Historia

Publicado por KikyA en el blog Shooting Star. Vistas: 42

Hola!!!!
Ps hoy me inspire y escribi de todo un poco aca va el primero

Estaba caminando silenciosamente, no había nadie en las calles, parecía estar libre de rumores; cuando se detuvo a escuchar a la nada, y entre esos cantos de grillos y el brillo de la luna, apareció alguien frente a él, que con su resplandeciente y grandiosa luz lo cegó por un momento. Esta presencia era de una mujer desconocida, a la que nadie había visto antes; el muchacho al recobrar la visión, y al ver tanta belleza, huyó corriendo, haciendo caso omiso de los pedidos de “regresa” provenientes de la mujer.
Llegó a su casa, donde también se encontraba solo, y se sentó en su cama, y con el cuerpo y las manos temblorosas cogió un lápiz y un papel; quiso plasmar en él a la mujer que había visto esa noche, y empezó a dibujarla, intentó muchas veces, pero no lograba reflejarla tal y como el quería. Rompió todos sus dibujos y los tiró a la basura. Al otro día, en la mañana, mientras caminaba en el medio de la gente, ve en una mujer el mismo rostro de la mujer de la noche anterior. Esta joven, ahora sin el brillo ni la luz que lo había cegado un día atrás, se le acerca, lo mira y le sonríe. El chico se asustó, pero no huyó, quiso hablarle, pero en el momento en que lo iba a hacer, por el mismo hecho en que había demasiada gente, alguien lo empuja y hace que la chica se pierda entre las personas.
Confundido por todo lo que le había pasado, ya en su casa, nuevamente intenta dibujarla para poder buscarla, encontrarla y poder preguntarle quién era. Fue así que después de varios dibujos, logra finalmente hacer uno a la perfección, lo que le hizo sentir una inmensa alegría; entonces, con el dibujo en las manos, salió en busca de ella. Caminó y preguntó a todo aquel que se le cruzaba en el camino, pero todos le dieron respuestas negativas.
Decepcionado y triste, agarró el papel, lo arrugó, lo tiró en la acera, y se fue a paso lento pensando en lo estúpido que había sido al querer encontrar a una mujer inexistente. Nuevamente se dio con la oscuridad de la noche, pero ésta vez acompañada por una fuerte lluvia que mojo su cuerpo; pasó por un parque y entre los arbustos pudo refugiarse de las grandes gotas que caían. Se sentó en los pastos y sintió un ligero sonido, que no era el de la lluvia, sino que era uno parecido a una canción muy fina, que lo hizo relajarse, a la vez que se dio cuenta que el sonido venía de una ligera luz, que cada vez se hacia mas brillante; era la misma luz que él había visto la noche anterior.
En unos segundos, se volvió a aparecer la chica, él la quedo contemplando, mirando como el poco viento que corría movía sus negros cabellos, como sus ojos lo miraban fijamente, como sus labios pronunciaban su nombre. En ese momento, mientras ella se le acercaba, él se paró, va a su encuentro, y ella le coge la mano suavemente y le dice:
-dime ¿por qué me buscaste ayer?
Él se quedó sorprendido pues el creía que ella había sido la que lo buscaba, y dijo:
-Yo no te busqué, no sabía ni quién eras.
-No, sí sabías, pues estabas caminando solo.
-Pero eso no quiere decir que te buscaba, es que nadie quiere caminar conmigo, y además, me siento bien así.
-Sí, estabas solo, pero triste, no te veías bien; mientras caminabas ibas pensando en tu compañía inexistente, inventaste la compañía en tu vida, me inventaste para que te acompañe, y por eso quise que me sientas físicamente, pero eso te asustó, y a mi también, pues huiste y creí que ya no querías volver a verme, por eso me volví a aparecer frente a ti hoy en la mañana, para que aceptes mi existencia, y fue recién ahí que te diste cuenta que en realidad me necesitabas, tanto como yo te necesito para existir, pues si tu me olvidas yo desapareceré, y la verdad es que me gusta vivir contigo, acompañarte en las noches; y se que tu también disfrutas este momento.
Él estuvo pensando, por su mente pasaban episodios de una vida feliz junto a ella, una vida que para él era imposible.
Ella siguió:
-no te asustes esta vez, no huyas, permíteme besar tus mejillas, deja que este instante sea eterno. Piensa muy bien porque me inventaste, no temas por tu respuesta.
Él dijo:
-Sí, ahora lo sé. Yo te busqué, pues en mi soledad busqué amor, algo que sólo me podía dar yo mismo; y al quererme dar amor, te tuve que inventar. Por favor no te vayas, caminemos juntos para siempre, démonos un abrazo acabemos con esta simple idea, hagamos de esto una realidad.
Ella, tristemente, le dijo:
-La única manera de que esto sea realidad pura, es que ambos vayamos juntos por esa luz que me trae a ti, esa luz que significa el inicio de tu vida ansiada, y el fin de mi vida feliz.
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