Dias de Lluvia ""One-Shoot"

Publicado por Kayazarami en el blog Espiral de Luna. Vistas: 237

Para liney, por adivinar cual era la “cuestión oculta” en el capitulo 5 de ¿¿Por que me has abandonado??((SesshxKag))

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El frío de esta mañana me recuerda a ti. Afloran los recuerdos. A tu largo cabello bajo la lluvia, al día en que nos conocimos...

Yo llegaba tarde al Miko Gakuen, uno de los institutos más famosos de Tokio, dedicado a la memoria de una sacerdotisa de la época feudal que luchaba “contra los demonios”, una mera leyenda tan conocida por todos...

Aquel día diluviaba y yo había olvidado mi paraguas. Corría todo lo que podía avanzando a través del parque que se cruzaba con el camino, cuando tropecé y mi cuerpo se abalanzo hacia el suelo. Pero no llego a tocarlo.

Una calida pero fuerte mano me tomo por la cintura, impidiendo que cayese. Alcé la vista hacia el lugar de donde había salido y me encontré con tus ojos oscuros, como la noche, tu rostro tranquilo, tu larga trenza azulada. Ese uniforme igual al mío, pero masculino.

-¿Estas bien?

Me cubriste con tu paraguas.

-Ah, si, muchas gracias...Estooo...

-Bankotsu, Bankotsu Hiba. ¿Y tú eres...?

-Kagome Higurashi.

-No traes paraguas, ¿quieres venir conmigo?

-Ahhh... Arigato....^.^

Caminamos y caminamos, entretenidos en nuestra conversación. Aquel día que llegamos tarde, la primera vez que yo era impuntual. Al llegar al instituto, te separaste de mí, estabas un curso por encima del mío y nos despedimos. Pensé que nunca más volvería a verte. Las horas pasaron y una nueva inquietud nació en mi, algo que jamás había sentido, ni tan siquiera por Inuyasha Tashio, el chico del que llevaba años enamorada, un chico arrogante y presuntuoso que salía con mi hermana Kikyô.

Al salir, allí estabas tú...Volvía a llover. Me acerque a ti.

-¡Hola! Gracias por lo de esta mañana.

-¿Vamos?

- *o*¿Como?

-Sigues sin paraguas, ¿no?

-¡Ah! Arigato....^.^

Estabas esperándome. Mi corazón latió violentamente y a partir de entonces nunca jamás pudo recuperar el ritmo que hasta entonces había llevado. Me acompañantes a mi casa. Nos despedimos, sentía una gran angustia en mi pecho: Todo había acabado, no nos volveríamos a ver.

Pase la tarde pensando en ti, no podía apartarte de mi mente.

Me desperté a la mañana siguiente, con muchas ganas de ir al instituto, cosa poco habitual en mí. Mis padres se extrañaron, yo me limite a sonreírles.

Salí de casa corriendo, deseosa de poder verte, aunque fuera de lejos. Cual sería mi sorpresa al encontrarte a la vuelta de la esquina, parado, con la cartera en el suelo, como esperando a alguien. Me aproxime. Tú me miraste y sonreíste.

-Buenos días, ¿que te trae por aquí, esperabas a alguien?

-Por supuesto-me tomo de la mano- a ti.

-O///O ¿Co...Como?

-¿Te molesta?

-¡¡N...no, claro que no!!

-Entonces..¿Puedo pasar a recogerte a partir de hoy?

- V///V ¡¡Ah!! Vale, Pero...¿Por que?

-Quiero que seamos amigos y....

Me percate de que él se sonrojo y guardo silencio...

-¿Y?

-Nada...¿Vamos?

-Umm...si ^.^

Ya nunca fallaste, siempre estabas esperándome al salir de mi casa y cuando terminaban las clases, incluso los días que no tenías clase a primera hora venías por mí y me acompañabas, luego regresabas a tu casa hasta tu hora. Yo siempre llegaba tarde al instituto y era la primera en salir al terminar, a ti te pasaba lo mismo. Pasábamos mucho tiempo juntos, era feliz a tu lado, hablábamos de tantas cosas...Me contaste sobre tus hermanos, a los cuales querías más que a tu propia vida, de tus sueños, esperanzas, caprichos. Yo también te contaba todo...Me enamore de ti, pero no era capaz de decírtelo, éramos tan buenos amigos... Hasta que llego aquel momento...

Me pediste dar una vuelta por el parque en que nos conocimos, mientras volvíamos, yo accedí tranquila, no era la primera vez que lo pedías y ya sabía lo que pasaría.

Siempre que cruzábamos el umbral del parque, hasta que salíamos, te quedabas callado, pensativo. Cuando me pedías dar una vuelta por el, te quedabas del mismo modo. Los cerezos estaban en flor, te detuviste justo debajo de uno de ellos. No me percate hasta poco mas alante y entonces me detuve.

-¿Te pasa algo?

Me preocupe al ver que no contestabas. Me acerque a ti.

-Bankotsu, ¿estas bi...?

No pude continuar, tus suaves labios se unieron a los míos, en una caricia robada. Abrí los ojos de la impresión, estaba paralizada, no sabía que hacer. ¿Acaso tú también me querías? Tú ojos estaban cerrados, con una expresión de paz...

Al poco, los separaste. Me miraste confuso y...¿Enfadado?

-Perdón...

-¿Por que...?

-No lo se, simplemente me apetecía.

Aquello me dolió, y fue peor cuando te diste la vuelta y te alejaste de mí.

A la mañana siguiente no estabas esperándome. ¿Por que? ¿Que había echo mal? Intente hablar contigo en el instituto, pero me evitabas. No me esperaste a la salida. Pasaron los días sin que volviéramos a hablar. Un día te escuche hablar con tus amigos de mi, dijiste que no era más que una niñita tonta y orgullosa con la que divertirte y de la que ya habías conseguido lo que querías.

¿Ya no querías saber nada de mí? ¿Todo había sido un invento para robarme un beso? Quise odiarte, pero no pude.

Aquel mismo día, Inuyasha comenzó a mostrar un extraño interés en mí. A veces, al voltear hacía atrás, me lo encontraba siguiéndome. Pronto me canse de su juego, deseaba estar a solas para llorar y si ese idiota me seguía, no podría. Así que, en uno de esos momentos en los que me perseguía, me metí en la parte mas tapada y oculta del recreo. Al poco tiempo llego él. Con su larga cabellera plateada y sus ojos ambarinos.

-¿Que es lo que quieres, Inuyasha? ¿Por que no dejas de seguirme?

-Veras Kagome...-El joven se acerco muchísimo a mi- Van diciendo por ahí que eres buena para pasar el rato....

Mi corazón se freno...Bankotsu.... ¿Como podía...?...Mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas... No...No iba a llorar ante ese estúpido de Inuyasha...

-Pues no es así, de manera que déjame en paz y no me sigas.

-Vaya, ya veo que te gusta hacerte la difícil...Si se que hace años que estas enamorada de mi...Voy a complacerte....

Recorrió la distancia entre nosotros y me tomo de los brazos, inmovilizándolos con sus manos.

-¡¡Pero que...!! ¡¡Suéltame!!

-Ju...Encima que te hago un favor...

Tomo mis dos manos con una sola suya y me obligo con la otra a mirarlo. Después, acerco la cara de ella hasta la suya y comenzó a besarme. Yo no respondí. Nunca había sentido algo tan repulsivo. Las lagrimas comenzaron a caer, el se separo.

-¿Ves? Ya estas llorando de felicidad, pero no te preocupes, esto no es todo. Yo te voy a enseñar lo que es un hombre.

-No...¡¡Suéltame!!

-Tranquila, preciosa.

El chico volvió a acercarme a él, mientras se deshacía de mi falda de un manotazo, Después, tiro de mi blusa hasta que este cedió y cayó, estaba en ropa interior, en un lugar donde sabía, nadie podría vernos. Las lagrimas no dejaban de circular, nadie vendría a ayudarla, nadie.

-¡¡¡SUELTAMEEEEEEEEEEEEE!!!

Inuyasha me beso de nuevo, me apretó tan fuerte las muñecas, que me dolían.

El chico acerco una mano a su intimidad, por encima de las braguitas.

-Voy a prepararte para la acción.

Estaba a punto de introducir la mano por debajo de ellas, cuando un puño salio de la nada y lo aparto de mi lado, el chico fue a darse contra un árbol y perdió la conciencia, le sangraba el labio y seguramente el golpe dejaría marca.

Mire a quien me había salvado, para encontrarme contigo, estabas furioso, jamás te había visto así. No por ello deje de llorar.

Te acercaste a mí. Por un momento, al ver mi estado, quedaste paralizado, después te quitaste tu chaqueta y la pusiste sobre mis hombros. Me acercaste a ti y me hundiste en tu pecho, rodeándome con tus brazos.

-Lo siento, te vi entrar desde una de las ventanas, por casualidad baje y vi como poco después entraba Inuyasha. Me volví. Me mandaron por unos papeles a Conserjería, debía pasar por aquí, escuche tu grito y...

-¿Por que me has ayudado? Solo soy una niña tonta con la que pasar el rato.

-Kagome...

-Y además ya conseguiste lo que querías de mi... ¿Por qu...?

-¡¡Por que te amo!! ¡¡No me mandaron a por nada, no pude más y vine a matarlo!! Y encima es...Por mi culpa...Casi te....

Alcé la vista, me miraba, como siempre hacia, como siempre había echo....Una mirada de cariño...de ternura...de amor... ¿Como no lo había visto antes?

-Bankotsu...Yo....

-Lo se, no sientes lo mismo, tranquila, ya me di cuenta cuando no correspondiste mi beso...Pero...Por favor, no me odies después de esto.

-¡¡Te equivocas!! Yo...¡¡Yo también te amo!!

-¡¡Qu...!! ¿De...De verdad?

-Si, de verdad. ¡¡Te quiero desde el primer día que te vi!!

Te brillaban los ojos, de felicidad. Yo también era feliz. Me besaste, te correspondí. Desde aquel instante, estuvimos juntos. Pasaron meses...Citas en el cine, paseos en moto, parques de atracciones, salidas a pasear, el instituto y...Llego el verano. Me invitaste a tu casa en el campo, me presentantes a tus hermanos. Se te veía tan feliz...Me hice amiga de las otras dos novias que habían venido. Jugamos, charlamos, reíamos todos juntos. Aquella noche te colaste en la habitación que me tu madre me había preparado. Te acercaste a la cama, te inclinaste sobre mí y susurraste:

- Kagome...Te amo...

-Yo también te amo...

Comenzamos un inocente juego, me besaste, te bese, me acariciaste, te acaricie, tocamos nuestros puntos sensibles, me enseñaste como tratar a un hombre, te enseñe a ser delicado con una mujer. Estuviste en mí, te tuve dentro de mí. Aprendimos lo que era el placer. Gemíamos, llegamos al éxtasis. Aquel día, hicimos el amor, ambos éramos vírgenes.

Y llego la noche antes de nuestra marcha de aquel lugar mágico en el cual habíamos unido nuestros cuerpos, almas y corazones por primera vez. Nunca imagine que también sería la última. Aquella noche llovió, como el día que nos conocimos, llovió, el día que nos despedimos.

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

Ya han pasado tres meses. No sonrió, no soy feliz, no puedo olvidar. Llueve.

Tomo mi cartera y me encamino hacia el instituto, llevo el que fue tu paraguas, es la primera vez que lo tomo desde entonces. Comienza a llover. Lo abro, siento tu presencia junto a mi, estas a mi lado, tranquilo, como siempre, sonriéndome y haciéndome reír. Te añoro tanto....

Caigo al suelo sobre mis rodillas, las lágrimas se confunden con la lluvia. Quiero tenerte a mi lado, quiero estar junto a ti. ¿Por que te fuiste? ¿Por que tuvimos que separarnos? Ojala y yo también hubiera muerto aquel día.

-¿Estas bien?

Levanto mi rostro hacía el dueño de esa voz, no puedes ser tu. Me encuentro con unos ojos dorados que me miran profundamente, una larga cabellera plateada que resplandece bajo la lluvia. ¿Inuyasha? No, no era él, el hombre iba vestido con un traje gris, y lleva un maletín en sus manos.

-¿Puedes levantarte?

Agacho la cabeza. No tengo fuerzas. Mi vista se nubla. Es normal, pues llevo días sin comer y meses comiendo apenas. Pierdo el mundo de vista y solo alcanzo a sentir unos fuertes brazos que me toman y me llevan.

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

Oscuridad, la oscuridad me envuelve. ¿Que es este lugar?

Detecto un brillo poco más alante. No puede ser...Eres tu, tu contorno rodeado de una fina luz me permite distinguirte entre las tinieblas.

Kagome...

¿Has venido a por mí? ¡¡Llevame contigo!! Intento hablar, mi voz no me responde, no puedo articular sonido alguno. Te acercas a mi, posas tu mano sobre mi mejilla, en una dulce caricia, como las que solías darme.

Escucha, mi pequeña, vive. Quiero qué seas feliz, busca de nuevo el amor.

¡¡No!! Deseo gritar, no desaparezcas, no te alejes, quédate conmigo, llévame junto a ti, yo solo deseo estar en el lugar en donde tú estés. Como antes...

Te vas, deseo llorar, pero no puedo.

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

Despierto en una cama, la luz del día me ilumina, las lágrimas caen por mi rostro. Un sueño...Pero cierto, estoy segura de que era real, eras tu... ¿Por que no me has llevado junto a ti?

Me levanto, trato de ponerme en pie, pero no puedo, estoy a punto de volver a caer, cuando alguien me sostiene. El hombre de la lluvia.

-No deberías levantarte, estas muy débil.

-Lo siento, pero quiero irme a mi casa.

-Ya he hablado con tus padres, no saldrás de aquí hasta recuperarte.

-¿Do...donde estoy? ¿Quien es usted?

-Estas en el hospital, yo soy Sesshômaru Sonomi, medico, a partir de ahora, TU medico. No deberías haberte descuidado tanto, podrías haber muerto por inanición.

- V///V Ah....Lo siento....

-Tranquila, limítate a descansar y reponerte.

-De acuerdo.

Los días pasan en el hospital, al principio me negué a comer, quería salir de allí, volver a casa, pero Sesshômaru no lo permitió. Estaba muy pendiente de mí. Me obligo a comer a la fuerza, dándome el mismo la comida.

En realidad, fue una apuesta, el trataba de convencerme para que comiese y yo le dije que lo haría si era el quien me diera la comida, no pareció importarle la humillación, se sentó junto a mi y me dio la sopa cucharada a cucharada. Las demás pacientes me miraban con... ¿Celos? Me limite a reír.

Me daba cuenta de que su trato conmigo no era igual al que mantenía con los demás. Las enfermeras trataban de seducirlo, las pacientes de ser atendidas por el y los médicos de contar con su experiencia, el respondía a todos, fría y pausadamente, rechazada los juegos seductores, atendía sin el mas mínimo interés a las pacientes y solucionaba rápido los problemas de los demás médicos.

Venía a verme casi todas las mañanas, se aseguraba de que comiera, que mi dosis de tranquilizantes fuese normal y de que espetase las horas de sueño. M e hacía reír la mayoría del tiempo, pues a pesar de la seriedad con la que hablaba, sus accione conmigo eran muy dulces. Por ejemplo, podía ponerse a mullirme la almohada mientras seguía con esa cara de frialdad suya, era un espectáculo digno de ver.

Vinieron a verme varias amigas mías, algunos amigos e incluso...Jakotsu, el hermano de Bankotsu. Me contó que su familia ya se encontraba mejor y que nadie me culpaba, que quería que se repusiera y les hiciera una visita, que lo que mas deseaban era que la chica que su hermano había amado con todo su corazón fuera feliz

Aquella noche llovió, yo llore. Llore por lo que me había dicho Jakotsu. Quería morir, pensé en lanzarme por la ventana a la oscura noche, el frío viento y la mortal lluvia, me encontraba en la décimo tercera planta, no sobreviviría a la caída. Estaba a dos pasos de caer al vació cuando unos brazos me rodearon por detrás. No me movieron de allí, se limitaron a sujetarme. No...Yo quería morir, acabar con todo....Estar con él...

-Déjame, por favor.

-No.

Aquella voz...Sesshômaru. Era el quien me sostenía, el que me impedía ir al lado de Bankotsu.

-¡¡Déjame!! ¡¡Tú no lo entiendes, quiero estar con él!! ¡¡Ninguno lo entendéis!!

-Entonces, explícamelo.

Se me corto la respiración, me quede quieta. ¿Quería que le contara? Si, era lo mejor, así me dejaría ir.

La ocasión fue aprovechada por Sesshômaru, que me introdujo de nuevo en la habitación y me depósito en la cama. Tomo asiento a mi lado y se preparo para escuchar. Tome aire, era la primera vez que lo contaba, nunca se lo había dicho a nadie, a nadie en tres meses. ¿Por que a él si?

-Le pedí que fuéramos a dar una vuelta, por la playa. Era muy de noche, era nuestra última noche allí. Su madre ya nos había advertido que había gran cantidad de robos y era peligroso salir, pero yo quería ir y él accedió. Dimos una vuelta, nos alejamos más de lo prudente, pero no nos dábamos cuenta. De pronto, un hombre se planto frente a nosotros. Saco una navaja, el se coloco frente a mi. El tipo le dijo que se apartara, que no quería dinero, tan solo quería...”pasar un buen rato”. Bankotsu no se aparto, a pesar que se lo pedí. El hombre se harto y trato de asustarlo, pero el lo entendió mal y le golpeo. Cayeron al suelo peleando. Bankotsu lo dejo inconsciente, pero ya era tarde. La navaja de el otro le había perforado un pulmón. Murió allí mismo, en mis brazos, por mi culpa. Hace tres meses. Lo último que me dijo fue...Que me quería. No le pude contestar...¡¡No pude!!

Silencio, él la había escuchado en silencio, no hablaba, no podía dejar de llorar. Se sentía aliviada, pero también dolida.

-Ya no puedo más...Ayúdame, por favor....

Sesshômaru reacciono, lentamente, se coloco sentado sobre la cama, me tomo de los brazos y me estrecho contra él. Sin saber ni lo que hacía, él me beso, un beso muy tierno y dulce, despacio, suavemente. Llore con más intensidad.

Me pase la noche llorando, en sus brazos. Me sentía tan bien, ¿por que me sentía así con él? Poco a poco me fui quedando dormida. Cuando desperté, él ya no estaba allí.

Me dieron el alta dos semanas después, en todo se tiempo, no le había vuelto a ver. Quería darle las gracias, pero no pude, pues según los compañeros de él, había dimitido de su puesto. Yo ya me encontraba con fuerzas para seguir adelante, gracias a Sesshômaru podía mirar al futuro y no desear morir.

Al llegar a mi casa, me esperaba la peor sorpresa de toda mi vida. En realidad, debería de haberlo previsto, mi familia era una de las más importantes de Japón y sus compromisos siempre eran por intereses comunes. Me habían prometido.

Era lógico, mientras estaba con Bankotsu, el hijo de la importante familia Hiba, con empresas a lo largo y ancho del país y en Europa, no se habían preocupado, pero, al quedar libre, debían tomar medidas urgentes. Sobre todo ahora que ella ya no era virgen.

También me enteré de que habían mandado a mi hermana Kikyô a un internado en América, al haber sido descubierta en pleno acto sexual con Naraku Namida, un profesor del instituto por el director de este. Seguro Inuyasha se había sentido humillado, sonreí.

Tan solo pregunte una cosa, lo único que me interesaba saber, pues impediría aquella boda a como diese lugar y rechazaría la oferta del hombre cuando la hiciera ante todos, tras eso, la familia del chico se indignaría y no habría compromiso, lo sabía por que no era la primera vez que sucedía, Kikyô lo había echo con todos sus compromisos por obligación.

-Papa, ¿con quien me habéis prometido?

-Has tenido una suerte increíble, Kagome, te ha solicitado nada más ni menos que un miembro de la familia Tashio.

Oh, no, Inuyasha no. Tenía claro que sus padres no sabían nada de lo que había ocurrido entre Kikyô e Inuyasha, así que para ellos era lo normal. Y desde luego, cuando era un Tashio no había ni media palabra mas, eran la familia más rica de todo Japón y estaban en el ranking mundial.

-Mañana vendrán de visita y llevaremos a cabo las cosas formalmente.

Me pase la noche llorando, pero, aquella noche, por primera vez desde que tenía memoria, la lluvia no acompaño mi llanto, tan solo una hermosa media luna brillaba en el cielo.

Llego la hora señalada del día, y la familia Tashio hizo su aparición. Me dirigí a saludarles, ataviada con un elegante y hermoso kimono que me habían obligado a poner. En primer lugar iba Izayoi, la madre de Inuyasha, con otro kimono, después Inutashio, el padre, de esmoquin negro, seguido de Inuyasha que vestía informal, y por ultimo...Casi me caigo de la impresión. Sesshômaru se encontraba allí, mas guapo que nunca, con un esmoquin blanco abierto por detrás y una lleve sonrisa en el rostro. No pude sino sonreírle al verle.

Se reunieron las dos familias. La cena transcurrió con la mayor normalidad, charlando de temas banales o empresariales. Inuyasha ponía cara de estar apunto de matar a alguien. A los postres, Sesshômaru extrajo una cajita con un anillo de compromiso. Se inclino hacia mí.

-Kagome, ¿aceptas casarte conmigo?

¡¡Dios!! ¡¡Era Sesshômaru el que deseaba casarse conmigo!!¿Que debía hacer? ¿Que podía hacer? ¿Por que mi corazón se había vuelto loco? Salí corriendo de la sala, sin contestar, mis padres se indignaron, pero Sesshômaru los calmo y salio tras de mi.

Llegué al balcón, ¿Que podía hacer? Tendría que haberle dicho que no desde el principio, ¿por que no lo había rechazado? De repente, sentí unos brazos alrededor de mi cintura. Mi corazón se disparo de nuevo, no lo entendía, ¿por que ya no dolía? ¿Acaso esa noche Sesshômaru había logrado arrancar todo el dolor de mi alma con un simple beso?

-Kagome, lo siento, no debí proponértelo, pero...Inuyasha pensaba hacerlo, me entere por casualidad y....

-¿Lo hiciste solo para salvarme?

-No.

-¿Entonces?

-Lo hice por que te amo.

Gire en sus brazos para quedar frente a frente. Mire sus ojos, no mentían, era sincero. Él había sanado mi corazón, a pensar de que Bankotsu seguía ahí...Sesshômaru se había echo camino a través de el y ahora lo ocupaba por completo. Tenia que decírselo, esta vez no debía ser una cobarde, aquello me causo tantos problemas en el pasado....

-¿Tu apellido no era Sonomi?

-Utilice el apellido de mi madre mientras fui medico, apenas hace dos semanas que me reconcilie con mi padre, cuando me entere de los planes de Inuyasha por casualidad, mi verdadero nombre es Sesshômaru Tashio.

-Veras, yo todavía sigo queriendo a Bankotsu, pero...

-Lo entiendo. Tan solo era una excusa para asegurarme de qué Inuyasha no lograra su propósito. Esperaba que me dieras tiempo para conocerte. No quiero que lo borres de tu mente, tan solo quería hacerme un hueco en ella, el puede seguir ahí. Pero si no lo deseas, impediré de cualquier otra manera que Inuyasha consiga sus propósitos y ya esta. Lamento todo lo ocu....

Le tape la boca con mi mano, tenía que decírselo.

-Yo no he olvidado a Bankotsu, pero...Tu estas ahí, estas en mi corazón. No se como entraste, ni en que momento ocurrió, solo se que... te amo... Y...

Ahora el me silencio a mi, con su boca, este beso mucho mas apasionado que el anterior, mas fuerte. Después, se inclino ante mí y repitió su pregunta:

-Kagome, ¿aceptas casarte conmigo?

-Si, acepto ^.^

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

A pesar de la lluvia, era el acontecimiento más importante del año, la unión entre dos grandes potencias económicas, las empresas Higurashi y Tashio se unían al mismo tiempo que los hijos de los directores de estas.

Kagome estaba radiante, habían pasado 2 meses desde el compromiso y ya se casaba, que rápido iba todo. Se ajusto su vestido y sonrió, últimamente no hacia más que sonreír.

La puerta se abrió, tomo la mano de su padre y avanzo hacia el altar en el que un nervioso Sesshômaru la esperaba.

Se veía guapísimo, con ese esmoquin blanco. Llego junto a el, el cura comenzó a hablar, pero ninguno de ellos le escuchaba, tan solo tenían ojos el uno para el otro. Repitieron mecánicamente las palabras que sabían debían pronunciar, sin perderse de vista ni un segundo. Mientras el sacerdote preparaba las alianzas, ella escucho una voz, como susurrada por la fuerte lluvia que azotaba la ciudad.

Se feliz, Kagome, voy a estar siempre a tu lado.

Ella miro a Sesshômaru, el parecía un poco perturbado por algo, pero no creía que lo hubiese oído. Todos los presentes atribuyeron las lágrimas de la novia a la emoción del momento.

Se pusieron los anillos, Kagome sonreía con más alegría que nunca. Sesshômaru la miraba con ternura.

Aquella noche se unió por segunda vez con un hombre por amor, probo de los brazos de su amante experto, sensaciones que jamás había experimentado, la dulzura del placer y la locura de la agonía.

Él la amaba y ella a él. Ya no había mas que decir, la lluvia hablo por ellos.

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

Pasaron los meses, me quede embarazada, si era niña, yo le ponía el nombre, si era niño, Sesshômaru. Nació mi primera hija, Seisshime. El parto fue más largo de lo normal y hubo ciertas complicaciones.

Sesshômaru estaba a punto de sufrir un colapso nervioso. Solo se tranquilizo al tener a la pequeña en sus brazos, mientras yo me apoyaba en su hombro, cansada, pero feliz. Él estaba a mi lado y poco después, llegaron tanto mis padres como los suyos, gritando de alegría.

Vivíamos los tres juntos en la mansión de Sesshômaru, este había abandonado su papel de medico y ayudaba a su padre con las empresas, que tras la fusión necesitaban mas personal que nunca para poder atender a todos los puntos del globo que cubrían.

Yo era feliz, mi pequeña era la alegría de la casa, Sesshômaru nunca había dejado de tratarme con la misma delicadeza con la que lo hizo cuando nos conocimos. Siempre dulce, un poco serio, pero ya raramente era frío en su trato con los demás, todos decían que se la había suavizado el carácter.

Yo solo sabía que le amaba. Volví a quedarme embarazada, nació mi primer hijo, en una tarde lluviosa, y, para mi sorpresa, Sesshômaru decidió ponerle Bankotsu.

Hoy también llueve, yo y Sesshômaru contemplamos la lluvia a través de las grandes cristaleras del comedor de la mansión. Los pequeños, que cuentan con 6 y 5 años, duermen en uno de los sillones cercanos a la chimenea, que irradia una fuerte calidez. Estoy recostada sobre el pecho de Sesshômaru, el me acaricia el cabello sin hablar. Poco después rompe el silencio.

-¿Que es eso que quería decirme?

-Pues..Etto...Yo...

-Kagome...

-V///V Vuelvo a estar embarazada....

Le mire a los ojos, no se como se lo tomaría, tras el nacimiento de Bankotsu, acordamos no tener mas hijos, pues mi salud había peligrado considerablemente en los dos partos. Su mirada se había vuelto preocupada.

-Sesshômaru, quiero tenerlo, por favor....

Sentí como sus brazos me rodeaban y una de sus manos me acariciaba el vientre delicadamente por debajo de la blusa.

-Sabes que yo nunca te obligaría a abortar un hijo mío. Pero si quieres tenerlo, vas a tener que seguir al pie de la letra todas las instrucciones del medico. No voy a arriesgarme a perderte.

Le sonreí, él siempre tan preocupado. A lluvia resonó contra los cristales, como dándome ánimos.

-Tranquilo, Sesshômaru, no pasara nada.

-¿Como puedes estar tan segura?

-¿No te das cuenta? Siempre que uno de nuestros hijos nace, llueve y en los días de lluvia, siento que cualquier cosa que pase será buena.

Él se limito a sonreír, después me beso. Me acurruque en su pecho, no se cuando, pero me quede dormida.

-(-)-(-)-(-)-(-)*(-)-(-)-(-)-(-)-

Sesshômaru se levanto con cuidado del sillón en donde descansaba su esposa, la persona que más quería en el mundo. Se dirigió a uno de los ventanales más alejados y lo abrió.

La lluvia, como en respuesta, aminoro, impidiendo que esta se filtrase por la ventana y mojase el calido interior de la casa.

Entre las gotas, le pareció distinguir la figura de un joven con una larga trenza, le sonrió, el joven respondió a su gesto con otra sonrisa.

-Gracias....

No, gracias a ti, Sesshômaru, por estar a su lado.

-¿Saldrá bien?

Por supuesto, mantendré la promesa que te hice el día de tu boda, no dejare que nada le ocurra cuando estés lejos de ella. Me tengo que ir.

-Hasta pronto, muchas gracias, Bankotsu.

Cuídala.

La figura se descompuso, en forma de gotas de agua, la lluvia comenzó a desaparecer.

Era la segunda vez que le veía y la tercera que lo escuchaba, la primera vez oyó su voy el día de su boda, la segunda, lo vio entre la lluvia el día que nació Sesshime y Kagome casi pierde la vida y la tercera acababa de suceder.

Ambos estaban siempre pendientes de ella y él sabía que Kagome siempre guardaría a Bankotsu en el fondo de su corazón. Pero también sabía que ella lo amaba y eso le hacía feliz.

Estaría a su lado, y la protegería. Al fin y al cabo, no todos los días llovía.

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