Entre tu y yo

Publicado por CENTSOARER en el blog Un blog que se actualiza con cierta regularidad. Vistas: 122

Estoy escribiendo muy quedito porque quiero que piensen que mientras me leen, hablo quedito... es decir, interprétenme quedito. Y no les voy a decir que sólo lo hagan y callen sin reprimendas, porque siempre me ha parecido adecuado exponer las razones para que las personas comprendan por qué hacen las cosas que hacen, todos sabemos que en casi todo y casi siempre hay excepciones. El asunto es que no quiero que me escuche mi otro yo mientras les digo sus secretos... y para ser sinceros, shhhh, no quiero que a ustedes tampoco los escuchen, de ninguna manera, sus otros ustedes. Me podrán decir que es ridículo, que ustedes junto con sus otros ustedes, son ustedes en sí: pero yo no confío en nadie.

Y sigo hablando quedo para que mi otro yo no despierte y me someta, así que les digo que mi otro yo, desde el jueves, se ha comportado como un idiota, y no es que yo lo sea o no, sino que casi se metió en problemas severos. El muy imbécil, sabe de antemano que si bien algunos le tienen aprecio, no son todos los que él aprecia quienes le corresponden. Pues estaba él en el billar cerca de la escuela, gracias a la invitación de una de esas extrañas especies reproductoras con cabello y pelos, compartiendo algo de alcohol en una mesa con gente que... me da miedo a mí, no a él, cuando de pronto llegó Erik (un tipo que no es perfecto, pero me consta que se acerca mucho, en lo humanamente posible) a la mesa y el otro (yo) le invita un trago, se lo toma mientras le platica de sus viajes y de sus planes, repentinamente sale, baja por las escaleras y le sigue (el otro yo), le sorprende fumando marihuana. Eso no le importa al que salió, no, el problema fue que vio a los encargados del billar llamar al teléfono que supuso, era de la policía y bajó a ver que Erik no estuviera en una mala situación, cuando ya él estaba en una delegación. Así que mi otro yo buscó cómo negociar y verificó el mal estado de la ética de las instituciones policíacas. Diablos, que salgo de ahí de donde estaba gracias al nerviosismo del otro y simplemente me alejé del maldito ese, qué idealismo moral el de la juventud, y qué decadencia la de la senectud. Cuando llegué a mi casa puse música, lo único bueno en el billar fue Idioteque y Enjoy the silence, fue entonces que llegó un tipo (que seguramente era un 'otro él') y me confesó sus penas... y era otra vez uno que le importa al otro yo. Entonces salió. Puse Something I can Never Have, en las tres versiones que la tengo mientras él se desgarraba la garganta, luego puse Comfortably Numb y finalicé el lapso con Wish you were here. Salí de mi casa mientras lo dejé tomándose la Corona que mi otro yo le invitó un rato antes. Subí las escaleras y dí con el departamento de su novia, la encontré hablando con la mujer que, a su vez, vive arriba de su departamento. Dije tres o cuatro palabras y regresé a mi cuchitril. Luego llegaron ellas y yo pensé en una orgía, pero enseguida hablaron y mi otro yo comenzó a portarse bien. A partir de ahí se trató de convencerlo de subir, él estaba ebrio y tenía ganas de escuchar música, yo no lo culpo. Pero en aquél momento el tipo otro, se encargó de ayudar a que se fuera porque sobreimpuso una directriz primaria: ERA LO MEJOR PARA ÉL... qué ingenuo ese tipo y yo qué condescendiente. Hoy ya no son novios. Qué porquería.

Me levanté el viernes para ir al laboratorio, todo iba bien hasta que unas lecturas en espectrofotómetro decían barbaridades, mi otro yo suspendió el experimento al no encontrar una razón para el error. Yo no lo permitiría jamás, y que me golpea hasta dejarme inconciente. Es un tipo agresivo, tal vez lo maltrataron mucho de niño, tal vez y creo que es lo más probable, está cansado de mí, porque como les decía antes, sin secretearme sino a voces, amables lectores, me canso fácilmente de las personas... ¿quién sino mi otro yo se parece tanto más a mí? Yo pienso que lo tengo harto, y para no dejar el curso de mi sinceridad, debida a mi venganza contra mi otro yo, por hacerme pasar un fin de semana dilatadamente... frugal y desdichado, que para hoy por la mañana me dejó abatido.

Por favor sigan haciéndome el favor de un aceptable silencio, comedidos lectores; que ya no tengo mucho más que decirles, y para que ustedes no tengan problemas con esos otros que tienen dentro y fuera (si hay fuera). Lo último que les diré es lo más escandaloso del fin de semana. Verán que mi otro yo es un mezquino. El sábado por la noche se volvió a embriagar mientras que yo volvía a mí, estaban unas parejas de conocidos, todos bastante mayores -es mi uso- con respecto a mí, ya cercanos a los 30, y había una mujer que no llevaba acompañante. Cuando supe que era casada comencé a flirtearle, eso fue lo que me provocó el alcohol y ciertamente no me arrepiento, el problema son sus relaciones afectuosas con algún miembro de mi familia. Cual tahúr en garito, y ésto implica engaños y horribles fullerías, hice gala de mis más grandes dotes de Don Juan, y le propiné una serie de falsos agasajos a los que no pudo resistirse y a medio arduo trabajo... aquél imbécil sale a flote, recuperando lugar y me dice "Ve a dormir, mejor". Me fui a dormir, oh señores, con un dolor insoportable de gónadas. Y al amanecer sólo estaba harto de mi otro yo y de sus finezas. Pasé el día entre sábanas e irremediablemente purgué mi cuerpo y alma al caer la noche, comí bastante aceite, me masturbé y leí un viejo cuento que guardo celoso y se guarda sin cuidado a sí mismo, en el baño. Me pregunto si leí el cuento, o si leí el otro cuento que es el mismo.

Si ya han leído todo ésto, pueden atisbar bien que no soy yo el que ha obrado mal. Pueden reparar que he sido sumamente sincero en lo que a mí respecta, y que el que les cuente en secreto lo mío -y lo otro mío- no significa traición o que en mí la fidelidad y la lealtad no signifiquen... no, señores: se trata de MIEDO, miedo a mi otro yo que no es a mí mismo. Si ustedes se acataron, y leyeron quedito, para no despertar a ningún otro, han de entenderme bien.


Esperen, aún no se escandalicen. ¡DESPIERTATE IDIOTA! ¡Miren cómo duerme! Lo jodí al pobre... primero lo dejé débil y sin comer y luego le dí unos fármacos. Que sea tiento al hablar es por pura perversidad, pero ustedes saben que se lo merece, Dios lo quiso así, para él, y si fuera absoulto entonces yo soy Dios, porque yo lo quise así, ¿será por eso que dejé de creer en el que dibujan barbado? ¡Mejor dejaré de hablar quedo ahora mismo!

¡¡¡¡DESPIÉRTATE IDIOTA, ENCÁRGATE DE MI VIDA IMBÉCIL!!!!
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