1ª conti hentai de su mejor amigo

Publicado por Ewilan en el blog gaby. Vistas: 675

chavales y chavalas como no dejeis comentario os juro q ya no habra mas heintais y contis hasta dentro d 2 años


Entonces Inuyasha la besó sin rastro de ternura en un asalto violento a su boca, introdujo su lengua casi hasta la garganta sondeándola para posteriormente mordisquear sus labios entreabiertos; bajó sus manos para acariciarla lentamente pegándola a su cuerpo, Kagome estaba segura de que Inuyasha esperaba que ella saliera corriendo pero por alguna razón extraña no lo hizo y para cuando quiso hacerlo ya le fue imposible porque se encontraba inmersa en una marea de puro deseo.
Inuyasha siguió besándola mientras la cogía en brazos para no romper el hechizo, la depositó suavemente en la cama y comenzó a desprenderse de la camisa, Kagome elevó las manos y palpó sus músculos que se tensaron por la excitación.
Inuyasha tiró del vestido haciendo saltar por los aires montones de botones diminutos lo echó al suelo y comenzó a masajear su pechos por encima de su sujetador de encaje dejándole los pezones erguidos y rogando más caricias.
La sensación era la de un río de fuego derritiendo hielo cuando comenzó a bajar sus labios por el cuello hasta llegar a la curva de sus senos dejando inflamada y viva la piel que rozaba con su lengua.
Inuyasha tanteó con sus manos su espalda hasta que encontró el cierre del sujetador para soltarlo y así poder acceder mejor a sus pechos pero cuando su boca caliente y húmeda llegó hasta el pezón Kagome gimió e intentó zafarse de ese calor sofocante que ya corría como lava ardiente por todo su cuerpo. Inuyasha la sujetó aún con más fuerza y comenzó a bajar sus labios por su vientre hasta llegar al pubis, desgarrándole la ropa interior para rozarle los labios que custodiaban el centro de su feminidad y ella elevó sus caderas instintivamente sin poder pensar ya en nada que no fuera ese calor quemante dentro de su cuerpo y con su lengua aún dentro de ella llegó a un orgasmo tan explosivo que no creía haber sobrevivido a él hasta que oyó su voz ronca y profunda.
- Pídemelo Kagome pídeme que te haga el amor ahora- dijo al mismo tiempo que elevaba sus caderas para ajustarlas a su propio cuerpo y que pudiera sentir la enorme erección aún cuando todavía tenía los pantalones puestos.
- ¡Sí! -dijo Kagome ya demasiado ansiosa para poder pensar con claridad
Inuyasha consiguió bajar entonces la cremallera de su pantalón tirando a la vez de estos y de los calzoncillos por lo que su pene se movió ya libre hacia su cuerpo. Kagome gritó ante la primera embestida que la dejó prácticamente empalada en su miembro duro como el acero pero en ese mismo instante comenzó a moverse dentro de ella ahogándola con cada nuevo empuje de su cuerpo, la llenaba tan profundamente que el dolor pujaba por hacerse sitio entre el placer, por lo que Kagome comenzó a moverse inquieta mientras gemía.
- ¡No! tranquila no te muevas -dijo Inuyasha- quiero que lo sientas conmigo dentro, quiero estar profundamente dentro de ti cuando tengas el próximo orgasmo.
Llevó su mano hasta el clítoris y comenzó a frotárselo con movimientos lentos y dulces mientras seguía envistiéndola cada vez más intensamente hasta que notó los espasmos de su cuerpo solo entonces se dejó ir saliendo de ella para derramar su semen encima de su vientre.
Inuyasha se levantó rápidamente y llegó poco después con una toalla húmeda con la que comenzó a limpiarle los restos de semen y su propia lubricación que la manchaban.
- Puedo hacerlo yo- dijo Kagome totalmente sofocada a pesar de lo que había pasado solo unos minutos antes entre ellos.
- No déjame hacerlo a mí, lo siento pero no estaba preparado e imaginé que tú tampoco
- No yo tampoco -dijo Kagome pero ella no se refería a métodos anticonceptivos sino más bien a la pasión desenfrenada que habían compartido.
La limpió cuidadosamente y dejó que el paño frío aliviara también la tensión de la zona todavía dilatada.
Luego se acomodó en la cama junto a ella la abrazó acercándola posesivamente a su cuerpo y ajustó la cabeza de Kagome para que reposara dulcemente en el hueco de su hombro.
- Duerme ahora mañana hablaremos…-dijo Inuyasha
Kagome sentía unos deseos incontrolables de abandonarse al sueño pero eran tantas las emociones que sentía que pensó que le sería imposible, pero para su sorpresa a los pocos minutos dormía relajada y tranquila sobre el cuerpo de Inuyasha.
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