Mineko Kia 27 Diciembre 2007
Nunca ningún año es igual al anterior, por más blanco-negro que puedas vivirlo. Puede haber pequeños matices, pero siempre te deja algo nuevo, ya sea para bien o para mal.

Con la Navidad, a mí me está sucediendo justo lo contrario: el ver árboles y adornos por doquier, así como tanta iluminación en las casas, me regresa automáticamente a mi infancia. Mi madre nos cuidó mucho la inocencia, así que el ver un árbol decorado o un nacimiento me recuerda esos momentos en los cuáles la única preocupación infantil era preguntarte qué te iba a traer el Niño Dios o los Reyes.

Yo me pasé una Navidad como no la esperaba, en grata compañía (cuando pensaba en pasarla sola) y también espero cosas para el 2008. La mayoría no será muy agradables, antes bien me estoy preparando mentalmente para cosas fuertes, nuevos choques... ya sabes... nuestra situación socio-político-económica está en ebullición y el año que viene le tocrá agitación a la empresa donde trabajo.

Estamos agarrando aire, pues y por lo pronto, uno de mis deseos a corto plazo es poder verte pronto y también deseo verte pronto feliz con tu parejo ;)