El rave y los hongos.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 81

Anoche fue el rave y por fin me comí los hongos que conseguí la semana pasada. Psilocybe semilanceata culivados -según tengo entendido- en Oaxaca, para el que le interese. Honestamente no sé bien cómo comenzar a contar todo lo que pasó porque fueron muchísimas cosas y a pesar de que lo recuerdo, es como tratar de describir coherentemente un sueño extraño.

Llegué al rave con la mitad de los que fuímos a Loreto. Venía Él, Jaha y 4 hombres. El local estaba retiradísimo de la ciudad, muy clandestino todo. Llegamos y no había nadie dentro aún, así que nos quedamos fuera tomándonos un vodka que habíamos comprado antes de salir de la ciudad. Tomé muy poco porque ya tenía en mente comerme los hongos y no quería que se me cruzaran con alcohol. Fue llegando más gente. De repente llegaron en dos carros todos los que faltaban de Loreto y nos pusimos a platicar ahí afuera. Cuando toda la calle se llenó de carros y adentro ya había una buena cantidad de gente, comenzamos a entrar.

Estaba bastante bien el lugar. Me quedé un rato con los de Loreto y luego llegaron mis amigos más grandes. Les pregunté si ya se habían tragado los hongos y me dijeron que no, que me andaban buscando para hacerlo. Nos fuimos a sentar en rueda, separamos los tallos y los sombreros y los colocamos en una mesa al centro. Nos agarramos de las manos, Juan dió algunas indicaciones a las que los probábamos por primera vez, nos deseamos buen viaje y nos los tragamos. El sabor no es muy agradable, cabe decirlo. Es como comer palomitas de maíz viejas, amargas y un poco grasosas.

Me fuí a bailar con una amiga que también los había probado. Pasaron 15 minutos. Media hora. Nada. Le pregunté si ya le habían explotado y me dijo medio decepcionada que no, y que le hiciera el favor de acompañarla al baño. Fuimos, me quedé afuera cuidándole la puerta, y de repente... ohcielosdemoniosjuarjuar. Comencé a sentir en los dedos el latido de mi corazón, estaba con el tacto a todo lo que daba. En las piernas sentía los bajos de la música. Me quedé observando la puerta esperando que ella saliera, y la puerta comenzó a palpitar al mismo ritmo de mi corazón. Cerré tantito los ojos para volver a ver bien y cuando los abrí todo lucía lejaaaaaaaaaaaano lejanísimo. Me sentía sumamente sola, y la persona más cercana la veía a kilómetros de distancia de mí, pero escuchaba cada palabra, cada plática como si me la estuvieran susurrando al oído. Me comenzó a dar un frío terrible y en un momento llegó Él por detrás y me abrazó. Me preguntó si estaba esperando el baño y me volteé para quedar frente a frente con él y le respondí que en realidad estaba esperando a mi amiga. Desapareció el frío, la sensación de soledad y fue como si el corazón me explotara de -viene algo mamón- pura felicidad. Lo abracé y de repente fue como quedarme ciega. Veía todo a mi alrededor pero por alguna razón yo sabía que no existía nada más que el espacio donde estábamos nosotros. No me podía mover sin que él estuviera abrazándome o tomándome de la mano. Yo lo seguía, pasábamos enmedio de la gente, y a pesar de tenerlos cerca, no distinguía a nadie. Sólo logré distinguir a algunos de los amigos con los que había comido -a los que más aprecio les tengo- y a Él. El resto de la gente eran sombras nada más, mezclándose con sombras que de repente saltaban de los árboles, y que estaba conciente de que estaba imaginando a pesar de estar viéndolas tan claramente.

Justo al llegar a la bolita donde estaban Juan y el resto, todo se veía en blanco y negro, salvo ellos -y Él- y las luces. Juan bailaba agitando un cigarro, y saltaban chispas de todos los colores, y de repente la brasa se veía azul, verde, rosa, amarilla. Todos estaban bailando y desmadrándose, menos yo y otro de los que había comido, que nos pegó al revés y nos hicimos muy introvertidos, sólo viendo al resto de la gente. Nos quedamos viendo a la luna. El halo que la rodeaba era de un azul intenso, y después del azul se veía rosa, morado, amarillo. Me aturdí de ver la luna y me dí cuenta de que todos habían dejado de bailar. Uno de ellos dijo "Miren las estrellas". Volteamos todos hacia arriba y era como si las perras hubieran estado en movimiento y se estuvieran frenando sólo para que pudiéramos verlas bien. Algunas se alejaron de repente y otras se acercaron, y se acercaron, y se acercaron...

P: Juan, vamos a ellas.
J: ¿Ya?
P: Sí, vamos.
S: No vayan, se están cayendo solitas.
J: Nunca llegan, Sandra...

En eso llegó la amiga a la que había acompañando al baño. Al parecer apenas le había explotado, porque llegó riéndose y repitiendo "No lo puedo creeeeeeeeeeeeer. No es cierto, no es cierto". Todos nos reímos con ella y de repente se calmó y dijo que "ya, ya pasó". Todos nos reímos de ella y le dijimos que se esperara cinco segundos. Volvió a reírse y a gritar "Volvióoooo". Le dijimos que volteara a ver las estrellas y se puso a gritar "no mameeeeeen, se están cayendoooooo".

Es curioso cómo reaccionamos todos diferente. Yo me puse sumamente introvertida, a tal grado que no podía siquiera distinguir a las personas que no consideraba mis amigos, y sólo quería estar con ellos porque así me sentía segura. Y yo no gritaba, hablaba bajo. De hecho muchos pensaron que no me habían hecho efecto porque no me estaba portando tan extrovertida como los otros. A Él lo traje pensando que no me los había comido durante un buen ratote, porque decía que me veía bastante normal (mientras yo veía que le salían estrellas de los ojos xD).

Lo ví parado a unos pasos de mí platicando con un amigo. Volteó a verme y vino hasta donde yo estaba. Yo estaba temblando de frío y me dijo que me cambiaba un collar que traía yo por su sudadera. Hicimos el cambio y se quedó abrazado de mí por el frío. De repente me daba un beso o yo lo mordía. Pasaron horas y horas y horas así. (En realidad fueron como 15 minutos que se sintieron eternos). Creo que comencé a sudar, porque de repente me sentí empapada. El aire lo sentía lleno de gotas de agua helada, como si estuviera lloviendo, pero no. Veía muchas sombras brincar a nuestro alrededor, saliendo de las plantas y volando sobre nosotros. Le pedí que me acompañara al baño para espabilarme un poco. Llegamos, entré, y oh error... de nuevo la cabina palpitaba, como al principio, con la pequeñísima diferencia de que ahora yo estaba dentro y sentía que esa cosa se cerraba cada vez más como si me fuera a masticar. ¡Y a mí me hizo gracia! Me quedé un ratito viendo y salí a donde estaba él.

Se me pasó la sensación de humedad y mi tacto regresó a la normalidad. Pero volví a ver raro. Ahora todo se veía como si estuviera viendo la televisión muy de cerca. Se veían puntitos verdes, azules y rojos, uno al centro y el resto rodeándolo, y expandiéndose. De Él seguían saliendo estrellitas. De un momento a otro, se me perdieron de vista los puntitos de colores y comencé a verlo todo como a través de un panal, con muchas figuritas hexagonales. Después de un rato, las figuras se convirtieron en pixeles, y toooodo lo veía pixelado, conservando aquello de "gente especial a color y resto del mundo blanco y negro y oscuro".

Comenzó el Trance con todooooo. Y me sentí caliente, con la sangre hirviendo. Y blah blah blah, ya me dió flojera este post. De nuevo me explotó el tacto. Los nacos de Loreto se quisieron ir. Me subí al carro con Él porque nos estábamos muriendo de frío. Llegó la policía en mil patrullas. Se me bajó el efecto. Fuimos a dejar a todo el mundo a sus casas. Fuimos Él y yo a cenar taquitos. Nos quedamos como dos horas platicando en el carro luego de cenar. Me trajo a mi casa. Nos quedamos una hora en el carro platicando. Me metí. Él casi se queda dormido. Ahorita estamos hablando. Y ya.

Me dí cuenta de muchas cosas. Ahora es como si quisiera ver todo de forma distinta. Es muy muy muy raro.
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