Flequillo maldito.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 85

El Martes en la noche, como debidamente les avisé a todos ustedes en lugar de a mi papá, me fuí para el Racing, y era una de esas noches fatales en las cuales se aparece un inspector en la puerta a arruinarle el cotorreo a la palomilla. Tengo 20 años y no tengo identificación, pero eso nunca ha sido un problema para entrar a algún sitio sólo para adultos desde que cumplí 16 años, porque muy a pesar de que sé que en circunstancias normales no aparento pasar de los 18, cuando me arreglo me veo algo mayor. Pero este hijo de puta me pidió credencial de elector. A mí, en vez de a mi amiga con cara de muñeca que mide un metro con cuarenta centímetros. Gorgorgor. A final de cuentas no me dejaron entrar y tuve que hablarle a Rocío -que andaba con su novio dando vueltas por el malecón- para que pasara por nosotras para estar con ellos desquitándonos de la cerveza que no tomamos en el bar. Pasamos por un Oxxo, compré un 12 y unos cigarros para la Mini porque al parecer se agüitó conmigo ya que tenía ligue ahí en el Racing. Dimos unas vueltas por el malecón mientras escuchábamos y cantábamos reggaetón y rancheras (¿pa' qué te casabas, Juan, si ya te habías divorciado?) enmedio de los ataques de risa más escandalosos que me hayan dado jamás -me valen las críticas-, luego fuimos a casa de Rocio y fuimos felices.

Ahí me dí cuenta de que en realidad no tengo siquiera un poco de iniciativa. Como el Miércoles de la semana pasada la mamá de Rocío salió de viaje, nos quedamos salvaguardando -con cerveza- la propiedad todas las noches del Miércoles al Sábado, y todas las veces hubieron personas constantes: Mini, el novio de Rocío, y don L. -honorable señor con el que me entiendo de una forma fantástica-. Como esta vez sólo era la parejita, Mini y yo, como que se echó algo de menos a don L., pero yo de entrada me negué a llamarle para que fuera porque en realidad me cohibo bastante al hablarle frente a otras personas. Una media hora después, Rocío me pidió mi celular para mandar un mensaje. Cuando me lo devolvió, estaba marcado el número de don L. y, en menos de un segundo, una voz en el auricular preguntaba por Mnemósine.

Al final sí fue a acompañarnos, y me hizo el comentario de que ya quería verme, pero le detenía el hecho de que yo no parecía demostrar lo mismo. Eso me molesta de mí misma, porque a mí lo que me falta es valor y no ganas, y con esa peculiaridad mía he alejado a un buen número de personas a lo largo de mi vida.

Ayer don L. tenía de nickname en el MSN "Mνημοσύνη: Con tu poción la magia puede brotar". A mí me pareció haber escuchado eso en alguna ocasión -pero sin el Mnemósine griego-. Y ya decía yo: Mystic love, de Los Pericos.

Dame lo mejor:
tu alma y tu calor.
Así quisiera estallar.
Ouuuh aaah.

Yo que te soñé
poesía sin final,
ese es mi limbo.
Ouuuh aaah.

Mystic love,
con tu poción
la magia puede brotar
sólo a darme paz.

Mystic love,
sos adicción.
Mi último aliento se irá
en busca de paz.

Por siempre serás
mi buen humor
cuando no pueda seguirte.

Mystic love,
con tu poción
la magia puede brotar
sólo a darme paz.

Mystic love,
sos adicción.
Mi último aliento se irá
en busca de paz.

Mystic love,
con tu poción
la magia puede brotar
sólo a darme paz.

Mystic love,
sos adicción.
Mi último aliento se irá
en busca de paz.

Dame lo mejor:
tu alma y tu calor.
Así quisiera estallar.
Ouuuh aaah.

Yo que te soñé
pagana y demencial,
hoy no eres niebla.
Ouuuh aaah.

Mystic love,
con tu poción
la magia puede brotar
sólo a darme paz.

Mystic love,
sos adicción.
Mi último aliento se irá
en busca de paz.​

Ah. ¿Que qué tiene que ver mi flequillo en todo esto? Pues todos los presentes en casa de Rocío coincidieron en que me hacía ver muy infantil y fue la posible causa por la cual esta vez sí me pidieron credencial en el Racing.
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