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Publicado por Aithra en el blog Faute Éclatante. Vistas: 35

Las semanas se han pasado corriendo o volando - según se prefiera - a una velocidad supersónica.

Y es un tanto deprimente, todo se escurre tan rápido que no te da tiempo de pestañar. Un rato tu cara está estirada y al otro lleno de arrugas; en otro estás cantando en una fiesta y al rato en un funeral, y así vamos.

El miércoles posterior a que abriera el blog ocurrió el terremoto en el norte. Fue un día realmente extraño.

Ya no recuerdo muy bien mi día de clases, sólo que me estuvieron llamando todo el santo recreo para que fuera a la iglesia (del colegio) porque necesitaban un pianista para que tocara en el funeral. Habían traído a un muertito ese mismo día.

Y yo recordé que habían traído otro [muertito] el día anterior.

No podía quedarme hasta que empezara el servivcio porque tenía que ir a hacerme exámenes. Por lo tanto recorrí todo el colegio buscando a algún pianista. Lo encontré, hablé con el capellán, entré a la iglesia. Y No todo fue precisamente en ese orden (algunas valen por dos)

El señor del ataúd debió haber sido un militar, y vi a una tía allí con la que apenas hablé (distraídamente le pregunté si había visto al capellán) y luego me fui.

Nunca supe qué hacía ella allí.

En el metro, de ida a mi casa, reparé en que no atiné a preguntarle a esa tía por qué estaba allí, o ni siquiera simular alguna condolencia por si las moscas, digo. Fui una desubicada de primera.

Medio nerviosa llamé a mi casa, le pregunté a mamá si sabía algo de la tía (no le recordaba el nombre, me la puse a describir: es pequeña, ojos, boca, nariz...) fue todo confuso. Al final ella no sabía nada y yo colgué.

Por una extraña razón, cuando guardé mi celular vi la hora:

12:43 (pm, of course)

Llegué a Bellavista, pasé por Falabella y una vendedora le decía a la otra:

"¿No sentiste el temblor? Fue fuerte."

¿Temblor? Me puse a pensar en diferentes formas en las que el metro se puede derrumbar cuando ocurra un terremoto. Eso sí lo sentiría.

Definitivamente no me gustaría estar allí.

Llegué a casa, vi las noticias del terremoto, y todo me pareció un poco tonto.

¿Yo nerviosa por la muerte en el metro, mientras en el norte se derrumbaban casas y la gente quedaba desamparada, que sigue muy viva?

La relación se me hacía injusta,aunque de todas formas hayan muerto un par de personas. Digo, algo en común podrían ser las muertes, el dolor y el llanto. Pero, aún así había algo que no me conformaba, que seguía siendo injusto e igualmente doloroso por ambas partes.

Esa histeria colectiva, ellos que ya no tienen nada salvo su...

Un rato después estaba en el centro médico, me tenían que sacar sangre. Me demoré más en pagar el bono (en que pusieran mi dedito índice en el censor una y otra y otra y otra vez, hasta que como por un milagro, me reconoció - y no es que sea el colmo de lo no famosa, pero tengo que arreglar ese asunto en la previsión), que en el exámen mismo.

Y estaba nerviosa. Hacía tiempo que no me sacaban sangre [no desde los nueve, cuando iba a la católica y me ponían unas mariposas en el brazo mientras me hacían leer Condorito]. Con total indiferencia la enfermera (¿son enfermeras?) me pidió que extendiera mi brazo, puso una banda apretada alrededor de él, que cerrara mi mano en un puño, que buscara la vena, soltaba la bandita, que soltara el puño,

Y zaz.

Aguja clavada en la vena, no dolió, salvo la molestia del pinchazo, la sangre oscura fluyó hacia un tubito transparente y en menos de un minuto tenía un parche curita en mi brazo y la enfermera que miraba a todos lados menos a mí, me dijo que ya estaba.

Cuando salí, sentí un cosquilleo por tdo el cuerpo, los labios se me curvaban de arriba hacia abajo como en un tic, y fue por pura anhelo de no hacer el ridículo y nada más, que no me puse a reír como una histérica.

Todo era realmente, muy, muy estúpido. ¿Por qué? Ahí estaba el problema: No tenía idea.

Además, el día anterior había sido martes 13.

Los resultados salieron al día siguiente: Todo normal, no tengo problemas a la tiroides;En el norte mandan ayuda humanitaria, cientos de damnificados.

No supe el nombre del muertito.


Aithra
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