¡Ahh!

Publicado por CENTSOARER en el blog Un blog que se actualiza con cierta regularidad. Vistas: 133

Y que voy a las luchas a la Arena México. ¿Cómo podría decir, en un futuro, que viví en el D.F. y que nunca fuí a las luchas? Eso sería ingenuo. Pues fuí a la Arena México a ver a los tipos locos golpearse y "golpearse", patearse y "patearse", odiarse y "odiarse", etcétera y "etcétera"; lo que ví no me desagradó pero me gusta más el béisbol, aunque los "gladiadores" hacen lo suyo y son verdaderos deportistas. Me gustó que la gente es más apasionada y que les puedes decir lo que quieras y ellos te contestan pero de la boca para afuera: eso es sano. ¿Verdad?... ¿verdad?... bueno, me tomé una cerveza y grité algunas tosquedades, me gustan los buenos azotones, pero eso ya lo sabía, digo, me gusta verlos. Salí tarde y hacía frío, mi chamarra no me hizo un gran favor. Cuando fui al béisbol pasó algo similar, por eso no tomé ningún líquido frío.

Antier salí de la Universidad y abordé el bus. Me dieron ganas de dibujar y saqué el cuaderno de dibujo y un lápiz (no traía carbón), comencé a dibujar un cuerpo obeso que, a su vez, abordó una combi y me dejó a medias. Luego, subieron al bus un par de tórtolos (diablos, adoro decir "par de tórtolos" en sentido peyorativo), ellos quedaron del otro lado del bus, pero más adelante que yo, así que no podían verme que los iba a dibujar, y con esa premisa, comencé a hacer unos trazos rápidos para luego detallarlos mejor. El bus comenzó su ruta mientras yo seguía con lo mío. Al llegar a Ermita Iztapalapa (unos 10 minutos después de que empezó la andanza), se subió un tipo de cachucha y chamarra ligera.

Estaba dibujando la espalda del tipo -del tipo de la tipa, supongo- cuando, repentinamente, una voz aguardientosa con aliento mezcalino, me cuestionó: "¿Eres dibujante?" Despegué el lapiz de la hoja y lo dejé así para poder hablar con atención y le indiqué que no me consideraba un dibujante, pero que me gustaba el trabajo y que no era precisamente malo dibujando. Me pidió que le mostrara mis dibujos y se los mostré. Con la insistencia única de un ebrio, el joven alcohólico me convenció que lo dibujara. "Dibújame guey, así todo loco y bien pedo" -así me dijo-. Comencé por la cachucha para tener una buena referencia y me dí cuenta que era de los Redskins, me encanta el fútbol americano, pero no quería hacerle conversación. Luego, cuando ya pasaba a su cara, el muchacho comenzó a dejar que su cabeza fuera llevada, exageradamente, por la inercia del bus. Debo admitir que eso me dio risa... y no lo oculté, en el momento pensé que él iba a reaccionar así como un impetuoso-pasivo o pasivo-agresivo; sin embargo, me equivoqué y se abocó a pedir disculpas a toda persona a su alrededor.

Resulta fácil pensar en las dificultades que tuve para dibujarle, fue por eso, tal vez, que no me alcanzó el tiempo para acabar su retrato (o caricatura). Así que arranqué la hoja y se la dí y le dije con (a)tono amistoso "Ahí lo acabas tú, sólo faltan tuss ojos, a ver si puedes", a lo que respondió "mmmmm, pos ni modo guey, no alcanzaste, pero discúlpame, discúlpame" (bla, bla, bla). Timbré y en cuanto pude me apeé para comenzar a andar y tomar otro bus. Diez pasos adelante en mi camino oí un azotón que me gustó pero me hizo voltear preocupado, era el muchacho que no pudo bajarse seguro del bus. Una señora intentó ayudarle y, bueno, no pude hacer más que regresar y auxiliarle. Él ya iba a su casa y debía atravesar Eje 3 Ote para abordar su transporte, lo acompañé porque es una vía muy transitada y en la Ciudad de México es difícil ser peatón, es más difícil ser un peatón ebrio; antes de cruzar la calle me dice "mta madr... oye guey, préstame 5 varos, discúlpame, de veras, discúlpame, es que ahorita que me caí... pues se ha de haber caído mi dinero y..." (bla, bla, bla). Le presté lo que me pidió, le ayudé a atravesar la calle, abordó su bus y yo el mío. Ojalá haya llegado bien a casa, me pregunto si algo de eso lo recordará. Bueno, en cuanto me volví a apear, me tomó la lluvia por sorpresa y me mojé.


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Consecuencia de todo ello y de unos estúpidos tacos callejeros, ayer amaneció muy temprano. Me dolía el estómago, la garganta, se me congelaron los pies, tenía fiebre y el escurrimiento nasal era por poco insoportable. Así transcurrió toda la mañana, me animaba a levantarme y en cuanto hacía algo se jodía mi cuerpo. Así que me bañé y regresé a la cama, me rasuré y corté y regresé a la cama, desayuné y regresé a la cama, hice una tarea y regresé a la cama, comí y regresé a la cama, vi la tele mientras intentaba dormir, pero no dormí y todo el día tuve sueño porque tengo esa costumbre o hábito de no dormir mientras considerable cantidad de luminosidad del sol me dé en la cara. Eventualmente se hizo de noche, casi, y comencé a sentirme mejor. Ayer fue un día de esos que desesperan y hoy el efecto se ha repetido, comienzo a desesperarme y desvariar.


Así suceden las cosas cuando yo estoy rondando por ahí, tengo una suerte un poco distinta, un poco especial. Y no se lo digan a nadie.
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