Ay, mi nena.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 76

Lo extraño tanto, tanto, tanto. En el toquín se veía tan guapo, se puso tan hermoso -ya se le quitó la cara de niño baboso, aunque Lalo dice que sigue pareciendo vieja-. Ay, lo extraño mucho. Extraño que fuéramos tan distintos, que me sorprendiera con sus cosas de música, contarle libros que jamás iba a leer, ver películas francesas de mierda que ninguno de los dos entendía, extraño cómo se reía cuando hacíamos el amor, extraño esa mirada húmeda que tenía, las tardes enteras tirados en la cama, extraño hacer sushi con él, extraño que se rieran porque él tiene el cabello más largo que yo, extraño tanto que me diga "momis", que el señor de la tienda nos dijera que no nos besáramos en público porque hay niños presentes cuando creyó que los dos éramos mujeres, extraño hablar tres horas con él por teléfono, extraño ir con él a comprar tres kilos de sabritas para ver películas, extraño tanto que me diga Sandrita aunque de cualquier otra persona me caga la madre, extraño sus manos flaquitas y largas, extraño tanto su narizota, que me diga que tengo frente de papa, pintarnos monitos en los dedos cuando no teníamos nada que hacer, extraño mucho a Eva -su perra deforme-, ay, lo extraño tanto. Extraño sus piernas flaquitas, su risa tonta, sus errores de ortografía, sus dibujos en mis cuadernos, el confetti que él cortó para adornar mi regalo de cumpleaños y en el cual escribió tantas cosas tan cursis y tan lindas, que me dijera "¡cachetes!", que dijera que el Timmy Turner que me regaló era nuestro hijo, que se calentara las manos y me las pusiera en el vientre cuando tenía cólicos, que me llevara al hospital por inyección, que recorriéramos media ciudad para encontrar un burrito de carne deshebrada a las 3 de la mañana, que se quedara platicando conmigo hasta las seis, sus besos tan tiernos, el insistir para darme su sudadera cuando yo moría de frío a pesar de que él se quedaría peor, el no ceder, el decirme que hiciéramos un trato justo y que yo le diera mi collar a cambio de su sudadera, el que haya tratado de hacerme creer que era mayor para que yo no le rechazara, el que me dejara hacerle trenzas y se atreviera a salir así de su casa, el que sólo bailara cuando estaba conmigo, el que me dijera que me ama, el que llorara y se pusiera rojo de rabia cuando algo me hacía llorar, que me tratara de convencer de no irme al DF a estudiar y que se diera por vencido a medias y comentaba llegar a irse conmigo y terminar allá la preparatoria, extraño nuestros nombres en la arena, el que me gritaran "¡MANDIL!" cuando hice que el vocalista de la banda que estaba tocando le mandara felicitaciones cuando fueron las 12:01 del 29 de Julio, que me abrazara mientras veíamos Hostal y yo gritaba con la escena del ojo purulento, que me hablara durante los huracanes porque yo tenía la paranoia persistente de que el viento se lo llevaría o una lámina lo partiría en dos, que se riera con las estupideces de Didier, que me dijera que ya me fuera a MORMIR, que tuviera el descaro de decirme "niña", "bebé", siendo él tres años menor que yo, ay, lo extraño tanto. Él ya no es él así, tan seco. Él no es él ya. Mierda, lo extraño tanto, tanto, tanto, tanto...

Ay.

Yo soy una Musetta asquerosa y él es un eterno Marcello, tan bello él. Y ya ni cantarle sirve. Tu non mi guardi, ma il tuo cuore martella. Quando men vo soletta per la via, la gente sosta e mira e la bellezza mia tutta ricerca in me da capo a pie'. Ed assaporo allor la bramosia sottil, che da gli occhi traspira e dai palesi vezzi intender sa alle occulte beltà. E tu che sai, che memori e ti struggi da me tanto rifuggi? So ben: le angoscie tue non le vuoi dir, ma ti senti morir. Pero ya no se siente morir. Y yo sí.

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Ah, se me olvidaba. Todo esto empezó porque ya que estaba con mis gustos nacos, se me ocurrió subir Fondo Profundo, que me encanta. Y me proyecto también con ella, pero eso ya es cosa cotidiana.

Serví otra botella,
que me está quemando un fuego profundo
que se consume lo que hemos vivido.
Llénala hasta el borde,
brindo por tus ojos que se van yendo de mi mirada;
ya no veré nada.

Es por la fuerza de mi amor
que siento así: me desespero.
Y aunque reviente de dolor
jamás viví cosa tan buena.
Es este vaso que tomé,
quizá de más, y me envenena.
Siento la pena de tu adiós,
no me hará mal, no temas nena.

La noche se pasa
y sigo tomando a fondo profundo
hasta que no sienta que todo es un sueño.
Bésame una hora;
quisiera quedarme con tu sonrisa
como recuerdo para cuando extrañe.

Es por la fuerza de mi amor
que siento así: me desespero.
Y aunque reviente de dolor
jamás viví cosa tan buena.
Es este vaso que tomé,
quizá de más, y me envenena.
Siento la pena de tu adiós,
no me hará mal, no temas nena.

Y no me tengas miedo;
nada más deja que te lleve.
Y no me tengas miedo;
nada más brindo a nuestro nombre.
Y no sientas culpa;
pégame hasta lo más profundo.
Ya no puedo estar escapando de la verdad
por la vida entera.

Es por la fuerza de mi amor
que siento así: me desespero.
Y aunque reviente de dolor
jamás viví cosa tan buena.
Es este vaso que tomé,
quizá de más, y me envenena.
Siento la pena de tu adiós,
no me hará mal, no temas nena.

Es por la fuerza de mi amor
que siento así: me desespero.
Y aunque reviente de dolor
jamás viví cosa tan buena.
Es este vaso que tomé,
quizá de más, y me envenena.
Siento la pena de tu adiós,
no me hará mal, no temas nena.
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