El arbolito que nunca se debe acabar

Publicado por Aoshi en el blog [The LionHeart]. Vistas: 115

Bueno, esta es una especie de memoria que tiene que ver con lo ocurrido hace algunos días cuando me enteré de la lamentable noticia de una amiga forera falleció producto de un suicidio. Solamente quiero que ella sepa, en lo más profundo del otro mundo (yo creo en eso.) que acá tiene a una persona que maduró, creció y se educó gracias a ella, por la que siente un profundo respeto y admiración.

Descanza en paz, Camila. Descanza en paz, guerrera.

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Un click. Una ventana. Un simple saludo o un deseo de confesión. A través de mi monótona y suculenta vida, la cual representa un dichoso árbol, de hojas verdes y saludables, de raíces acopladas a la perfección, y una altura inimaginable. Cada ramita de aquel árbol se nutre cada día más: el hecho de conocer gente nueva produce cierta nutrición a mi humanidad. ¿Y por qué las ramitas crecen? ¿Por qué? ¿Por qué existen más ramitas si con las existentes es suficiente? Pues, yo no sé la respuesta, pero tengo la conclusión de que cada persona que quiero, cada persona que amo y admiro, es una ramita. Las hojas de aquellas ramitas son los aprendizajes. Los aprendizajes que he aprendido de esas personas. La maduración que he obtenido gracias a ellos. Y cuando una ramita se corta, y cae a los suelos, derrotada, te pesa en lo más profundo de tu ser. Sí. Quizás en medio de tanta ramita puedan existir una variedad indescriptible de ramitas: nuevas, viejas, preciosas, grises, en fin... Lo que sí queda claro es que cuando una de aquellas ramitas se rompe, el daño está hecho, y ni con un sinfín proporcional de ramitas podrás cumplir el vacío que esa ramita te ha dejado. No sólo en tu estructura, si no en tu alma. Hoy es el día donde siento que una de las ramitas más importantes en mi vida, se rompió, y si se rompió fue porque ella lo quiso. ¿Acaso ella deseaba alejarse de todos los demás arbolitos, que junto a mí, se nutrían con todo lo que esa ramita nos entregaba? ¿Acaso no podíamos mantener aquel lazo que nos mantenía unidos a través de los años? Y mi pregunta es: "¿Por qué?" ¿Por qué no poder seguir así? La respuesta sólo la ramita lo sabe. Pienso y pienso, a través de mi mente, buscando respuestas a interrogantes, buscándole la solución a dudas pronunciables. El núcleo de mi arbolito late, late de pena, de tristeza y amargura. En este frío día las más preciosas hojas se transforman en oscuras y grises. Me remuerde la conciencia el hecho de saber el porqué de todo. O, también, el "cómo". De ahora en adelante este arbolito dejará de ser tan egoísta, y se preocupará de cada una de sus ramitas, otorgándoles protección, cariño y comprensión, procurando que se mantengan a su lado por lo que le queda de vida. Quizás el arbolito finalmente se caiga, quizás el arbolito descienda de su radio usual, pero cuando este arbolito se caiga, a su lado aferrándose a todas sus ramitas que lo han nutrido con una preciosura sin igual... el arbolito morirá feliz, con el color de sus hojas distinguiéndose a través de los matices grises que provoca una pérdida. En medio de cada ramita una imágen se posará: Hombre, mujer, niño, niña, abuelo o abuela, da igual. Todas las persona somos un arbolito, y debemos proteger a nuestras ramitas, porque nunca sabemos cuando ellas se van y nosotros no alcanzamos a disfrutarlas. Aprovechen cada instante, cada segundo con sus ramitas y no las desperdicien, porque no hay nada más triste que un arbolito o sin hojas o con hojas destruidas.
  • Whis
  • Nhiary
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