¬¬ más dias shit?! esto es esclavitud!! // Mini-Cuento: El Reencuentro

Publicado por IceTears en el blog §° ¦¦ I©e †ea®s ¦¦ °§. Vistas: 111

._. bien... iré al grano...
que diablos hice para merecer ésto?!!!!!!! ToT
NO es justo!!!
tengo una actividad evaluada de cátedra (una de las materias que más detesto en mi vida!!! me volveré loca!) para este viernes... y es largo como no se imaginan... pero claro, no lo pude empezar gracias a la de castellano -.-
¬.¬ esa profe volvió LOCA!!! de remate!
hacernos hacer un cuento de más de 20 págs en menos de 1 semana!! ToT
hoy tuve que faltar a clases porque estaba al borde de la locura porque me faltaban 6 o 7 págs...
y no fué fácil -.- la pelié duro con mi mamá (mi papá se fue temprano a Caracas) y al final no fui ._.

Como sea... lo terminé.. solo me falta hacerle la portada a mano (ToT miceria!) y encuadernarlo antes de mañana porque es feriado X.x
También hice una discu en fanfics e historias de temática libre donde dejé mi cuentito adorado -.-*

Pero pienso ponerlo aquí también... ya que me inspiré mucho para hacerlo *-*
:P claro que no podía poner nombres raros... los del cole me híban a mirar raro después xD

como sea... aqui se los dejo ^^


***


El Reencuentro


Es noche de luna llena, y todos se encuentran durmiendo. Una lágrima cae de mi pálido rostro mientras veo a través de la ventana a una joven muchacha, que una vez solía considerarme su mejor amiga y hermana, dormir profunda y tranquilamente en su cama entre sus blancas y suaves sábanas blancas. De alguna manera, su cara reflejaba tristeza y culpa. Todavía se podían ver los pequeños caminos donde horas antes habían pasado sus lágrimas. Esta será mi última noche en la tierra, y a la vez, la primera de mi nueva vida como ángel guardián.


“Yo no imaginé que así
mi vida sería...”


Una brisa sopla suavemente llevándose mis lágrimas, penas y tristezas.


Todavía recuerdo mis últimos días en esta ciudad. Sus cálidos y brillantes días para después ser apagadas en la noche por un agradable clima frío. Risas podían ser oídas en cualquier momento del día... aunque todo cambió una noche de verano en una casa a la vuelta de la esquina.


Era una linda casa blanca con bellos y coloridos jardines. Casa a la cual nunca olvidaré, ya que fue allí donde crecí y viví por muchos años. Algunos años de los cuales atesoraré y otros que dejaré que el tiempo se los lleve al olvido.


“Siempre es mejor
y de mucho más valor
todo aquello que no ves
más sin embargo en ello crees.”


Nunca conocí bien a mis padres, ya que murieron cuando tan solo era una pequeña niña. Para ese entonces no entendía lo que era perder a alguien, y menos aún a alguien tan importante como un familiar, por lo que la noticia de su temprana partida de éste mundo me hizo pedazos. Recuerdo el porqué de mi sufrimiento. Pensé que nunca se irían de mi lado, ya que siempre estaban allí conmigo. Nunca me percaté de la oscuridad que acechaba mi vida, y cuando lo hice ya era demasiado tarde. Ya era tarde para volver a ver mi error, tarde para haberme quitado el peso de encima que todavía me pesa y persigue en sueños, tarde para abrir los ojos y darme cuenta de cuan valiosos eran y que solo la muerte me los quitaría para jamás volverlos a ver... tarde para decir lo mucho que los apreciaba y amaba.


“Tanto dolor por un simple error
que no consigo entender.”


¡Cómo detesté cuando sus recuerdos se desvanecían con las horas!. No meses, ni años... ¡horas!.


Se me hacía difícil volver a dibujar sus sonrisas en sus rostros. Sus siluetas, estaturas, pelo, rostro... todo se hizo confuso en mi memoria.


Sus voces fueron lo que más extrañé. Cuando se enojaban, cuando reían, cuando trataban de levantarme el ánimo en días de lluvia o por una pelea con una amiga, cuando me reconfortaban después de haberme caído y haberme lastimado una pierna... cuando enfermaba y ellos dejaban todo solo para estar a mi lado.


Con eso solo quedaron sus aromas. Pero como toda cosa que vive, algún día tiene que morir y dejar de existir en el mundo material para después ser arrojado a los confines del olvido gracias a la memoria limitada que se nos ha otorgado.


Sin embargo, nunca olvidaré el brillo en sus ojos la noche en que todo cambió. La noche donde sería la última vez que los vería con vida. ¡Cómo daría la vida por cambiar tantas cosas ese día!. Pero no sucedieron. No tuve la oportunidad de decirles y me culpé por eso.


“Siento estrellas que dispersas en el cielo azul están
me parecen vigilar
y si en algo voy a errar
con su luz sin duda me guiarán.”


Después del funeral, no pasó mucho tiempo para volver a estar al cuidado de otras personas. No importa cuanto lo intentara, mi mente se negaba a aceptar la realidad.


Pero con el tiempo mismo aprendí a aceptar las cosas y no importaba lo que hiciera, estas nuevas personas, padres adoptivos, no dejaban de demostrarme lo mucho que significaba para ellos, llevándome a pensar que mis verdaderos padres nunca se fueron... y es hasta hoy en día que me doy cuenta que lo que me han dicho es cierto. Tus seres queridos nunca te abandonan, y donde sea que estén, siempre cuidarán a quien hayan dejado atrás.


Aunque nunca olvidaría a las primeras personas que conocí en el comienzo de mi vida, me sentía afortunada de tener a padres tan parecidos a ellos. Me hacían olvidar mi dolor y nunca intentaron reemplazar a sus antecesores, aunque no podía dejar de confundirlos con ellos. Pero una vez más, el destino tenía otros planes para mí.



“Tanto miedo tengo de perderte,
tanto miedo de no verte nunca más...”


Era una noche fría de invierno. Podía ver los copos de nieve caer libremente afuera de mi ventana, y a pesar de las cobijas y la calefacción, todavía podía sentir el frío de la noche.


No podía dormir, y no por falta de sueño ni de frío. Estaba muy enferma, y ya era la segunda semana que pasaba sin que me pudiera mover de la cama. Si, algo muy fuerte para una niña tan pequeña... pero aún así eran raros los momentos donde me enfermaba, y cuando lo hacía eran muy duraderos. Poco a poco me dejé llevar a un profundo sueño donde nada me podía perturbar.


Horas después empecé a despertarme para percibir un calor insoportable y gritos provenientes desde afuera. Lentamente abrí los ojos para ver que afuera de mi puerta había una luz muy brillante y que cada vez parecía acercarse más y más. ¡Era fuego!.


La casa se caía a pedazos por las llamas que se devoraban las cosas como bestias hambrientas. Estaba atrapada, y no me podía mover aunque mi mente me lo suplicara. Creí que este sería mi fin. Sin embargo nunca vi los recuerdos pasar por mi cabeza, cuando dicen que pasa cuando uno esta por morir... en cambio fue un hecho totalmente inesperado: mi madre adoptiva, Rocío, luchando contra las llamas para llegar a mi pequeño cuerpo inmóvil.


Cuando logró por fin llegar a mi lado, me alzó en sus brazos susurrando palabras de consuelo y repitiendo que todo estaría bien. Ya casi estábamos fuera del alcance de las llamas, pero un trozo de techo bloqueó el camino impidiendo que avanzáramos más. Estaba aterrada. Miré con lágrimas en los ojos a Rocío para ver su rostro llena de heridas y sus ojos clavados en la única salida.


“Tu decisión
no la entiendo,
es un error
yo nunca miento”

Todavía no puedo creer la decisión que tomó. En vez de buscar otra forma de salir de entre las llamas, o dejarnos consumir por éstas; con la fuerza que le quedaba, me lanzó a través de las llamas, sacándome de la habitación donde estábamos para que pudiera irme de ese lugar. Volteé a ver a Rocío para ver que otro pedazo de techo caía a sus espaldas atrapándola en una jaula de fuego. Le grité que saliera de allí, pero ella se limitó a quedarse parada y tranquila mientras me daba una sonrisa. Esa fue la última vez que la pude ver antes de que el fuego me impidiera seguir viéndola.


- ¡Mamá! ¡No!... ¡No te vayas!... por favor... ¡¡¡Mamá!!!


Fue la primera y última vez que le dije mamá. Nunca tuve el valor de decirle eso por miedo a que mi verdadera madre se pusiera triste donde fuese que estuviera viéndome y por miedo a olvidarla por Rocío.


“Quisiera entender
cómo reparar el dolor
que siento en mi corazón...”
Poco recuerdo lo sucedido los siguientes días. Lo único que percibía eran voces lúgubres hablando del accidente... y lo mucho que lamentaban que mi vida fuese tan dura.


Esperé días a que mi supuesto padre me viniera a ver... pero nunca vino. Que me diera una explicación o unas palabras de consuelo de alguna forma, escrita o por teléfono, ¡no importaba!... pero nunca lo hizo. Se la pasaba solo en su oficina con su secretaria... riendo todo el día... sin verme en mi depresión.


Fue así como mi corazón se negó a volver a amar. Construyendo un muro gigante, impenetrable e invisible a su alrededor impidiendo que alguien más me volvieran a lastimar... y poco a poco perdí la batalla conmigo misma dejando que el tiempo curara mis heridas y se llevara en sus alas mis temores, llantos y sufrimiento.


“Hay que descubrir el gran valor de la amistad rodeándonos.”


Sin embargo, fue en aquellos oscuros momentos donde descubrí la verdadera amistad. De repente escucho la voz de alguien que me da aliento y me llena de fortaleza. Lilian, mi vecina y compañera de clases siempre estaba allí cuando mis días eran negros, y de alguna forma, siempre me hacia sonreír nuevamente. Con ella a su lado sentía que ya nada podía ser peor... pero, eventualmente, no siempre estaríamos allí toda la vida. Lamentablemente, todo tiene un comienzo y un fin.


Recordando esto, las lágrimas brotan solas de mis ojos, esta noche me siento más triste que nunca, no quiero estar sola... y me queda poco tiempo. Temblando, sobre vuelo las calles y me detengo cerca de la ventana de otra casa muy familiar, no muy lejos de la mía y la de Lilian.


Me acerco lentamente, y pongo mi mano fría sobre el cristal de la ventana. Se supone que tendría que sentir algo en la punta de mis dedos, alguna sensación... pero solo siento la brisa que pasa por mí haciéndome sentir vacía... y la frialdad de mi esencia. Ya me olvido lo que es estar viva. Mis recuerdos son como una película, algo que parece irreal, pero a la vez me siento en paz porque ya no estoy sufriendo una vez más. Las temperaturas a mi alrededor ya no las percibo, ahora solo son una experiencia perdida. Extraño las sensaciones que tenía cuando estaba en la tierra: sentir el aire pasar a mi lado y creer que podía volar, sentir el calor del sol por la mañana, sentir la lluvia caer y refrescando mi cara... y llevándose mis lágrimas cuando las quería esconder. Sin embargo, nunca olvidaré lo que él hizo por mi.


“Que gran secreto guarda la vida
que nos anima o que nos motiva.”


Un día, todo lo que conocía y compartía con Lilian cambió. La llegada de un nuevo estudiante se hizo anunciar y no se tardó en ser muy popular con las jóvenes estudiantiles del lugar... menos yo. Tristemente, mi mejor amiga cayó en ese encanto y, lo que parecía ser años de amistad conviviendo como hermanas, se hizo trisas en presencia de aquel individuo llamado Alex... por lo que lo odié con todo mi ser. Había deshecho nuestra amistad y nos puso una en contra de la otra. Ya no era la misma desde que ese sujeto llegó, convirtiéndola en una de su legión de seguidoras fanáticas... pero algo no iba bien. A él no le importaba sus fans. Al parecer, no le importaba nada.

A pesar de mi soledad seguí adelante, ignorando los halagos, peleas y berrinches que hacían el grupo de fans por un poco de atención del chico. Pero el destino tenía sus propias ideas. Y sin saber cómo, cuándo ni por qué, Alex se convirtió en mi amigo, convirtiéndome sin querer en la peor rival para sus seguidoras, ganándome su odio y envidia; dentro de ellas, Lilian.


“Sea la amistad
o el amor a la lealtad
cosas todas que se encuentran
solo en la eternidad.”


Dicen que el odio es el peor sentimiento en la vida, pero me atrevería a decir que es mucho peor cuando viene de alguien que apreciabas mucho y que hasta el día de hoy todavía te importa, y a pesar de todo lo sucedido, la perdono de todo lo que me haya hecho y dicho... aunque tal vez ella nunca lo sepa.


El tiempo pasó, y los sentimientos que tenía hacia Alex cambiaron. Para mi ya no era una simple amistad. Sin embargo, Alex todavía no se daba cuenta de la realidad del asunto... pero yo tampoco me atrevía a decirle nada... tal vez por miedo al rechazo. Pero a pesar de todos estos sucesos, e logrado amar y alcanzar finalmente la felicidad aunque nadie lo sepa en mucho tiempo.


Lamentablemente me vuelvo a enfermar, y se que esta vez será la última en mi vida. De algún modo el destino escogió que este sería mi camino... tal vez para que mi próxima vida sea mucho mejor.


“Todo es realidad
cuando tú estás”


- Porque soy una chica... a quien el amor significa todo... yo nunca me rendiré por alcanzar ese sueño. Pero tal vez... en otra vida... lo alcanzaré... – dije con mi voz, ahora un susurro.


Alex todavía estaba confundido.

- Porque tu eres un chico, quien nunca entenderá a una chica, tu no sabrás lo que quiero decir hasta mañana. – dije, tomando profundos respiros – Hasta mañana, nunca sabrás lo que siempre estuvo frente ti todo el tiempo.

- Para ese entonces, será muy tarde. Quizás nunca lleguemos a decir nuestros sentimientos. Es mejor si no me dices, y yo no te digo. – pensé antes de irme a un eterno sueño.


La única cosa que escuché antes de caer dormida fue el sonido de pasos que se alejaban.


“Y nunca te pude decir
que muero porque estés aquí”


La mañana siguiente fui anunciada muerta. Se dijo que morí por pérdida de sangre y energía en grandes cantidades por alguna rara razón. Los más avanzados médicos no pudieron determinar la razón de mi muerte, y todavía permanece en el misterio.
Mi funeral tomó lugar poco tiempo después. Todos asistieron, aún gente que desconocía personalmente, pero que estaban en mi día a día. Abrí mis ojos y observé la realidad... todos están llorando, ¿por qué?... muchos de ellos ni me conocían... no lo entendía.


Una vez más me encontraba en un funeral donde hasta el panadero de la esquina, que me regalaba un kilo de pan de más, y la señora de la floristería, que me daba una rosa sin razón alguna, se encontraban allí llorando como si se tratara de su hija la que estuviera siendo enterrada.


- Lloramos contigo en tus malos momentos... lloramos por ti, y lo seguiremos haciendo... o por lo menos eso haré yo hasta que mis lágrimas se acaben – escuché una voz decir cerca de mí.

- ¿Qué...? – me dí la vuelta y encuentro a Lilian mirando en mi dirección dándome la sensación de que por un momento me podía ver.

- Espero que me puedas escuchar –dijo Lilian, bajando un poco la cabeza – Siento muchísimo lo que te hice... no pensaba bien las cosas... ¡desearía volver en el tiempo y remediar tantas cosas!... tal vez así sería la única forma de haberte ahorrado tantas penas y sufrimiento, Lucy – con esto dicho, las lágrimas de Lilian empapaban su rostro.

- Desearía que me pudieras escuchar, Lilian. – dije en susurros – No es tu culpa. Seguías tu corazón, algo que a mi me faltó escuchar... siempre serás mi mejor amiga, no importa qué. – Momentos después, Lilian levantó su cabeza y sonrió como si mis palabras hubieran llegado a su corazón.


Acto seguido, lleva las flores que tenía en las manos a la tumba donde descansaba mi cuerpo bajo una gran lápida de piedra decorada con diseños extraños y con mi nombre grabado en el medio con una frase dedicada y una oración a los ángeles para que me enseñen el camino a la luz y la paz.


Con una sonrisa triste, dirigí mi mirada de nuevo a los presentes, y me percaté de que alguien faltaba... alguien muy importante para mí: Alex.


Finalmente, cuando el funeral terminó, Alex apareció frente a la lápida, mirando con lágrimas en los ojos.


- Con que eso era lo que me querías decir. No entendería lo que querías decir, hasta hoy. Finalmente, entiendo lo que me tratabas de decir Lucy. Pero hay una cosa que nunca entenderé, y es por qué nunca me dijiste tus sentimientos. Tu eras la única que me lo podía decir, pero aún así decidiste callar y morir así. – Alex paró un rato, buscando las palabras indicadas. – Yo, en cambio, te diré mis sentimientos, Lucy. Siempre sentí algo por ti. Nunca me había sentido así con nadie más. Siento que haya sido tan tonto como para no decírtelo antes. Siento tanto que nunca haya sido capaz de decirte hasta ahora. Descubrí mis sentimientos, pero es muy tarde. Tal vez, si haya abierto los ojos antes, me hubiera percatado de algo que siempre estuvo frente mío. Solo espero que en tu próxima vida, logres vivir como realmente lo merecías y que obtengas tus sueños.


Alex dejó la lápida, dejando atrás una única rosa. Mi flor favorita, la flor del amor.


- Porque el amor lo es todo para ti Lucy... Te lo daré... en otra vida...


“Déjame volar
a tu lado yo por siempre quiero estar”


Una lágrima se desliza de mi mejilla y cae en las profundidades de la noche. Lentamente empiezan a caer copos de nieve, anunciando una temprana nevada. Mis ojos nunca pierden de vista la silueta que no podía dormir.


- Si tal solo los cielos me concedieran el deseo de que mis seres queridos no sufran por mi ausencia... – dije mientras miraba los cielos en busca de una respuesta.


Entre tanto, la nieve caía suavemente sobre la superficie de las calles pintando mi pequeño mundo en tonos de blancos, grises y negros... como imaginaba mi vida cada vez que alguien volvía a hacer trizas los restos de mi corazón cuando aún estaba viva.


Pronto empecé a desvanecerme como el fantasma que fui desde el día de mi fallecimiento y a transformarme en un as de luz plateada y blanca. La respuesta era clara, no podía evitar los sucesos pasados. Lo que pasó, pasó... ya es pasado... aunque para los ángeles y espíritus deja de existir el tiempo una vez que mueren.


Vuelvo a ver a la figura de Alex en su cama. Ya habían pasado tres años desde mi muerte, y cada vez se me hace más difícil retener los recuerdos en mi memoria. Pero él todavía no concilia el sueño... y Lilian no para de llorar por las noches, hasta quedarse dormida. Todavía no me explico cómo pasó tan rápido el tiempo sin que me diera cuenta... y tampoco el hecho de que los cuidé por tres años sin que me llamaran a mi nuevo mundo y forma de vivir.


Los familiares y amigos que dejamos atrás deberán aprender a vivir sin nuestra presencia... o por lo menos no vernos físicamente. Siempre estaremos en sus corazones, recuerdos y fotografías. Cuando llegue el momento, los estaremos esperando con los brazos abiertos.


Dando un último vistazo a las calles donde solía vivir, enfrento a las caras de mi pasado. Tres caras muy familiares que nunca esperé ver jamás, estaban allí esperando verme una vez más: mis padres y Rocío.


Con una sonrisa los abrazo fuertemente, y si pudiera llorar, ya lo estaría haciendo. Miro nuevamente a las calles de mi pasado con una sonrisa.


- Ya nos veremos Alex. Todo a su debido tiempo.
Con eso emprendo mi viaje a lo desconocido, con mis familiares acompañándome, diciéndome cosas que no he oído en años y encontrándome a familiares perdidos que había perdido en las arenas del tiempo. Tal vez, vuelva a este lugar para recibir a aquellas personas que dejé atrás, y quizás, esta vez pueda vivir mi vida como el sueño que tanto buscaba.


“Porque quiero
una ilusión y
lograr que mi alma
sienta paz
y no deje de soñar...”
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