Cap 3

Publicado por kannayasha en el blog [Kannayasha]. Vistas: 121

Capítulo 3
El dolor del pasado.
Caían enormes gotas de agua, deslizándose lentamente por la superficie vidriosa de la ventana del cuarto. La noche había cubierto Japón hacía tres horas. Ni ella ni nadie, después del entierro de Shippo en los jardines de la fortaleza, había visto a Sango. Despidieron a Shippo entre el silencio y la inquietud de haber perdido el diamante Shikon en el banco. Sin embargo, la droga había llegado a la mano de la hermandad sin alguna complicación.
La mirada de Sango ya no era la misma, Rin lo pudo ver en sus ojos al verla frente a ella tras matar a su único hermano. Rin percibió la sangre hirviendo, y ese odio y las ganas infrenables de matar que ella misma sentía al momento en el que se acercaba la muerte, que se hacía permanente en los ojos de Sango.

Sin embargo, no era eso lo que le impedía conciliar el sueño, algo perturbaba, porque en las calles de Japón, frente al banco, juraba que había escuchado el latir de su corazón de nuevo y el bombeo le calentó el pecho, en su mente llovieron recuerdos de una vida que ya no recordaba y la felicidad a la que antes se aferraba brotaron al verlo.

Esto no puede ser Se dijo en la oscuridad de su habitación. Matar los sentimientos que le hacían anhelar y desear una mejor vida, era lo que siempre hacía y lo que tenía que hacer.

Mientras que al tocar el vidrio frío de la ventana mostraba el calor de sus manos esparcirse, Rin seguía llorando con la luz de luna iluminando su reflejo al otro lado de la ventana, en donde sus lágrimas parecían otras gotas de agua pegadas en el cristal.

Sesshomaru no había regresado a casa he Inuyasha tampoco, las dos mujeres en la casa se destrozaban los nervio de la preocupación, para ver si así llegaban más rápido a casa. Kagome veía el noticiero, horrorizada a las imágenes del banco y al policía herido que era su cuñado. Toda la tarde secó el llanto de Kikyo por Inuyasha, ni ella ni Kikyo podían salir de la casa, Sesshomaru temía que les pasara algo a ellas o a sus dos pequeños sobrinos, prevenir era lo mejor. El había telefoneado varias veces a las chicas desde el hospital, comunicando cada cosa que pasaba con Inuyasha. Al parecer, Rin había fallado el tiro del año. La bala penetró varios centímetros arriba del corazón sin ni siquiera rozarlo, lo que tenía Inuyasha, era además de un hoyo en el hombro y el brazo izquierdo inmovilizado, era una gran historia para contar cuando estuviera viejo.
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