Asddfafs.

Publicado por Skafôlickësh en el blog This is HARDCORE. Vistas: 90

El Domingo fue el último día de las fiestas de fundación de La Paz, y fue genial porque el grupo que cerró fue La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, y yo estoy toda golpeada y llena de moretones pero fue genial estar ahí enfrente.

Estoy leyendo Yo también sé jugarme la boca, que es una entrevista de cuatroscientas páginas con Joaquín Sabina y mucho whisky. Es de las cosas más entretenidas que he leído últimamente, y vale muchísimo la pena leer algunas de sus teorías políticas por ahí de la página 190 y tanto.

Dah, iba agarrando inspiración y el puto de Lalo -que es como mi cuñado porque es como hermano de Usha- me marcó. Hablando de Lalo, ayer pasó algo muy gracioso, y es que a un lado de donde trabaja mi exnovio su abuela tiene un local de cocina económica, donde varias veces -mientras yo esperaba a Jorge-, me topaba con Lalo y su novia comiendo y llegaba a saludar. Ayer, por azares del destino, acabé comiendo con él ahí, y su abuelo (que es genial) le preguntó si yo era la niña que llegaba a saludarlo a él y a su novia. Lo siguiente fue más o menos así:

- ¿Y es amiga tuya o de Jackeline (la novia)?
- Mía.
- ¿De antes o después de la Jackie?
- Uuuh, de mucho antes.
- ¿Y por qué chingados no la escogiste a ella?
- Jaujauajauajauajauajauajajaja.

En fin.

Hace unas semanas me tocó pasar la tarde con un par de amigos y la hija de uno de ellos, que es un sol hermoso y que la amo más que nada en el mundo. Sabrina (L). Tiene dos años y es lindísima. Y muerde (L). El caso es que desde entonces, he tenido el instinto maternal demasiado a flor de piel. Anoche tuve un sueño bastante perturbador donde yo tenía una bebé hermosísima llamada Lucía y vivía en una casa vieja y fea que por las noches me hacía tener un sueño horrible donde una pareja con vestidos coloniales alimentaban con bull terriers a un cocodrilo gigante que estaba encadenado en lo que parecía ser el cuarto de mi Lucía no sé cuántos años atrás. El caso es que una de esas noches en las que dentro del sueño soñé con el cocodrilo, la mujer llevaba en brazos a un niño de unos tres o cuatro años que terminó siendo despedazado por el cocodrilo, nunca supe muy bien si accidentalmente o no. Ahora, esos sueños estaban presentados muy en el estilo de Un Chien Andalou, en blanco y negro y con esos rostros de expresiones raras y con muy pocos cuadros por segundo, o sea que era tanto más apantallante. Y de ahí en adelante, todo mi sueño principal era morirme de angustia cambiando a mi Lucía de cuarto, pero cada noche soñaba que el cocodrilo se encontraba en el cuarto al que había cambiado a mi Lucía, y yo desperté casi llorando aterrada por lo que le pudo haber pasado a mi bebé. Es de los sueños más feos que he tenido, y ahorita mismo me sigue angustiando qué habrá pasado con mi bebé onírica. El padre, por cierto, jamás apareció, pero recuerdo que en algún momento alguien dijo que sería la niña más bonita del mundo de no ser porque había sacado la nariz del padre, y yo sé de un par de personas que coincidirán conmigo en que la persona con la nariz más fea con la que he estado es... bueno, el papá de la niña Lucía.

Por cierto, el Jueves hubiéramos cumplido un año yo y el papá de mi Lucía, y pienso ponerme una peda tal que deje a la del Domingo completamente humillada. El Domingo empecé a beber desde las doce del día y para lo de la Maldita ya estaba sumamente perdida.

n.n
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