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  1. No puedes moverte
    De tu rincón, ahí, sentada
    Vas a quedarte por siempre
    Quieres sentir una lágrima
    Mover tus deditos, y cerrar los ojos
    Deseas una sonrisa, un suspiro,
    Librarte de este cuerpo de trapo y aserrín
    No ser más un juguete olvidado y viejo
    Y no regresar nunca a la caja de cartón
    Donde duermes cual princesa encantada
    Hasta que el polvo se adueñe de ti…
    Una vez más, yaces en letargo
    Observas con tus azules ojos
    El cielo que para ti es oscuridad
    Tu mundo de fantasía entre caramelos e ilusiones
    De las que, sin embargo, no formas parte
    ¡Muñeca inútil!
    Triste, mísera
    ¡Nadie queda aquí que te recuerde!
    Pobre niña sin consuelo

    Sin lágrimas que llorar
    Aunque tu infortunio es inmenso
    De nada te sirve, pues no hay piedad para ti
    Muere cien años
    Hasta que tu vestido de encaje quede deshecho
    Y tus bucles de ángel caigan uno por uno
    Entonces quizá, si algún día despiertas
    Podrás moverte, un poco, sólo un instante
    Y la caja de cartón caerá de lo alto
    Y tu bello rostro de porcelana
    Quedará en mil y un trozos
    Y si todo esto es posible
    Entonces, podrás derramar una sola lágrima
    Pues, ahora puedes ser real
    Y qué dicha haber fenecido
    Habiendo querido ser libre, habiendo querido vivir
    Habiendo querido ser una niña de verdad