Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño

  1. Gracias por leer mi historia, es original,espeor que les guste...

    Shattered memories

    Cap I: Las últimas lágrimas de Japón

    Se podía ver una pequeña casa, parecía antigua y rústica. Habían luces encendidas y derrepente se apagaron, por fuera se podía ver un gran reloj, eran las 11:45. Se comenzaron a oír gritos dentro de la casa, de un chico y una mujer.

    - Tú siempre supiste lo que iba a pasar ¿cierto madre?

    - Espera James, no entiendes

    - ¿Entender qué?, ¿Acaso que van a asesinar a mi hermano?

    - Yo no tengo la culpa

    - ¿Por qué? ¿Por qué mi hermano?

    - Ya basta, deja de gritar, déjame explicarte

    Sólo se vió al chico anterior salir de la casa azotando la puerta y también a su madre atrás de él, pero ambos desaparecieron en la obscuridad de la noche. Sólo se vió a un niño asomarse desde la pequeña ventana del último piso de la casa.



    “En este mundo hay personas que desean asesinarnos, no puedo decir que malvadas, sino incomprensibles, lo hacen porque no aceptan algo diferente a ellos, desarrollamos capacidades sobrehumanas, se preguntaran si somos mutantes, pues no, incluso se nos acusa de haber hecho pactos con el demonio para tener esto, sin embargo no es verdad, debido a esto, cualquiera que sea como yo, es cazado, incluso estamos listados en el libro negro...”

    - ¡Verloc! Traje lo que me pediste

    - Muy bien Dante, quiero que me esperes aquí, debo buscar donde nos quedaremos estos 2 días, esto es Tokio, así que debe haber poco lugar en los hoteles, buscaré posada, no te muevas.

    Verloc, un joven de 19 años, de cabello rubio y ojos color miel, no era japonés, sin embargo, nació ahí, su familia era irlandesa. Su personalidad despreocupada, era observador y parecía muy maduro para su edad, actualmente Dante era su aprendiz, lo que era cautivador en él, su forma de vestir, un kimono vistoso de color naranja y rojo, que en la parte de abajo tenía una rosa blanca, cubría su ojo izquierdo con su cabello y tenía unos vendajes en el cuello y hombro izquierdo.

    Dante estaba acostado en el verde césped, miraba las nubes con su ojos color carmesí y su cabello marrón, traía lo que parecía una capa medieval color negra, bajo esto, una chaqueta de cuero negra y pantalón gris obscuro a la medida.

    - Ese chico venía con Verloc ¿cierto?

    - Me preguntó cuanto más tardará, tengo hambre

    - Chico no te muevas, vendrás con nosotros – dijeron unos hombres que salieron de un arbusto, portaban armas y traían lentes obscuros puestos.

    - Pero ¿qué? – Dante no sabía que pasaba así que cuando estaba apunto de levantar las manos , de su mano salió un especie de poder color blanco como la luz tomando las armas de los hombres y lanzandolas lejos de ahí, por telekinesis.

    - Es uno de los hijos del demonio

    - No entiendo nada

    - Debes venir con nosotros, debes ser examinado, además dinos donde esta Verloc Hill

    - Debería estar loco para obedecerles- dijo el chico antes de escapar saltando de árbol en árbol.

    - Atrapenlo, vale mucho su piel

    Dante logró alejarlos de él por un momento, mientras se adentró en el bosque, buscando una salida para así poder encontrar a Verloc, pero se encontraba en Tokio, un lugar que nisiquiera conocía, que aparte de todo, estaba infestado de gente, pero rápidamente pensó que si se mezclaba con todas las personas ahí ,no sería tan fácil que lo atraparan. Se dirigió hacia un callejón, escondido, jaló al primer chico que vió, quitandole su ropa y poniendosela él, era un kimono color azul con abanicos japoneses.
    - Espero haberlos perdido

    - ¿Qué haces aquí? – dijo Verloc mientras lo tomaba del brazo.

    - Lo siento, pero tuve que irme de ahí, llegaron unos hombres, me llamaron hijo del diablo y te buscaban, utilice mis poderes para quitarles las armas, hubiera muerto ahí

    - No vuelvas a hacer cosas imprudentes, justo ahora deben estarnos buscando por aquí

    - Lo siento de verdad, no super como reaccionar ante eso, jamás me habían amenazado con armas tan peligrosas y aparte dijeron que debía ir con ellos- Dante parecía arrepentido.

    - Ya pasó, olvidalo, encontré un lugar donde quedarnos

    Ambos caminaron hacia una calle que parecía sola, ahí había una casa con luces encendidas, se veía muy vieja y Dante tenía un mal presentimiento de ella.

    - Dime que no es aquí

    - Es aquí- dijo Verloc mientras abría la puerta que casi se caía con tocarla.

    - ¿Vive alguien aquí?

    - No, por eso debemos irnos mañana temprano, cambiaron los planes, nos iremos a Reino Unido, Gran Bretaña, aquí ya varias veces me han perseguido y no descansarán hasta verme muerto

    - Pero ¿por qué no me dijsite nada antes?

    - No quería preocuparte, pero justo ahora te diré todo, nosotros somos diferentes a los demás, tenemos dones especiales, que se nos dieron a cambio de algo, por eso nos dicen hijos del demonio ya que piensan que tuvimos pactos con él para ser dueños de tanto poder, sin embargo, hay un libro negro, ahí estamos todos nosotros, somos unos cuantos, si tu nombre se encuentra ahí, tu cabeza vale mucho, por lo que cualquiera que te viera, trataría de asesinarte, por esto debemos ser caudelosos, no todo el mundo sabe que este listado existe, aún asi tu no estas ahí por ahora pero supongo que después de esto, creo que te investigarán hasta tenerte.

    - ¿Somos fugitívos?
    - Algo así, creo, aunque no hemos hecho nada malo nosotros, otros sí. Nos juzgan a todos por igual, trata a toda costa llamar la atención porfavor.

    Dante estaba un poco asustado por todo esto, nunca había tomado en cuenta que él, algún día sería buscado también como muchos asesinos y criminales, solo por ahora tener dotes sobrehumanos, pero no eran mutantes, sino algo más.

    - Niño, despierta ya

    - ¿Qué pasa Verloc, acaso son las 3 de la mañana?

    - La hora no importa, oí a una vecina gritar que habían unos asesinos en la casa de al lado, quiere decir que nosotros, debemos irnos antes de que llegué la policía

    - Sí, solo me pondre los zapatos y voy, espera

    Los dos salieron rápidamente por la ventana de atrás, saltaron la barda con facilidad y caminaron por los techos de la casas durante la madrugada hasta llegar a una plaza vacía, justo cuando tomarían un camión para alejarse de ahí llegaron los hombres de antes.

    - Te tenemos Verloc Hill, no te muevas o apuntaremos

    - ¿Qué deberíamos hacer ahora?- pensó Verloc angustiado por la seguridad de todos.

    - ¿Por qué estoy tan molesto?, debe de ser porque quieren asesinarnos, solo porque somos diferentes, en que les afecta si nosotros no hacemos nada malo, no pienso quedarme aquí con los brazos cruzados- pensaba el chico muy enojado.

    - Dante ¿estas bien?

    - No lo creo, me duele mucho la espalda, de nuevo

    - Puede que funcioné, Dante aguanta el dolor

    - Creo que... no puedo más- fue lo último que dijó este antes de caer al suelo.

    - Vamos Chamberlein, sal

    - Me llamabas Hill- dijo Dante pero con un aspecto completamente diferente, su edad ahora parecía de 18, su cabello se torno morado al igual que sus ojos, estaba pálido y tenía colmilos.

    - Buenas noches Chamb

    - Como sea- dijo el nuevo ser que ocupaba el cuerpo de Dante, este, levantó su mano y sacó con el mismo poder blanco que él tenía una capa que los cubrió y desapareció de ese lugar, transportandolos a otro lado, sin embargo, el poder de luz había cambiado a color negro.

    - Hace 2 meses que no aparecías

    - Sí, estoy muy débil ahora, necesito sangre

    - No puedes tomarla de un animal

    - ¿Qué crees que soy?, no tomaré eso, necesito de humano ahora- Chamb lo dijo al caminar hacia la calle, ver a una encantadora mujer, jalarla a un callejón hasta tomar la última gota de sangre.

    - Siento haber permitido esto Dante, espero que me perdones

    - Fue su culpa liberarme, él fue el que se enojó, nunca lo obligué a hacer nada, aparte, ambos necesitamos la sangre pero como es tan tonto yo siempre debo tomarla por los dos

    - Él no es un asesino, tu sí lo eres, por eso no lo hace

    - Verás que un día, no haré nada por él, la necesitará y deberá conseguirla por sí solo, vamos a ver si no se retuerce en el suelo de la culpa, sólo lo hago por obligación no porque quiera, pero es más, si me gusta hacerlo

    - Eres tan repulsivo

    - ¿Debería asesinar a aquellos policías?

    - No tienes límites, no deberías

    - Vamos, será divertido
    - No te cansas nunca, sólo desaparece y dale de vuelta su cuerpo a Dante

    - No deseo eso, aparte, pensaba en buscar a Louise, mi ama- lo dijo en tono sarcástico esperando una respuesta de Verloc, que por supuesto no le respondió- ¿Le tienes miedo?

    - No le tengo miedo, pero deberías saber que no es de fiar

    - Eso ya lo sé, pero tal vez a Dante si le interese, ¿que dices?

    - No la nombres en su presencia

    - Creo que debería agredecerle por lo que hizo por nosotros- Chamb se reía ironicamente al igual que sádicamente, debido a que acababa de tomar sangre lo cual le daba más energía de lo normal.

    - Ya no sabes ni lo que dices

    - No se puede derramar sangre sin que una persona muera

    - No quería hacer esto- Verloc tomó un arma y razguño la espalda de Chamberlein.

    - Aguafiestas, regresaré- solo se vio que salió mucho vapor y de nuevo Dante había recuperado su aspecto de chico de 15 años, su cabello y todo.

    Verloc se hizo cargo y ambos llegaron a una estación de camiones, subieron para tomar un nuevo rumbo, Gran Bretaña, tal vez jamás regresaría a Tokio, sin embargo una lágrima salió de sus ojos tristes pensando en Sarah, el lugar donde dejaría ese recuerdo atrás, arrepintiendose de alma el no tenerla más a su lado.

    Espero que les haya gustado el trama sobretodo, gracias.