Dos mitades de mí misma.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 72

A ti me entrego, porque si, porque así lo siento. Dejo todo y voy hacia ti, hacia mi vida ¡te necesito tanto!, que todo lo que me rodea no es mas que migajas de vida. Nada me llena, nada me sacia, todo es una burda mentira que arrastra esta vida ruin que me separa de ti. Y quiero vivir tal como soy, con la grandeza y con la pobreza que me hace ser lo que soy. Voy hacia ti con la cabeza agachada, con la mente abierta y el corazón destrozado.

Y esto no es más que un sentir que me mata y me da vida, que me inunda la razón y que me eleva hasta lo más alto. La espiritualidad de este sentimiento, es llanamente un acopio de amor, ¡de puro amor!

Dentro de mi, la vida me divide en dos mitades que me parten, que me rompe los dias. Llega un momento que no se quien soy, y en realidad las dos mitades se complementan. Pues no es nada la una sin la otra, pero voy distinguiendo cual de las dos es la más real, la más pura. Esa soy yo cuando te pienso, si... en esos momentos en que estoy absorta del mundo, y me entrego a la locura de este amor que duele tanto en el alma, que me descoloca de esa otra realidad que día a día vivo.

Este sentimiento, me esta condenando a cadena perpetua, y la pena que estoy pagando, no es otra que la de no estar a tu lado. Quiero cumplir rápido la pena, pagar mis culpas y mis pecados, cumplir con los que me rodean, para por fin poder estar libre y realmente encarcelarme a tu piel por la eternidad. Libremente sin equipaje, dejare una mitad metida en la maleta del recuerdo, y saldré cualquier atardecer, metida en esa mitad de mi, que elige ser tu mitad.

A tu lado, se que olvidare esos otros momentos que me obligaban, que sinceramente me ataban a una vida sin tu amor. Hoy estoy aquí sentada frente al teclado, los sentimientos afloran y las lagrimas se vuelven sal en mi rostro, asoman a mis ojos, fluyendo sin más, ¡y es que duele tanto este amor! Esta sensación de desasosiego, de rabia contenida por la pasión y el deseo de estar y ser en ti.

Te llamo, y cuando escucho tu voz, se dibuja una sonrisa en mi rostro, la vida me premia con el calor de tu voz, y me lleno de esperanza de nuevo. Mis ojos brillan con más intensidad y mi piel se aterciopela, como si tu voz me acariciara o abrazaras con ella. Surtes un efecto en mí, que nunca hasta ahora había sentido.
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