+*+...Claudia...+*+

Publicado por Rwida Raud en el blog Intradiégesis. Vistas: 53

Claudia... apenas escucho ese nombre y mi corazón da un brinco, mientras el alma
se me va a los pies. Claudia... justo ahora se me antoja amargo ese nombre. Si,
yo fuí Claudia, tu pequeña Claudia. A pesar del tiempo, aún me recuerdas como
una muñeca fragil, que en cualquier momento se podría caer... y romper.

Y también recuerdas la última vez que me viste: negra, tan negra como el carbón
y la noche, nuestra compañera y amante eterna. ¿Recuerdas cómo me
acurrucaba en tus brazos y tú me mecías? Si, y justo cuando yo cerraba los ojos,
tú me besabas las cejas, los párpados... toda la cara.

Si, estoy segura de que añoras mi presencia, fuí tu compañera desde que me
creaste, hace tanto tiempo atrás. Dormía junto a ti, y sentía cómo
dominabas tu cuerpo al reaccionar contra el mío. A pesar de sufrir ese placentero
tormento todos los días, éramos felices.

Matábamos para sobrevivir todas las noches. Pronto me convertí en una experta
en la persuación, en parte, gracias a mi tamaño, aunque lo maldije una y mil
veces. No te importó, me seguías amando como siempre, a pesar de todo eso.
Pero fuí una idiota y le dí demasiada importancia. Tú hubieras hecho lo mismo.

Jajajah, ¿Recuerdas aquella vez cuando te pregunté cómo era hacer el amor? Te
asusté, y justo cuando tocabas el picaporte de la puerta y te pregunté: "¿No lo
recuerdas?" te avergonzaste. "Fue algo emífero" -dijiste- "Y...muy pocas veces
saboreado, algo agudo que se perdía rápidamente. Pienso que era la sombra pálida
del asesinato."

Si, lo recuerdo todo. Yo también añoro tu compañía, tuviste tanta paciencia
conmigo durante todos esos años...¿cuántos fueron? ¿sesenta y cinco o más?
Todos las muñecas que me diste, todos los vestidos, todos los cuadros, todos los
lujos... ¿Alguna vez me dí cuenta del dinero que te hice gastar?

Pero como tú bien dijiste que, de tí, aprendí el amor por los libros, la pasión por
la verdad, y cómo ganar dinero, aunque de él (me da náuseas pronunciar su
nombre) aprendí a gastarlo. Y, Dios, cómo lo gastaba. Ahora me doy cuenta, y no
comprendo porqué no protestaste, ni siquiera una sola vez. Supongo que para
hacerme miserablemente feliz.

Recuerdo el día que me dí cuenta de que el peligro te mantenía atado a mí. No, tu
jurabas de que era amor. Pero supe que me dejarías por Armand a un sólo gesto
suyo. Y yo corría peligro de muerte. Por supuesto, tu admiración te dejó ciego.

Y si hay algo de lo que nunca olvidaré, es ese día, que estoy segura que tú
tampoco lo habrás olvidado. Me alejaron de ti, y me encerraron en un condenado
sitio que aún no sé que demonios era, junto con Madeline, y junto a ella, morí.
Compartí con ella la experiencia de ser quemada viva. Fue un condenado dolor.

Llegaste demaciado tarde, pero justo a tiempo para verme en lo que soy ahora.
Aunque a veces ni sé lo que soy, ni lo que fuí entonces.

Sólo sé lo que soy justo ahora: un vago recuerdo amargo, entre el viento y las
cenizas, que una vez, materializaron el cuerpo de una niña de cinco años.

Si, eso soy, cenizas, polvo mugriento, y mi nombre es el amargo recuerdo de la
noche y la muerte.

...Claudia...Claudia...Claudia... Ya no respondo a ese nombre, sólo patea mi
recuerdo amargo y no vuelvas a buscarme en tus sueños.
  • Sayuri
  • Rwida Raud
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