El guardia de la frontera

Publicado por Rwida Raud en el blog Intradiégesis. Vistas: 59

Había una vez un guardia suizo que trabajaba en la frontera con Austria. Llevaba muchos años en aquel puesto y se tomaba muy en serio su trabajo. Una mañana llegó a la frontera un austríaco montado en bicicleta. En la parte de delante de la bici llevaba un canasto lleno de arena. Otro guardia le hubiera saludado sin más y le habría dejado pasar, pero el guardia suizo, no.

Sacó un rastrillo que guardaba a tal propósito y empezó a rastrillar la arena, sospechando que el austríaco pasaba contrabando. Pero al no encontrar otra cosa que arena, le saludó y le dejó pasar. Lo mismo ocurrió al día siguiente y al otro. A pesar de no encontrar nunca nada, el guardia siguió rastrillando la arena día tras día, así durante treinta años. Por fin, un día habló con el austríaco.

- Tengo que hacerle una pregunta que llevo haciéndomela muchos años. Hoy es mi último día de trabajo, me retiro. Durante todos estos años, he sospechado que usted era contrabandista. Ahora se lo voy a preguntar, pues necesito saberlo: ¿Es usted realmente un contrabandista?

Viendo que el austríaco titubeaba, el guardia suizo le tranquilizó.

- No se preocupe, le doy mi palabra de honor de que no le denunciaré. Pero tengo que saberlo.

- Muy bien, se lo diré: sí, soy un contrabandista.
- ¡Ajajá, lo sabía! Pero yo cada día miraba muy bien el canasto y sólo encontraba arena. Dígame, por favor, ¿qué pasaba de contrabando?
- Bicicletas.
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