Jueves.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 75

Cómo les tengo cariño yo a los jueves por ser de Torre Isolda. Es casi la manera perfecta de darle la bienvenida al viernes y al fin de semana (que últimamente se me va sin pena ni gloria en la computadora y me percato de ello hasta el lunes, cuando no hay nada que hacer). Salir con los amigos a un bar cuyo principal encanto es ser el único lugar donde se maneja la Guiness sólo para acabar tomando Sol e Indio y bailar música retro-gay mientras mi exnovio -que no es retro pero es gay- hace malabares con los tarros usando ese ridículo mandil y ese horrendo sombrero stars and stripes.

Tenía planes de ir hoy con mi amigo ex-gay, pero al parecer no será. Mi papá me acaba de decir que mañana saldremos muy temprano hacia Cabo San Lucas porque unos laboratorios van a presentar un nuevo producto para tratar el cáncer. Pero es que hay gente que realmente no tiene madre: mi papá me mostró la hoja en la que vienen las especificaciones del producto, y dice que cada ampolleta costará casi $18,000, lo cual es bastante dinero tomando en cuenta que debe aplicarse cada 21 días y digamos que las quincenas no son tan abundantes para la mayoría de las personas. Pero también resulta que cada ampolleta trae poco más de la mitad de la dosis requerida sólo por metro cuadrado de superficie corporal. O sea que el costo del tratamiento puede fácilmente ser de $54,000 cada 21 días. ¿Quién, oh dios mío, puede pagar eso?

En fin. Pasando a cosas que me afectan a mí directamente, decidí acompañar a mi papá y a la madrastra porque ya me ha quedado claro que con $300 no sobrevivo un fin de semana ya que por lo general acabo comprando ropa en lugar de comida. Además hace demasiado calor como para organizar algo en mi casa, siendo que ese es uno de los principales encantos de estar sola un fin de semana.

Sólo espero que vaya alguna de las gemelastras con nosotros. Así nos prestan el carro y podemos salir a ver cómo los brasileños comen palomitas con flujo vaginal en lugar de salsa (una fea experiencia, cabe decirlo). La parte bonita es que como mi papá no va a pagar ni un centavo, podré comprar ropa y zapatos (y si no quiere, intencionadamente llevo menos ropa de la que uso en dos días). La parte fea es que a mí me encantan las albercas, pero no podré meterme a la del hotel sin quitarme el pareo porque "les tapo los filtros". También por eso quiero que vaya alguna de las gemelas. Son más gordas que yo.

(Adriana, tú me debes un pareo y lo quiero ya).

Hablando de albercas y gente bailando, próximamente habrá por aquí un rave que promete ser un poco distinto a los últimos que se hicieron (aquel de los hongos y ese otro en el estacionamiento decorado con sábanas). El evento principal: pool party y House. En el after party, "Psy-Trance minimal" (¿?). Cerveza adulterada: $10. Niñas, entrada 2x1.

No sé si no empacar ropa de día o no empacar ropa de noche (aunque se oiga feo) para tener que hacer compras de emergencia. ¿Qué me convendría más?
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