final se llegaba a un acuerdo, pero quien recibía todos los enfados era yo, no ellos. Y no sólo los que no me tocaban, sino también los que eran conmigo porque suavizaba las cosas... Los motivos eran absurdos, además, cosas como si me cortan el pelo o si compro los libros de texto en el colegio o en una librería; pero esos estúpidos detalles se convertían en dramas para mí.

Recibir lo mismo tres veces ha sido demasiado, y ya tenía ganas de sacarlo todo y llorar. Al menos ahora dormiré más tranquila.
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