Flores negras...

Publicado por Shadowleani en el blog Mazmorra del Snarry. Vistas: 92

Capítulo 1





- ¡¡Bien, todos a sus puestos!! -

- ¡¡Ya!! -



Catorce figuras de colores rojo y azul se elevaron por los aires a los pocos segundos de oír el silbato de Madame Hooch. Hacía buen tiempo y el estadio estaba a reventar. ¿Cómo no iba a estarlo si ese día jugaban los que hasta ahora eran los dos mejores equipos que competían por la Copa de Quidditch ese año?

Todos estaban muy emocionados pues éste sería un partido reñido y ya las hinchadas correspondientes preparaban sus barras.



- ¡Tu puedes Gryffindor! – gritaba toda la tribuna de color rojo - ¡Los Leones arrasan!

- ¡Las Águilas ganarán! – le respondía la tribuna de color azul - ¡Arriba Ravenclaw!



Era un día excepcional sin duda. Mientras los Gryffindor y los Ravenclaw apoyaban a sus equipos, los Hufflepuff se veían indecisos pues se llevaban bien con las dos casas. Sin embargo, unos no se quedaban de brazos cruzados y ya empezaban sus apuestas. Por otra parte, los que verdaderamente parecían no disfrutar del partido eran los Slytherin, quienes por obvias razones no apoyaban al equipo de color escarlata, pero tampoco los Ravenclaw se ganaban su simpatía.... ¡¿Que más da?! Sólo estaban allí por salir del castillo y matar el tiempo, además, se divertirían – claro, más adelante – cuando empezaran las faltas a los equipos o alguno que otro jugador descuidado se cayera de su escoba.... Las sonrisas maliciosas ya empezaban a dibujarse en los rostros de los Slytherianos.

Como lo dicho, este era sin duda un día interesante....



- ¡Y tanto para Gryffindor! – gritaba Jackson Clearter, el comentarista del partido - ¡Este equipo es el mejor!, ahora verán las águilas, ¡Les pasaremos por encima! – ya se imaginarán de que equipo es.

- ¡¡Clearter!! – profirió enojada la profesora McGonagall - ¿Qué te he dicho de ser imparcial? – añadió Minerva con el ceño fruncido.

- ¡Pero profesora! Sólo digo la verdad, además usted también es de Gryffindor, ¿Por qué no me apoya? – respondió sonriendo el chico rubio ojiazul de 16 años.

- ¡Ay, No tiene remedio! – dijo McGonagall llevándose la mano derecha a la frente en actitud de resignación – ¡No bastó con que se graduara Jordan! ¡Y ahora este chico parece su fiel seguidor!

- ¿Sabía profesora que soy gran admirador? – Jackson no disimuló su sonrisa; de veras que le daba gusto sacarle la paciencia a su profesora – ¡Lee Jordan es el mejor comentarista que he visto en mi vida! – añadió divertido, mientras McGonagall se daba por vencida y continuaba mirando el partido.



No se podía predecir quien ganaría, ambos equipos demostraban su talento de hierro. La quaffle iba de un lado a otro llevada por los cazadores, mientras que los bateadores dirigían fuertemente sus bates hacia las bludgers para atacar al equipo contrario. Los buscadores por su parte, no perdían de vista cualquier rincón del campo.



- ¡Y Gryffindor anota de nuevo! – comentó Jackson, parándose y sacudiendo el micrófono, al mismo tiempo que creaba un ruido algo aturdidor – Y el marcador va 80 - 50 a favor de Gryffindor, pero la victoria depende del buscador que atrape la snitch ¡Tú puedes Potter! ¡Eres el mejor!



Y ahí iba Harry, sobrevolando el campo buscando con su aguda vista un pequeño destello dorado. Al escuchar su nombre desvió la mirada un momento a la vez que oía la ovación. Pareció incómodo por la atención. Aunque toda su vida hubiera gozado de ella, aún no se acostumbraba del todo.

Sacudió su cabeza para borrar aquellos pensamientos. No podía desconcentrarse, todo su equipo dependía de él y aunque ya llevara 6 años jugando como buscador, atrapar la snitch nunca era tarea fácil.

¡De pronto lo vio! El destello que buscaba. La snitch se encontraba cerca de una de las tribunas de Ravenclaw. Harry se inclinó hacia delante y se dirigió a toda velocidad a su meta, mientras que veía que la buscadora del equipo contrario, Cho Chang, hacía lo mismo.

Faltaba poco... casi llegaba. Cho estaba su misma altura, pero no se dejaría alcanzar. Harry confiaba en su Saeta de Fuego II. Se inclinó un poco más y estiró su brazo...



- ¡Aaagh! ¡Pero qué...! – una bludger por poco se le estampa en la cara. Intentó recobrarse y ver en qué había quedado la situación. Respiró aliviado al darse cuenta que Cho también había perdido de vista la snitch cuando él la había empujado sin intención al esquivar la bola negra.

- ¡No, por poco! ¡Ya vas a ver bateador malnaci...! – chilló Jackson.

- ¡CLEARTER! ¡Ni se te ocurra decir eso! – McGonagall lo miraba furiosa - ¡Trae acá!

- ¡No profesora! ¡Ya me callo, no me quite el micrófono! ¡Por favor! – le suplicó el comentarista

- ¡Aaggh, está bien! ¡Pero es la última que le paso! – dijo Minerva accediendo al ver la carita de cordero degollado que el chico le había puesto.

- ¡Gracias profesora! – continuó él ya más seguro y ahora dirigiéndose al público – ¡Muy bien! Continuando con el partido, Ravenclaw tiene la quaffle y se dirige a los postes de meta, Wallace se la pasa a Dimitriv... ¡Está muy cerca, va a tirar! Será muy difícil que Weasley pare ese tiro porqu... ¡Lo hizo! ¡Vaya, qué guardián! Y ahora Gryffindor está en juego nuevamente, Finnigan va en camino a los aros, tira y ¡No! ¡Otro fallo!...



Las jugadas continuaron. El marcador no cambiaba y aún no se había atrapado a la snitch. Harry estaba intranquilo, si su equipo no anotaba más, su triunfo estaría en peligro. Tenía que hacer rápido su trabajo. Se emocionó al ver otra vez el destello dorado, ahora cerca de los aros de Gryffindor. Chang no estaba tan lejos de él pero aún así tenía una ventaja. Se inclinó de nuevo sobre su escoba y avanzó a gran velocidad.

Cho se desconcertó al verlo pero inmediatamente también fue en busca de la pelota dorada. Harry sintió a Chang sobre sus talones y aceleró más. Ahora la snitch se veía claramente. Otra vez una bludger pasó delante de él haciéndolo girar y que Cho lo pasara. Se recuperó rápidamente y comenzó de nuevo la carrera. La buscadora le llevaba tres palmos de distancia pero debía alcanzarla... igualó a Cho... ya casi... sólo debía coger la pelotita...

¡Un gran estruendo retumbó en todo el estadio! La hinchada de Gryffindor no cabía en sí de la felicidad.



- ¡¡Gryffindor gana!! – gritó feliz Jackson a la vez que saltaba de la emoción – ¡230 a 50 para los Leones!



Mientras tanto Harry Potter descendía al campo junto a sus demás compañeros, llevando la pequeña pelota dorada bien sujeta en su mano. ¡Lo había logrado de nuevo! Y lo mejor de todo era que no sólo habían ganado el partido ¡Sino también la Copa! Esta noche la torre de Gryffindor celebraría hasta la madrugada.

Los Ravenclaw se lamentaban un poco pero no podían odiar a los Gryffindor. Por otra parte los Hufflepuff cobraban sus apuestas y adjuntaban comentarios de ánimo para las Águilas y gratas felicitaciones a los Leones.

Los Slytherin, por su parte, la mayoría sentían náuseas al ver semejante espectáculo. De por sí odiaban a los de Gryffindor, ¿Para que volvieran a ganar la Copa de Quidditch? Esto les provocaría pesadillas.

Como lo dicho, este fue sin duda un día interesante....





¡Qué relajante era darse una ducha fría después de un partido! Por debajo del agua y la espuma se podía advertir un cuerpo bien formado de un chico de 16 años. De verdad que habían servido esos entrenamientos y ahora que él era el capitán debía exigirse más.

El chico terminó de ducharse, se vistió y se miró al espejo. Éste le devolvió el reflejo de un muchacho de mirada esmeralda como la suya, y en su frente una cicatriz en forma de rayo. Intentó a la vez arreglarse el cabello alborotado de color azabache, pero sin resultado, así que después de unos minutos desistió y se dispuso a salir de los vestuarios.



- ¡Jugaste estupendo! – un chico pelirrojo de su misma edad le sonreía a la vez que estiraba su mano para chocarla en un saludo fraternal.

- ¡Fue una buena atrapada Harry! Ya verás que serás nuevamente la celebridad esta noche en la torre – le dijo sonriente una chica de parecer 16 años, de ojos y cabello castaño un poco alborotado como el de su amigo buscador.

- ¡Vamos, no es para tanto! - Harry trató de ocultar su sonrojo, claro, sin muchos resultados.



Sus amigos lo conocían muy bien, sabían que le avergonzaba que lo halagaran tanto. No pudieron evitar una carcajada.



- No le veo lo gracioso – frunció el entrecejo – Además – continuó un poco más relajado – no todo el triunfo fue mío, todo el equipo jugó de maravilla. Tú en especial Ron – dijo mirando al pelirrojo – Sin duda hice una excelente elección al escogerte como guardián, no me des las gracias por favor – terminó con una sonrisa burlona y sonando muy orgulloso de sí mismo.

- ¡Qué modesto! – afirmó sarcástico Ron – No sé que harías sin mí, ¡Sabes que soy el mejor!– Ron hablaba mientras sacaba pecho.

- El mejor cuando se trata de alardear – se burló la chica castaña, mientras Harry reía divertido.

- ¡Hermione! – dijo el pelirrojo pareciendo indignado – ¿Cómo puedes decir eso de mí? – continuaba simulando estar enojado.



Los tres se miraron y estallaron en risas. Nunca iban a cambiar, eran y siempre serían los mejores amigos. Habían pasado por muchas cosas juntos y parecían estar unidos por un lazo invisible. De alguna manera, uno sabía lo del otro. Era una amistad algo extraña, pero la más duradera. Cada uno por su parte se sentía feliz de tener a los otros dos como amigos.



- Veo que se divierten, ¿Podrían contarme el chiste? – una hermosa chica se dirigió a ellos. Ella era alta, de buen cuerpo, ojos azules y con una abundante y bella cabellera rojiza característica de su familia. Parecía tener 15 años.



El trío la miró y le sonrió.



- Bobadas Ninia, nos burlábamos de la modestia de tu hermano – comentó Hermione divertida.

- Vamos Ginny, ¿Que no vas a decir que tu hermano juega excelente? – preguntó Ron buscando apoyo.



Ginny Weasley soltó una risita – Pues para mí, Harry es mejor que tú, ¿no es así Harry?



Harry sólo la observó. “Esa chica sí es especial”, pensó. Virginia Weasley ejercía un efecto extraño en él cada vez que estaba cerca o le hablaba, algo que él sabía pero se negaba a aceptar. ¿Cómo pasó? Nunca se dio cuenta... Cuando menos lo pensó, Ginny ya formaba parte esencial de su ser. Ahora él lo sabía. La quería... sí que la quería.

Siempre recordaba el día que la vio por primera vez... Había sido ya hace 6 años y lo recordaba como si fuera ayer. Ella apenas era una niña de 10 años y él apenas era mayor por un año. Cuando sólo le dijo “Suerte” , sólo aquella frase y él obtuvo todo el valor que necesitaba para iniciar una nueva vida.

Y luego ella entró a Hogwarts, cuando él estaba en su segundo grado. Sólo la veía como la hermanita de su mejor amigo, a la cual le salvó la vida al final del curso, pero nada más. A medida que pasó el tiempo se llegó a convencer que lo que sentía hacia ella era un cariño muy grande, como si fuera la hermana que nunca tuvo, pero sólo fue hasta su quinto año en Hogwarts.

A partir de quinto, cuando ella cursaba cuarto grado, empezó a mostrarse menos tímida, sobre todo con él. Ya podía dirigirle más de 3 palabras y tener una conversación civilizada. Fue cuando la aprendió a conocer y ella a él. Entre ellos se formó un lazo especial de amistad. Llegaron a concluir que tenían muchas cosas en común y que ambos disfrutaban la compañía del otro. Harry notó que su amistad con la menor de los Weasley no era igual a la que tenía por ejemplo con Ron o con Hermione. A ellos los veía como hermanos, pero a Virginia... con ella era diferente.

En esos momentos no se dio cuenta del por qué, pero luego ocurrieron sucesos que lo llevaron a ratificar sus sentimientos y a darse cuenta de la verdad.

La verdad... ¿era acaso el amor la eterna felicidad o el arraigado sufrimiento? Siempre se hacía la misma pregunta... Por una parte si el amor era correspondido podía hacerte la persona más feliz del mundo, pero si no, la más desdichada.

“La más desdichada”, se repetía. Esa simple frase podía hacerle perder el ánimo en el mejor día de su vida.

Quizás... confesándole su amor a Virginia, se quitaría un gran peso de encima y todo sería mucho mejor. Si la tuviera a ella, su complemento, ya no se sentiría solo. Este pensamiento lo animaba, así que se formó como propósito para sexto año, reunir el valor que necesitaba.

Pero como dice el famoso refrán “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Lo intentó, de verdad que lo hizo... muchas veces en vano. Siempre se le atoraban las palabras y nunca llegaba a estar el suficiente tiempo a solas con ella.

Sin embargo, el destino le jugaría una mala pasada... Aquel recuerdo siempre le deprimía, y era una de las razones por las cuales se había resignado a tener el amor de Virginia.



------ Flash Back ------



“Se lo diría, esta vez sí que se lo diría” , Harry estaba decidido, ya no esperaría más. Si no le confesaba sus sentimientos a Virginia, de seguro se volvería loco. Se dirigía a la Sala Común de Gryffindor, confiaba en que allí la encontraría. Caminaba rápido por los pasillos cuando unas voces llamaron su atención.

“Es su voz” pensó. Era la voz de ella, la reconocería en cualquier lugar. Pero no estaba sola...

La curiosidad mató al gato, aunque en este caso al mago. Harry buscó el aula de donde provenían las voces. Al fin la encontró y miró en su interior, pero en forma tal, que no se notara su presencia.

Allí estaba ella, tan hermosa como siempre. Su reluciente cabello rojizo le caía por la espalda, formando ondas que la hacían ver irresistible. Harry no pudo evitar fijarse en su cuerpo – después de todo era un hombre – bien formado para su edad, además que parecía haber modificado su uniforme ya que lucía un poco más ajustado de lo normal. Pero... aquellos azules ojos cual zafiros no lo miraban y su tierna sonrisa no iba dirigida a él. Colin Creevey la acompañaba.

Agudizó sus oídos e intentó captar lo que decían.




- ¿Y? – Colin lucía apenado - ¿Qué dices?



Ginny se mostraba dudosa. Al fin muy, pero muy sonrojada, dijo en un susurro casi inaudible:



- Esta bien, intentémoslo -



Lo que vio a continuación lo turbó de sobremanera. Colin al oír la respuesta de Virginia, había iluminado su rostro con una gran sonrisa e inmediatamente como llevado por un impulso de felicidad cogió a Ninia – como le decía Hermione de cariño – de la cintura y la cargó levemente dando vueltas con ella.



- Ya Colin, ¡basta! – ella reía por la actitud del muchacho, pero aún se mostraba un poco tímida.



Ya este hecho de por sí había despertado la ira del muchacho de lentes que se encontraba detrás de la puerta. ¿Cómo ese degenerado se atrevía a coger de esa manera a SU Ginny? Pero lo que posteriormente sus ojos presenciaron lo dejó sin habla: ¡Colin y Ginny se estaban besando! Y de una forma – ejemp – se podría decir “algo” apasionada.

El chico de cabello azabache no lo resistió más. Inclinó su cabeza y se retiró del lugar.

Mientras pasaba por un bote de basura dejó caer el regalo que tenía pensado darle a la pelirroja. Se había tardado toda la noche haciéndolo, pero ya no importaba... por dentro estaba desecho.

El chico dobló en la esquina y se perdió de vista. En el bote de basura se podía ver claramente una pequeña pero bonita tarjeta, la cual parecía haber sido hecha a mano, se notaba el esfuerzo que había hecho esa persona para hacerla. En aquella tarjeta se leía: “Sin ti no tengo consuelo, pero contigo estoy completo... TE AMO”



------ Fin del Flash Back ------



Aún lo recordaba como si fuera ayer. Colin y ella aún eran novios, ya no tenía ninguna oportunidad. La había perdido.





- ¿Harry?...¿no es cierto? -



De pronto volvió a la realidad. Es cierto, acababa de ganar el partido por la Copa de Quidditch y en esos momentos estaba hablando con sus amigos. ¡Qué despistado era!



- ¿Qué decías? – preguntó un poco apenado y sintiéndose tonto sobre todo frente a ella – Lo siento, estaba un poco distraído – intentó disimular una sonrisa.




Virginia Weasley se desconcertó en un principio pero luego le dirigió una de sus lindas sonrisas. A Harry le pareció que sólo iba dirigida a él. Se ruborizó levemente.



- Decía que a mi parecer tú juegas mejor que mi hermano en el campo ¿Tengo la razón? – ella continuaba sonriéndole.

- ¡Por supuesto! Sabes que nadie puede superarme – le respondió riendo.

- ¡Ginny! Oye, se suponía que tenías que apoyarme - Ron comenzaba a enfadarse.

- Vamos Ronnie, sabes que Ninia tiene la razón – Hermione seguía divertida por la situación. Hacer enojar a Ron era uno de sus pasatiempos favoritos.

- ¡¿Tu también Mione?! ¡Ahora todos están en mi contra! – Ron hizo un gesto de derrota fatal.



Todos soltaron la carcajada. A Hermione ya le dolía el estómago de tanto reírse, pero pudo al fin controlarse.



- Jajaja.. oigan chicos.. jaja... será mejor que entremos, ¿no lo creen? -



Ron, Harry y Virginia descansaron un poco y le dieron la razón a Hermione. Así todos se dirigieron al castillo.

Casi llegando a las grandes puertas de roble, algo en especial captó la atención de Harry. Allí, en el jardín, crecían majestuosos unos Tulipanes Negros. De por sí ya era única la posibilidad de poder apreciar aquellas flores negras, pero para Harry tenían un significado muy especial: por una parte representaban a su chica, a Virginia; pero por otra, reflejaban la tristeza de su alma, la cual se simplificaba en esas hermosas flores, tan bellas y oscuras al mismo tiempo.




Oye: bajo las ruinas de mis pasiones
Y en el fondo de esta alma que ya no alegras
Entre polvo de ensueños y de ilusiones
Yacen entumecidas mis flores negras.




Sí... así se sentía su alma...



- ¡Harry, apúrate! – Ginny le llamaba desde lejos.

- ¡Voy! – Harry se dirigió finalmente hasta donde sus amigos. Sin embargo, la imagen de aquellos tulipanes, esas flores negras, permanecía en su memoria.





¡Qué cansancio! Por más que lo intentaba no podía conciliar el sueño. Quizás era porque aún tenía un poco de ansiedad por haber ganado la Copa, o porque se habían quedado celebrando hasta la una de la madrugada.

Miró su reloj de pulsera: 2:30 AM. Sencillamente no podía dormir. Se había quedado mirando la hora. En realidad no era así... en esos momentos recordaba a la persona que le había regalado aquel reloj.



------- Flash Back ------



- Toma – la pequeña pelirroja le extendía un paquete rectangular envuelto en papel rojo escarlata.



El chico la miró extrañado. Era de por sí extraño que la hermana menor de su mejor amigo le dirigiese la palabra, ahora, ¿que le diera un regalo?



- Eh... gracias – trató de dar su mejor sonrisa – pero... Ginny, ¿Por qué me das este regalo?

- Yo...bueno, este... verás... – intentaba explicarse la pelirroja a la vez que sus mejillas iban adquiriendo un tono rosado – Verás, como se te dañó tu reloj en la segunda prueba del Torneo del año pasado... yo... pensé que, necesitabas uno – dudó un poco, pero continuó – puedes tomarlo como un regalo de cumpleaños, sé que ya pasó pero no pude mandártelo el día que era, lo siento, y además yo... yo...

- ... querías dármelo personalmente, ¿No es así? – le hizo el favor de completar la frase. Sabía que la pequeña era un poco tímida, además le agradecía que le hubiera tenido en cuenta. Ese detalle era muy lindo de su parte.

- Sí, sí, eso – respondió nerviosa.

- Muchas gracias Gin – terminó él dedicándole una sonrisa – ¿Puedo llamarte así verdad? – preguntó algo cohibido. Hasta ahora no se habían tenido mucha confianza, ni siquiera se podía decir que eran amigos. Pero, de alguna manera sentía que quería conocer más sobre aquella chica, no lo sabía, pero algo lo impulsaba a ello.

- No, no fue nada – respondió por su parte la pelirroja algo sonrojada pero a la vez contenta de que a él le hubiera gustado su presente – Y, ¡Claro! Puedes llamarme así, nadie lo ha hecho hasta ahora – añadió un poco más segura.

- Entonces Gin, ¿Qué dices?... Eeeh... hoy hace un día estupendo, ¿Qué te parece si caminamos un rato? – no estaba seguro de qué decir, la pelirroja siempre había representado un enigma para él – Quizá, podamos hablar un poco, no sé casi nada sobre ti – añadió expectante.

- ¿Por qué no? – Virginia se veía feliz – Caminemos un rato.



------ Fin del Flash Back ------



El comienzo de una bonita amistad... Aún recordaba ese día. Habían tenido una charla muy productiva. Harry nunca pensó que Ginny era una chica tan interesante, además de que ambos tenían muchos puntos en común. Así había trascurrido la tarde.



------ Flash Back ------



Conversaban de todo un poco. Pero llegó el tema del amor. Ahora venía la pregunta clave: ¿Quién te gusta?. Ginny respondió que en cuarto grado habían muchos chicos apuestos pero ninguno que le interesara. Harry por su parte consideró que ella podría guardar su secreto y se dispuso a contarle su amor por la buscadora de Ravenclaw, Cho Chang.

Al oír esa confesión, él notó que la pelirroja adoptaba una extraña expresión.



- Gin, ¿Te sucede algo? -

- No, no te preocupes, no es nada – respondió ella fingiendo una sonrisa. Desvió su mirada y se aproximó hacia un pequeño campo apartado de flores en el jardín donde se encontraban.



Harry siguió la mirada de ella para encontrarse con un pequeño campo de Tulipanes Negros.



- Son hermosos, ¿No lo crees? – dijo ella con una mirada melancólica y sosteniendo una de las flores negras – Son mis favoritos, ¿Sabes?... Los tulipanes negros, únicos en su especie... son fantásticos pero oscuros a la vez...

- Sí.... son bonitos – no sabía que responder.

- Presientes que reflejan tu alma... a veces, yo así lo siento... -

- ¿A qué te refieres? -

- Nada – río mientras negaba con la cabeza – Tonterías mías. Mejor, ¿qué te parece si entramos al castillo? Ya pronto anochecerá – sin esperar respuesta siguió caminando.



Estaba un poco desconcertado. ¿Qué había sido eso?. Sacudió enérgicamente la cabeza, no debía pensar nada. Siguió rápidamente a Ginny tratando de alcanzarla.



------ Fin del Flash Back ------



Aún esa última conversación lo seguía desconcertando. Pero se dijo que había sido un imbécil al hablarle a Gin de Cho. Obviamente que lo que había sentido por la buscadora había sido sólo un capricho. Trató de no pensar en ello y evocó más recuerdos...



------ Flash Back ------



Era un día cálido de finales de marzo. El viento soplaba livianamente y aun así desprendía las hojas de los árboles.

Era sábado, así que tenían el día libre. Por ser fin de semana de visita a Hogsmeade, casi todos los alumnos se habían ido. Aunque eran tiempos difíciles y se temía por algún ataque del Señor Tenebroso, se habían tomado medidas extremas de seguridad. A Dumbledore le interesaba la felicidad de sus alumnos y había hecho todo a su alcance para que los estudiantes pudieran visitar el pueblo tranquilamente.

Él, extrañamente se había quedado en el castillo. Aunque tenía la autorización de Sirius – que aún seguía siendo un prófugo – no se sentía con ánimos para salir de Hogwarts, además de que se conocía todo el pueblo de memoria.

Ron y Hermione se habían despedido muy temprano de él. Entonces sin nada más que hacer se dirigió al lago, uno de sus lugares preferidos cuando se trataba de estar solo. Escogió un árbol cercano y se sentó bajo su sombra, recostándose en el tronco. Cerró sus ojos con la intención de descansar un poco, por eso se sobresaltó cuando una delicada voz le habló.



- Así que hoy te quedaste -



Inmediatamente abrió los ojos. Le sorprendió verla allí. Le estaba sonriendo y ese día en especial se veía hermosa. “¿Pero qué diablos había pensado?”, se dijo a sí mismo. Sólo era Virginia, la hermana de Ron. Estaba a mitad de su quinto grado y ella del cuarto, hacía poco que se podría decir se habían conocido mejor. Pero, aunque su amistad apenas había comenzado, no podía explicarse el remolino de sentimientos que le acudían cada vez que ella estaba cerca.



- ¿Qué haces? – insistió ella al ver que no le respondía.

- Descansando y ¿Tú? – fue lo único que se le ocurrió decir después de despertar de su ensoñación.

- Digamos que me sé el pueblo de memoria – le sonrío – no tenía muchos ánimos de ir, además, hoy quería estar sola – dijo mientras se sentaba a su lado.



Se sorprendió. Lo que ella había dicho expresaba sus propios motivos. Al parecer ese día ella se sentía igual que él: no lograba encontrarse.



- Vaya, entonces me leíste el pensamiento – reconoció – tengo las mismas razones para estar hoy aquí – sonrió también.

- Ya lo veo señor Potter, entonces dígame, ¿Le permite a esta pequeña irrumpir en su soledad? – le dijo la pelirroja mientras le guiñaba un ojo.



Harry decidió seguirle el juego.



- No sería molestia señorita Virginia, al contrario, me halagaría su compañía milady -



Ambos prorrumpieron en risas. El asunto era este: un día para descansar, un chico y una chica sin más nada que hacer, un perfecto árbol para acurrucarse bajo su sombra y mil temas de conversación. El plan se veía muy bien.




Esas Flores Negras...
Ellas son el recuerdo de aquellas horas
En que presa en mis brazos te adormecías,
Mientras yo suspiraba por las auroras
De tus ojos, auroras que no eran mías.




A medida que pasaba la tarde ya habían conversado lo suficiente. Estaban cansados de hablar y el colegio seguía casi desierto. Los demás alumnos llegarían ya por la noche. Así que intentaron dormir un poco.

Las circunstancias sólo se dieron. Ginny, quien ya le tenía más confianza, no le vio problema el recostarse en él. Y bueno, en un principio se sintió un poco incómodo, pero luego no le dio importancia al asunto. Se acomodó de tal forma que él, recostado plenamente en el tronco, acurrucaba en sus brazos a la joven pelirroja, la cual se veía muy a gusto.

Al tener a Ginny en sus brazos se sintió más extraño de lo normal. Lo extraño era que le gustaba, y mucho. Se sentía muy bien al abrazarla de esa manera. No pudo evitar sonreír. Ella se veía tan frágil que le pareció como un hermoso cristal que debe ser tratado con cuidado por temor a romperse, y guardado como un tesoro preciado.

Se fijó en su rostro, en aquellas facciones delicadas y bellas, en sus ojos brillantes de color azul ahora ocultos por sus párpados. En aquellas mejillas suaves y sonrojadas, y en aquellos labios, delgados y de un suave tono rosado. Por un momento deseó besarlos, pero luego se regañó a sí mismo diciéndose que sólo era su amiga. No debía pensar en eso.

Sin embargo, los sentimientos humanos son complejos... El amor es complejo... y no se puede escapar de él.

Esa tarde, a pesar de todo lo que se había reclamado, fue una de las mejores de su vida. De su mente no se borraba aquella sensación de ternura y protección que había sentido al tener a Virginia adormecida en sus brazos.



------ Fin del Flash Back ------



En ese entonces esa sensación era muy confusa. Ahora sólo la veía como una de las tantas pruebas que te dan a entender que estás enamorado. Sólo que... cuando te das cuenta... ya es demasiado tarde y debes aceptar las consecuencias.



- ¡Bien hecho Potter! – se recriminó a sí mismo – No eres más estúpido porque tus ojos no son más verdes.



El tiempo se había ido volando. Cuando menos lo pensó ya eran las 3:30 AM y aún seguía en sus cavilaciones.



- Será mejor que duerma – dijo moviendo la cabeza de un lado a otro.



Miró por última vez el cielo estrellado y se acurrucó bajo las sábanas.





************


Nota de la Autora:

¡Hola! Soy conocida como leani o Shadowlady, y vaya, si es que llegaron hasta aquí es porque tuvieron la paciencia de leer toda esta babosada ^_^UU ¡Muchas gracias! ¿Y qué les pareció? Por favor, este fue mi primer fic de Harry, no sean tan duros conmigo.

Por cierto, los versos que están de fondo hacen parte del poema Flores Negras de Julio Flórez, un poeta colombiano, bueno, pero con ciertas modificaciones para el fic =P Espero que no me demanden O_o

Otra cosa, el nombre de “Ninia” no es mío, lo leí en un fic buenísimo, creo que se llama “Blanco y Negro”, es que me pareció súper kawaii para Virginia. Espero que la autora no se moleste ^^UU

¡Ah, se me olvidaba! ¡¡¡¡¡¡Dejen comentarios pliss!!!!! Escríbanme cualquier cosa, lo que sea, críticas, tomatazos, insultos (ya sabré comprenderlos ^^UU), para mejorar, ya saben. La historia no es muy larga, pronto publicaré los chaps que faltan ^ _^


Gracias de nuevo por leer ^_-
  • Wolfang
  • Shadowleani
  • Wolfang
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario